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I Foro Latinoamericano Caribeño de Trabajadoras y Trabajadores Energéticos
POR LA SOBERANÍA DE LOS PUEBLOS
Escribe: Gabriel Portillo
Ha culminado el I Foro Latinoamericano Caribeño de Trabajadoras y Trabajadores Energéticos, la preparación de este encuentro tuvo como antecedente varias reuniones de trabajo y eventos nacionales recordemos la convocatoria del 28 de abril en la Sala 17 del parlamento donde presentamos un trabajo conjunto los gremios de la energía compartiendo la mesa con el Rector de la Universidad de la República, el Ministro de Energía, el Presidente de Ancap y el Vice-Presidente de UTE. Actividades similares se realizaron en -Porto Alegre, Brasil y Buenos Aires, Argentina- lo que puso en marcha y coloco ante la opinión pública este I Foro que se llevó a cabo en la ciudad de Caracas.
El foro, contó con la asistencia de alrededor 250 dirigentes sindicales de las más importantes organizaciones gremiales de trabajadores de la energía de 25 países de América latina y el Caribe, incluyendo la presencia de compañeros de Francia.
El proceso que se ha venido desarrollando y que cobra impulso con este Foro, manifiesta la voluntad del movimiento obrero latinoamericano y caribeño, y especialmente de los trabajadores y trabajadoras de la energía, de participar activamente en la aceleración de la integración latinoamericana, con acento en el aspecto Energético: PETROAMERICA, PETROSUR, MERCOSUR, Comunidad sudamericana de Naciones y el ALBA. El movimiento obrero de nuestra América, una vez más, se suma con toda la combatividad, bagaje de ideas e iniciativas concretas a la lucha por la integración y soberanía Latinoamericana Caribeña.
El evento se desarrollo en Plenaria el primer día donde se eschucharon las ponencia del Ministro de Energía y Presidente de PDVSA y el Canciller de la República Bolivariana de Venezuela, para luego pasar a trabajar en Talleres el segundo día y luego las conclusiones y una declaración final en la plenaria del tercer día con la intervención al cierre del evento de la Ministro de Trabajo y nuevamente el Canciller Ali Rodríguez. Los talleres trataron temas tales como:
Mesa 1 ENERGIA DEMOCRACIA Y PAZ
Mesa 2 INTEGRACIÓN Y SOBERANIA Impulsar el establecimiento de un sistema social, no Capitalista que contemple la corresponsabilidad y autodeterminación de los pueblos, para la seguridad y defensa de los recursos estratégicos.
MESAS 3 Y 4 DESARROLLO, CIENTÍFICO Y TECNOLÓGICO, INDUSTRIALIZACIÓN, RECURSOS NATURALES Y AMBIENTE El primer tema tratado fue “El debate sobre orimulsión”, expuesto por Venezuela. Lo importante de este debate se centro en que no existe tratamiento adecuado a esta fuente de energía que posee Venezuela, por lo que se requiere una política del gobierno que impulse el desarrollar energético del sector eléctrico Latinoamérica y caribeño, como fuente alternativa y de integración de nuestros pueblos
Mesa 5 ENERGÍA, DERECHOS LABORALES Y SINDICALES Crear una Confederación de Trabajadores Energéticos Latinoamericanos y Caribeños para fomentar la integración de los trabajadores energéticos, para la defensa de los recursos naturales energéticos, la defensa de los derechos humanos y laborales y la defensa de las libertades sindicales. Establecer los mecanismos de la integración entre los trabajadores latinoamericanos-caribeños, donde se generen programas de formación política ideológica, a través de escuelas de formación.
Transcribimos a continuación el resumen del Taller 1, la declaración final del Foro y la ponencia de los Sindicatos de la Energía de Uruguay.
MESA Nº 1 ENERGÍA, DEMOCRACIA Y PAZ
(La mesa del Taller 1 fue conducida y la elaboración del informe final a cargo de los compañeros de Uruguay y Cuba, quedando la ponencia a cargo de los compañeros de Uruguay)
Ponencias presentadas:
1)
Los trabajadores en la construcción y defensa de la democracia (a cargo de los
compañeros de Trinidad y Tobago)
2) Violencia, paz y reserva democrática (a cargo de los compañeros de Colombia)
3) Energía y Democracia (a cargo de los compañeros de Uruguay)
4) Energía Derecho fundamental (a cargo de los compañeros de Francia)
El taller tuvo como propuesta original abrir un debate vinculando la influencia de la energía en los procesos democráticos de los países latinoamericanos y el caribe y sus consecuencias en las políticas económicas y sociales.
