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Partido por la Victoria del Pueblo ANULAR LA LEY DE IMPUNIDAD

 

 

Narciso en el espejo de La Haya

Escribe: Ricardo Viscardi


Narciso ya no es el que fuera, pero sigue siendo el mismo. La forma del mito acepta la variación histórica a través de la transparencia pura e invariable del símbolo. La norma envidia la eternidad mitológica y por eso se deja atrapar en el espejo moderno de Narciso: soy igual a mí mismo. Sin embargo, por detrás del reflejo corre el agua de Heráclito y sobre todo la del mito, invariable, plena de efluentes insoslayables, como en las riberas del Uruguay. Por el retorno del mito, eterno a través de infinitas versiones, Narciso se accidenta una vez más, en esta versión del presente, sobre las márgenes de la globalización.

Fue un accidente

La extinción de Narciso ante sí mismo pudiera ser de índole accidental. Narciso se confunde con su propio ser, cuando se olvida de sí mismo ante la forma que admira[1]. El accidente ocurre porque Narciso no divisa el agua, sino la forma perfecta de su ser, que lo subyuga fatalmente. Desconoce lo que mira salvo la belleza que admira al mirarse en persona. Ve forma pura donde no hay sino puro reflejo y en el fondo de este relucir, agua. Podría pensarse que estas consideraciones corresponden a una versión libre del mito. La eternidad del mito consiste, sin embargo, en admitir como idóneas infinitas versiones, sin alterar por ello su estructura simbólica[2].

Por esa eternidad variable pero gravitante para cada uno, el mito sigue siendo un trasfondo ilustrativo para nuestras consideraciones, de manera intemporal, es decir, mitológica. Esa intemporalidad, también eterniza el espacio: toda agua puede ser el agua de Narciso, por ejemplo, la del río Uruguay. El problema surge entonces cuando no se ve agua, sino ley, es decir forma pura e incontaminada, allí donde fluye todo tipo de efluentes, incluidos los intereses financieros, las aspiraciones ambientalistas, la sensibilidad ecologista europea y los informes contradictorios de los expertos más conspicuos, etc[3].

¿No será un simulacro?

Podría anteponerse a la consideración anterior la impresión de encontrarse ante un simulacro. Para esa suposición benévola, el legalismo de la postura uruguaya no sería una obnubilación pueril con la ley, sino una emisión defensiva ante condiciones heredadas. Esa carga del pasado se ampara en motivos de descarga argumental, tanto por el lugar que nos obligó a ocupar la geopolítica de la independencia como también, mucho más cerca en el tiempo, por la vesania neoliberal que anidara en la "década perdida” de los 80’ y todo lo que se perdió incluso bastante después. Como toda excusa, esa argumentación es reversible a partir de sus propios supuestos y por consiguiente, termina por admitir márgenes de veracidad para el argumento contrario. 

Si desde la independencia y la injerencia de potencias imperiales de ese entonces, la historia de la región nos ha puesto en un lugar problemático, pareciera atinado tomar por punto de partida esa dificultad, antes que comenzar por reducirla a formulismos puristas. El espejo de la norma está hecho, por el contrario, para ignorar ese fluir por las condiciones más diversas y por consiguiente, es un medio tan diáfano como contraproducente para la elaboración estratégica.

Tampoco puede admitirse un tardío rasgar de vestiduras ante los efectos del mal gobierno precedente, en tanto se renunció a enjuiciarlo políticamente cuando la posibilidad se ofreció en los hechos y aún se hizo de esa abstención  una virtud de templanza estratégica. Más atrás aún, cabría interrogar porqué una izquierda con condiciones tan favorables en la tradición y la configuración del país, llega al gobierno tan tarde y relata ese retraso, acunado en una reforma electoral[4], en términos de hábil paciencia estratégica. Era natural que las mismas causas continuaran con sus propios efectos, por lo que probablemente no es en las “pasteras”, sino en los asentamientos, donde debe verse cómo esa persistencia luce, tanto como la impoluta paciencia estratégica que la contempló. Lo que está en juego en este punto es qué se entiende por izquierda, si el reflejo o el elemento que lo sostiene. El accidente de Narciso.

