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HUGO CORES
Por Wladimir Turiansky
Me gustaría centrar en dos
momentos el recuerdo, mi recuerdo, y mi homenaje a
Hugo Cores. Uno de ellos
tiene que ver con el proceso que condujo, en 1966, a la constitución de la CNT,
la Central única de los trabajadores uruguayos. El segundo es más reciente, el
año pasado, en ocasión de la realización de una Mesa Redonda sobre "Sindicalismo
y Política", en la que Cores intervino como panelista, junto a Marcelo Abdala,
Juan Castillo, Ignacio Huguet, y quien escribe. Lo recuerdo especialmente sobre
todo por el nivel de aproximaciones con que ambos valoramos tanto las
circunstancias políticas presentes como el largo y duro proceso que permitió
alumbrar nuevas realidades, no como el fin del camino sino como una etapa,
importante sin duda, hacia la liberación nacional y el socialismo. No estoy
pretendiendo decir con esto que no mantuviéramos diferencias, de pronto
centradas en aspectos de la táctica política con la cual avanzar mejor o más
rápido. Pero para quienes como nosotros proveníamos de aquellos tumultuosos años
60, en los que las vías de la revolución estaban planteadas no como un debate
académico sino como respuestas necesarias y urgentes que la vida nos planteaba,
en la que todos poníamos toda la pasión en la búsqueda de nuestras verdades
porque en ellas nos iba la vida y la libertad, los debates de aquellos años no
podían por menos que ser duros y ásperos. Y no sólo nos enfrentaban los debates.
Nos enfrentaba la, práctica política. Sólo, un profundo sentido, casi diría
instinto, de unidad, nos permitía alcanzar trabajosos acuerdos, una mayor
elaboración colectiva de las ideas, aún cuando a veces las mayorías decidieran
el rumbo a seguir. Y Cores, desde el gremio bancario primero, y desde los
organismos de la Central luego, fue vocero de aquella corriente originada en el
anarquismo y que con otras corrientes conformaron lo que se llamó Tendencia
Combativa. Por eso yo aprecié mucho, y supongo que Cores también lo hizo, como
al cabo de tantos años, de tantas luchas, de tantos dolores, nos sentíamos más
próximos, aún en nuestras diferencias, que en aquellos años. Creo que de alguna
manera estábamos reflejando el proceso de síntesis que no sólo los militantes
revolucionarios, sino el pensamiento social avanzado viene realizando, en el
Uruguay y en el mundo. De alguna manera, el otro momento al que me referí al
comienzo, el de la formación de la CNT, fue recogido por Cores en su
intervención, y yo quisiera cederle la palabra, que vale más, en este momento,
triste sin duda, que lo que yo pudiera narrar:
"...Creo que es muy importante -decía-
revivir un aspecto de lo que fue este proceso de constitución de una sola
central en el Uruguay.... Podría extenderme, por ejemplo, lo que significó para
la corriente en la que yo militaba.
En
aquel momento era más o menos el anarquismo ortodoxo con bastante influencia del
pensamiento del Che y del pensamiento que nos venía como enseñanzas de la
revolución cubana. ...El hecho de que Gerardo Gatti, dirigente gráfico, de que
León Duarte, dirigente de FUNSA, de que otros compañeros nos identificábamos en
esa trayectoria anarcosindicalista o anarquista, decidiéramos sentarnos en una
mesa con un grupo de dirigentes sindicales del PC nos valió el estigma, nos
valió la condena de casi todo el movimiento anarquista internacional, que
consideró que nosotros habíamos roto con esa tendencia, que éramos en cierto
sentido traidores a lo que era la pureza de la doctrina anarquista."
En
este tiempo, en que hemos conmemorado el 40° Aniversario de la CNT, no me he
cansado de señalar esto a lo que hacía referencia Cores, la capacidad de
dirigentes provenientes de corrientes ideológicas tantas veces enfrentadas, de
dar pasos audaces, controvertidos muchas veces en sus propias tiendas, con la
confianza generada en la lucha común, y con una sola convicción: la necesidad de
la unidad. Y señalando otro aspecto de este proceso que Cores describía en su
ponencia, agregaba " Las gravitaciones de las organizaciones políticas que
actuaban, la revolución cubana, la obra de algunos teóricos hoy fallecidos, que
exhortaban a levantar la mirada sobre lo contingente y ponerla sobre lo
estratégico, sobre lo programático, llevó a que ese movimiento obrero unido,
flamantemente unido, hiciera, el 16 y el 17 de agosto de 1965, un Congreso del
Pueblo que es ejemplar en más de un sentido: porque demostró que aquellos
sindicatos ya estaban bregando porque el país parecía que se venía abajo, porque
había una crisis financiera y la sucesión de bancos que quebraban y dejaban a
miles de personas en la calle y miles de ahorristas, y una situación de
descalabro donde se insinuaban amenazas de golpe, donde la inflación era tan
grande que se comía el salario día a día, y los gremios tenían que estar
movilizándose para recuperar aquel salario que se les robaba. ...En aquel
momento, cuánto más flechada podría estar la cabeza de aquel sindicalista
pensando que iba a perder su fuente de trabajo, su salario día a día, (porque la
inflación era del 165 % en un año, más del 10% mensual en aquel momento), muchos
sindicalistas podían haber dicho: lo mío es mi sindicato y vamos arriba con mi
sindicato. ... Cuando se convoca el Congreso del Pueblo no es eso lo que
prevalece sino una concepción de mirar el conjunto de los problemas del país y
decir: este país está compuesto por obreros y esta central es una central
obrera. Pero además en este país hay trabajadores que se han jubilado y que hoy
son jubilados. Y la clase obrera activa tiene que tener una línea de acción, y
un programa, y una propuesta, que también dé cabida a los intereses de los
jubilados. ...Y hay una educación pública. Y la clase obrera tiene una opinión
de defensa de ella y de alianza con los sectores que defienden esa educación
pública. ...Este país tiene una salud pública. Y este país tiene un agro. Y
entonces el Congreso del Pueblo marca el esfuerzo por empinarse sobre las
visiones profesionales, sobre las visiones del sindicalismo corto y acotado y
mirar el conjunto del panorama nacional y ver cómo está operando en el país la
aceptación de los postulados del FMI y decir: con esta línea vamos al
estancamiento, al subdesarrollo, a la desigualdad social y pronunciarse sobre el
tema del agro y sobre los grandes temas nacionales. ...Yo creo que hoy, en un
momento donde tendremos también un auge de la movilización de masas, tendremos
que tener presentes las enseñanzas de Arismendi, de H. Rodríguez, de León
Duarte, de Gerardo Cuesta, de Félix Díaz, de los compañeros que se elevaron
sobre su situación de líderes inmediatos de su gremio para asumir la posición de
dirigentes populares y no sólo sindicalistas bien plantados en su gremio. En
nombre de las necesidades de todo un pueblo, me parece que ese es uno de los
aspectos importantes. " En fin. Todo lo dicho por Hugo en aquella jornada
fue importante. El texto íntegro de su intervención, como la de los restantes
compañeros, está disponible. Como tantas otras cosas, su publicación en un
folleto nos quedó por el camino. Quien sabe, a lo mejor surgen ganas, y
posibilidades, de hacerlo ahora. Sería una contribución útil, por la diversidad
de pensamientos allí expresadas, a la formación de la nueva generación de
militantes sindicales, a la que Hugo Cores contribuyó con su aporte inteligente.
Tomado de Voces del Frente, 14/12/06.
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