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Partido por la Victoria del Pueblo ANULAR LA LEY DE IMPUNIDAD

Que Montevideo sea la capital del cambio

Palabras de Ricardo Ehrlich ante la Convención Departamental

 

Estimadas compañeras, estimados compañeros, amigos y periodistas que nos acompañan:

Es para mí una gran responsabilidad y un enorme honor haber sido electo candidato único de todas las fuerzas progresistas de la capital. Responsabilidad y honor que comparto con el conjunto del equipo hoy designado.

Cuando me propusieron esta alta responsabilidad - que implicaba un cambio profundo y muy serio en mi vida - me formulé muchas preguntas que quiero responder hoy ante ustedes. Porque seguramente son preguntas que se hacen hoy los montevideanos, los frenteamplistas y los progresistas.

Las respuestas son particularmente exigentes cuando los intendentes progresistas de Montevideo han sido nada menos que los compañeros Tabaré Vázquez y Mariano Arana. Y asumo esta situación plena y responsablemente.

¿Por qué aceptar la candidatura a Intendente de Montevideo, en este momento tan particular en que habrá un gobierno progresista y el país inicia un nuevo período histórico?

Busqué las respuestas en mi pasado, en mi vida, en mis afectos, en mis ideas, en mis sueños.

Y fueron apareciendo los múltiples y profundos afectos que me unen a esta ciudad, que ha sido mi ventana al país y al mundo, el lugar donde nací, donde pasé la mayor parte de mi vida, donde vivo con mi familia. La quiero por su arquitectura, por sus calles y rincones, por su historia, por sus historias, por su belleza, pero, sobre todo, la quiero por su gente, por nuestra gente.

Esta gente que le ha dado tanto impulso a los cambios, a las luchas democráticas, a las causas de la libertad y la justicia. Esta ciudad de tan fuertes tradiciones populares y con tanta identidad, densidad y diversidad cultural.

Esta ciudad donde hace 15 años gobierna la izquierda y el progresismo; donde pasamos del 34% a más del 60% del respaldo ciudadano; esta ciudad donde el primer intendente de izquierda es hoy el presidente electo de todos los uruguayos, el Dr. Tabaré Vázquez, el compañero Tabaré.

Tengo un enorme deber, una enorme deuda con esta ciudad y, sobre todo, con su gente.

Y esa es la razón principal por la que acepto la candidatura con la que ustedes me han honrado.

Pero hay más preguntas y preocupaciones.

¿Cómo participaremos los montevideanos en esta nueva etapa de cambios profundos, en este nuevo gran impulso nacional que comenzará el 1º de marzo?

¿Cómo – con nuestra identidad - seremos protagonistas de los procesos sociales de integración, económicos, productivos, culturales, con gran generosidad y un fuerte sentido de solidaridad?

Nuestro principal aporte debe ser: seguir cambiando y seguir construyendo la ciudad del presente y del futuro.

Una ciudad para todos. Una ciudad entre todos.

Una ciudad de dimensión humana que revalorice la interacción y la cooperación solidaria de su gente; condición indispensable para construir el Uruguay del futuro, el Uruguay de la esperanza.

Ese Uruguay de la esperanza, necesita un Montevideo en cambio, un Montevideo donde continuemos construyendo el futuro desde lo cotidiano, mirando todos juntos hacia el horizonte.

La ciudad del futuro es un lugar para soñar.

Después de 15 años de realidades, de importantes logros y grandes sendas abiertas, es el momento de renovar los sueños, es el momento de abrir nuevos horizontes, de explorar nuevos caminos.

La vida cotidiana también necesita imaginarse distinta. Imaginar soluciones nuevas para enfrentar los desafíos de siempre, los de todos los días.

La Intendencia es donde el ciudadano y el Estado están más próximos, donde conviven todos los días. Por ello, debemos atender con eficiencia las prioridades de nuestra gente.

