| Partido por la Victoria del Pueblo | ANULAR LA LEY DE IMPUNIDAD |
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Entrevista de
Ignacio Cirio.
-¿Cómo describir el periplo frenteamplista desde su
nacimiento hasta alcanzar el gobierno nacional con un respaldo inédito?
-Todo comienza en la historia, desde luego, y tiene raíces
muy profundas. En 1970
es la convocatoria de una serie de personalidades independientes a la necesidad
de que se constituya un frente de distintas tendencias pero con programa y con
disciplina propios. En el 71 se concreta la formación del Frente.
Espontáneamente surgen comités de base en las fábricas, en los barrios,
etcétera, de alguna manera como hongos después de la lluvia. Es decir, había
necesidad de un frente, era un imperativo histórico. Ese frente tenía como
raíces fundaméntale predeterminados compromisos que vienen desde el artiguismo,
pero también una larga prédica de las fuerzas de izquierda. Prédica a veces en
soledad contra las leyes electorales que impedían el avance de los partidos
progresistas o de ideas. Paralelamente se había producido una grave crisis en
los partidos tradicionales donde las fuerzas progresistas notaban que realmente
si se mantenía en esos partidos eran rastrillos de izquierda para favorecer
gobiernos de derecha. Era, entonces, un imperativo, una necesidad. A partir de
eso comenzó una campaña que en la perspectiva histórica se puede calificar de
heroica. En el 71, los comités de base debían funcionar con bolsas de arena
porque las balas menudeaban. La JLJP trabajaba desde la Jefatura de Policía,
como lo han confesado -incluso en libros- algunos ex policías. El Frente era
calumniado, atacado, de todas maneras.
-La famosa caravana de la victoria, esa gira por el
interior que reunió a las principales figuras del FA, recibió agresiones de todo
tipo...
-Después del gran mitin que se realiza antes de la elección,
les entra una especie de susto y hay una coalición de hecho de los sectores de
derecha más definidos. Posteriormente a esa elección, el Frente continúa
tratando de encontrar salidas democráticas, pero ya antes de la elección de
Bordaberry el país vivía una dictadura. Hay que decirlo con toda claridad porque
hay quienes plantean la polarización en el Uruguay como una lucha entre dos
demonios y hasta consideran que la aparición de algunos grupos armados o que
buscaban la defensa de la democracia tratando de contar con las posibilidades
para un caso de dictadura, se los presenta como interviniendo en un país en
absoluta paz donde todo era democracia y una tibia Arcadia. Esto no es verdad.
El país vivía una dictadura real ya bastante tiempo antes y esto se puede
demostrar y probar.
Si se lee el juicio político propuesto en el 71 al
Presidente de la República, quien plantea el juicio dice que en ninguna etapa de
la historia del Uruguay se había violado tanto la Constitución, se habían
desconocido el Parlamento y el Poder Judicial, se habían aprobado las medidas de
seguridad para gobernar por decreto y arbitrariamente, etcétera. Quien plantea
esto es un buen diputado del Partido Nacional,
Enrique Beltrán.
Paralelamente ese mismo año, como se gobernaba -primero
de manera esporádica y desde el 13 de junio de 1968 permanentemente- con medidas
de seguridad que se aplicaban para todo, había cantidad de presos que si bien el
Poder Judicial los liberaba por medidas de seguridad seguían presos y sólo
podían salir al exterior, cosa que muy pocos podían hacer. Se convoca al
Parlamento al Decano de la Facultad de Derecho, Alberto Ramón Real, para ver
cómo se podía salir de esa situación jurídica tan engorrosa y tan despótica. Él
dice textualmente: "esto es un gobierno de facto y no cabe duda de que es así".
De modo que todo empezó antes (de 1973).
-Esa etapa Chifflet la vivió como periodista...
-Sí, tuve que hacer crónica, porque falló el cronista que
estaba designado para ir a Rocha.
En Castillos mataron a un
muchacho, ¡tiraron una bala contra la caravana del Frente que mató a un niño que
estaba mirando! Después seguimos a Rocha. Allí, entre Rubén Sassano -este
extraordinario compañero que falleció hace muy poco- Germán D'Elía, Alba Roballo
y algún otro detuvieron a alguien que con un puñal quiso matar a (Líber) Seregni.
Creo que esa persona no estuvo presa más de quince días. Así se actuaba. Cuando
mataban, como mataron a Líber Arce, a Susana Pintos, a Hugo de los Santos,
etcétera, sólo excepcionalmente se localizaba a alguno de los asesinos e iba
preso algún tiempo.
