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Partido por la Victoria del Pueblo ANULAR LA LEY DE IMPUNIDAD

 

 

Celulosa que me hiciste guapo

Escribe: Ricardo Viscardi

 

La cámara oculta traiciona  la actividad  de filántropos sin fronteras y quien supo llorar ante cámaras la traición de una cámara denuncia la Mega-Traición. El tango multinacional  ha hecho carne en el Sistema Político de la Nada.  La orilla del bajo se ha convertido en un porcentaje de acierto/error:  el guapo que se quedó con la mina a punta de facón estuvo a punto de audiencia de compartirla con un maula cualquiera. 

El tango multinacional

El afán de no ser convertido por cualquier medio de comunicación en nadie-uno-cualquiera atenaza a todos aquellos que se sienten en la obligación moral de ser alguien.

En el dramón de las papeleras dos entidades individuales se afanan en ser alguien retomando para ese propósito los medios del derecho, es decir, de la justicia institucionalizada e investida de la norma consagrada por la ley pública.

La primera es una de las dos multinacionales que protagonizan el conflicto acerca de la instalación de papeleras –en verdad fábricas de pasta de papel- sobre el río Uruguay, en proximidad de la desembocadura del río Negro y de la ciudad de Fray Bentos. Botnia declara haber sido víctima del engaño de un falso ambientalista que la sorprendió en su buena fe, cuando se tilda de soborno su contribución al reencuentro con el mismo ecologismo al que se enfrenta en polémica arduamente trabada. El representante en Uruguay de dicha empresa de origen finlandés no sólo aduce ser víctima de la distorsión de un propósito edificante (promover el diálogo que incluye a su propio representado), sino que amenaza con emprender acciones jurídicas contra todo menoscabo moral que a partir de este equívoco incidente pueda sufrir dicha representación.

De esa forma la empresa por la voz de su representante[1] salvaguarda el aura de una magnanimidad, que fuera cuestionada por una toma de galpón a escondidas, habida por un activista que ni siquiera es miembro de una organización ambientalista[2]. Botnia es nadie desde el punto de vista mediático, a punto tal que se ve llevada a responder por la vía jurídica a quien genere maledicencia en su contra[3]. De forma que todo aquel que se viera tentado de opinar en un tema tan debatido, como es el caso de quien pulsa humildemente el teclado que estampa este texto, se ve asimismo llevado a preguntarse por las consecuencias que pudiera acarrearle su libertad de expresión, por más democrático que se diga el sistema de garantías  que asegura esa libertad.

No sólo Botnia consolida sus recaudos ante la liquefacción de la condición pública que surge de la activación mediática, sino que el propio gobierno uruguayo ha activado defensas igualmente erizadas. El agravio a un jefe de Estado estaría entre las causales de expulsión de extranjeros, de manera que se previene la posibilidad de una disminución simbólica de la autoridad pública por vía mediática, entre otras manifestaciones lesivas para la soberanía del país[4]. Incluso la preocupación gubernamental llega hasta proponer una ampliación de las medidas represivas previstas por la normativa legal, en particular en razón de las acciones emprendidas por Greenpeace y de la concordancia del Presidente de la República con los líderes del conjunto de los partidos políticos al respecto[5].

La nada mediática no sólo se desplaza hacia el interior de las tierras, los suelos y  las aguas del país, sino que también desborda hacia la extranjería, presintiendo embates de ola a distancia. El tango multinacional anticipa la traición catódica por la misma vía que los propios comunicadores, proclives en período electoral al actual partido de gobierno, le recomendaran sin embargo desandar: las leyes de difamación y desacato[6].

Filántropos sin fronteras

La figura del amor filantrópico ha sido capturada por la cámara oculta. Escena de galpón que excluye a Isabel Sarli, ante todo por argentina, donde en la penumbra se pergeña el transporte apasionado de un aporte multinacional: Botnia también es ambientalista[7]. Cuando lo gubernamental era estatal, se distinguía con facilidad aquello que se investía de institución. Por entonces los poderes públicos reposaban sobre un pedestal de lugares consagrados presencialmente. Desde que el sistema político es un sistema de medios, el drama de los movimientos sociales puede haberse convertido en la farsa de la red: todo es presa para un objetivo portátil. La miniaturización de los artefactos de captación de imagen posibilita el registro urbi et orbi de los sucesos y la actividad se encuentra incorporada a la instantánea fotográfica o al registro-dvd.