El futuro se construye a partir de lo cotidiano.

Debemos escuchar y trabajar juntos siempre, pero asumiendo plenamente las respuestas y las soluciones.

Montevideo tiene un desafío inexorable. Ahora y en el futuro. Integrarse, revertir la fractura social y urbana. Eso no depende sólo ni principalmente de la IMM. La expulsión de decenas de miles de compatriotas a asentamientos y a la miseria, es un problema nacional y social. Pero, nosotros pretendemos ser actores directos, con iniciativa, con ideas y con políticas coordinadas con el gobierno nacional, en materia de vivienda, de salud, de educación y naturalmente del Plan de Emergencia. La ciudad de Montevideo ha sido - en cierto sentido - una adelantada, atendiendo las urgencias en salud, en educación, en trabajo y participando en muy numerosas iniciativas solidarias.

El Montevideo del cinturón de asentamientos es una tragedia para los que viven allí pero es una derrota para toda la ciudad, para toda nuestra sociedad. Ese será un eje de nuestra acción y en ello pondremos todas nuestras energías y capacidades. Con las mismas prioridades de siempre, hoy reforzadas: nuestros niños, nuestros jóvenes, nuestras mujeres y nuestros adultos mayores.

Por nuestra definición progresista, porque sentimos como nuestro el sufrimiento de los más débiles, pero además, porque tenemos la obligación de mirar más lejos. Y una ciudad fracturada es una ciudad con otro futuro, no el que nosotros y la inmensa mayoría de los montevideanos anhelamos. Es una ciudad enrejada, blindada y profundamente injusta.

Nuestra ciudad del presente y del futuro debe integrarse también en sí misma. Hay montevideanos que nunca salieron de su barrio, en una ciudad la movilidad de su gente es una muestra, también, de la libertad con la que viven. Además, nadie puede sentir como propio lo que no conoce. Integrarse es conocerse e interactuar. No queremos una ciudad encerrada, ni hacia afuera ni entre sus partes. Los montevideanos no pueden participar en el gobierno de una ciudad que no conocen. Sintiéndola como propia, conociéndola, nos ayudarán a construir la ciudad entre todos. Nos ayudarán a gobernarla.

Queremos, dentro del proyecto progresista nacional, una ciudad que pierda rejas y gane seguridades. Eso implica aspectos muy diversos: cambios sociales, culturales, educativos, atacando las causas profundas de la inseguridad, pero también continuando y ampliando otras iniciativas, como la iluminación de toda la ciudad, la seguridad en el transporte y sus trabajadores.

Montevideo, capital del Mercosur, debe ser una ciudad de excelentes comunicaciones, de servicios y de seguridad. Pero, sobre todo, debe ser una ciudad integrada.

Preparar la ciudad para ser la capital del MERCOSUR no sólo implica pensar en la infraestructura, sino además, preparar a sus ciudadanos; prepararlos para comprender, respetar y defender la diversidad. Una ciudad cosmopolita abierta e integrada, tiene que ser ella misma pero a su vez, ser respetuosa y acogedora de lo diverso, de lo diferente.

Montevideo debe integrarse a la región pero también al resto del país. El Uruguay del futuro necesita a Montevideo ahora más que nunca. Cimentar un área metropolitana a partir de la interacción, la cooperación y la solidaridad con los departamentos vecinos, debe ser un desvelo de las primeras horas del próximo gobierno municipal. Pero también la integración con el resto del país, colaborando, aprendiendo, y construyendo el futuro juntos.

No habrá Uruguay productivo sin Montevideo productivo. Y debemos dar continuidad y renovados impulsos a ese complejo entramado que es la producción en el sentido más amplio y moderno. Producción industrial, de servicios, turismo, nuevas tecnologías, ciencia y cultura. En definitiva: trabajo.