Participaron del mismo 50 trabajadores 20 organizaciones sindicales y sociales con un total de 11 países representados a saber:
Cuba, Argentina, Colombia, Venezuela, Chile, Trinidad y Tobago, Francia, Paraguay, Brasil, México, y Uruguay.
En primer lugar los compañeros de Trinidad Tobago plantearon en líneas generales la defensa de la democracia por parte de los trabajadores poniendo especial énfasis en la necesidad de fortalecer y profundizar la misma en cada país.
Hicieron un llamado a la solidaridad internacional entre los trabajadores y a ejercer el control sobre nuestros recursos.
En segundo lugar los compañeros de Colombia denunciaron la injerencia de la BP en la financiación de los grupos paramilitares que actúan en dicho país desmantelando y reprimiendo las organizaciones sociales y sindicales. Incluso cambiando el eje de la lucha ya que la misma esta pasando por la defensa de la vida, mientras el gobierno y sus cómplices impiden la organización de los trabajadores para permitir entre otras cosas que la BP siga depredando los recursos naturales. Por ultimo plantearon la urgente solidaridad con los trabajadores colombianos que sufren graves violaciones de los derechos humanos y donde el 98 % de los crímenes permanecen impunes.
En tercer lugar la delegación de Uruguay se refirió por un lado a la importancia de universalizar el acceso de los bienes energéticos en igualdad de condiciones y por otro a la lucha que los pueblos realizan permanentemente en contra de las privatizaciones, destacando el papel rector que el estado debe jugar. En ese sentido mencionaron las consultas populares exitosas en las telecomunicaciones, los combustibles y el agua que en sin lugar a dudas contribuyeron al triunfo de las fuerzas políticas progresistas el pasado 31 de octubre , día en que también quedó consagrada en la Constitución de la república que la propiedad y la gestión de los recurso hídricos son estatales. También destacaron la reciente conquista de dimensiones internacionales que significó el reintegro de todos los dirigentes del gas despedidos hace 9 años por la multinacional Gaz de France. Finalmente plantearon que el desafío actual es asegurar la participación democrática de los trabajadores en la planificación, gestión y control de sus recursos.
En cuarto lugar los compañeros de la Asociación derecho a la energía se refirieron a la lucha para que la energía se reconozca en el mundo entero como un derecho humano fundamental. Por eso no puede ser administrado únicamente por las reglas del mercado y entregada a la voracidad de las multinacionales y a la dominación de los estados más ricos y potentes. Plantearon la exigencia de los organismos e instituciones internacionales para que los tratados en el marco internacional integren el acceso a la energía como un derecho humano fundamental.
A partir de las exposiciones realizadas se realizó la apertura del debate donde hubieron intervenciones de cada país participante para luego sí entrar en el tema motivo del taller. El mismo tuvo un profundo intercambio que promovió debates sobre las diferentes estrategias para enfrentar la desestabilización de la democracia, la defensa de la paz, y la lucha por la no expropiación de nuestros recursos naturales. Defender la democracia y la paz vinculados al proyecto imperialista del ALCA es imposible teniendo en cuenta su incompatibilidad con los desafíos planteados en este Foro. Por lo tanto se reafirmó nuestro rechazo a dicho tratado.
Entre las diferentes intervenciones y propuestas realizadas se destacaron por parte de los compañeros de Venezuela la creación de un consejo patriótico de un consejo patriótico latinoamericano por la libertad y el patrimonio de los pueblos.
La delegación de Colombia denunció la situación antidemocrática y de represión que se vive en su país, anunciando la realización para el 13 de junio en la localidad de Baranquilla de un encuentro de solidaridad y contra la impunidad extendiendo la jornada al conjunto de los países presentes en este Foro. Asimismo se propuso la creación de una Ley de alcance internacional sobre los derechos energéticos, la protección ambiental y los derechos sindicales. También la realización de jornadas en solidaridad con los trabajadores colombianos.