-Justamente de Sassano escuché la anécdota de la
llegada de la caravana a otro pueblo de Rocha, creo que fue Velásquez, donde el
cura crucifijo en mano y con la gente en formación impidió que bajaran
los dirigentes. Además, habían atravesado una venda en
los ojos del busto de Artigas. Se veían esas cosas...
-En el último número de Marcha anterior a la elección del 71 (Carlos) Quijano me publica una crónica de varias páginas sobre el 'clima que se vivía en ese lugar. (Juan José) Crottoggini había dicho un discurso citando incluso encíclicas papales y el cura entendía o señalaba que había sido una provocación. Era un clima de fascismo desencadenado. Yo mismo no pude quedarme en casas de compañeros porque me explicaron con toda franqueza y con verdad que si me quedaba yo, cronista de Marcha, en casa de algún compañero, esa casa iba a ser saboteada después y le iban a impedir que comprara en el almacén o cosas así.
-¿Dónde dormiste entonces?
-Tuve que ir a la comisaría y ahí me indicaron una pensión
donde pasé esa noche. Todo esto lo cuento en esa crónica.
En más de una ocasión Seregni
superó atentados. Contra él hubo cinco atentados, muy graves todos, dos en esa
campaña electoral. Quiero decir que el país vivía una dictadura, el Frente votó
como pudo en esa elección y siguió trabajando intensamente, con gran fe. Desde
luego, llegaron las etapas de sombra, la dictadura. Allí la gente guardó las
banderas y el fuego bajo la > nieve de los años sombríos, de alguna manera
trabajó en los subterráneos de la libertad. Ahí murieron muchos compañeros. Yo
digo que mirando esta trayectoria del Frente, hasta quienes cayeron, quienes
fueron presos, torturados, quienes debieron salir al exilio -miles- son el
principal acicate para tres o cuatro compromisos que son fundamentales.
Cuando se constituye el Frente tuve oportunidad de
hacer reportajes á; casi todas las primeras figuras, Seregni en primer lugar,
muchos de los cuales están publicados en Cuadernos de Marcha. Todos los
reportajes terminaban con una pregunta que Quijano me había pedido especialmente
que se hiciera: "¿esto es un frente electoral o lo considera algo más?". Todos
contestaban que era un Frente permanente y que debía seguir trabajando a fondo y
que era la simiente del futuro. Sobre todo era un Frente que todos se imaginaban
con participación de sus bases. (Zelmar) Michelini llega a decir que desde el
gobierno, debería hacerse un gobierno con participación de todos sus militantes
y con movilización en las calles. Esto mismo lo plantean Seregni, (Francisco)
Rodríguez Camusso, (Arturo) Baliñas, Raúl Goyenola, Ángel María Cussano. Todas
las principales figuras del Frente creían eso. Creo que este es un compromiso a
refrescar, a tener muy presente, porque si en algo podemos decir que hemos
fallado es que hubo temas que se podrían haber discutido desde las bases y no se
hizo suficientemente.
-Se dice que ventilar diferencias debilita al gobierno.
-Hay quien dice, por ejemplo frente al Tratado de Inversiones
con los Estados Unidos "no vamos a estar discutiendo todo". Hubo tiempo de
discutir eso. Yo no sé qué posición ganaba en un congreso del Frente, pero éste
se pudo convocar rápidamente. Eso pudo y debió hacerse. Que nos sirva como
experiencia: hay temas pendientes a discutir y no a promover desde los
ministerios o por la gente que tiene acceso a los medios de comunicación.
No estaría bien que yo saliera a hacer una crítica o un
planteamiento sobre determinado tema para promoverlo si tuviera prensa -como
tengo en alguna medida gracias a ustedes-. Pero yo veo que hay ministros que
ocupan todo el verano con un planteamiento; ¿van a convocar a un congreso cuando
consideren que ya está formada la opinión? ¿No sería preferible discutirlo entre
todos? Si nos equivocamos en congreso nos equivocamos todos, la experiencia es
común, es general. Si no, cuando cae un gobierno nadie levanta un dedo para
defenderlo. Esto no va a pasar con el Frente porque tenemos esos compromisos que
nos obligan.
-En algunos temas como el Tratado de Libre Comercio y
otros aparece una multiplicidad de agendas. Porque si bien se argumenta que el
Poder Ejecutivo como tal no agendó el punto, éste se discute a través de los
medios de comunicación.
