miércoles 21 de octubre, 2020

Hacia un balance y perspectivas colectivo. Entre la geopolítica y los límites del progresismo. Espacio 567-PVP-FA

Publicado el 09/12/19 a las 6:28 am

Intervenciones disparadoras de Roberto Conde y Luis Puig, 30 de noviembre de 2019 (transcripción de intervenciones orales) .

Primer activo hacia la construcción de un balance y perspectivas colectivo del Espacio 567 (PVP |Agrupaciones departamentales |Independientes) como reflexión necesaria para nuestra acción política futura y aporte al Frente Amplio. El activo tuvo tres momentos: 

1. Roberto Conde y Luis Puig compartieron intervenciones para dar un marco internacional y nacional como aporte a los intercambios.

2. Talleres, reuniones en grupos más chicos con registro. 

3. Encuentro plenario compartiendo lo trabajado en cada taller e intercambio final con re- gistro también. 

Uruguay en la geopolítica mundial

Roberto Conde inició su intervención saludando a los participantes, compartiendo breves comentarios sobre el proceso electoral y entrando directamente en la situación internacional. Comenzó enfatizando que estamos viviendo este proceso con un marco de crisis capitalista: 

El sistema capitalista está viviendo una crisis que comenzó en 2009

El sistema capitalista está viviendo una crisis que comenzó en 2009, estamos hablando de diez años de crisis. En esta última década, el mundo está dominado por la derecha, y sin embargo ese mundo está en crisis. 

Hasta hace 40 año solíamos decir: la contradicción fundamental del mundo contemporáneo es la que enfrente al capitalismo con el socialismo. Esa era la contradicción fundamental que pautaba todo el acontecer histórico de fondo hasta fines de la década de los ochenta y principios de los noventa. Y dentro de esa contradicción fundamental había una, que era para nosotros la principal desde nuestra posición de países dependientes, que era la que enfrentaba a los países dominados y a las colonias, es decir la contradicción países dependientes e imperialismo. A través de esas dos lentes acostumbrábamos a construir una interpretación de la realidad. Hoy la contradicción fundamental de aquellos tiempos: capitalismo-socialismo parece no existir, sin embargo, el mundo no está en un proceso de armonía, ni nada que se le parezca. Más bien ha estallado en una multiplicidad de contradicciones, tan o más violentas que las de las dos últimas décadas del siglo XX. Pero tenemos una dificultad para interpretar este haz de contradicciones, para orientarnos y para resolver desde allí a nivel internacional la estrategia de acumulación, y cuál es el movimiento histórico. Esto no estamos logrando hacerlo, por eso la gran desorientación general de la izquierda en el mundo. 

Acumulación capitalista-desarrollo global, la contradicción fundamental

Sin embargo, hay algunos ejes que permiten orientarnos: la contradicción acumulación capitalista-desarrollo global, es una contradicción fundamental. Con estas pautas de acumulación del capitalismo no hay posibilidades de desarrollo global. Por tanto habrá áreas del mundo que seguirán marginadas, estancadas y en retroceso, entre ellas América Latina y en particular América del Sur. 

Dentro de esta contradicción general, del capitalismo manejado por las grandes corporaciones –de esto hay datos y estadísticas de todo tipo–, pero se calcula que el sistema está controlado por unas 4600 o 4700 corporaciones transnacionales, de las cuales apenas 400 controlan el sis- tema financiero mundial, que es el que controla la principalidad de la riqueza mundial. 

Por tanto la reproducción y la acumulación del capital está brutalmente concentrada, no solo en pocos países, sino que en pocas corporaciones que además abarcan a diferentes países. Hay un poder transnacional que controla hoy la globalización. La acumulación y la concentración de riqueza y de poder de esas corporaciones son absolutamente incompatibles con el desarrollo global armónico de los demás pueblos y países. 

Movimientos y alianzas internacionales contra la concentración y control centralizado del capitalismo 

Ahí hay una contradicción fundamental que es la desconcentración del poder y de la riqueza del capitalismo, y si es posible generar movimientos y alianzas internacionales que vayan con- tra ese proceso de concentración y control centralizado del capitalismo. ¿Cómo se construyen esas alianzas? ¿Cómo se construye ese movimiento? 