Cazador cazado, el activista multinacional de empresa tanto como el presidente distraído pueden ser víctimas de la activación del artefacto miniaturizado. La red de fotones se anticipa a la sombra del cuerpo y lo convierte en un mensaje translúcido, en Al Graahb o en Fray Bentos. El sistema político de la nada[8], no es nada  en tanto que vacancia del ser -por carencia-, sino la personificación de nadie: puede ser uno cualquiera de nosotros, cámara oculta por medio.

El Estado-Kane

Un control eficaz de la traición ideológica se sostiene en la corporativización de la participación ciudadana, por medio de “colectividades tradicionales” que establecen el mapa del poder social y político conjuntamente, a partir del monitoreo de la pertenencia partidaria. Tal control político-ideológico es una forma sui generis de la dominación biopolítica, que constituye desde la base y el origen la red comunitaria uruguaya, tal como se expresó en el Estado a través del sistema electoral de la Ley de Lemas[9]. La nulidad de las pólizas de seguro ideológicas en el sistema de control partidario uruguayo (todos somos nadie ante cualquiera, nadie es uno ante cualquier Satán), prefigura el sistema político de medios (El sistema político de la nada).

El ciudadano que pergeña la red panóptica micrométrica del sistema político uruguayo es el anverso del ciudadano Kane[10]. Por eso mismo, es estrictamente complementario con un sistema de medios supeditado a un Estado-Kane. Esta estructura de poder configura la explicación verosímil de la sorprendente y consecutiva supeditación de los medios de comunicación a la instrucción estatal en el Uruguay. Esta supeditación no debe verse como efecto de adhesión política sino de impronta nacional, para no satanizar sin comprender la reiteración, que persigue la memoria de la obsecuencia mediática desde Pacheco hasta Vázquez.

El ciudadano pergeñado por el Estado-Kane está tan instruido partidariamente que no se enteró de la existencia social subyacente a la cédula de identidad. Esta super-exposición ideológica genera un cretinismo idiosincrático ante la crisis ética, que es consecuencia de una obnubilación ideológica del sentimiento colectivo. En cuanto la explicación de la desigualdad y  la opresión se encuentra reducida a la intervención de agentes político-partidarios, se sataniza el designio de cualquier nadie, uno no ve sino efectos de bloques y alineaciones en la cintura social del Estado-Kane.

No sabíamos que hubo pre-dictadura pachequista. No escuchábamos que otros pudieran denunciar una dictadura en ciernes. No asumíamos que a la puerta de al lado golpeaban las Fuerzas Conjuntas.

La excelencia, la tolerancia y la probidad convertidas en su contrario: ignorancia, obsecuencia, pusilanimidad. Nadie pasa a ser uno: cualquiera forma parte de una única ingenuidad bienpensante y acomodaticia. Allí donde la gente no sabe, no comparte, no participa, nadie pasa a ser el uno que omite ser. Este “don nadie” agredido por dos fanáticos ensoberbecidos y sedientos de poder se adosa,  en el relato de la Teoría de  los dos Satanes, a una condición uruguaya inaugurada en la eternidad del limbo de la Restauración del País que Fuimos.

La complementariedad arquitectónica de la Teoría de los Dos Satanes y el Discurso de la Restauración encuentra una misma expresión en el Estado-Kane. El terror ideológico que se respira en un “aire de familia” Leviatán subyace en la versión de la excelencia, la tolerancia y la probidad uruguayas, objeto de Restauración para uno amenazado por cualquier nadie. Este uno es cada quién, en cuanto llega a ser perseguido por la agresión satánica de cualquier nadie hasta el límite de la ubicuidad individual: tú, yo, él, ciudadanos neutrales atrapados en una desalmada red satánica.

Ese eco se repite en los medios masivos y explica la ecuación ideológica en cuyos términos la neutralidad se encontró arropada de excelencia. Esa excelencia de nadie que pasa a ser uno, de uno que no deja de ser nadie, configuró el relato de la Restauración antisatánica que condujo a una especulación nostálgica y sensiblera: un tango. El guapo llega a guapear a la fuerza, llevado a cachetadas de fatalidad.