-La inmensa mayoría de los medios diarios de
comunicación no son del Frente, en consecuencia no podemos admitir que nos fijen
ellos la agenda. Ellos actúan con habilidad y con inteligencia y cada
planteamiento en que pueda insinuarse alguna discrepancia buscan acentuarlo y a
veces mintiendo. Por ejemplo, El País de ayer (martes 31) dice "Tabaré ordenó
que se comercie con Estados Unidos". Eso es inimaginable, no es 'así. Este es
otro tema a discutir. Se suele argumentar que tenemos un alto porcentaje de
comercio con Estados Unidos. Bueno, recordemos a (José) Martí, quien decía
"cuidado con depender de un solo país en el comercio".
Siempre, cuando hay alguna discrepancia o cuando hay
deseos de deliberar se dice "no hagan planteos ideológicos". Esto es un sofisma
que no debiera existir en ninguna mentalidad frentista. Acusar a alguien de que
razone con ideas parece una tontería. Siempre recuerdo al obispo (Pedro)
Casaldáliga que dice "no hay cabeza viva sin un corazón, su ideología". Cuando
frente a algunos temas se dice "sea usted pragmático". Bueno, el pragmatismo es
una ideología y estos señores modernizadores que hablan de pragmatismo se
saltean que William James era un filósofo que decía que lo bueno es lo útil y
razonaba en función de eso.
Yo digo, dejémonos de tonterías, sobre todo los
frentistas, no podemos incurrir en los eslóganes y mamarrachos de razonamiento
propios de la derecha. Creo que es hora que una fuerza plural como es el Frente
plantee sus discrepancias y sobre todo las elabore a través de su gente.
Concurro ahora más que antes a los comités de base y en
todos coincidimos que es imprescindible, necesario, reclamado por las bases,
abrir caminos de participación. Esto significa que vaya información a las bases,
que éstas sean escuchadas en sus opiniones, que cuando hay discrepancias se
procesen de la forma más democrática y profunda que sea posible. Nadie plantea
que se discutan las minucias y todos los temas. Pero que no se me venga, como
planteó gente de mi propio partido con señalar que se quiere discutir "todo"
porque se planteó la discusión en torno a un Tratado de Inversiones que no se
discutió, a mi modo de ver, en todos los ámbitos.
-Esta semana, en una entrevista con El País de
Madrid, el filósofo italiano Gianni Vattimo opinaba que "cuando la izquierda
llega al Gobierno olvida cualquier tipo de movilización. Por eso hace falta
seguir movilizándose para dar señales de vida. Por eso, las acciones críticas
tienen sentido: revelan que no se pueden tomar decisiones sin contar con la
gente. La izquierda pierde el alma cuando gobierna".
-Bueno, eso si hay quien no desea cuidarla. No creo tener la verdad revelada, pero no se puede exigir a los compañeros "usted puede hablar en contra pero tiene obligación de votar a favor". Todos somos partidarios de la disciplina, pero si lo ponen a uno en esa disyuntiva está en jaque mate, tiene que renunciar.
-¿Pero qué hay de la movilización? El gobierno ha convocado a festejar, pero no a movilizarse, incluso en temas muy preciados a la plataforma histórica del FA como el proyecto de ley sindical. En el caso de las industrias de celulosa previstas para el litoral y aunque según alguna encuesta existe un amplio sector de la población que no rechaza el proyecto, el Ejecutivo no echa mano a esa reserva y opta por reuniones de cúpula, con líderes de la derecha...
-Lo que voy a decir no es un juicio sobre el Frente, por cierto. Pero atención que hacer un gobierno de izquierda con la derecha es la ilusión de todos los traidores. Lo decía Sartre y es un poco la verdad. No quiere decir que no se converse con todos. Tampoco que no se de participación o se discuta también con los adversarios, pero tenemos que tener muy claro que las movilizaciones tienen que ser con nuestra gente, después de los debates que toda la gente reclama. ¡Y hay posibilidades de hacerlo, eh! Cuando se me dice "no podemos discutir muchos temas a la vez". Bueno, se puede caminar y masticar chicle al mismo tiempo.
-Al comparar las Bases Programáticas de 1971 con las subsiguientes propuesta electorales y, más aún, con la práctica de un gobierno del FA parece claro que la adaptación primó sobre el cambio. ¿Ese tránsito es inexorable?