Pero esto debe hacerse en armonía con el medio ambiente. En este marco, soy particularmente sensible a la relación entre producción y medio ambiente. El desarrollo debe ser sostenible y sustentable y los recursos naturales de la ciudad son parte fundamental de ella, así como lo son su infraestructura y sus ciudadanos que deben integrarse e interactuar armoniosamente. Desde la ciencia se conocen bien estos problemas y la ciudad se apoyará en ella para pensarse y decidir cuales caminos recorrer y cuales no.

Nuestro Montevideo rural necesita planes propios, estrechamente coordinados con la vida urbana de la que no puede depender ni ser prescindente. Ambos son partes de un todo y una relación equilibrada entre ellos, es imprescindible si queremos proyectarnos viablemente hacia el futuro. En nuestro Montevideo rural y en su proyección metropoliana podemos encontrar claves para contribuir a resolver nuestros problemas sociales.

La ciudad del presente y del futuro es también dar prioridad a la salud de sus habitantes, velando por ella desde sus servicios de atención. Hoy tenemos un horizonte totalmente diferente, debemos trabajar muy próximos y activos con el Ministerio de Salud Pública en el Sistema Nacional de Salud.

Pero también, cuidando su ambiente, propendiendo a disminuir la contaminación urbana, estimulando hábitos y conductas que profundicen y consoliden una relación saludable y sinérgica con la ciudad. Las ciclovías, así como el estricto control de las emisiones y el uso de energías no contaminantes en el transporte, entre muchas otras propuestas, serán un firme compromiso desde el inicio.

La ciudad del presente y del futuro exige mejorar constantemente sus servicios, los que utilizamos todos, pero también exige planificar y pensar qué ciudad y calidad de vida queremos para dentro de 10 o 15 años.

Una parte importante de la vida de nuestros vecinos transcurre viajando por nuestras calles. Tenemos la obligación de modernizar todavía más, de mejorar sustancialmente la calidad y la eficiencia del transporte. Y reducir su costo.

Debemos integrarlo mejor e integrarlo al área metropolitana del país, como parte del proyecto de desarrollo del gobierno nacional progresista.

Tenemos que integrar nuevas tecnologías y racionalizar sistemas y servicios para que los viajes sean más rápidos, más confortables y más baratos. Creánme que se puede, y que se puede sin comprometer las fuentes de trabajo.

La ciudad es el laboratorio ideal para la promoción de valores y de transformaciones culturales que sustenten el Uruguay del futuro, el que soñamos y el que no se construye en 5 años. Es imprescindible incorporar las nuevas generaciones al proyecto progresista. Hay que entusiasmar e integrar a los jóvenes, lograr que se apropien del proyecto y de sus sueños, desde su propia perspectiva, adaptándolo a su forma de enfrentar los nuevos desafíos.

Los jóvenes no son el futuro, son el presente de esta ciudad y del país, son ellos los que deben construir su participación, sus lenguajes, sus expresiones, sus proyectos. Pero debemos asumir que vivimos en una sociedad que los expulsa y los margina. La Intendencia debe seguir, debe continuar ampliando los programas de participación juvenil. Hechos por jóvenes y con los jóvenes.

Una ciudad del presente y del futuro que promueva la cultura y su diversidad de enfoques y de contenidos, democratizándola y descentralizándola. Espacios culturales en cada barrio, que integren arte, ciencia, información, capacitación, esparcimiento, pero que – por sobre todo - permita desarrollar sueños. Tener ciudadanos libres, informados y comprometidos implica invertir recursos, pero sólo con ciudadanos como éstos, capaces de apropiarse de su ciudad, podremos construir la ciudad entre todos.

La ciudad participativa y democrática, la ciudad entre todos, necesita de nuevas ideas: la experiencia descentralizadora de estos últimos 15 años ha sido un gran avance, pero hoy debemos acelerar, profundizar ese proceso. Debemos explorar todas y cada una de las iniciativas y herramientas que nos permitan involucrar a los ciudadanos y a los funcionarios municipales en la gestión de nuestra comunidad.