Cosas que fueron más amplias en otra época, que el propio campo socialista. Por ejemplo el famoso Movimiento de los Países No Alineados que se originó en la conferencia de Bandung en 1955, que duró 60 años, que hoy todavía existe pero que no opera. Había un alineamiento de países, de pueblos, un movimiento internacional que iba contra el dominio concentrado del capitalismo. Hoy no existe ese movimiento. Hay que recomponerlo, reconstituirlo. Pero que no exista el movimiento que vaya contra ese control concentrado del capitalismo global, no quiere decir que ese control no exista, existe y esta es la contradicción principal a mi juicio de nuestro tiempo. Es decir, el capitalismo concentrado por un puñado de corporaciones, como decía los que manejan las estadísticas más extensas hablan de 4700 corporaciones, hay otros que hablan de hasta 10000, pero sean 4700 o 10000, la realidad es la misma: este es el control del mundo. Fundamentalmente los dos controles básicos del mundo: el conocimiento y las finanzas. Hoy el mundo está dominado por el control del conocimiento y de las finanzas. Y no hay tendencias que democraticen. 

China y Estados Unidos y sus aliados, y la particularidad de América Latina 

Dentro de esta lucha general está instalada la lucha por el dominio mundial de los mercados mundiales, los abastecimientos mundiales, de los recursos fundamentales del planeta, entre China y Estados Unidos y sus aliados. Hay que tener en cuenta que el mundo es multipolar. No es bipolar. A pesar de que todo se trata de concentrar en el enfrentamiento entre Estados Unidos y China, ambos países tienen subpotencias aliadas y sistemas de alianzas. 

La particularidad de América Latina, y nosotros en América del Sur, es que en este momento estamos oscilando entre China y Estados Unidos. Y Estados Unidos está absolutamente dispuesto a bloquear cualquier movimiento de América del Sur hacia la consolidación de su alianza estratégica con China. Esto es uno de los elementos que explica este momento tan áspero de la po- lítica estadounidense, que está permanentemente generando esta ofensiva contra la izquierda, contra el progresismo. Esta tenacidad en imponer la estrategia de los golpes blandos o no tan blandos, porque en definitiva se llaman golpes blandos y están dejando un tendal de muertos por todos lados. Lo de los golpes blandos termina siendo a esta altura una especie de sarcasmo. 

Entonces el marco general en el que estamos viviendo se constituye en principio por estas dos cuestiones internacionales: la crisis del capitalismo, la recesión y por tanto la agudización del dominio económico y del control político en un momento del capitalismo en crisis y segundo la lucha por el control de las claves del dominio global entre Estados Unidos y sus aliaos, y China y sus aliados. Con algunas potencias de segundo orden en el mundo que están oscilando, que han cambiado significativamente de posición, o que indican que pueden cambiar, particularmente Turquía la más determinante geopolíticamente en el eje Europa-Asia, India que conserva su independencia; Sudáfrica que sigue conservando su independencia; y Rusia dentro de todas ellas la más importante conserva la independencia y gradualmente se está transformando en un aliado estratégico con China, a pesar de que hay contradicciones entre ellos que a largo plazo son gravísimas. Que no es este el momento de analizar. Por el otro lado vemos a Brasil que ha oscilado, el quinto componente de los BRICS, que ha oscilado directamente hacia los Estados Unidos. Parecería que hay un movimiento Euroasiático que no acompaña directamente la estrategia estadounidense, allí la hegemonía del imperio norteamericano está siendo cuestionada y eso repercute al mismo tiempo en que Estados Unidos intente asegurar esto que se ha dado en llamar su “patio trasero”, que es el espacio americano. Por tanto, el tercer eje por el que debemos mirar la situación es la presencia, y la presión sobre América Latina, y en especial América del Sur, no va a ceder sino que por el contrario se va a agudizar en los próximos años, producto de todos estos factores combinados: la crisis del capitalismo, la rivalidad con China, el hecho de que Estados Unidos esté perdiendo fuerza en otras partes del mundo y que va a concentrar el control geopolítico en todo el hemisferio occidental. 

