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Partido por la Victoria del Pueblo ANULAR LA LEY DE IMPUNIDAD

 

 

"¿El ambiente cultural del porro aceptaría marihuana legal, en pastillas, comprada en la farmacia con receta verde? ¡Noooo! ¡Eso no existe!"
Milton Romani, no se la fuma

Entrevista de Guillermo Reimann  

El presidente de la Junta Nacional de Drogas aboga por una política integral que -además de reprimir el tráfico- se pregunte por qué jóvenes y adultos consumen determinadas sustancias: no alcanza con terminar con la oferta de pasta base, por ejemplo, si la demanda se mantiene. Milton Romani (casi 57) recordó que la droga más peligrosa socialmente es el alcohol, destacó los golpes asestados al narcotráfico, y repasó algunos prejuicios existentes en torno a una hipotética legalización de la marihuana. Gracias: recién tiré.

-¿Qué repercusiones han tenido los golpes dados a las redes de narcotráfico?
-Tanto a nivel de opinión pública como de comunicadores, creo que se tomó conciencia de lo que habían dicho Tabaré y Jorge Vázquez: que en los temas de los narcos y el lavado de dinero, la cosa iba en serio, y que estábamos dispuestos a golpear a todos los niveles. Y ojo que esto va a tener pila de derivaciones... porque hay mucha información. Sabemos, por ejemplo, de algunas casas cambiarías que, con los primeros anuncios, estaban quemando documentación...

-¿Ah sí?
-Eso sí, acá no llama nadie, eh. Silencio, total... Y mira qué interesante es esto: el primer procesamiento por lavado de dinero fue en octubre del año pasado: el gerente del cambio Durazno, que estaba vinculado a una red de venta de pasta base la Costa de Oro, que lavaba por unos 30 mil dólares mensuales, que no es una suma muy grande, pero bueno... Y ahora esta misma persona vuelve a aparecer en el esquema del lavado grande, pesado, que se ha desarticulado recientemente.

-¿O sea que el lavado de dinero aparece ahora en otra dimensión?
-Sí, sí. Este esquema demuestra la complejidad que tiene el tema drogas: no es
solamente el chiquitúa que jode en el barrio a sus semejantes -que también es un problema, obviamente- sino por las vinculaciones del gran mercado que se realizaron al amparo de una normativa legal, de tipo financiero, con secreto bancario y todo eso.

-¿Qué condiciones de confiabilidad ofrece el aparato policial? -Yo creo que hemos demostrado que hay sectores del aparato policial que están sanos y responden a las indicaciones políticas con profesionalidad, que entendieron esas indicaciones y entendieron también que esto iba en serio. Parece evidente que hay sectores profesionalizados y honestos que quieren meter para adelante, y hay otros -en la policía y en todo el aparto del estado- que hacen la plancha y tienen esquemas de corrupción instalados...

-¿Qué papel le toca jugar a nuestro país dentro del narcotráfico internacional?
- ¡De lavadora! Claro, el principal papel dentro del esquema es de lavandería. Esto empezó como lugar de lavado, y después vieron la posibilidad de instalar un esquema de tráfico ilícito.
En el análisis internacional, estamos vistos como un país cuya normativa permitía -hasta ahora- ciertos mecanismos de lavado y como lugar de tránsito
de sustancias o de mercadería. No hay grandes organizaciones mañosas instaladas; más bien es un punto de recalada que se estaba insinuando, lo que no quiere decir que no lo seamos en el futuro, porque es un negocio que maneja mucha guita ¿eh? Y donde ven facilidades para operar... se te instalan.

-De todas maneras, Uruguay tiene su propio mercado interno ¿no? -Claro, ese el fenómeno nuevo. Uruguay fue tradicionalmente un país de tránsito, de poco consumo: cocaína muy bajo; la marihuana está más o menos en un 15% en la enseñanza media, que es experimental y baja a un 9% como consumo habitual.

-¿Y la pasta base? -Es bajo también en este sector de jóvenes que concurren a centros de estudio, que es el que está encuestado. Pero seguramente entre jóvenes que no estudian y no trabajan, hay otro perfil de consumo. El fenómeno de la pasta base se desata en el 2002, viene de la mano con la fisura y la caída social. Y no son solamente las condiciones socioeconómicas bajas, eh, ahí es donde más impacta, porque son sectores más vulnerables. Lo que les pasa a los pobres es lo que se ve más, lo que genera más daño... pero no por la pasta en sí, sino porque están mal puchereados.