Por otra parte los compañeros de Paraguay plantearon que la deuda externa con Electrobras (vía Itaipú) debe ser condonada. Asimismo entienden necesario promover consultas populares para que los pueblos se pronuncien contra las privatizaciones teniendo en cuenta las experiencias exitosas en ese sentido de Uruguay y Bolivia.
Por su parte la delegación Argentina planteó la necesidad de instrumentar un Foro Internacional sobre la problemática en la extracción de carbón.
Finalmente se
propuso promover en el término de 60 días redes de asambleas en los centros de
trabajo para informar y debatir las conclusiones del primer foro energético
latinoamericano y caribeño.
Porque en definitiva la historia nos demuestra que los pueblos defienden lo que
conocen, lo que discuten, lo que los hace protagonistas. En la medida que
sigamos en este camino, más temprano que tarde lograremos en América Latina y el
Caribe que los recursos energéticos sean un derecho irrenunciable.
Declaración Energética de Caracas
I FORO LATINOAMERICANO Y CARIBEÑO DE TRABAJADORES(AS) DE LA ENERGÍA.
Con la entusiasta participación de delegados de sindicatos y otras organizaciones vinculadas al sector energético (petróleo, electricidad, nuclear, gas y carbón) de 18 países que integran la región latinoamericana y del caribe, de Colombia, Venezuela, México, Cuba, Uruguay, Bolivia, Argentina, Brasil, Trinidad y Tobago, Ecuador, Perú, Chile, Curazao, Puerto Rico, Paraguay, Honduras, El Salvador y con el acompañamiento especial de los trabajadores de Francia, la realización de este Primer Foro constituye un logro indiscutible en la lucha de nuestros pueblos para avanzar en un proceso de integración alternativa al neoliberalismo, en rechazo a los planes imperialistas de anexión e integración expresados en el ALCA, y en una perspectiva de unidad bolivariana.
De manera especial, deseamos subrayar que este primer Foro marca la irrupción de un sujeto social que, por diversas razones históricas y sociales, había estado marginal en el liderazgo de una serie de hechos sociales y políticos, que en la patria latinoamericana han enfrentado decididamente en los últimos años, los criminales planes de saqueo y empobrecimiento que el capitalismo aplica a través de los tratados de libre comercio y la guerra, con el fin de imponer su hegemonía global.
La incorporación activa, militante y organizada de la clase trabajadora a la lucha latinoamericana y del caribe en contra de los planes hegemonistas del imperio, evidenciada en este Foro, es de por sí un hecho relevante. Pero lo es más aún, cuando esta inscripción a la lucha latinoamericana no se reduce a una simple y justa contestación a las agresiones del capital; sino que desde un nuevo horizonte de clase, asumiendo una visión integral de la problemática energética, vamos más allá al plantearnos avanzar como una fuerza social y política organizada, en el proceso de integración regional desde enfoques y visiones liberadoras como el Alba.
De particular interés, además de lo dicho, es que este Primer Foro incorpora a un viejo, pero renovado sujeto político sindical, presente desde hace muchas décadas en las luchas de liberación y emancipación de nuestros pueblos: las y los trabajadores de la energía, que por su especial ubicación en sectores estratégicos de nuestras economías, han jugado en forma recurrente, un relevante papel en los procesos de cambios sociales profundos y en la resistencia de nuestras soberanías populares.
Esta especial combinación, entre el posicionamiento de clase y la lucha por una integración latinoamericana y del caribe desde una óptica bolivariana, permite superar enfoques reduccionistas y/o economicistas, para visualizar este proceso de integración como un proceso de unidad y lucha de nuestros pueblos, más allá de simples acuerdos comerciales, acuerdos corporativos empresariales, o esfuerzos de gobierno a gobierno.
