| Partido por la Victoria del Pueblo | ANULAR LA LEY DE IMPUNIDAD |
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Escribe: Mario de Souza.
El treinta de marzo de 1897, veintiún días luego
de la batalla de Arbolito, donde cayera Chiquito Saravia, son capturados cuatro
soldados desprendidos de su ejército que habían saqueado una pulpería y
asesinado al pulpero. El ejército detiene su marcha, aún a sabiendas de que
tiene al enemigo siguiéndoles los pasos, para hacer justicia pública. Aparicio
se dirige a sus tropas formadas frente a los fusilados: "Soldados: se acaba de
fusilar a estos hombres reos de los delitos de asesinato y robo. Todos los que
incurran en idéntico crimen tendrán idéntica pena." Tal lo vio y cuenta Luis A.
de Herrera en su libro "Por la Patria".
Desde Artigas a Leandro Gómez los abusos de poder en el ejercicio de la
violencia de la guerra, fueron castigados ejemplarmente. Aún en pleno sitio de
Paysandú, a diez días de caer la plaza, Leandro Gómez convoca un consejo de
Guerra. Un soldado a su paso por un comercio destruido por el bombardeo enemigo,
tomó unas botas para sus descalzos y fatigados pies. Se le conmutó la pena
porque el fuego enemigo desbarató el consejo de guerra. Según cuenta Orlando
Ribero en sus memorias.
Otro comportamiento tenían las soldadescas alzadas
de Flores y de todos los milicazos que el partido colorado utilizara para
mantenerse en el poder. El saqueo de Paysandú, el fusilamiento de prisioneros de
guerra y ejecución de los heridos, fue su norma de conducta. Dar rienda suelta a
los mercenarios para que sacien en la guerra sus más bajos instintos, es parte
del pago... la licencia recompensa la traición...
La tradición miliquera colorada se reedita en el siglo XX. Ambiciosos e
inescrupulosos peones del imperio, con cuyas propinas alimentaban los beberajes
con que se daban coraje para cometer sus alevosos crímenes. No es de extrañar
que la justicia deba venir de fuera de fronteras. Al Edecán de Lacalle y otros
custodios de Berríos, "prestado" a Pinochet, lo deben de juzgar
irremediablemente los Chilenos. Todo este tiempo se han mantenido bajo el ala de
su "padrino". Lo mismo vale para el "Pajarito" y sus compinches, cobijados bajo
la sombrea del gacho de Sanguinetti, luego de servir a las hordas de Videla, han
de serlo por los argentinos.
Si los actos que se les imputan, con sobrados testigos, fueran actos de guerra,
como sus defensores dicen, deberían haber sido pasados por las armas hace ya
muchas décadas. Porque un ejercito no es una partida suelta. En partidas sueltas
los transformaron sus asesores extranjeros. Los "grupos de tareas", esos en los
que alternaban agentes foráneos, mercenarios civiles del aparato paramilitar del
Partido Colorado , pagados por el ministerio del Interior, desde la década del
sesenta, identificados con las siglas MRN o JUP.
Parece ser que es verdad que existe eso que denominan "clase política", eso que
revista bajo múltiples banderas y discursos, la clase de la desvergüenza, que
hoy arma un refugio para criminales de guerra en el seno del ejército en activo,
para evitar a éstos el escarnio de la justicia en Argentina.
Si los que fusilaron prisioneros de guerra, torturaron y violaron mujeres,
traficaron con niños, se repartieron botines de guerra como piratas, deben ser
puestos en custodia del ejército, estamos irremediablemente perdidos.
¿Quién puede evitar que estos cautivos que ni siquiera han sido degradados,
permaneciendo en el seno del ejército, custodiados por los que hasta ayer nomás
fueron sus subordinados, se conviertan en "trofeos de Guerra" vivientes en esa
vitrina que piensan armar en medio de una unidad del ejército?
¡Se ha perdido la chaveta que retiene el sentido de la vergüenza en este país!
Los colorados con vergüenza, hace medio siglo, marcaron el camino con Michelini
y Alba Roballo. La vergüenza el último blanco se la llevó a su tumba con la ley
de caducidad .
Seguiremos asidos a la mas fieras tradiciones del milicaje de facción que impuso
Venancio Flores. ¿El Frente Amplio aspira a ser el perpetuador histórico de un
coloradismo diezmado por la siega inexorable de la parca? ¿Se nos ha hecho
verdad aquello de "colorados de m... eran los de antes", ahora somos todos
fratellos?
América Latina solo ha enfrentado invasiones de los Estados Unidos, desde Méjico
a Panamá, y de eso, éstos no nos van a guardar. Nuestra defensa sólo es posible
en el seno de la región, nuestra suerte es irremediablemente la suerte de
nuestros vecinos continentales.
Este ejército nunca fue el heredero del ejército artiguista. Este es el ejército
de Venancio Flores, turba de facciosos con cintillos desteñidos por el tiempo y
la vergüenza, que glorifica actos criminales rindiendo
culto a matarifes.
Si no vuelve la vergüenza al gobierno, los orientales estaremos siempre mas
seguros sin ejército. Respondan a la pregunta: ¿ejército o banda de facciosos?