-¿Es la más peligrosa, socialmente hablando?
-Es una droga de diseño, con un costo unitario muy bajo, o sea que dentro del mercado del narcotráfico parece diseñada para los sectores de menores ingresos. Pero ojo: la pasta base no es la droga más consumida ni la de mayor impacto social en el Uruguay: la droga princes sigue siendo el alcohol. Por eso ahora estamos haciendo una campaña muy intensa tratando de que la sociedad identifique, y se sensibilice, con el uso abusivo del alcohol. No estamos promoviendo una ley seca ni estamos combatiendo el alcoholismo -que es una adicción jodida, de las más jodidas que hay- sino estamos tratando de identificar el problema del abuso, es decir la borrachera del fin de semana que genera accidentes, muertes, violencia social, y para la cual tenemos que tener mecanismos de autorregulación sociales y prevenciones a nivel comunitario.

-¿Qué resultados arrojaron las denuncias de bocas de pasta base de Madres de la Plaza? -Nosotros recibimos a este movimiento, como recibimos a todo el que tiene algo para decir, y trabajamos con ellas como trabajamos con todo el mundo. Ellas nos entregaron una lista de 82 bocas; en muchos de esos lugares ya se había operado, en otros se iba a operar. Se formó una comisión con ellas, y yo creo mucho en los grupos de autoayuda de padres y madres en los barrios. Son fundamentales, si logramos crear grupos en cada centro comunal habremos dado un paso importantísimo, más allá de que tenga alguna discrepancia con esta agrupación: me parece que ellas focalizan excesivamente en las bocas, y el tema creo que va mucho más allá deja oferta.

-¿Se refiere a la demanda?
-A la demanda, y a que nosotros tenemos que integrar la demanda -la oferta, el diagnóstico, el tratamiento, la prevención- y la promoción de hábitos saludables en una cosa continuada. Si nosotros no nos hacemos la pregunta de por qué los muchachos o los adultos consumen, por qué tienen compulsión a consumir y cuáles son las causas que llevan a consumos problemáticos, por más que hagamos desaparecer las bocas de pasta base, al otro día tenemos oferta de otro tipo de cosas o de la misma cosa, porque la demanda se mantiene, y esa demanda genera oferta. Funciona el mercado puro y duro, por eso tenemos que hacer el esfuerzo por alcanzar una política integral en el tema drogas.

-¿La existencia del Portal Amarillo es parte de esa política?
-Por supuesto. El Portal depende del Ministerio de Salud Pública y está a cargo de la doctora Susana Grunbaum y en el consejo asesor está el Inau y estamos nosotros. A cinco meses de su apertura empezamos a tener datos; es sustancial el servicio de apoyo y de orientación telefónica que es la gran mesa de entrada, ahí hay gente capacitada para escuchar, para contener y para saber derivar. El Portal no es un embudo donde cae todo, no: hay que saber dónde y quiénes pueden encarar tal o cual caso. 3091020 es el teléfono.

-¿A cuánta gente están asistiendo?
-Allí tenemos 22 camas para casos de desintoxicación, una capacidad de entre 80 y 100 pacientes ambulatorios en el centro diurno y una capacidad de derivación a las policlínicas del primer nivel de unos 150 pacientes. A su vez recepcionamos entre 350 y 4,00 consultas telefónicas mensuales, consultas que no todas requieren atención. El 70% de estas consultas responden a consumo de pasta base, el 49% de las consultas son hechas por la madre y en el segundo lugar consultante, un 16%, son agentes comunitarios: un asistente social, un psicólogo u otros profesionales.

-Como ciudadano común, ¿hay que legalizar la marihuana?
-Desde una óptica ciudadana, hay que combatir varios prejuicios, como el de los marcos regulatorios que definen la legalidad o ilegalidad de una sustancia, son dogmas intocables. Otro prejuicio es pensar que todo control o toda reglamentación es necesariamente un mecanismo disciplinario. Yo coincido con Robert Castel que en esta etapa de capitalismo salvaje, los consumos salvajes son también una forma de control social; que significan la pérdida de capacidad de pensar y de autonomía de grandes sectores de la sociedad...

-¿
Entonces?
-Y lo tercero que te digo como ciudadano es que la política de drogas a nivel mundial se ha construido sobre una base de corte moralista y militarista. Pero tampoco debemos olvidar que el país está sujeto a convenciones internacionales muy pesadas. Para pensar en legalizar alguna sustancia, por lo menos tenés que partir de un consenso regional, y la verdad es que la veo difícil. Pero además, hipotéticamente, si legalizamos la marihuana: ¿quién la produce? El estado. ¿Dónde se vende?
En la farmacia ¿Con receta verde?, ¿consultando un toxicólogo? ¿El ambiente cultural del porro aceptaría marihuana en pastillas y con receta verde? ¡Noooo! ¡Éso no existe! (risas).

Tomado de Guambia, 14/10/2006.

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