De igual manera, esta candente amalgama de intereses de clase y nación representada en este Foro por los sindicatos de la energía, reconoce que la lucha por la reapropiación-renacionalización y reorientación del sector de la energía, no puede reducirse a un punto de vista gremial o sectorial. Por el contrario, reconoce el papel vertebral que las organizaciones sindicales energéticas pueden y deben jugar en esta lucha por la construcción de un Frente social amplio en el que participen todos los excluidos y oprimidos de nuestros pueblos. Por ello afirmamos que la energía es un problema de todos, es un problema de los pueblos.
La realización de I Foro se ubica en un contexto complejo y contradictorio, marcado no solo por una ofensiva imperialista que, para satisfacer su insaciable sed de petróleo y otras formas de energía, resuelve invadir países y presionar política y diplomáticamente para imponer sus propósitos.
Pero el escenario regional y mundial también tiene ahora otro acto primordial: el creciente despertar de la lucha de los pueblos latinoamericanos y del caribe, que con sus movilizaciones han derrocado gobiernos antipopulares que le han jugado a las ambiciones del imperialismo, como son los casos de Ecuador y Bolivia. Para ellos y ellas, nuestro reconocimiento, apoyo y solidaridad de clase.
En ese mismo torrente de movilización latinoamericana, este Primer Foro se inscribe en el marco de una recuperación y fortalecimiento del poder para los pueblos, como es el caso de los gobiernos de Néstor Kirchner en Argentina, Tabaré Vázquez en Uruguay y Lula en Brasil.
En esa perspectiva de construcción de la gran patria latinoamericana, ratificamos nuestra solidaridad activa con Cuba y Venezuela, indiscutibles líderes en el proceso de cambios sociales profundos que vive hoy Latinoamérica y el Caribe, por lo que rechazamos el bloqueo contra Cuba y la campaña de desestabilización contra Venezuela.
Para fortalecer estos procesos libertarios, entendemos que es necesario radicalizar la democracia y la libertad sindical, como los instrumentos más sólidos y válidos en procura de la identidad de clase y la representación genuina de los derechos, los intereses y las reivindicaciones de las trabajadoras y trabajadores y de los pueblos de Nuestra América.
Asimismo, este I Foro reafirma las tesis centrales de su convocatoria, en los siguientes términos:
¡Por la soberanía y la propiedad de nuestros pueblos sobre sus recursos
energéticos, para la construcción de la Nación Latinoamericana y Caribeña!
¡Por la unificación y protagonismo de las y los trabajadores energéticos
latinoamericano-caribeños!
¡Por la defensa del ambiente y el uso racional de los recursos energéticos no
renovables!
¡La energía como bien social y derecho humano fundamental de los pueblos de la
tierra!
¡Por el combate a la exclusión y la pobreza, por una justa redistribución de la
riqueza!
¡La energía al servicio de la integración, el desarrollo y la paz de nuestros
pueblos!
¡por el derecho de las trabajadoras y trabajadores a participar en la gestión de
las empresas energéticas.
En consecuencia este Foro se concibe como un Frente Social Energético, abierto a
todos los sectores y sujetos sociales y políticos que asuman estos propósitos,
para consolidar la organización y movilización de la conciencia social de
nuestro continente alrededor de la soberanía energética, que garantice la
dignificación de los excluidos por el sistema capitalista.
Especialmente reconocemos y valoramos el esfuerzo de las y los trabajadores de
la energía de Venezuela, al pueblo y al gobierno encabezado por su presidente
Hugo Chávez, su aporte y cooperación para la realización de este I Foro, que al
paso de los años quedará inscrito en los anales de la historia como un paso
gigantesco en el proceso de liberación de América Latina y el Caribe.
En este contexto, este I Foro Latinoamericano y del Caribe de las y los trabajadores de la energía, resuelve otorgarse continuidad y permanencia, a través de diversas formas de coordinación que permitan avanzar en el debate y la acción, para el desarrollo de las tesis aquí planteadas en función de organizar nuestra movilización por la soberanía energética. Asimismo, este I Foro resuelve asumir el conjunto de las iniciativas, propuestas y resoluciones de cada una de las relatorías de las mesas de trabajo, para su discusión, difusión, implementación e integración en la Memoria de este Foro.
En este sentido, reconocemos a Venezuela como su sede permanente; planteamos la creación de una escuela energética continental; nos proponemos generar nuestros, propios instrumentos de comunicación; nos proponemos crear nuestro sistema de información y seguimiento a la problemática energética; convocamos el II Foro para nuestro hermano país de México, en mayo de 2006.