No es indispensable construir una única forma de participación, podemos establecer experiencias piloto en distintos barrios de la ciudad, evaluarlas, debatirlas y mejorarlas.

Seguir avanzando implica obligatoriamente involucrar mucho más a la sociedad civil como protagonista. El camino y los protagonistas son parte esencial de las metas y de los objetivos.

Descentralizar no es un tema burocrático, administrativo, y mucho menos uno electoral.

Es una forma de concebir la ciudadanía, su compromiso y su participación. Define la sociedad que queremos construir. Descentralizar es descentralizar el poder.

No habrá ciudad en proceso de cambio sin la participación y el compromiso de su gente. No somos sólo contribuyentes, no sólo pagamos nuestros impuestos y usufructuamos de nuestros recursos y servicios, somos antes que nada ciudadanos. De ello depende el alma de una ciudad.

La solidaridad abstracta y vociferada no humaniza las ciudades, es la solidaridad concreta, la responsabilidad compartida y social de todos, la que nos permitirá seguir cambiando, construir una ciudad mejor, más justa, en un país más justo.

Una parte fundamental de los exiliados económicos y sociales del Uruguay son de Montevideo. Tenemos que preparar la ciudad responsable para su retorno. No puede ser un acto de voluntarismo. Sabemos que no es tarea fácil, pero no podemos cruzarnos de brazos. No es sólo un problema de afectos, es un profundo tema socio-político y económico. La política del retorno tiene en las intendencias, y en Montevideo en particular, un componente fundamental, a través de muchas iniciativas y facilidades, en la información, en los trámites, en las viviendas, en propuestas de desarrollo productivo, en todo. El retorno no es sólo una decisión personal, debe ser un esfuerzo colectivo.

La ciudad para todos y entre todos necesita también de las visiones de aquellos ciudadanos que hoy se sienten representados por los partidos tradicionales. La Junta Departamental como espacio donde se encuentran todas las visiones representadas, tiene para nosotros una enorme jerarquía. Nuestra ciudad necesita también de grandes debates, no sobre las pequeñas cosas, sino sobre sus grandes rumbos. Resulta justo y necesario que estos debates se den en el seno de lo que debiera ser la caja de resonancia de las más variadas perspectivas. La mayoría en el legislativo comunal de las fuerzas progresistas nunca será utilizada para acallar el debate o disminuir el control. Debe ser el garante de la acción sin la cual no existe gobierno, pero también de la búsqueda de síntesis y de participación de las opiniones, que por minoritarias, no deben ser menospreciadas.

No buscamos unanimidades sino un clima de trabajo abierto, que escucha todas las opiniones. Sin paralizarse, actuando, decidiendo, avanzando.

Hay un tema que ni siquiera deberíamos mencionarlo, debería formar parte inseparable de cualquier definición de izquierda, progresista y de cambio. Pero como nos queda tanto camino por recorrer debemos hacerlo. Es la integración de las mujeres. Uno de los grandes cambios será precisamente cuando logremos que las mujeres ocupen plenamente su lugar en la sociedad. Mucho se ha hecho en Montevideo, pero mucho nos queda por delante.

En todas las entrevistas de prensa que he tenido y seguramente en las próximas también, me preguntan por las relaciones con los trabajadores municipales. Y hoy tampoco quiero rehuir este tema.

Para nosotros la prioridad absoluta serán siempre los ciudadanos, los vecinos, la gente, pero haremos siempre, sistemáticamente, los máximos esfuerzos por incorporar los entusiasmos, las energías, las capacidades de todos los funcionarios de la IMM. Un Montevideo entre todos los incluye necesariamente. Debe existir un puente estrecho entre los ciudadanos y sus funcionarios. Su participación es esencial para continuar profundizando los cambios. Y en esa dirección trabajaremos.

