| Partido por la Victoria del Pueblo | ANULAR LA LEY DE IMPUNIDAD |
|
Escribe: William Quinteros
Hoy, 9
de enero del 2007, murió mi hermano Erley Ricardo Quinteros Vascocelos, había
nacido en Trinidad en la mitad de la década del 50.
Nunca
pensé que me vería algún día en esta situación, de tratar de decir sobre mi
hermano algo que resumiera su pasaje tan breve por esta vida. Para mi era un
supuesto que no sería yo quien se viera en esta necesidad, porque hay dos
conceptos, hay dos elementos que no se conjugan, uno es Erley y el otro es la
muerte. La muerte no es verdad cuando se ha sabido cumplir con la vida.
Habiendo compartido nuestra niñez, nuestra infancia pueblerina, nuestros
sueños adolescentes y nuestro compromiso de adulto, puedo decir que Erley, mi
hermano, mi compañero, hizo de la vida, de su vida el mas absoluto ejemplo de
generosidad, dar fue su vocación única y principal, dar en lo afectivo, dar en
la comprensión del otro, su semejante, dar aún en la mas apremiante situación
de necesidad. Puede alguien cumplir mejor con la vida? En los períodos
oscuros, cuando la cárcel, la persecución, las desapariciones eran pan de
cada día, lo vi, lo sentí, morder la rabia y sus ojos mas de una vez llenos
lagrimas al nombrar los compañeros tan queridos. La vida no tuvo piedad con
Erley, ya al final de sus días, cuando el sentía que sus fuerzas eran
insuficientes, cuando la enfermedad lo minaba, me llamó una noche para decirme
que el Hugo Cores se había muerto, fue el golpe mas despiadado que le pudiera
asestar la vida. El presentía que ya sus fuerzas no serian suficiente para
saber que hicieron con Elena, Gerardo, León y todos los demás, por eso me dijo
esa noche, mientras me daba la noticia, “nosotros los del PVP no nos merecemos
esto”. Ahora yo puedo confirmar con la mayor de las certezas, “nosotros los
que con o sin partido creemos en la Victoria del Pueblo, no nos merecemos
esto”. Hace
apenas
unos días tejíamos el futuro político de nuestro paisito, yo lo escuchaba y su
razonamiento trascendía aquel cuerpo enfermo, debilitado. De sus palabras
brotaba una fuerza de convicción, una seguridad en el futuro, que desmentía la
existencia de la muerte. ¿Puede alguien cumplir mejor con la vida? Al final,
la vida tuvo miedo

“Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no se/ Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos, / la resaca de todo lo sufrido/ se empozara en el alma... ¡Yo no se!”
¡Arriban los que luchan!
PVP - Partido por la Victoria del Pueblo - Frente Amplio - Uruguay