Estallido del proceso de integración sudamericano 

El cuarto componente de análisis internacional es la crisis del proceso de integración, más bien la desintegración, el estallido del proceso de integración sudamericano, latinoamericano, pero particularmente sudamericano que había creado para nosotros un nuevo estándar de presencia en el mundo. Habíamos iniciado un proceso –que ustedes conocen– de construcción geopolítica que hoy está literalmente pulverizado. 

Tanto es así que la República Argentina se encuentra como sitiada en medio de un continente en este momento golpeado por regímenes de derecha. Estuve escuchando largamente hace dos días a Felipe Solá –que aparentemente va a ser el canciller del gobierno argentino–, donde él planteaba un escenario donde van a intentar evitar el conflicto directo con Brasil y dijo que no es seguro que pudiesen evitarlo. Segundo, que van a iniciar una nueva negociación con Estados Unidos, lo cual incluye un nuevo acuerdo de libre comercio Argentina-Estados Unidos, y que van a permanecer en el grupo de Lima pero para llevar adelante sus posiciones. Con lo cual en el escenario regional lo que vamos a tener que soportar es una conducta brutalmente agresiva de Brasil y una conducta de Argentina que por mejores intenciones que tenga el gobierno de Alberto Fernández, va a ser un gobierno internacionalmente a la defensiva. No tienen otro escenario que jugar a la defensiva, lo cual les va a impedir tomar iniciativas en el escenario sudamericano, naturalmente van a tratar de bloquear cualquier invasión a Venezuela, pero ellos solos salvo que el gobierno de México juegue muy fuertemente, lo que es muy difícil porque México es económicamente dependiente de los Estados Unidos. Pero Argentina sola no sé si tendrá fuerza como para bloquear el intento de invasión a Venezuela. Lo que estoy viendo por el cuadro que uno mismo puede conocer, y por el enfoque que el mismo Felipe Solá le ha dado a la política internacional de Argentina, ellos ya saben que están en un escenario de defensiva. No van a poder tomar iniciativas importantes de izquierda por decirlo de alguna manera. 

Como ven el cuadro nuestro es crítico, eso no quiere decir que en Uruguay vayamos a tener una situación trágica, pero a partir de este punto ya no me corresponde a mí analizar, sino a Luis y a los talleres que se desarrollarán. 

Los límites del progresismo

Luis Puig comenzó explicando la importancia del proceso de intercambio que se inicia con el activo apuntando a desarrollar un proceso más riguroso para entender la realidad y comprender cuál es la mejor forma de incidir en ella para transformarla: 

En ese marco nos parecía importante lo que le pedimos a Roberto, de situarnos en la realidad internacional, para interpretar mejor cuál es la situación de Uruguay en el marco de la interdependencia con América Latina y a nivel internacional. Porque no solo a nivel del PVP, del Espacio 567, sino a nivel nacional tenemos una tendencia a pensar que somos una isla, que lo que pasa afuera no va a incidir de forma muy importante en nuestro país. Claramente la situación internacional, la crisis del capitalismo de la que hablaba Roberto, la necesidad de esas corporaciones de plantearse retomar un aumento en la tasa de ganancia, hace que se tomen iniciativas políticas, financieras, económicas a nivel mundial y regional, y eso nos guste o no tiene incidencia en nuestro país. 

