martes 20 de octubre, 2020

Pablo Caballero: «La vivienda como derecho, nunca como mercancía»

Publicado el 13/09/17 a las 5:10 pm

En la apertura de de la 63° Asamblea Nacional Extraordnaria de FUCVAM, el dirigente Pablo Caballero expuso un análisis de coyuntura y el amplio espectro de reivindicaciones populares que encarna FUCVAM. Entendemos que se trata de una contribución de interés para todo el movimiento popular y que merece una lectrua atenta.

Estamos iniciando en este acto una Asamblea mas, nuevamente el Gremio frente a su máxima instancia de debate. Frente al ámbito de discusión, de intercambio y toma de decisiones. Tiempo de revisar acciones, de pensar colectivamente con la mira siempre hacia adelante.

Este fin de semana el Platense nos vera una vez mas confrontar ideas, escuchar argumentos, marcar el rumbo y salir unidos como siempre, a seguir luchando por nuestras reivindicaciones, que es decir: por un hábitat y un mundo mas justo y mas solidario.
Y este viejo Platense nos cobija de nuevo, y para nosotros es algo casi natural estar aquí…lo sentimos como nuestra casa. Y llego el tiempo de reconocerlo: el Platense es parte de nuestra historia.

Desde aquel 16 de Abril de 1983, cuando estas paredes sintieron la primera caricia de nuestras banderas para hacer un histórico acto junto al movimiento de los viejos cantegriles: el MOVIDE (Movimiento Vida Decorosa) donde incluso, un par de semanas antes del 1 de Mayo hablábamos de salario y trabajo, aun en plena dictadura militar.
Y a partir de aquel día, ¡cuantas Asambleas, cuantos debates; fraternos y acalorados, pasionales y unitarios habrán retumbado en tus paredes, viejo Platense! Hoy, que comienza uno mas, que resuene este aplauso para vos, que sos – sin dudas – parte de nuestra historia.

Estos debates que hoy comenzamos a dar, los damos enmarcados en un mundo del que no podemos, – aunque como Mafalda – quisiéramos bajarnos. No podemos, ni debemos estar ni ajenos ni indiferentes. Porque vivimos en un mundo cuya vida, no nos gusta. Mejor dicho, en un mundo cuyas injusticias no nos gustan. Que no nos engañen: la vida vale la pena vivirla, y también vale la pena, lucharla.

Pero hay injusticias en este mundo que nos toca vivir, que no podemos olvidar. Algunas que nos tocan de cerca, y otras que por estar lejos, no nos pueden resultar indiferentes.

Aun siguen habiendo hambrunas en este mundo: ¡siguen existiendo 800 millones de personas que sufren hambre en este mundo, y que viven con 1 dólar y cuarto por día, es decir con 35 pesos por día!

Este es el mundo que nos debe doler, estas son las injusticias que nos deben rebelar. Ustedes dirán: ¿y que podemos hacer nosotros frente a eso? Tal vez menos de lo que quisiéramos, pero por lo menos: no seamos indiferentes.
No olvidemos que aun quedan en el mundo países con grandes riquezas naturales. ¿No será que tanta guerra, y tanta violencia es parte de una lucha fogoneada para quedarse con esas riquezas? ¿No será que es la ambición del hombre, lo que pone en peligro la vida del hombre?

Y tampoco debemos ser indiferentes cuando mucho de esto se debe a los conflictos bélicos, a las guerras. Las malditas guerras que destruyen todo a su paso y desplazan inocentes no solo de sus hogares, sino rumbo también a la miseria, el hambre, la desnutrición y la muerte. No podemos olvidar que hoy en el mundo dos hombres, que parecen niños malcriados e inestables tienen poder suficiente para desatar una guerra nuclear. No podemos quedar indiferentes cuando se prueban bombas que multiplican por miles el poder destructivo de la bomba nuclear lanzada en Hiroshima.

Como organización de trabajadores no debemos ser indiferentes porque las guerras y las bombas siempre caen primero contra los trabajadores y los más desposeídos. Porque somos muchas veces eso que ahora llaman victimas colaterales.

Entonces nuestra voz tiene que clamar por Paz. Por esa Paz que hoy aparece tan frágil, y que es vital para mantener al hombre como especie:

¡Paz en el mundo, Paz para los trabajadores, en la Paz esta nuestra única esperanza!