No era sólo la forma

Las ondas del conflicto no dejan de agitarse sobre el río Uruguay, pero no son ondas líquidas, sino mediáticas, económicas, políticas, etc. La dificultad de la multiplicación del movimiento perturba la función de reflejo, que molesta sobremanera a Narciso. Cada vez resulta más difícil percibir con precisión el rasgo regular de la norma. Con cada ondulación del elemento que está por debajo, la forma legal  de la forma social se vuelve más irreconocible y transforma en borroso supuesto lo que antes se daba por certidumbre firme.

Por más que todos los tribunales del mundo certificaran la probidad y la conformidad jurídica de las actuaciones uruguayas, no se ve cómo estos laudos satisfactorios mitigarían el sentimiento reivindicativo de lo ambiental, que desde ya en Argentina tanto como de forma creciente en Uruguay,  supera en mucho la alarma ante un índice mínimo de polución. Brasil reafirma mientras tanto su neutralidad en un conflicto que deja en manos bilaterales[5], postura que da por tierra con la pretensión uruguaya de convertir la crisis de las “papeleras” en replanteo del MERCOSUR. La campaña del gobierno y de los ambientalistas argentinos en Europa se profundiza tanto en el plano diplomático como en el mediático, al tiempo que el conflicto tiene resonancias en la instalación de plantas similares en Chile. Por si algo faltara,  docentes de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República refrendan la postura que provino de la misma facultad con anterioridad al auge del conflicto y confirman las denostadas dudas argentinas[6]. Nada, salvo una actitud pueril, puede llevar a pensar que mañana se saldrá de una contienda jurídica con una sentencia bajo el brazo y será asunto concluido.

Al fin y al cabo era Narciso

La armonía que relucía sobre el espejo de la superficie reflejaba dos argumentos formalmente intachables: la conformidad con las disposiciones ambientales vigentes y la observación sistemática de los niveles de riesgo ecológicos. Detrás de estos elementos controlables surgen sin embargo complicadas condiciones de apreciación y evaluación. Para hacer  lugar a observaciones pertinentes, estas condiciones exigen, sin embargo, que se conceda también lugar a una alteridad que no se domina reflexivamente.

El Narciso especulativo prefiere, antes que verse contrapuesto a una alternativa, encontrarse reflejado en el espejo del pensamiento. No es víctima de la fatal contemplación de una forma subyugante, sino de la represión permanente de la alternativa crítica. Esta represión comienza por sí mismo, en cuanto la belleza especulativa exige adorar los términos de una expresión, cristalizar en rostro de sí mismo la fórmula de la ley.

La figura mitológica de Narciso se proyecta a través de la modernidad, una vez que la entendemos como un efecto especulativo de la racionalidad. La reflexión que la fundamenta no se encuentra  de buenas a primeras ante sí misma, como Narciso ante el espejo del agua, sino que elabora sistemáticamente su propio rostro[7]. Llamamos personalidad a esta trayectoria de la subjetividad clausurada en sí misma, que sin embargo, corre el riesgo de aquel Narciso griego: no ver el fluir líquido de los acontecimientos en su propia cara. Por más enjundioso que sea un cierre de mirada, quien prefiere la declaración que ignora la circunstancia adversa a lo que corre por debajo y por detrás, al fin y al cabo era Narciso[8] .

El rol de Eco

La maravillosa complementariedad simbólica del mito encuentra en la ninfa Eco el complemento perfecto de Narciso. Laboriosa, inventiva y elocuente, Eco es sucesivamente privada, por Hera de la voz propia y por Narciso de un mínimo de atención. Un compromiso absoluto en la lid del amor, con Zeus infiel a Hera primero y con Narciso fiel a su propio reflejo después, la privan de una voz propia excesivamente extrovertida. Reducida  a la voz de los demás, pierde su cuerpo propio y no subsiste sino a condición de repetir el decir ajeno[9].