Asimismo, como una acción organizada vale más que cien palabras, proponemos la
realización de una gran jornada continental por la soberanía popular para el 15
de septiembre de 2005, fecha en la cual las organizaciones presentes haremos
valer de diversas y variadas formas de expresión, el derecho de nuestros pueblos
para construir su propio futuro hacia la patria grande por la que soñaron,
lucharon y murieron Bolívar, Martí, Artigas, San Martín.
Este I Foro convoca a participar en la Asamblea de los Pueblos Latinoamericanos
a realizarse en Argentina, paralela a la Cumbre de las Américas, y propone
participar activamente en la Jornada Nacional de repudio a la presencia del
gobierno imperialista de los Estados Unidos en esta Cumbre y a la nueva
intentona de firmar el ALCA.
Caracas, Venezuela
20 de mayo de 2005
Resumen General del Informe de los Sindicatos de la Energía de Uruguay para el 1er. Foro Latinoamericano y Caribeño
Caracas 18 al 21 de mayo de 2005
Los sindicatos uruguayos de la energía, convocados a participar en el 1er. Foro latinoamericano y caribeño de los trabajadores del sector, en el marco del Proyecto: Integración Energética de América Latina y El Caribe, cuyos ejes temáticos son: Energía, Democracia y Paz; Estado, Soberanía e Integración Energética; Energía, ambiente y Desarrollo Sustentable; Energía, Desarrollo Científico-Tecnológico e Industrialización; Energía Derechos Laborales y Movimiento Sindical.
Estamos presentes en este Foro a los efectos de aportar y difundir el conocimiento de la temática energética, promover el debate y coordinar esfuerzos para que los recursos estratégicos sean colocados al servicio de nuestros respectivos países, para su desarrollo, fomentando políticas energéticas sustentables, cuidadosa del medio ambiente, generadora de trabajo productivo digno, con la profundización y ampliación de la democracia participativa, la justicia social y la paz.
Para ello hemos elaborado unas Bases Programáticas alternativas para el desarrollo del Sector Energía en Uruguay. Dichas Bases constituyen el fundamento programático de los sindicatos de la energía, que nos hemos organizado en una Coordinadora- como paso previo a la conformación de una Federación de la Energía-; se inscribe dentro de la estrategia de nuestra Central PIT-CNT, de construir un país productivo con justicia social, pero es una propuesta para el conjunto de la población, y para todas las fuerzas políticas y sociales, para el gobierno nacional y los gobiernos departamentales, que se proponen cambiar la realidad actual de nuestro país.
Introducción
El Sector Energía en Uruguay, así como en el resto de la región, ha experimentado durante la última década y media importantes transformaciones estructurales. En el marco de políticas de orientación neoliberal, y a impulso de organismos financieros internacionales, se modificó la matriz energética (por tanto las fuentes de energía), se internacionalizó aún más el suministro de energía.
Los trabajadores en general y los de la energía en particular nos hemos opuesto y nos hemos enfrentado a esas políticas, a las concepciones que las mismas contienen. (Con la participación-bueno es destacarlo- de otras organizaciones sociales, cooperativistas, políticas, gente común del pueblo). Hemos realizado numerosas acciones y movilizaciones: Paros, huelgas, marchas, denuncias, hemos realizado propuestas alternativas, organizamos asambleas, actos, mesas redondas, hemos recorrido muchas veces nuestro país, hemos ocupado importantes espacios en los medios de prensa, hemos impulsado el plebiscito, como herramienta de defensa contra las privatizaciones. Y en esta última etapa acabamos de tener un triunfo de dimensiones internacionales al derrotar a Gaz de France después de un largo conflicto de represión sindical de cerca de 10 años con despidos antisindicales, luego de 20 días de huelga de hambre y una semana de ocupación de la empresa por parte de los compañeros del Sindicato del Gas. Se salda este conflicto con la incorporación de los compañeros despedidos, el pago de indemnizaciones y la estabilidad laboral para el conjunto de los compañeros de la empresa. Estableciendo sin duda alguna un antecedente importantísimo en esta nueva etapa que se abre en Uruguay con un gobierno progresista.