Los logros y límites del proyecto progresista

Poder analizar el contexto que surge luego de estos 15 años de gobiernos progresistas y de los límites del progresismo –que muchas veces aquí y en el interior del país hemos analizado–. Las dificultades que consagraba ese pacto no escrito, entre lo que han hecho los gobiernos progresistas en los 10 o 15 años, que es avanzar en el desarrollo de políticas sociales que mejoraron las condiciones de vida de importantísimos sectores de la población –miremos Brasil que sacó de la pobreza a millones de brasileños, las políticas sociales en Argentina del kirchnerismo y las políticas del Frente Amplio en Uruguay–, pero que esa especie de pacto no escrito establecía que esos avances en políticas sociales no afectaban la concentración del capital y el desarrollo de esas corporaciones. O sea, no iban a entrar en contradicción con los centros de poder. Eso que nosotros –de forma balbuceante y que necesitamos profundizar más– y otros sectores de la izquierda latinoamericana, le llamábamos “los límites del progresismo”, de alguna manera han marcado los 15 años del gobierno del FA con sus contradicciones. Pero no nos tienen que hacer desconocer los cambios sustanciales que se han dado en material de redistribución de la riqueza, de superar ampliamente los límites a que nos llevaron los gobiernos neoliberales, también gobiernos de coalición. Aunque parece que la modalidad de coalición aparece ahora, ante la perspectiva de ganarle el gobierno al FA, pero en realidad los gobiernos de los 90 fueron gobiernos de coalición. Gobiernos con presidente blanco y ministros colorados, y viceversa. El agrupamiento de la derecha se dio desde épocas anteriores al FA. Nosotros empezábamos a visualizar esta situación en el marco de las dificultades de desarrollo en estos años, donde se daba la situación de avance en materia salarial, de conquistas democráticas, no solo en lo económico, en los social, en la agenda de derechos, no solo en la con- sagración de las leyes sino que también en el desarrollo de movimientos sociales que fueron los dinamizadores de esas leyes. No puede pensarse a Uruguay consagrando el matrimonio igualitario, las leyes de los trabajadores como la ley de responsabilidad penal empresarial, la ley fundamental de negociación colectiva sin la expresión de movilización y lucha social. 

Los avances y la movilización popular

En estos 15 años se reafirma algo que es histórico en Uruguay y que se ha tratado de distorsionar cuando dicen “el primer batllismo, el gobierno de José Batlle y Ordóñez consagró una serie de mejoras y avances sociales” es absolutamente cierto, lo que no es cierto es que haya sido a pura iniciativa de los gobiernos batllistas de la época. La ley de 8 horas se manda al Parlamento por Batlle y Ordóñez en 1906, los propios sectores del Partido Colorado trabaron esa ley en el Parlamento que se consagró diez años después, cuando la inmensa mayoría de los gremios organizados ya habían conquistado con la lucha las 8 horas, con la movilización, las huelgas, los enfrentamientos, los muertos en las calles. En este período del FA a veces nosotros mismos también cometemos el error de decir “lo que ha hecho el gobierno del FA” como si fuera una cuestión autónoma, como si fuera distanciado de las luchas sociales. Y de que el Frente Amplio consiguió el gobierno en 2005, con las elecciones del 2004, a partir de una resistencia muy fuerte al neoliberalismo que incorporó a los trabajadores y a otros sectores de la sociedad, que desgastó las políticas neoliberales, las desenmascaró y posibilitó el ascenso al gobierno del FA a partir del 2005. 

Los aprendizajes y la construcción de la resistencia a las políticas neoliberales 

Hoy está planteada una situación donde emerge una coalición que si bien no lo ha mostrado, claramente, va a desarrollar políticas de corte neoliberal, porque tienen muy poco margen de gradualismo por esa necesidad del capitalismo a nivel regional que planteaba Roberto y además en forma doméstica por la presión de sectores que fueron la base social del gobierno que fue electo: las cámaras empresariales y demás. Estos reclaman que les vaya mejor económi- camente –porque no les ha ido nada mal en este período–, reclaman cortar con procesos de participación, de discusión, democráticos como los consejos de salarios y otros, que les permita bajar el costo de la mano de obra, bajar jubilaciones y llevar adelante políticas neoliberales, aunque me parece que no van a ser las mismas que las de los 90, porque las políticas antipo- pulares de los 90 generaron procesos de resistencia y lucha, y nos permitió sacar experiencia al campo popular y al mismo tiempo la derecha también sacó experiencia. También sacó experiencia del gobierno de Macri en Argentina. 