Otro tanto sucede con la prensa uruguaya. Dispuesta en la mayor parte de los casos a hacerse Eco de todo lo que diga el gobierno en torno al conflicto con los ambientalistas, terminó por ser descalificada por el propio Presidente, en cuanto excesivamente opositora[10]. La desafección del Primer Magistrado generó un sentimiento de agredida incomprensión por parte del cuarto poder, ante todo porque no admite  ser de cuarta clase. Sin embargo, el Eco inmoderado que tuvieron todas y cada una de las autocomplacientes posturas gubernamentales en torno a la cuestión de las "papeleras”, mostró que una vez trastocada la agenda oficialismo / oposición, o sea cada vez que algo creativo puede ser puesto en juego, la mayor parte de los medios prefiere la versión oficial. Incluso si narcisismo, para una personalidad social nacionalista, se traduzca en chovinismo.

Una contienda sin registro ideológico previo, en razón de un conflicto de globalización que acarrea otras condiciones de desarrollo,  dejó al poder político ideológicamente desnudo, pero también mostró que una resonancia incondicional no es el mejor ámbito para proponerse una aproximación crítica a cuestiones complicadas. Verse condenado a la extinción por ignorar a los demás es correlativo, en la economía simbólica  del mito de Narciso, a la significación que reviste Eco, que se ve privada de un destino propio en razón de una excesiva fascinación por el poder y la belleza ajenos.

La universidad en la República.

Contrariamente a los desfallecimientos que aquejaron a tirios, troyanos y homeros, la Universidad de la República proporcionó las voces para decir el conflicto en la República. Vaya si dará que pensar ese compromiso, después de tantas voces levantadas para denunciar, durante décadas de neo-corporativismo de mercado, el corporativismo de la Universidad de la República y su consuetudinaria irrelevancia económica. La multiplicidad de voces que se levantaron desde la universidad pública, ante el conflicto con mayor significación estratégica para el Uruguay desde el plebiscito sobre la Ley de Caducidad, contrastó significativamente con el silencio que primó al respecto entre los analistas que alcanzan mayor frecuencia en las ondas. Se plantean una serie de preguntas sobre la elocuencia mediática, de forma elocuente, en particular acerca de la super-vivencia (y la supervivencia) de la crítica en el análisis, cuando la enjundia se transmite bajo la super-visión (y la supervisión) de un aparato de producción de la emisión[11]. Si la enunciación admite el signo numérico de la medición de audiencia, difícilmente supere el vuelo rasante del gallináceo.

Más allá de las discrepancias que se pueda tener con el pronunciamiento de la Sociedad de Ingenieros, con los investigadores de la Facultad de Química o con los docentes de la Facultad de Ciencias, cabe acotar que estos pronunciamientos incumplieron con el hábito del avestruz[12]. Esto señala con particular énfasis, que más allá de la dificultad de la Universidad de la República para sintetizar un laudo político en el Consejo Directivo Central, de su ámbito provinieron las intervenciones comprometidas, e incluso gravitantes, en muchos sentidos. Se demuestra así la significación propia de un campo que ancla en la comunidad y no en ninguna de sus corporaciones de intereses económicos y sociales, sin dejar por ello de afincarse en el Estado. La cuestión de la autonomía, tan despreciada como ignorada –valga la inversión de la sentencia de Machado- revela una vez más su significación estratégica, para la universidad ante todo, pero a través de ella, para el país como un todo. Resuenan las palabras de Quijano “la Universidad es el país”. Es de la República porque está en la República.

Narciso paracaidista

Al mismo tiempo esta circunstancia se destaca en momentos en que se plantea la elección del Rector para una próximo período universitario. Que el poder político, incluso a través de un ministro con trayectoria académica, haya denegado en sus declaraciones el sentido de la autonomía universitaria[13], muestra a las claras la dificultad del debate de fondo sobre la Universidad de la República y su significación propia. El estilo “todo terreno” del paracaidista de opinión no luce bien en los académicos, sobre todo si pretenden  perorar excátedra y peor aún, si contaminan lo académico con la política gubernamental.

