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El
Senado homenajeó la vida de Hugo Cores
Recordaron su
personalidad legisladores del FA y el PN, colorados no estuvieron en sala
Escribe: JULIO GUILLOT
Es difícil calificar el
sustantivo "homenaje" sin los adjetivos de rigor ("emotivo", "sentido",
"merecido", etcétera), sin embargo, la sesión extraordinaria que celebró ayer el
Senado para rendir homenaje al profesor Cores transcurrió en un clima de
auténtica congoja y de respeto hacia el homenajeado y hacia los senadores que
hicieron uso de la palabra.
Poco antes de la hora señalada, las barras fueron
colmándose de familiares, amigos, correligionarios y compañeros de lucha de
Hugo.
Abrió el fuego el contador Alberto Couriel. Destacó que
el homenajeado era un hombre de la izquierda y de la historia de la izquierda
uruguaya, cuya muerte súbita, inesperada, duele especialmente porque estaba
trabajando, militando y aportando como lo hizo durante toda su vida. Fue un
"verdadero referente de la actividad política, un revolucionario auténtico que
creía fervientemente en las transformaciones profundas".
En
ese sentido citó la famosa sentencia de Bertolt Brecht: "Hay hombres que luchan
un día y son importantes; hay quienes luchan un año y son más importantes; pero
hay quienes luchan toda la vida y esos son los imprescindibles". Resaltó los
diversos ámbitos en que desarrolló Cores su actividad: sindicalista, periodista,
docente, dirigente político, pensador. Un "grande de la izquierda, que
sobrevivió a la cárcel, a la tortura, al secuestro, al exilio, al atentado".
Su acción fue presidida por la ética, lo que lo llevó a
una particular consecuencia con sus principios; y fue, también, un hombre de lo
colectivo. Orador brillante y polemista temible, diputado de primerísimo nivel.
Un intelectual talentoso con quien el intercambio de ideas resultaba siempre
fermental. Recordó Couriel que de esas reuniones entre él mismo, Cores, Caetano
y José M. Quijano surgió la tarea nada menos que de denunciar un TLC con EEUU. Y
consecuentemente, una postura que, sin dejar de reconocer las falencias del
Mercosur, apuntaba a fortalecer la unidad latinoamericana.
"Siento que perdí un referente", expresó Couriel, que
asoció con Zelmar Michelini por su discurso "brillante, vibrante y lleno de
contenido", y también con Héctor Rodríguez, otro imprescindible. Ideólogo del
socialismo libertario, radical clasista, supo conjugar Bakunin con Marx. Destacó
la lucha sin cuartel de los últimos veinte años por verdad y justicia. Por todo
lo que sufrieron sus compañeros y todos los que padecieron cárcel, tortura,
muerte y desaparición sin importar a qué partido pertenecían.
"Se nos fue demasiado temprano, en momentos en que era
más necesario para la lucha ideológica", concluyó Couriel.
Luego fue el turno de Eleuterio Fernández Huidobro,
quien produjo una pieza oratoria propia de su estilo con mucho de prosa poética.
"La muerte lo tuvo en sus garras muchas veces; siempre
estuvo cerca de él y él la toreaba. Por eso lo esperó emboscada y actuó por
sorpresa, de un solo zarpazo; y eso es lo que nos golpeó fuerte". "Pertenecía a
las fraguas y a los hornos, pero prefería ser leña y darse". Y recordó que Cores
lo salvó a él y a otros compañeros, en momentos críticos, "conocimos de verdad a
Hugo Cores", su solidaridad
con mayúscula, sin condiciones, aun en la discrepancia. "Tenemos una deuda
impagable con Cores, la FAU y el PVP", confesó el dirigente tupamaro, y expresó
su aspiración de que esta muerte sirva como excusa para mostrar a la juventud de
todos los partidos políticos lo que es la solidaridad y el compañerismo.