Meta-Restauración y Misterio de la Trinidad

La Post-Restauración que celebrara La República de Platón[11] comienza con la victoria de la izquierda en la elección municipal de Montevideo en 1989. La hipótesis matricial de la Restauración, sustentada en la fatal absorción de una izquierda inocua por un bipartidismo que la disolvía en su propia unidad binaria, muestra entonces su primer grieta. Comienza allí la Larga Marcha de la izquierda “extra-parlamentaria” para hacerse admitir  bajo una figura respetable  y bonachona, así como el calvario simbólico de los represores de antaño puestos bajo el índice acusador de hogaño.

La Post-Restauración se convierte en una estrategia de los márgenes posibles para hacer primar el bipartidismo tradicional, que incluye en su versión más lúcida al sistema de  medios (El sistema político de la nada), en tanto que articulador para la recomposición de la tradicional figura hegemónica blanqui-colorada[12].

Se oponen por entonces dos planteos, ambos convencidos por igual de la fatalidad bipartidaria de un “tercero excluido”. Por un lado, la concepción liderada por Seregni de una reformulación del bipartidismo a partir del crecimiento del Polo Progresista y su incorporación como uno de los componentes binarios, acarreando la eventual exclusión de uno de los partidos tradicionales. Por otro lado, la estrategia de los partidos tradicionales destinada a dividir a la izquierda entre radicalismo testimonial y racionalidad econométrica, de forma que cristalizara una inviabilidad para  el acceso a la gestión del poder.

Las dos estrategias partían de un criterio de suma cero, que cerraba en el recuento del cuerpo electoral, como corresponde a la reproducción política en los sistemas de democracia representativa por sufragio universal.

La camorra[13] que prefigurara el contexto social propio del tango y que determinara episodios electorales que fueran ejemplo de guapeza, no contaba sin embargo, ya por ese entonces,  con condiciones de posibilidad ante la concentración a distancia que prohijaba El sistema político de la nada (la nada política del sistema de medios). El tercero excluido que busca sacrificar la puñalada trapera se convierte en el tercero incluido[14] de la interfaz con la pantalla. Desde entonces, bajo la hegemonía de la mediación a distancia, el sacrificio de exclusión se convierte en la medición de audiencia que confirma, con porcentaje minimizado de acierto/error, qué porción significativa queda al margen pero mediada/medida en el mapa mediático. El tercero está incluido, como corresponde a la concepción de la imagen pergeñada por el “genio cristiano” (Debray dixit).

La necesidad de incluir al tercero en un sistema de mediación/medición convierte al tango camorrero en un espectáculo casi acrobático, que nos recuerda que el tango representa, en la danza de medios a distancia,  la nostalgia de una orilla que perdió su más allá, entre el más acá indexado en márgenes porcentuales (acierto/error).

La política del sistema conllevó el fin de la política del más allá incluso cuando, para evitar un “empate a tres” simulara la obsoleta economía presencial del “tercero excluido”, por la vía más tradicional entre (la política uruguaya de) las tradiciones: una reforma electoral. Al reformar la constitución el sistema político creyó poder revitalizar en el revival la escena camorrera de un excluido yerto por tierra, cuando inauguraba la misteriosa trinidad de la Meta-Restauración, que nos presenta a Tres que no son sino Uno[15], que al mismo tiempo es, ante todo, Nadie-Tercero-Incluido-Cualquiera. Simulación del más allá en el más acá del porcentaje de acierto/error.

Aquella reforma pergeñada para consolidar el bipartidismo que triunfó con la disidencia de un sector de la izquierda (contra el resto de la izquierda), por poco menos o poco más de diez mil votos sobre dos millones y medio, consagró sin embargo una economía mediática que no ha engendrado, desde entonces, sino escenas inoculadas y neutralizadas a  distancia.

El Tango de las Papeleras es el último episodio de la novela del sistema político restaurado, en cuya escena el guapo que se quedó con la mina de más del 50% acepta un “triángulo amoroso” con el galán vencido. Se sabe que el sistema político uruguayo es el más antiguo en su composición, también el más impotente entre los ya seniles efectos del panóptico moderno.

La Mega-Traición 

El tango Uno prescinde del uno-mismo, porque no se trata de la identidad como tal, sino de la tragedia del yo en el mundo. En tanto que pronombre personal liberado por igual de la unidad y de la identidad, uno reivindica ser uno cualquiera desde la perspectiva propia del yo. Este yo propio no puede sin embargo, ponerse al margen de lo propio a otro (cualquiera), queda por consiguiente a la merced tanto de la inclinación como de la opinión ajena. La nota característica de esta pasión, que envuelve necesariamente al mismo en el otro, es la traición.