Que se le exija a la Universidad fidelidad a intereses estratégicos de la entidad política, demuestra desentendimiento con la significación del campo universitario. Si más allá del deber de emitir opinión sobre la circunstancia pública en términos genéricos, se renuncia a la injerencia en la política contingente, esa laicidad anida en el sentido universal de la verdad, más allá de pertenencias geográficas, históricas y ciudadanas. Por el contrario, si se ignorara la universalidad del criterio de verdad, tendríamos, por ejemplo, una universidad para el mercado, o una universidad para los movimientos sociales. Sin duda es lo que esperan muchos que confunden el saber con la eferencia de intereses sectoriales, sin advertir cuanto perderíamos todos sin un grupo de ciudadanos que regula universalmente sus criterios, a través de una comunidad académica mundial.  

Esa universalidad en la República, que es el auténtico trasfondo democrático en que ancla la modernidad, adquiere carácter estratégico cuando la circunstancia de la globalización sacude las referencias y los hábitos de antaño, incluso entre los universitarios. Cabe tenerlo particularmente en cuenta, cuando nos referimos a la crisis de inserción internacional del Uruguay para decir, en términos mesurados, crisis de la globalización.

 La crisis de las “pasteras” es una crisis de globalización, de desestabilización de los equilibrios internos por el juego de fuerzas internacionales. El río Uruguay volvió a ser el límite de una contienda. Puesta al límite por esa resonancia internacional[14], la necesidad de la universidad luce con otro brillo. No ya como el efecto de instrucción que potencia las fuerzas autóctonas, sino también como el ámbito que puede encontrar, en esa comunidad universal, los recaudos para el equilibrio amenazado dentro y fuera de fronteras. Puede que ese equilibrio luzca mañana sobre el río Uruguay, pero difícilmente Narciso encuentre allí la quietud de cauce en espejo, tan necesaria a quien se complace ante sí.

Referencias bibliográficas

Croce, J. “La fuerza política como "furgón de cola" del gobierno”, La República (16/04/06) Montevideo, p.11.

Kant, I. (1935) Antropología en un sentido pragmático, Revista de Occidente, Madrid.

Lévi-Strauss, C.(1987) Mito y Significado, Alianza, Madrid.

McLuhan, M. Powers, B.R. (1993) La aldea global, Gedisa, Barcelona.

Virilio, P. (1996) El arte del motor, Manantial, Buenos Aires.

Viscardi R. "El sistema político de la nada"(1999) Revista de Semiótica,Montevideo, pp.19-26.

Artículos de órgano periodístico :

"Un TLC con EEUU debilitaría a Uruguay y al MERCOSUR”, La República (23/06/06) Montevideo, p3.

“Informe de Facultad de Ciencias alerta sobre el impacto de las plantas” Observa (26/06/2006) http://www.observa.com.uy/default.aspx

“Vázquez unió a la ARU y al PIT-CNT en una actitud opositora "pertinaz", La República, 27/06/06, Montevideo, p.3.

« Medio centenar de docentes repudian informe crítico con papeleras » Observa (8/07/06) http://www.observa.com.uy/default.aspx

« Arana cuestionó oportunidad del informe de Ciencias” La República (6/07/06) Montevideo, p.4.

Artículos sistemáticos :

Eco : http://es.wikipedia.org/wiki/Eco_%28mitolog%C3%ADa%29

Narcisse : http://fr.wikipedia.org/wiki/Narcisse_(mythologie)

[1]La idea de una imagen generada por el ser humano como actividad natural, no era propia del mundo griego y era aún más ajena a una inteligencia expresada en el mito. En cuanto a la idea de la representación, como algo que elaboramos cada uno de nosotros, era desconocida en la antigüedad y más aún para su acerbo mitológico. Una versión del mito de Narciso se encuentra en Wikipedia http://fr.wikipedia.org/wiki/Narcisse_(mythologie)

[2] Lévi-Strauss, C.(1987) Mito y Significado, Alianza, Madrid, p.64.