¿Cuáles son los nuevos componentes que aparecen y que están relacionados con lo que decía Roberto? La aplicación de esas políticas neoliberales conllevan un proceso de lucha y resisten- cia que vamos a tener que construir, que no es automático. Frente a eso las respuestas de la derecha están muy emparentadas con sus alianzas, con la alianza con la ultraderecha, con el partido militar. Por primera vez en el escenario nacional, la derecha clásica no logra las mayorías para llevar adelante un gobierno, necesitó aliarse con los elementos de la ultraderecha, con el partido militar cuyo apoyo no es gratis. Ese apoyo tiende a condicionar una serie de políticas en materia de libertades, de derechos humanos, enfrentar lo que ellos llaman la ideología de género y la agenda de derechos. También en la medida en que van a desarrollar un planteo donde el centro son las corporaciones y las transnacionales difícilmente tengan en consideración el tema del medio ambiente, más allá de que se están planteando crear un ministerio. 

¿Cuáles son los desafíos que están planteados? 

El primer desafío es obligarnos a pensar con la mayor rigurosidad posible sabiendo que la diversidad de matices, la diversidad que podamos tener producto de los diferentes ámbitos donde desarrollamos nuestra militancia puede ser un componente fundamental para eso. Por ejemplo, tenemos que preguntarnos si en el desarrollo de las políticas neoliberales del nuevo gobierno, cuál va a ser la potencialidad de resistencia y enfrentamiento del movimiento sindical –no como el único sino como uno de los actores y central de las luchas a nivel nacional–. En un gobierno que va a tender a la precarización del trabajo y el aumento de la desocupación, eso debilita al movimiento sindical, pero es el movimiento que tiene una experiencia muy importante. Otros movimientos que surgieron en estos años han demostrado en la calle su capacidad de movilización. La agenda de derechos no nació como un clavel del aire, sino como expresión de las luchas sociales también. Hay mucha potencialidad en el tema del feminismo, en el de la diversidad y en el ambiental. Son elementos que tenemos que ver cómo se condensan en el proceso de aunar el desarrollo de una resistencia que pueda frenar los embates de la derecha y al mismo tiempo nos permita generar alternativas. 

La disputa por la hegemonía que se viene

Un par de ejemplos que tienen que ver con cómo van a tratar de presentar nuestras luchas. Hay un estratega, el principal del gobierno de la coalición y se llama Julio María Sanguinetti. Estratega fundamental de la construcción de la impunidad en Uruguay, pero con la suficiente capacidad durante su gobierno y en los siguientes de derecha para tratar de presentar cada una de las luchas de los trabajadores y diferentes sectores como contrapuestas con el interés general. Van a tratar de que cada lucha que esté planteada para enfrentar la rebaja salarial, la eliminación de la negociación colectiva, etcétera, van a tratar de presentarlas como contrapuestas al interés general. Ahí hay cuestiones fundamentales, nosotros como izquierda vamos a tener que hacer lo que no hicimos estos quince años, que fuimos incapaces de traducir lo que implicaban cada uno de los avances y los logros que obtuvimos, no fuimos a discutir con la gente, no lo discutimos en los barrios, vaciamos los comités de base y en realidad la tarea de comunicación la hacía el enemigo a través de los grandes medios de comunicación. 

Hoy vamos a tener que plantearnos cómo cambiar esa estrategia. Cómo cada uno de los avan- ces que intente tener el gobierno en materia de desandar caminos de derechos, o plantearse un mayor endeudamiento del país a favor de las transnacionales, plantearnos ¿cómo somos capaces de traducir eso? y de crear lo que un compañero llama “fogones frenteamplistas” o “fogones libertarios”. Cómo desarrollar debates a nivel de todo el país, no pensando que lo vamos a hacer nosotros solos como PVP y Espacio 567, porque no tenemos la fuerza para hacerlo, sino cómo contribuimos para que la izquierda realmente gane territorio, gane expresión pública, sepa escuchar y al mismo tiempo discuta con la gente y sacar resúmenes políticos. 