No vamos a reiterar el diagnóstico exhaustivo que ya hemos hecho muchas veces. Porque es evidente, los hechos así lo demuestran que teníamos razón y aquella política la que el mercado iba a resolver todos nuestros problemas fracasó, porque no dio respuesta positiva a algo tan elemental y simple, por lo tanto indiscutible, que es haber asegurado el abastecimiento de energía de manera segura, por el contrario, esas políticas han tenido como una de sus consecuencias la crisis energética más grave que no reconoce antecedentes, por las proporciones alcanzadas y las graves consecuencias que ese fracaso ha acarreado para la región.
Entendemos que es necesario plantearnos abordar las posibles soluciones para lo cual, y dada la actual situación de crisis, que no es coyuntural sino estructural, se hace más necesario que nunca promover un amplio debate público acerca de una política nacional de energía y de una institucionalidad acorde a esa política; debate que concluya en la adopción de nuevas reglas legales y de funcionamiento del sector energía.
La energía es un bien estratégico dinamizador de la economía y del desarrollo social, la energía es un servicio público y necesita de políticas de complementación de estrategias en la región.
Complementación energética regional
Uruguay, dada la limitación de sus recursos naturales energéticos, no puede pensar en una política energética de autoabastecimiento. En buena medida debe apostar a las potencialidades que le ofrece la integración regional, no sólo con Argentina y Brasil, sino también con Paraguay, Bolivia y Venezuela.
Se debe implementar una política de complementación energética que fortalezca a la región en su conjunto. Complementación con el propósito de racionalizar inversiones, maximizar el uso de fuentes ya explotadas, compartir investigaciones tecnológicas, negociar de manera conjunta créditos internacionales, para incidir de manera determinante y para asegurar que nuestros pueblos puedan acceder a un bien tan imprescindible, como lo son hoy las diversas formas de energía.
Este proceso de complementación que nos permita lograr como región aceptables niveles de autoabastecimiento, debe respetar los distintos tiempos y realidades específicas de cada país. Las imposiciones de las transnacionales por alcanzar las llamadas “simetrías regulatorias” no pueden regir el proceso de integración energética. La integración energética se debe basar no sólo en la optimización de recursos, sino también en la equidad entre naciones.
Integración energética regional
Entre las acciones concretas a llevar adelante podemos resumir:
ü Nuevas interconexiones energéticas que permitan diversificar las fuentes regionales de energía. Ya sean extensión de líneas extra alta tensión como gasoductos.
ü Políticas con petroleras estatales en América Latina.
ü Promover una modificación de los acuerdos que imposibilitan a Paraguay, país ampliamente superávit ario en generación hidroeléctrica, vender electricidad a terceros países. Y establecer acuerdos para la compra de electricidad a ese país.
Servicio Público de Energía
La energía, y en particular la energía eléctrica, el supergás, el gas oil, full oil, gas natural y queroseno que abastece a los hogares, industrias y servicios, debe ser un servicio público cuyo acceso debe ser equitativo para toda la población, y no meramente una mercancía regulada por el mercado. El servicio público implica: universalidad, continuidad y estabilidad en los precios. La energía es un servicio público tanto si es suministrada por empresas estatales como si lo es por empresas privadas.
El Estado deberá asegurar el acceso equitativo a la energía de toda la población, no importa su nivel de ingresos o su localización geográfica.
Un desarrollo energético sustentable
La política energética, no deberá inducir al consumismo energético sino que, por el contrario, deberá promover el uso racional y eficiente de la energía, apelando simultáneamente a la educación y a estímulos económicos. Las inversiones en el sector energía no deberán orientarse sólo a aumentar la capacidad de generación o producción, sino también a la conservación y uso eficiente de la energía, reduciendo la dilapidación de recursos, tanto en las empresas como en los hogares.