[3] La contradicción habría atravesado al propio partido de gobierno: Croce, J. “La fuerza política como "furgón de cola" del gobierno”, La República (16/04/06) Montevideo, p.11.

[4] La reforma electoral tuvo por objetivo evitar una victoria de la izquierda que no hubiera contado con una mayoría absoluta de votos. Intervino en 1997. Ver Viscardi R. "El sistema político de la nada"(1999) Revista de Semiótica, Montevideo, pp.19-26.

[5] "Nos molesta cuando vemos una pelea en la familia, pero algunas veces hay que respetar a algunos miembros de la familia (Uruguay y Argentina) y no se puede interferir. Pero si hay necesidad de una palabra amiga, estaremos ahí".

 Declaraciones del Canciller brasileño Celso Amorim en el reportaje "Un TLC con EEUU debilitaría a Uruguay y al MERCOSUR”, La República (23/06/06) Montevideo, p3.

[6]“Informe de Facultad de Ciencias alerta sobre el impacto de las plantas” Observa (26/06/2006) http://www.observa.com.uy/default.aspx

[7] « El atenderse a sí propio, cuando se tiene que tratar con los demás, es, sin duda, necesario, pero no ha de hacerse visible en el trato mismo, pues entonces hace parecer azorado (cortado) o afectado (retorcido) »Kant, I. (1935) Antropología en un sentido pragmático, Revista de Occidente, Madrid, p.19.

[8] Antonio Machado acuñó para esta actitud una fórmula que refleja el antecedente ibérico de la actitud : « Desprecia cuanto ignora ». Naturalmente, este desprecio hace de la ignorancia tanto su fundamento como el objeto de su propia complacencia.

[9] Una versión del personaje de la ninfa Eco se encuentra en http://es.wikipedia.org/wiki/Eco_%28mitolog%C3%ADa%29

[10] "Hay sectores que tienen un papel opositor pertinaz contra el gobierno. Siempre han sido opositores pero en esta administración redoblaron esa actitud" dijo el Presidente mencionando a la gestión del titular de la Asociación Rural Fernando Mattos, a la central obrera que anuncia movilizaciones generales y de cada gremio para los próximos días y al periodismo escrito, radial y televisivo. Sobre este último, sus críticas apuntaron a los diarios El País y El Observador, al semanario Búsqueda, a las radios El Espectador y Sarandí y a los tres canales privados”.

 “Vázquez unió a la ARU y al PIT-CNT en una actitud opositora "pertinaz", La República, 27/06/06, Montevideo, p.3.

[11] « Del mismo modo, el reparto anárquico de las técnicas de representación, al provocar la implosión del mundo visible que era el dominio de la opinión pública, nos precipita inexorablemente hacia esa fase última de la mediatización política, que vuelve a ser el privilegio de grupos cada vez menos numerosos, poseedores de una última amalgama de la velocidad de la luz (el secreto) y la abusiva elocuencia de las cifras, los mensajes, las imágenes (la información) ». Virilio, P. (1996) El arte del motor, Manantial, Buenos Aires, pp. 43-44.

[12] « Medio centenar de docentes repudian informe crítico con papeleras » Observa (8/07/06) http://www.observa.com.uy/default.aspx

[13]« Arana manifestó su sorpresa por la oportunidad de la divulgación del estudio de la Facultad de Ciencias. Dijo que el país está viviendo circunstancias muy específicas y que "un mal manejo de las oportunidades, puede perjudicar notoriamente los intereses de nuestra población y nuestro país". »

« Arana cuestionó oportunidad del informe de Ciencias” La República (6/07/06) Montevideo, p.4.

[14] Conviene recordar que tal resonancia es, por efecto de la Aldea Global, ante todo y perdominantemente, mediática. Ver al respecto McLuhan, M. Powers, B.R. (1993) La aldea global, Gedisa, Barcelona, p.149.

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