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Colonización, un breve diagnóstico (Segunda
Parte).
Escribe: Edgardo Márquez.
Esta segunda entrega del artículo coincide con lo que fue la segunda parte del
seminario-Taller "Colonización para el desarrollo productivo y social" realizado
el 23 de marzo próximo pasado y organizado conjuntamente por el PIT CNT y la UDELAR.
Durante el tramo del seminario referido a Experiencias
de trabajo con los asalariados rurales, le toco ser el primer orador al Prof.
Claudio Iturria, de la Unidad de Relaciones y Cooperación con el Sector
Productivo (DGRC/UDELAR-coordinador). Su intervención hizo referencia a la
necesidad de la cooperación interinstitucional no solo para la implementación de
un plan colonizador, sino de un proyecto de desarrollo productivo integral en el
cual pueda insertarse dicho plan. A continuación, el - Compañero Ángel Rocha,
representante de los trabajadores ante la JUNAE, hizo mención a su experiencia
en la capacitación profesional de 10 asalariados rurales. Hacia una breve
exposición de que la JUNAE implica que es su cometido y como funciona, manifestó
que los proyectos de la JUNAE no llegan más allá de los. centros urbanos del
interior, y las dificultades que enfrentan para llegar al Uruguay Rural
"Profundo". Por otra parte resaltó la importancia del protagonismo de los
asalariados rurales en la definición de los programas de capacitación. También
hizo referencia al papel que ha cumplido la Central en su conjunto como
articuladora de un tejido de organizaciones para apoyar a los asalariados
rurales. Finalmente volvió a reseñar los magros resultados que los Consejos de
Salarios significaron para los asalariados rurales.
Posteriormente fue el turno de la UDELAR, exponiendo
por la misma el Dr. Humberto Tomassino de la Fac. de Veterinaria (Área de
extensión) y las Ingenieras Agrónomas, Virginia Rossi y Virginia Courdin, de la
Facultad de Agronomía (Estación experimental
Mario
Cassinoni, Paysandú).
Ambas experiencias de trabajo con trabajadores rurales,
demostraron las limitaciones que la formación profesional tradicional tenía para
el abordaje de la realidad, situación que por suerte se ha comenzado a revertir.
En ambos casos se trato de una
intervención de la UDELAR multidisciplinaria.
En
San José, la experiencia con la colonia Fernández Crespo, que tenía como
objetivos promover el desarrollo local y mejorar la calidad de vida de los
colonos a través de una mejora del ingreso, puso de manifiesto los problemas que
se generan en la capacitación de adultos (que además reúnen la condición de ser
asalariados rurales). Esto obligo a realizar un mapeo de las relaciones
sociales. Si bien los resultados de dicha intervención no han logrado mejorar
los ingresos, lo rescatable de la misma radica en que se llego a la conclusión y
se confirmó en la práctica que las políticas agrarias del Gobierno y del Estado
no pueden prescindir de la participación de todos Los protagonistas
involucrados. La capacitación, la organización y el apoyo a la producción debe
comprender los mecanismos de toma de decisiones de los productores. De poco
sirven la extrapolación mecánica de paquetes tecnológicos si no se comprende lo
antes mencionado.
Similar planteo fue el realizado por las Ing. Agrónomas
Rossi y Courdin, con su trabajo en Paysandú, donde enfatizan la necesidad de
considerar la familia como ámbito de la intervención.
Finalmente toco el turno a Alvaro Moraes para -exponer
sobre la experiencia de la FEUU en su trabajo con asalariados rurales y colonos,
poniendo énfasis en la experiencia de UTAA y de paso actualizando a muchos de
los presentes sobre la ocupación de tierras que se viene realizando en Colonia
España.
Para cerrar el ciclo de exposiciones fue designado
Fabián Luzardo, de la UNATRA-PIT-CNT, que tenía como cometido relatar la
experiencia concreta de los asalariados rurales vinculados a colonización, pero
se remitió y no sin motivos, a levantar las mismas reivindicaciones que
oportunamente planteó Segundo Rodríguez, sin interiorizarnos de la experiencia
maragata.
DEBATE ÁLGIDO
Terminadas las exposiciones, se dio comienzo al debate.
Las primeras intervenciones hicieron hincapié en la necesidad de colectivizar la
información presentada en la jornada, dada lo importante de la misma y lo
imprescindible para todos los allí presentes (vinculados a la problemática, en
uno u otro sentido) de manejarla para definir estrategias y líneas de acción
futuras.
En
otro orden, muchos de los que participaron del debate manifestaron su malestar
por las ausencias, en esa segunda parte del directorio del INC, con la honrosa
excepción del Ing. Agr. Yerú Pardiñas, director del INC por la UDELAR.
No voy a transcribir textualmente lo que implico cada
intervención y quienes se expresaron, si resaltar que fue una nutrida lista de
oradores y con exposiciones que, en la mayoría de los casos fueron al fondo del
asunto.
Aquí solo voy a hacer mención a aquello en lo que,
mayoritariamente, se estuvo de acuerdo. A saber:
Si bien existen serias dificultades y limitaciones para
definir una política nacional de tierras, ello no implica no abordar el tema, y
además hacerlo desde una concepción multidisciplinaria, interinstitucional y con
participación de todos los actores involucrados. La coordinación debería ser una
herramienta efectiva y eficaz, y no caer en la superposición de acciones, ni en
el afán de protagonismo de las diferentes instituciones involucradas (en cierta
medida pensar en el bien común con el cual se dicen encarar los proyectos).
Se torna necesario e imprescindible detener y revertir
el proceso progresivo de concentración y extranjerización en la propiedad y
explotación de nuestros recursos naturales, particularmente la tierra, dando la
lucha para ponerle límite a la propiedad territorial y por la derogación de la
ley que permite que las Sociedades Anónimas innominadas, al portador, adquieran
tierras.
Relacionado con lo anterior, se torna imprescindible
contar con proyectos productivos agroindustriales que incorporen valor agregado
a los productos primarios. Y esto, a su vez, se relaciona con la necesidad de
organizar y estimular la demanda de tierras con proyectos específicos que
contemplen las mismas. Y que dichos proyectos impliquen emprendimientos
colectivos asociativos.
En
este marco, y con el objetivo de reinsertar la población en el medio rural y
contener la que aún habita en el, es necesario el revalorizar no solo el
trabajo, sino la cultura rural. Y todo esto que se viene mencionando cumple un
rol fundamental el Estado.
Considerar en las políticas colonizadoras a los
huerteros urbanos, en su mayoría desocupados.
Necesidad de dotar de recursos al INC y en este
sentido: buscar los mecanismos que permitan traspasar las tierras ociosas del
Estado al INC, así como la cartera "pesada" incobrable del BROU y estudiar la
posibilidad de destinar fondos de las AFAPS con este objetivo.
El INC debería funcionar como organismo contralor del
mercado de tierras y sobre todo de las tierras fiscales que deben ser
administradas por el INC.
Las tierras del INC no deberían darse en propiedad sino
en usufructo, en tanto bienes de la sociedad en su conjunto.
Próximo a cerrarse la lista de oradores, uno de los
expositores, recorriendo y sintetizando lo que habían sido las intervenciones,
anteriores concluyó en que nada había cambiado: en lo relativo a las temáticas
tratadas en el seminario, se continua discutiendo y dando la lucha por las
mismas reivindicaciones que se levantaron a la salida de la dictadura.
Para finalizar, se resolvió sacar una declaración del
seminario que contemple estas intervenciones y hacer pública la misma.
Tomado de SIETE SOBRE SIETE, 13/04/2006.