Si yo tuviera el corazón...

el corazón que di...

Si yo pudiera como ayer

querer sin presentir...

El presentimiento de la traición ronda a UNO, sobre todo cuando ante todo es NADIE, es decir uno-cualquiera.  En el sistema político de la nada (la nada política del sistema mediático), la persona de exclusión “nadie” es lo mismo que uno, de ahí el riesgo que esta mediatización de la mediación encierra: cualquier “don nadie” puede simular ser alguien que no es. Botnia acaba de experimentarlo cruelmente en un ingeniero uruguayo, asesor sorprendido de buena fe en su activismo social. La filantropía sin fronteras retoma el tango para sí:

Uno busca lleno de esperanzas

el camino que los sueños prometieron a sus ansias...

Sabe que la lucha es cruel

y es mucha pero lucha y se desangra

por la fe que lo empecina...

De ahí que uno (cualquiera-nadie) no deje de reclamar que el sistema de medios se ajuste a lo justo, que se haga justicia a cada uno, que ningún nadie, cómodamente sentado en el diván del living, haga justicia por mano propia  en un ajuste de imagen por telecomando.

Precio de castigo que uno entrega

por un beso que no llega

o  un amor que lo engañó.

Vacío ya de amar y de llorar

tanta traición!...

Incluso Jorge Batlle acaba de perder la fe en el Presidente de la República, quien habría traicionado a todos los uruguayos[16]. La traición de Vázquez, por ser la de uno que es el número Uno, destrozaría en el propósito post-batllista el corazón de todos los uruguayos, incluso el del propio Batlle, que supo llorar ante cámaras la traición de una cámara[17]. La duda que Vázquez arrojó sobre la fidelidad al Misterio de la Trinidad no es tan sólo una traición mediática, como la que sufriera Batlle a manos de Bloomberg, sino la Mega-Traición que nos coloca en el desamparo sentimental for ever.

Es posible que a tus ojos

que me gritan su cariño

los cerrara con mis besos...

Sin pensar que eran como esos

otros ojos los perversos

los que hundieron mi vivir...

El asesinato del sentimiento político acontece, como el crimen pasional, allí donde no se esperaba sino un lecho de rosas rosadas. Actuando como encarnación del Misterio del Uno pese a la Trinidad que encierra, Vázquez opuso una objeción de conciencia a la declaración de carnalidad ideológica y traicionó al triángulo matrimonial para salvar el hogar. La dilatada trayectoria sentimental de Jorge Batlle en los misterios del sistema político quizás pudiera, uniéndose al desengaño de Botnia en una escena de galpón, exclamar que pese a la traición a todos y a nadie, uno cualquiera diría we are fantastic!!

Uno va arrastrándose entre espinas

y  en  su afán de dar su amor...

Sufre y se destroza hasta entender

que uno se ha quedado sin corazón...

 

Referencias bibliográficas

Botnia « Hay algo que queremos que usted sepa », Brecha (10/03/06) Montevideo, p.13.

Bustamante, M. « Oposición blanqui-colorada reaccionó contra el acuerdo Vázquez Kirchner » La República (12/03/06) Montevideo, p.4.

Delgado, M.  « Gobierno garantizará libre circulación » La República (14/02/06) Montevideo p.6./

Gómez, G. (enero 2005) « Dossier Información, Comunicación y Medios », Foro de Comunicación y Participación Ciudadana http://alc.amarc.org/legislaciones/CD/cd/dossier.htm

Pereira, G. « Sanguinetti cree que los medios y las encuestas son « más fuertes » que los estados y los gobernantes » Búsqueda, (14/09/95), Montevideo, p.10.

Viscardi R. "El sistema político de la nada"(1999) SEMUR Revista de Semiótica,

Montevideo, pp.19-26.

Viscardi, R. (2005) Guerra, en su nombre, Editorial ArCiBel, Sevilla.

Artículos bajo responsabilidad de órgano periodístico

« Botnia afirmó que "no paga sobornos" » La República (08/03/06) Montevideo, p.2.

“Ex gobernantes critican a Argentina por desatar un conflicto "absurdo"”  La República, (19/02/06) Montevideo p.4.

«El Ejecutivo modifica causales de expulsión para extranjeros »(La República  (3/03/06)/Montevideo, p.2.