-Hay tiempo, estamos a tiempo de hacer experiencias en común,
de abrir caminos de participación a la gente. Voy a poner un ejemplo: fuentes de
trabajo, que es un tema que al gobierno le preocupa. ¿Vamos a estar esperando
que vengan las inversiones de los Estados Unidos o de las grandes trasnacionales
o podemos abrir participación a todos aquellos que tengan ideas al respecto? Yo
mismo recibí iniciativas en ese sentido, buenas ideas de simples ciudadanos,
para crear fuentes de trabajo.
Los legisladores tienen que saber que no se trata de
apelar exclusivamente a la disciplina. Hay que apelar a las ideas de todos con
modestia, hay gente que quiere participar, empujar un cambio y tiene buenas
ideas.
-Al momento de exponer las razones para tu renuncia a la banca de diputado manifestabas confianza en que esa decisión lograra abrir cauce a la participación. Pese al poco tiempo transcurrido, ¿observas un cambio en ese sentido?
-Efectivamente ha pasado poco tiempo. Sin embargo, he recibido lo que no esperaba: multitud de saludos, felicitaciones, adhesiones, de militantes del Frente y sobre todo de las bases que no reniegan del Frente, que saben que necesitamos perfeccionar las cosas que se están haciendo. Muy poca gente se ha mostrado decepcionada, muy poca. ¿Por qué? Porque saben que no se hacen milagros de un día para otro... Hay muchos ejemplos, incluso en la América latina de hoy que sirven para adaptarlos a nuestra realidad. Por ejemplo, (Michelle) Bachelet dijo hace poco a un diario del Uruguay que los ciudadanos no deben participar solo el día de la elección. Esto es un imperativo general. Un partido moderno se distingue de un simple partido tradicional justamente en eso, en la participación de la gente y en abrir instancias democráticas cada vez más profundas. Es más: no tendría sentido que se voten iniciativas, algunas de ellas muy buenas y ni siquiera se informen o no haya paralelamente una movilización. Un partido de gobierno no tiene por qué dejar de ser un partido de lucha.
-También en aquel momento manejaste tu intención de escribir, o mejor de publicar alguna cosa ya escrita, así como recorrer reuniones y ofrecer charlas. ¿Qué pasó con esas dos metas en estos meses?
-He ido a varios, a muchos comités: he estado en Santa Lucía, en Canelones... y otras invitaciones están pendientes. Gerardo Caetano me había pedido una suerte de prólogo sobre Emilio Frugoni para una publicación que iban a hacer y... prácticamente me salió un libro. El tuvo la generosidad de decir "eso hay que publicarlo" y lo vamos a hacer próximamente. Ahí hay una serie de ideas que comienzan por reivindicar al propio Frugoni a quien ponen por encima de las clases porque todos sabemos cuál es el juego de algunos sectores. (Vladimir Lenin lo explica en el comienzo de El Estado y la Revolución. Dice que con los luchadores sucede que en vida se les ataca de todas maneras, se trata de anularlos y cuando mueren, con frecuencia se les pone por encuna de las clases, se trata de endiosarlos y ponerlos más allá de lo que ellos tenían como objetivo de lucha para transformarlos en iconos que de alguna manera anulen su pensamiento transformador o revolucionario. Esto ha pasado con Frugoni. Verás en ese texto, que recoge solamente algunas cosas sustanciales -la obra de Frugoni es vastísima-, cómo hay cosas que vienen muy bien como para politizarnos todos -en el buen sentido- en la izquierda de hoy.
-Si bien el detonante de tu alejamiento fue la decisión de ampliar el contingente militar uruguayo en Haití, también impulsaste, junto a oteas personalidades frenteamplistas, la convocatoria a una ínsfaiM-ia de congreso para resolver acerca del Tratado de Protección de Inversiones (TPPI). En d horizonte asoma ahora el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos...
-Si la experiencia sirve para algo, tiene que indicarnos que la gente quiere participar. Porque a la no participación sigue la decepción, lógicamente, o la oposición simple y con estridencia. Siento que esto es una idea común en todas las bases que visito y la gente que me para por ahí. Respeto todas las posiciones, pero hubo tiempo de discutir el Tratado con Estados Unidos. Ahora, el nuevo Tratado no puede seguir la misma suerte. Nadie puede hablar, como quiere el Ministro de Economía, de una izquierda moderna, si no hay participación.