¡Basta también de destruir nuestro Planeta! Los ataques a la naturaleza también son una forma de auto eliminarnos. Hoy el mundo tiene 7400 millones de habitantes, en 1800 había 1000 millones; es decir en 217 años el planeta soporta 6400 millones de personas más. En apenas 2 siglos se multiplico por 6 la cantidad de gente, por tanto también sus necesidades: de energía, de alimentos, de agua. Pero por si eso no fuera poco también se multiplico su consumo, y para saciarlo no solo se usa el Planeta y sus recursos; sino que se abusa, y se destruye; y allí esta el problema. Hoy el modo de vida del hombre exige y arranca al Planeta sus recursos naturales de tal forma que no puede recuperar ni reponer lo que de el se arranca. Ya no quedan los grandes bosques, ni las grandes selvas, verdaderos pulmones del Planeta.

Debemos cuidar el medioambiente, preservando animales y plantas como parte del nuestro mismo ecosistema. Vivimos todos en este Planeta y ese equilibrio debe retornar. El tan famoso cambio climático no es una fantasía. La superficie de los grandes hielos desaparece y hace subir las costas del mar, y allí desaparecerán cientos de ciudades costeras. No es una fantasía, sucederá.
El huracán Irma acaba de llevarse casi toda la isla de Barbuda en el mar Caribe, las inundaciones en Texas, los tornados cada vez mas seguidos en diferentes partes del mundo, los desastres en Oceanía.
La naturaleza esta dando señales. Debemos tomar conciencia, y tomar acciones. Como especie, pero también cada uno de nosotros debe hacer algo por cuidar el Planeta.

Desde nuestro pequeño lugar debemos seguir apostando a reciclar, debemos seguir apostando a la reutilización de aguas pluviales, y a la energía solar; como ya venimos haciendo. Y debemos masificar esa práctica y comenzar con el uso de la energía eólica. Todo esto debemos pensar e incorporar en nuestras cooperativas.
Estamos sin dudas en un mundo difícil. Vivimos en una Latinoamérica que hoy nos preocupa y nos duele. Que hay una ofensiva de la derecha continental nadie lo duda. La expulsión de Zelaya en Honduras, el juicio político a Lugo en Paraguay, el golpe parlamentario a Dilma y el enjuiciamiento de Lula, son las muestras más groseras de ello. ¿Esto nos debe sorprender? Claro que no. Los trabajadores sabemos que la derecha continental, fue quien impuso su “orden” a sangre y fuego sin que les temblara la mano y así vivimos sangrientas dictaduras que eliminaron derechos, bajaron salarios y aumentaron los niveles de explotación, además de la desaparición, la tortura y la muerte de miles de compañeros.
Pero también es cierto que el campo popular debe analizar rigurosamente estos últimos años. Revisar cuanto se avanzo, así como de los errores cometidos y las dificultades a las que nos enfrentamos. No solo denunciar los ataques de la derecha, sino, analizar el proceso que nos condujo a esta situación.
¿No será que las políticas sociales desarrolladas, que favorecieron a amplios sectores de la población, tuvieron el error fundamental fue no apoyarse en los mismos sectores que favorecía, desarrollando organización y conciencia de la lucha que se estaba librando?
¿No será que el tema de la extendida corrupción en los diversos procesos progresistas, es el punto que ha permitido el ataque contra ellos?
Además, ¡recordemos quienes se ponen en denunciantes! ¡Sectores de la sociedad que han sumado altísimos episodios de corrupción!
¿Y hoy se ponen en jueces? Tampoco nos olvidemos de esas cosas. El director colorado del Banco Hipotecario Noachas no fue preso por robarse un caramelo en un kiosco: ¡se afanó el Fondo Nacional de Vivienda y se hizo apartamentos en Punta del Este!
Los funcionarios blancos Braga y Cambon no fueron en cana por romper un vidrio. Vaciaron el Banco Pan de Azúcar y el Banco Caja Obrera.
Condenemos los errores si,… pero ¡acordémonos de todo!
Estas prácticas no se deben permitir y si censurar. El castigo a la corrupción debe ser una bandera de los sectores populares.
Es innegable que en los diversos procesos progresistas que se dieron en los distintos países del continente, los sectores populares lograron avances reales en sus condiciones materiales, ahora bien, a la sombra de estos gobiernos no podemos desconocer que los dueños del capital se llenaron de plata.
En ese marco los sectores que conquistaron el gobierno, abandonaron la lucha de masas para volcar casi todos sus esfuerzos en la gestión gubernamental, en lugar de «recostarse» en la sociedad civil organizada para, desde los espacios conquistados, dar la batalla a la corrupción y al capital y mostrarle a los sectores medios que no es valido el camino de la restauración conservadora.
En cambio, prefirieron la conciliación con la vana esperanza de «acumular políticamente» solo y exclusivamente desde el ejercicio de gobierno. Estas cosas hay que discutirlas porque todos los ejemplos de las alianzas a nivel continental que se hicieron con la esperanza de avanzar en las conquistas populares terminaron en traición de los aliados. Aquí en nuestro país tenemos varios ejemplos de esos que volvieron con armas y bagaje a sus partidos de origen.
Entonces la pregunta que debemos hacernos es: ¿los sectores populares impusieron su programa o asumieron el programa de los sectores medios y altos de la sociedad?
¿Los procesos de gobiernos progresistas sirvieron para fortalecer al bloque popular alternativo o fue incapaz de salir del programa y la cultura del bloque hegemónico? ¿Cuanto avanzamos y cuanto retrocedimos asumiendo programas que no son nuestros?
Estas ideas intentan ser un aporte en un debate que debemos, desde nuestras organizaciones de base debemos dar, a modo de fijar posición y orientar en tiempos de tanta desorientación, pues solo así podremos mirar hacia adelante.

