Establecer como página de inicio

Partido por la Victoria del Pueblo ANULAR LA LEY DE IMPUNIDAD

 

 

Apología del trabajador
Escribe: Emir Sader

El hombre se distingue de los otros animales por varias características, pero la fundamental es que el hombre es un ser con capacidad de trabajo. En tanto los otros animales apenas recogen lo que encuentran en la naturaleza –aun las abejas y las hormigas, que trabajan, lo hacen mecánicamente–, los hombres transforman el medio en que viven, transformándose a sí mismos. Es a través del trabajo que los hombres pueden transformar concientemente el mundo, humanizándolo.

Sin embargo, si se pregunta sobre lo que más les gustaría hacer, la mayoría aplastante de las personas no señalaría al trabajo. Preferirían dormir, comer, tener relaciones sexuales, o simplemente no hacer nada. Es decir, preferirían hacer lo que tenemos en común con los otros animales. El trabajo es negativo, agotador, poco interesante, para la gran mayoría de la humanidad, que no trabaja en lo que quiere, que no decide dónde va a trabajar, lo que va a producir, a quién va a ser vendido lo que produce, a qué precio, en qué condiciones de trabajo se va a contratar. Nada de eso. Para ellos el único momento bueno del trabajo es el día en que se recibe el salario, una satisfacción que dura lo que duran los dineros el salario, que cada vez duran menos.

Esto pasa porque la sociedad actual está regida por la alienación del trabajo. Alienación en el mismo sentido jurídico del término: entregar a otro lo que es nuestro. La gran mayoría de las personas se vale del trabajo no de forma creativa para transformar el mundo conforme a su imaginación, sus deseos, sus proyectos. No se trata de humanizar el mundo a través del trabajo, sino de valerse del trabajo como instrumento de supervivencia. De alquilar la capacidad de trabajo a quien tiene dinero para contratarla y hacer las otras inversiones necesarias; con la finalidad de tener un medio de supervivencia –el trabajador– y de acumular capital –el empresario—. Finalmente, el trabajo se torna un medio. Y este medio está alienado.

Entretanto, toda riqueza –material y espiritual– de nuestras sociedades continúa siendo producida por el trabajo y los trabajadores. Se anunció el “fin del trabajo”, de la misma forma que se anunció el fin de tantas otras cosas: “fin de la historia”, “fin de la ideología”, “fin de la política”, “fin del Estado”. Todas manifestaciones de deseos, nada que ver con la realidad.

Nunca como hoy tanta gente, en todas partes del mundo, vive de su trabajo. Lo que disminuyó significativamente fue el trabajo formal: o sea, el contrato laboral  con derechos, condición fundamental para ser ciudadano, sujeto de derechos. La mayoría de los brasileños, de los latinoamericanos y de las personas en todas las regiones del mundo no tienen contrato de trabajo. Trabajan, pero no tienen aguinaldo, ni licencia por maternidad, ni vacaciones. Producen la riqueza de nuestras sociedades, sin gozar de los derechos elementales, de las garantías básicas: que tendrán empleo o salario el próximo mes, que podrán pagar el alquiler, los gastos de alimentos, la vestimenta, los útiles escolares para sus hijos, u otros gastos.

En una sociedad que termine con la alienación del trabajo, éste se tornará instrumento de realización humana, de des-alienación, de emancipación de los hombres y las mujeres. La alienación del trabajo –explotación del trabajo, apropiación ajena de la riqueza por él producida, falta de conciencia por parte del trabajador de que es él quien produce las riquezas del mundo, a que no tiene acceso– es uno de los fundamentos de la sociedad centrada en el capital, a la cual, por eso mismo, se llama capitalismo. La sociedad fundada en el trabajo, en la generalización del trabajo, en la que todos son trabajadores, en la que todos producen riquezas materiales y espirituales, tiene otro nombre: socialismo.

Una vez más, ante un Primero de Mayo, es siempre bueno recordar que ese es el día del trabajador y no simplemente del trabajo. Que es una fecha que conmemora todas las luchas de los trabajadores del mundo entero para disminuir la jornada de trabajo, que llegó a ser de 16 horas; para prohibir el trabajo nocturno de mujeres y niños; para fijar un salario mínimo; para conquistar del derecho a las vacaciones pagadas, al aguinaldo, a la licencia por maternidad y a la jubilación. Derechos puestos en cuestión por el capitalismo liberal, lo que rescata actualmente con más fuerza el significado del Primero de Mayo.

Tomado de "sin permiso", 7/5/2006.

Traducción deCarlos Abel Suárez
Fuente original: Carta Maior, 2 mayo 2006.

 

PVP - Partido por la Victoria del Pueblo - Frente Amplio - Uruguay