-A partir de la oposición que
suscitó en el FA el Tratado, las delegaciones de base plantearon la convocatoria
a un Plenario Nacional que en principio estuvo fijado para el 11 de febrero,
aunque luego se postergó para marzo, además de modificarse su temario. ¿Tiene
sentido discutir con las piezas ya jugadas?
-Sí, siempre hay posibilidades de discusión, aún con
resoluciones ya tomadas. A mí me resulta muy interesante conversar con gente que
ha acompañado el Tratado de Inversiones y, manejando algunos argumentos,
coincidimos, a pesar de que lo votaron en otro sentido. Esto tiene que servir
sobre todo para el futuro y ese mismo pronunciamiento de las bases tiene que
hacernos pensar a todos.
-Volviendo al clima fundacional del frente, otra diferencia clara que aparece es el método para laudar las diferencias. Entonces primaba la idea del consenso, en tanto hoy el peso de uno u otro sector está dado por su caudal electoral. Por ejemplo, cuando Enrique Erro ingresó al FA contaba con poco más de cinco mil votos, posición era tomada en cuenta…
-Creo que la dictadura nos ha hecho perder algunas cosas. En el 71º no se preguntaba "¿qué documento bajó?". Hoy uno va a un comité a discutir un punto y se dice "no bajó ningún documento"". A veces no es necesario que "baje", se puede hacer desde un comité y hacerlo circular, incluso haciéndolo llegar a la Mesa Política. Se me dice: "hemos enviado a la Mesa notas pidiendo participación o señalando tal cosa j no hay respuesta™. Hay que insistir. Sé que hay compañeros que tienen mucho trabajo, pero esto del diálogo tiene que ser permanente.
-Aún con más trapas uruguayas al mando de Naciones Unidas, la situación en Haití ha seguido empeorando. La muerte en circunstancias poco claras del comandante de la Misión de ONU para la Estabilización de Haití y los sucesivos aplazamientos en la fecha de la elección dan ni pauta de ello...
-Lamentablemente en el tema Haití no se dieron los argumentos
suficientes. Por ejemplo, nadie sabe que las fuerzas de ocupación de distintas
nacionalidades matan ocho ciudadanos haitianos por día. Hay varios militares
muertos también y algunos de ellos han debido viajar a Chile en recuperación. Es
más: se ha instalado un chip como forma de identificación personal, cosa que es
muy útil porque incluye la historia clínica de la persona, etc. Ahora bien, allí
también consta la filiación política de la persona y el gobierno instalado lo ha
empezado a distribuir justamente en las zonas más pobres que es donde existe más
oposición a quienes ocupan el poder en ese momento. Esto ha sido denunciado por
organizaciones de derechos humanos, pero en Uruguay nadie ha leído información
sobre estas cosas. Se votó eso sin conocimiento a fondo, contra la opinión de
juristas incluso que sabían que ahí hubo una intervención norteamericana que
después buscó el pretexto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para el
envío de tropas de disciplinamiento y no se empezó por ayudar económicamente a
un pueblo que está saqueado, explotado y en la miseria.
-En noviembre en Mar del Plata el MERCOSUR logra
mediatizar el relanzamiento del ALCA y en ese mismo momento Uruguay enmienda un
tratado bilateral con Estados Unidos...
-Creo que eso es una contradicción...
-...por otro lado existe tirantez con Argentina, no se ha puesto demasiado énfasis en la victoria de Evo Morales en Bolivia... ¿Cabe la posibilidad de que Uruguay se esté aislando internacionalmente?
-Mira, cuando leo en un diario que el compañero Tabaré
Vázquez no va a Bolivia por estar ofendido me resultó sorprendente. A los pocos
días el mismo diario informa que en realidad tenía otros compromisos agendados.
Tampoco esa es una explicación. Y hay compañeros que están sorprendidos porque
hay un fenómeno en Bolivia que realmente es importante. Es la América profunda
que llega a los primeros planos de un país. Se destaca, y con razón, que una
mujer triunfa en Chile. No destacamos suficientemente la situación en Bolivia y
creo que es un país que merece todo nuestro apoyo porque ha sido saqueado y
tiene mil problemas. Eso se puede superar invitándole a Evo Morales a Uruguay.
Creo que se informó mal sobre el tema, no se clarificó y en todo caso el Poder
Ejecutivo tiene que tener una información oficial sobre estas cosas.
-El choque con Argentina ha servido a algunos
voceros del gobierno para criticar duramente al MERCOSUR.
-Algunos compañeros han dicho que el MERCOSUR es un fracaso.