Finalmente, también trabajaremos duro en el sentido de la austeridad, del más riguroso control de los gastos, de la transparencia en la información de toda la gestión municipal.

Acompañando con energía la conducta y los principios que marcarán al gobierno nacional.

Algunas palabras sobre la campaña electoral.

La campaña electoral que estamos diseñando con todos ustedes, será esencialmente un diálogo en torno a nuestras ideas, nuestros proyectos y las preocupaciones y proyectos de los ciudadanos.

Una campaña escuchando a la gente, caminando>; una campaña con iniciativa política, promoviendo valores y poniendo el acento en las ideas centrales, las ideas que impulsan el camino de los cambios.

Una campaña de movilización, de participación y de comunicación lo más directa posible. Austera y sobria, porque austero y sobrio será nuestro gobierno de la ciudad y, por sobre todo, una campaña respetuosa de la inteligencia y de la sensibilidad de la gente.

Si en definitiva tuviéramos que sintetizar las ideas en que estamos trabajando para comunicar el programa, el plan de gobierno de la ciudad presente y futura, podríamos hacerlo en los siguientes conceptos:

* La capital de la integración social, de la lucha frontal contra la pobreza y la marginación para que no sean necesarios nunca más los planes de emergencia.

* La capital de la producción nacional y del trabajo.

* La capital de la cooperación con todos los departamentos y del desarrollo metropolitano. La capital integrada al país.

* La capital de los servicios eficientes, de la seguridad y de la calidad de vida. Transporte, limpieza, iluminación, red vial, saneamiento, playas, esparcimiento, deportes.

* La capital de la cultura, abierta, plural, respetuosa de las diversidades, cosmopolita e integradora de los aportes de todo el país.

* La capital del Mercosur, por sus servicios, pero - especialmente - por su mano tendida y amiga.

* La capital del retorno, con planes y programas específicos para el regreso y la inserción de nuestros compatriotas emigrados.

* La capital con y para los jóvenes.

* La capital del protagonismo y la participación de las mujeres.

* La capital de y para nuestros adultos mayores.

En definitiva, valorando profundamente todo lo que se ha hecho y lo que hemos construido los montevideanos hasta ahora, lo que nos proponemos es que Montevideo sea la capital del cambio entre todos y para todos.

Y ahora quiero terminar con otra pregunta:

¿Cuál es el peligro mayor que enfrentamos, el que más nos afectaría?

He pensado mucho sobre este tema, porque tiene directa relación con la primera pregunta que me formulaba ante ustedes: ¿por qué aceptar la nominación de candidato a Intendente de Montevideo?

El mayor peligro es sentirnos dueños del poder y de la verdad por simples razones de fuerza. Cuando a cualquier nivel, alguien se siente el dueño del poder, está profundamente equivocado, democráticamente equivocado, culturalmente equivocado.

El progresismo NUNCA debe sentirse dueño del poder. Porque el poder es de los ciudadanos, ellos nos lo delegan y nos controlan, nos premian con su confianza y nos sacarán si nos equivocamos, si somos soberbios y nos sentimos dueños del poder.

Siempre comenzamos de nuevo en el compromiso ante la gente.

Los ciudadanos de Montevideo son – como los de todo el país – gente inteligente y sensible, que juzga y valora la obra que se ha hecho en todos estos años, y que nadie se equivoque, la de hoy es una nueva prueba y una nueva exigencia.

Los ciudadanos nos seguirán y participarán si avanzamos, nos empujarán si titubeamos y nos abandonarán si los defraudamos.

Por ello, mi aceptación es un compromiso pleno, absoluto y entusiasta. Ante ustedes mis compañeros progresistas, pero, sobre todo, ante todos los ciudadanos.

¡Muchas gracias y a seguir cambiando entre todos!

Montevideo, 19 de febrero de 2005

 PVP - Partido por la Victoria del Pueblo - Frente Amplio - Uruguay