La política energética deberá orientarse por la búsqueda del desarrollo sustentable: un tipo de desarrollo que integra las componentes sociales, políticas, culturales, ambientales y económicas y que tiene como objetivo central lograr la satisfacción de las necesidades del presente sin limitar las necesidades de las generaciones futuras. Por tanto, no exige sacrificios a las actuales generaciones a fin de garantizar la cobertura de los requerimientos del futuro, sino que, en cambio, pretende satisfacer las necesidades sociales del presente de modo tal de no comprometer las posibilidades de las generaciones futuras.
La sustentabilidad de la política energética implica considerar el impacto ambiental de las inversiones energéticas: se tenderán a promover las fuentes limpias y renovables. Gradualmente, se impulsará la introducción de los costos medioambientales en los costos de la energía, favoreciendo a las fuentes limpias y renovables.
El Estado como rector del sector energía
El sector energía es un sector estratégico de las economías nacionales, por su influencia en la vida cotidiana de la población como por su incidencia en el funcionamiento económico y la competitividad empresarial. Por lo mismo, el Estado deberá continuar desempeñando un papel clave en el sector energía, tanto como regulador, como productor, distribuidor y comercializador.
El mercado se ha revelado claramente insuficiente cuando se trata de orientar adecuadamente el uso de los recursos naturales (en particular los energéticos) y de promover las inversiones fuertemente intensivas en capital y de largos períodos de maduración como lo son las del sector energético. Esto significa que el sistema de precios por sí mismo es insuficiente para inducir una asignación de recursos en el seno del sistema energético que sea satisfactoria para la sociedad en su conjunto dentro de un horizonte de mediano y largo plazo, como lo demuestra la experiencia en varios países. Con esto no pretendemos quitarle importancia a la influencia de los precios en el funcionamiento de los sistemas energéticos.
Papel central de las empresas estatales de la energía
Se trata de potenciar el papel de las empresas estatales de la energía como principales instrumentos de la política energética. Ese fortalecimiento debe apuntar a rescatar para el país la renta petrolera, gasífera y eléctrica.
Pero es condición previa que las empresas estatales del sector sobrevivan y se desarrollen superando las políticas privatizadoras. Por tanto, un principio básico es la defensa de las empresas públicas de la energía y su lucha contra su fragmentación por diversos medios (dispersión en Unidades de Negocios autónomas, tercerización de funciones productivas, etc.).
Las empresas estatales energéticas, que serán el principal instrumento de la política energética, deberán avanzar en sus niveles de eficiencia y de satisfacción a sus usuarios, con independencia del grado de competitividad que tengan los distintos mercados energéticos. Su mayor eficiencia económica se concibe no en términos economicistas simplificados, sino en términos de su mayor contribución al logro de los objetivos generales de la Política Energética.
La defensa de las empresas estatales de la energía, para que cumplan ese papel, implica:
a) La continuación y la dinamización de sus inversiones estratégicas, y no el recorte de las mismas tal como se estuvo promoviendo desde los pasados gobiernos.
b) Definir con claridad su estrategia y los objetivos a lograr en consonancia con la Política Nacional de Energía y la construcción del País Productivo..
c) Optimizar los recursos humanos, financieros, promoviendo la necesidad y la conveniencia del ahorro en la gestión.
d) La renovación de su plantilla de personal y no su minimización indiscriminada por medio de regímenes de incentivos que debilitan sectores claves de las empresas estatales.
e) Mejorar la gestión.
Política Nacional de Energía
Los países se dotarán de una Política Nacional de Energía, que orientará las estrategias y acciones de todos los agentes, públicos y privados, participantes en el sector energía. Será una Política de Estado, elaborada y aprobada con amplio consenso nacional, dado que define el futuro sectorial con la perspectiva de muchos años.
La Política Nacional de Energía se orientará principalmente a:
· Asegurar el carácter de servicio público de la energía y su acceso equitativo por parte de la población.
· Asegurar el suministro energético –seguro, continuo y de calidad, a costos razonables- requerido en forma creciente por la población y por las actividades económicas.
· Promover el uso eficiente y racional de la energía, minimizar los impactos medioambientales y asegurar un desarrollo sustentable.
Para elaborar esa política proponemos que se convoque por parte de los distintos Ministerios competentes a instancias de amplia participación para que la misma sea discutida con la participación de las empresas energéticas, los trabajadores del sector, los usuarios y otros actores políticos y sociales.
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