[1] "La empresa siempre mantuvo el diálogo en la búsqueda de entendimientos. Esta gente se presentó como interlocutores válidos, en una zona donde habían problemas, que es Gualeguaychú. En esa búsqueda de diálogo, así como teníamos diálogos por todo el país, ahí teníamos problemas y queríamos facilitar reuniones con la asamblea. Gestiones que fracasaron". El pago, agregó, fue entregado a Cairus por concepto de gastos y traslados, luego de "varios meses de gestiones".

« Botnia afirmó que "no paga sobornos" »La República (08/03/06) Montevideo, p.2.

[2] Op. Cit.

[3] « Botnia desea aclarar enfáticamente que nunca ha utilizado prácticas reñidas con la ética, no paga sobornos ni acepta chantajes. Cualquier acusación al respecto será respondida a través de las vías legales correspondientes. » Botnia « Hay algo que queremos que usted sepa », Brecha (10/03/06) Montevideo, p.13.

[4] Delgado, M.  « Gobierno garantizará libre circulación » La República (14/02/06) Montevideo p.6./2/2006 A14/14/2/2006 2/2006

[5] « El Ejecutivo modifica causales de expulsión para extranjeros »(La República  (3/03/06)/Montevideo, p.2.

[6]   Gómez, G. (enero 2005) « Dossier Información, Comunicación y Medios », Foro de Comunicación y Participación Ciudadana http://alc.amarc.org/legislaciones/CD/cd/dossier.htm

[7] « Pero nada de esto sería válido si fuera a costa del medio ambiente donde nos instalamos, producimos y también vivimos ». Botnia « Hay algo que queremos que usted sepa », Brecha (10/03/06) Montevideo, p.13.

[8] Viscardi R. "El sistema político de la nada"(1999) SEMUR Revista de Semiótica,

Montevideo, pp.19-26.

[9] Hasta la Reforma Constitucional que interviene en 1997, el sistema electoral uruguayo permitía que cada partido albergara una diversidad de facciones bajo la forma de lemas sub-partidarios que intervenían con sus propias fórmulas presidenciales, parlamentarias y municipales. De esa forma, el mapa social se traducía estatalmente en una mapa electoral y en un sistema político de facciones, instalando una articulación infinitesimal entre lo social y lo político.

[10] En El ciudadano Kane Orson Welles prefiguró de forma lúcida la modulación social a partir de los medios masivos de comunicación que sería, medio siglo después, el elemento medular de la « condición post-moderna » (Lyotard).

[11] Este suplemento del periódico La República que contó con 53 números entre 1993 y 1995, se ha vuelto ya legendario en la memoria de sus lectores y de quienes participaron en su redacción, como corresponde al milagro de una expresión post-moderna florecida en el humus caldeado de la hiper-modernidad uruguaya.

[12] Pereira, G. « Sanguinetti cree que los medios y las encuestas son « más fuertes » que los estados y los gobernantes » Búsqueda, (14/09/95), Montevideo, p.10.

[13] El término que designa a la mafia napolitana se convierte en el idioma rioplatense en sinónimo de « reyerta ».

[14] Viscardi, R. (2005) Guerra, en su nombre, Editorial ArCiBel, Sevilla, p.55.

[15]De todas maneras "en este tema" existe una coincidencia entre todos los sectores políticos, ya que "hoy estamos todos como no habíamos estado antes." “Sanguinetti afirmó que Uruguay vive una "situación de verdadera lesión nacional" La República (9/02/06), p.7.

[16] Bustamante, M. « Oposición blanqui-colorada reaccionó contra el acuerdo Vázquez Kirchner » La República (12/03/06) Montevideo, p.4.

[17] En un sonado insuceso, Jorge Batlle lloró ante cámaras argentinas a raíz de un incidente que comentó hace poco como sigue: "Me vino a hacer un reportaje y el periodista me empezó a agredir, y como soy caldera de lata le contesté con un exabrupto. Ellos me dijeron que era una conversación particular y como yo soy inocente, tonto y liberal lo acepté, pero no se me ocurrió jamás que iban a difundir la grabación que se me hizo ex profeso y no el reportaje".

“Ex gobernantes critican a Argentina por desatar un conflicto "absurdo"”  La República, (19/02/06) Montevideo p.4.

Montevideo, 13/03/2006.

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