Como parte de ese mirar hacia adelante debemos avanzar en las cuestiones de genero, pero no desde el discurso o la letra fría en el papel; sino desde asumir que debemos deconstruir pautas de comportamiento con que nos han educado, y sobre ellas volver a construirnos desde otra lógica.

Como Organización Social debemos asumir que somos irremediablemente hijos de una educación patriarcal, y por ello mismo debemos reeducarnos asumiendo entre otras cosas la corresponsabilidad en el hogar.
Pues si bien es cierto que las compañeras han salido fuera del hogar a trabajar, no podemos decir todavía que los varones hayamos entrado a trabajar en la casa, y allí – en esa desigualdad- radica la principal barrera por la que las compañeras encuentran complicaciones para asumir y sostenerse en cargos de responsabilidad dentro de nuestras organizaciones.

Allí esta la dificultad, allí esta el freno; y hasta que nosotros los varones no asumamos y nos impliquemos en ello, esta traba seguirá presente.

Y aquí agrego una cuestión concreta, pero que debemos decir con todas las letras; no deben haber mas dilatorias en la cuestión del combate a las situaciones de violencia de genero.
No debe existir dudas en nuestras cooperativas respecto al apoyo para con las compañeras victimas de violencia.
Y no puede haber más tardanza en el apoyo requerido para esas compañeras; las compañeras deben tener la titularidad de las viviendas cuando quedan en la vivienda, sin burocratismos.
Las compañeras deben tener acceso al subsidio en caso que lo necesiten, y deben tener el subsidio ahora, no cuando sea demasiado tarde. Y los violentos deben perder todo derecho sobre la vivienda, y ese derecho debe asegurarse para las compañeras y sus hijos.