El avance de la ultraderecha y su relación con el de verdad y justicia 

La contratapa del 29 de noviembre de Brecha hace un análisis de Cabildo Abierto, de los movimientos o partidos militares, o de las expresiones de ultraderecha en América Latina. El artículo señala algo muy interesante: el avance de la ultraderecha en América Latina –plantea el autor– se da en forma inversamente proporcional con lo que se avanzó en verdad y justicia. En aquellos países donde menos se avanzó en denunciar el terrorismo de Estado y la impunidad y en definir con mayor claridad las políticas de los gobiernos progresistas hacia los militares, allí donde se evitó denunciar e ir a fondo es donde se le permitió acumular mayor terreno a la ultraderecha. Para mi es importante lo que sucedió ayer en Canelones, se formalizó de acuerdo al nuevo Código del proceso penal, el procesamiento de tres integrantes del aparato policial que parti- ciparon activamente en el terrorismo de Estado. Yo creo que esa es una de las tareas. No es la única, ni sustituye muchas otras. Pero es indispensable tener claro que el tema de los derechos humanos es un aspecto fundamental de reafirmación democrática. Y es un elemento que la izquierda como tal tenga que replantearse una discusión en ese sentido. 

Avanzar en la autocrítica y en la batalla política de mayo

Hoy aparece una presunta contradicción o dicotomía frente a la pregunta “¿qué hacemos?”, algunos dicen “¿nos vamos a encerrar en una autocrítica cuando tenemos para dar la batalla de mayo?, sobre todo cuando el FA recuperó en el último mes 200.000 votantes, casi los que había perdido. ¿Nos vamos a encerrar o vamos a dar la batalla política?”. Yo creo que no hay tal contradicción. Hay que poder dar las batallas políticas ineludibles en mayo, e ir generando conciencia para disputar el gobierno nacional y para construir la resistencia –porque estoy convencido que la resistencia se construye–. La resistencia no es automática. El gobierno de Macri cuando asumió, la izquierda argentina decía “en las próximas elecciones –que eran elecciones parlamentarias– se va a demostrar el fracaso del gobierno de Macri”. No fue así. Instalar la resistencia implica un proceso de construcción con diferentes actores políticos y sociales. Ninguno son sustituibles, ni son contradictorios. Hay un proceso de construcción en el que nosotros queremos ser partícipes, ser protagonistas. Nosotros no queremos ser comentaristas de la historia, ni ponernos en la posición de aquellos que critican todo el proceso y sin embargo no aportan ni una sola idea de cómo construir alternativas. Nosotros queremos ser parte de la construcción de una alternativa de izquierda militante en nuestro país y nos parece que es un elemento importante. Por último, un elemento que es obvio y que tendrá que formar parte del balance, que nuestra votación a nivel nacional fue mala. Nosotros lo dijimos desde el primer día, en el activo del 29 de octubre. Sin embargo, lo que habíamos construido antes en las internas, la generación de la alternativa a través del Boca Andrade, la posibilidad del acuerdo político con la 1001, nos posibilitó algo que para nosotros es importante, que no sustituye ninguna otra área de militancia, pero es muy importante que tengamos representación parlamentaria. Que tengamos a Daniel Gerhard y a Laura Cafaro en el Parlamento es muy importante, nos da la expresión de una voz pública que no es para nada desdeñable. Estamos convencidos que podemos ir construyendo alternativas, pero para eso tenemos que pensar un poquito más en grande, que sea más que mirarnos el ombligo, nosotros somos parte de la izquierda. Nosotros hablamos mucho de lo que históricamente definimos de que somos un vector de la construcción de la izquierda y lo seguimos manteniendo. Un vector con intención revolucionaria. Pero muchas veces nos comportamos como si fuéramos en vez de un vector, un ombligo. Creo que hay que pegarse un baño de humildad, saber que somos parte de un proceso histórico colectivo, que no sustituimos a nadie, sino que formamos parte. 

A esto los estamos invitando, a comenzar una reflexión y al mismo tiempo estamos intentando poder desarrollar, no para las calendas griegas, sino en lo inmediato –tal vez en marzo tener alguna expresión–, seguir con procesos de formación militante, que no son solo procesos de cursos, sino que son procesos de participación colectiva donde el aporte de la experiencia de cada uno importa, pero reconocemos la cuota parte que nos corresponde de que la izquierda no estamos formando cuadros políticos en el país. Nosotros no nos planteamos una escuela de cuadros al estilo tradicional, sí nos planteamos un proceso de fortalecimiento del conocimiento, de las herramientas teóricas, al mismo tiempo que desarrollamos lo que es la praxis. Nosotros queríamos comenzar con esto y darles la palabra a ustedes.

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