No, los procesos de integración llevan mucho tiempo y hay fuerzas que quieren ir
para un lado o para el otro. Obviamente, el gobierno anterior del Dr. Jorge
Batlle apostaba al ALCA y al acuerdo con Estados Unidos y no al MERCOSUR e
hicieron todo lo posible para que no se concretasen avances en el MERCOSUR. Creo
que la línea nuestra debe ser de integración latinoamericana, primero en el
MERCOSUR con nuevos socios, después con el Pacto Andino y luego la Patria
Grande. Esto está en las entrañas de la izquierda latinoamericana y de los
héroes de la primera independencia. Ese es el imperativo histórico, esa es la
línea. Si, paralelamente a la derrota del ALCA en Mar del Plata seguimos o
aparecemos como haciendo acuerdos por separado o "alquitas" como dicen algunos
observadores políticos, no estamos en esta línea que es nuestro mandato
histórico.
-El hecho de que por primera vez en décadas exista
una ocupación de campos como en el caso de Bella Unión, justamente en un
gobierno del FA, ¿debería ser motivo de enfado o de orgullo? Porque ha habido
muestras de ambas cosas.
-De diálogo. Mira, yo estuve en el acto que organizaron en
Plaza Libertad (en solidaridad con las organizaciones de Bella Unión ocupantes)
sobre todo para informarme directamente porque no creo demasiado en las
informaciones que aparecen en la prensa diaria. Cuando hay gente que reclama
tierras, lo que hay que abrir son instancias de diálogo. Plantear que hay
sectores o militantes políticos que buscan incentivar oposiciones al gobierno no
sirve para nada. A nosotros nos decían "ustedes están detrás de las
movilizaciones populares" cuando acompañábamos honestamente movilizaciones
espontáneas y naturales.
Eso sí. Fui a informarme, allí estaba Ultimas
¡Noticias, me hizo una entrevista y luego tituló "estuvieron presentes Chifílet
y Zabalza" pero no publicó nada de lo que allí le dije, que fue justamente esto.
-En ese debate ideológico en el FA se apuntala muy
frecuentemente a algunos sectores minoritarios. Es común la clasificación de
"radicales", "ultras", casi como una criminalización de la disidencia.
-Hay gente con la que discrepo, que plantea mal a mi juicio
las cosas. Pero el Frente es una fuerza plural y el que actúe con más lealtad es
el que merece más apoyo. Si llegamos a esos entendimientos podemos mejorar el
país y perfeccionar al propio Frente. Si no, podemos retroceder porque cuando se
precipitan las resoluciones sin los debates imprescindibles se achica la cosa.
No hemos discutido públicamente los temas en que
discrepamos con la derecha: la ley de fuero sindical o los derechos humanos no
han sido motivos de debate con la derecha, mientras que entramos a recibir de la
derecha directivas de si tenemos o no que hacer determinados acuerdos con el
FMI. Siendo legislador, me enteré de estos acuerdos por la prensa. No me parece
bien.
-Después de tu renuncia, ¿volviste a encontrarte con Tabaré Vázquez?
-Sí, en el velatorio de (Horacio) Buscaglia y nos dimos un
abrazo. Es un gran compañero, un hombre que además tiene carácter... Debería
abrir su abanico de asesores para escuchar todo, porque a veces hay errores que
provienen de gente que con muy buena fe e apoyar y dice todo que sí. Te voy a
contar una anécdota que cuenta
Mario Jaunarena en su libro
¿Por qué cayó el socialismo del Este? Dice que Lenin se paseaba con un
camarada suyo, Bélov, y le preguntó "¿qué crees que está mal en la revolución?".
El otro meditó y respondió "¿puede ser la política económica?". A lo cual Lenin
replicó: "no, el verdadero enemigo de la revolución es el que dice amén a todo".
Ahora
sobre lo de "ultras", otra anécdota, esta de aquí, de Uruguay. En su penúltima
proclamación como candidata al Senado de Alba Roballo, en el Cerro, no pudo
subir al estrado y habló desde la base. Dijo como siempre un magnífico discurso
porque tenía una gran emoción, aún con algunos años. Entonces en una parte dijo
"le voy a hacer un pedido a los compañeros en favor de la unidad. No nos llamen
ultras, no nos llamen radicales, no nos llamen extremistas... Yo me comprometo a
no llamarlos tibios".
Tomado de Semanario Siete sobre Siete, 6/2/2006.