Recordó luego la trayectoria de Cores. Dirigió la gran
huelga bancaria del 69, fue vicepresidente de la CNT, fundó el PVP, y fue
también cofundador del MPP. "En
mala hora se fueron", reconoció con amargura; "los expulsaron vientos
conservadores de sectarismo y fanatismo". Ya con la voz quebrada por la emoción,
Eleuterio finalizó sus palabras haciendo alusión a su enfrentamiento con motivo
de la anulación de la Ley de Caducidad.
Nin anunció a Luis Alberto Heber como el siguiente
orador. El senador herrerista realizó un discurso muy sentido. Recordó que
habían sido colegas en la Cámara de Diputados, y que tenían discrepancias,
reparos, preconceptos y prejuicios, pero que en ese ámbito de polémica pudo
conocer al verdadero
Hugo Cores, "muy humano, muy
cálido". Afirmó que era el más combativo de la bancada frentista, pero reconoció
que se sentía atraído por el grado de convicción y la audacia que exhibía Cores
en la discusión, aunque siempre en un marco de respeto de modo de no llegar
nunca al insulto; era un opositor duro pero leal.
"No fuimos amigos, pero estos mármoles, estas paredes
del Palacio guardan conversaciones muy ricas que mantuvimos entre ambos".
En definitiva, fue "un
luchador contra nuestras ideas pero un leal constructor de la discusión sobre lo
que debe ser el país".
A continuación, Eduardo Lorier destacó las cualidades
de Hugo e hizo suyas las palabras que pronunció Guillermo Chifflet en el
entierro.
Rafael Michelini expresó que "todavía hay dolor en el
corazón, las lágrimas no se secan". Destacó las cualidades de sindicalista e
intelectual, de posturas radicales, un "sobreviviente revolucionario que luchó
para cambiar el mundo" y que podría haber sido un desaparecido más. Su profundo
compromiso con la justicia y la feroz rebeldía ante la injusticia están en el
origen de su lucha. Fue un activista que no cejaba en su tarea de
convencimiento.
En ese momento, Michelini puso
en palabras lo que muchos sienten: "La izquierda fue injusta con él; lo tenían
'en el banco', estaba desaprovechado", sostuvo el dirigente del Nuevo Espacio,
quien recordó que en la última elección interna habían llegado a un acuerdo con
el PVP. Era racional y lógico pero era también un soñador, lo que fue un
obstáculo para el éxito electoral.
"Es injusta la vida.... Nos quitó a uno de los
mejores... Si siguen cayendo lágrimas, que caigan nomás, porque
Hugo
Cores se las merece", concluyó Michelini.
Enrique Rubio, por su parte,
señaló que era un ser paradójico, uno de esos irreductibles pero cálido de alma.
Hizo referencia a dos plenarios en los que Cores tuvo un particular
protagonismo: uno de ellos, en el que se debatió sobre la Ley de Impunidad y en
el que Cores resultó derrotado; y el otro, cuando se creó el Encuentro
Progresista, en el que Cores logró dar vuelta el resultado (opuesto a la nueva
coalición) y permitió así que la izquierda se acrecentara.
Para el clavel rojo Vaillant, Cores se destacó por su
permanente búsqueda de alternativas y su rechazo radical al pensamiento único en
cualquier ámbito de la vida política. Fue un creador de nuevas formas de
organización y resaltó su capacidad de hacer junto a la de reflexionar, crear,
proponer. Y en cuanto a su compromiso con la lucha, Cores no fue de los que
dicen "armémonos y vayan" sino de los que proclaman "armémonos y vamos".
Margarita Percovich hizo hincapié en la pasión de Hugo
por debatir y confrontar ideas, y expresó su aspiración de que con su muerte no
se muera el debate abierto, una de las banderas que nos dejó Cores.
En una breve elocución, Mónica
Xavier se sumó al homenaje expresando que la vida de Cores fue tan rica que
aunque se haya ido nos deja innumerables enseñanzas.
Al finalizar los discursos, se presentó una moción para
que el Senado, de pie, observara un minuto de aplauso en homenaje a la vida de
Hugo Cores.
Durante toda la sesión los tres sillones de la bancada
colorada estuvieron vacíos. No tengo motivos para suponer que fue deliberado,
pero la sospecha queda...
Tomado de La
República, 14/12/06.
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