¡Los violentos no deberían tener derecho a nada, deberían tener castigo!
En lo referido específicamente a cuestiones de vivienda y hábitat, temas en los que somos referencia indudablemente, nuestro norte ha sido la concreción de una Política de Vivienda a largo plazo: y en ello hemos tenido grandes avances y en base a esos avances debemos conquistar las cuestiones aun pendientes en un proceso que es necesariamente de acumulación permanente.
Indudablemente en este ultimo periodo hay avances que destacar: el cierre del conflicto de Franja 1 ha sido histórico, pues es una pelea de mas de 15 años reivindicando el pago justo de nuestra respuesta política al planteo neoliberal de los núcleos básicos evolutivos. Porque ahí esta el valor histórico de la Franja 1, son la demostración que la gente organizada puede construir vivienda digna con lo que el Banco Mundial ordenaba construir cuchas de perro.
La conquista de la línea de crédito que permite financiar el ingreso de familias trabajadoras, de hijos de socios en las cooperativas ya habitadas también es una conquista que hace realidad una vieja reivindicación de nuestra Federación, y que hoy es una realidad.
Ni hablar de la media sanción de la Ley de Subsidio, que da seguridad jurídica a la herramienta que asegura la permanencia de nuestras familias en la vivienda, como no va a ser histórica una conquista por la que peleamos 45 años, desde que se aprobó y no se puso en practica la 14.105, meses antes del advenimiento de la Dictadura allá por febrero de 1973. Tampoco es menor la asignación de créditos destinada al movimiento cooperativo, con una meta quinquenal de 10 mil préstamos asignados.
Estos avances están allí, son tangibles, y sobre estos avances debe basarse la lucha por profundizar el carácter social de las políticas de vivienda y conquistar cuestiones pendientes. Y desde esta tribuna así debemos plantearlo: desde nuestra histórica independencia política hay algunas cosas que no podemos dejar de decir.
Es importante y valorable la asignación de préstamos que hoy existe; y lo reconocemos. Pero no es suficiente.
Según recientes declaraciones del Director de Vivienda, la inversión pública en el actual Plan Quinquenal es del 0.4% de PBI, valor que prácticamente se viene manteniendo desde principios de los 90. Y hay que decirlo: la ejecución es buena, se ejecuta prácticamente todo lo disponible, se prioriza a las cooperativas, pero también hay que decir que en cada postulación semestral por cada cooperativa sorteada hay entre dos y tres que quedan afuera.
Y si hubiera más cupos, seguramente habría más demanda, porque la gente no forma más cooperativas por el tiempo que lleva conseguir el préstamo (mucho menos que antes, pero igual muy largo para familias con carencias graves). Dicho sea de paso: hay que caminar inexorablemente rumbo a la eliminación del sorteo.
Recordemos que hoy existe un déficit habitacional absoluto de más de 50.000 viviendas. Si se hace la cuenta de cuánto dinero habría que invertir para eliminar ese déficit, por ejemplo en quince años, como se proponía la Ley de Vivienda en 1968, llegaríamos a cifras enormes. Pero por lo menos una aspiración debería ser que el déficit no aumentara.
Para que los cupos se igualaran con la demanda, cada postulación debería ser por 2000 o 2500 viviendas, lo que implica multiplicar los recursos por casi 3 veces mas lo equivaldría a llevar la inversión pública del 0.4% al 1%.
Sabemos que eso parece ser muy difícil, ahora bien un primer paso debería ser la exoneración del IVA, que se come del orden del 15% de los recursos invertidos en cooperativas; es un impuesto que pagan los destinatarios de la vivienda social pero que también termina pagando el MVOTMA, ya que de cada 100 pesos que recibe del presupuesto le devuelve al Ministerio de Economía entre 15 y 20 cada año.
Otra cosa sería revisar las exoneraciones a las grandes constructoras, porque si se eliminara o al menos redujera la renuncia fiscal (calculada hace un año en más de 600 millones de dólares), podrían sumarse los recursos destinados a la verdadera vivienda social. Vaya si esta seria una buena forma de aportar mas recursos.
Y el marco de una mejor distribución social de la riqueza generada, los intereses de los prestamos sociales deberán ser sociales y no los que indica el mercado financiero, y ahí seguirá desarrollándose nuestra lucha por el repago al 2 %.
Otra cuestión es la lucha por la tierra: en esa prefiguración de una política de vivienda a largo plazo, la existencia de una Ley de Ordenamiento Territorial es una buena cosa. Que su implementación hoy sea mucho mas dinámica que años anteriores también; a esto habrá que sumar además de trabajo y cabeza para aportar a este proceso. Esto sin olvidarnos que como toda lucha, la lucha por la tierra se da en la calle, y allí debemos alzar nuestra voz contra la criminalización de las ocupaciones de tierra, a través de la Ley 18.116 que debe ser derogada.
La lucha por la tierra continua, y si hay un marco legal favorable hay que empujar con movilización que se ponga en práctica cabalmente. De no existir organización social en la calle, de no existir FUCVAM, ningún marco legal por si solo nos hubiera dado todo lo que hemos logrado.
Ahora bien, estas luchas no podemos ni debemos darla solos. Esta lucha debemos darla junto a todos aquellos que luchan por un Hábitat más justo y solidario.
Debemos darla junto a todos aquellos que defienden la vivienda como un derecho humano, la vivienda como ese lugar donde desarrollar nuestra vida junto a nuestros afectos. La vivienda como un lugar de desarrollo de vida digna, y no como un posible negocio. Todos aquellos que conciban la vivienda por su valor de uso cuando reciben de la sociedad el apoyo para conseguirla y permanecer en ella deben estar a nuestro lado.
Esta es otra de las cuestiones en las que debemos profundizar como País: cual es nuestra concepción de la vivienda de interés social.
Desde el campo popular no podemos tener dudas de ello: la vivienda como derecho, nunca como mercancía. Y debe estar reflejado en cuestiones concretas, que sumen para el lado de quienes tenemos esa concepción. Allí hay que profundizar, allí hay que jugársela. Cuando se equiparan las posibilidades para todas las concepciones, erramos el camino.
Lo decíamos anteriormente: cuando las buenas políticas sociales de los procesos progresistas no se respaldan junto a las organizaciones sociales a quien benefician pierden su carácter concientizador, y no muestran la lucha que se esta dando a través de su aplicación. Cuando las políticas sociales no se asocian a la gente organizada pierden la oportunidad de sumar en el proceso de acumulación histórico rumbo a una sociedad distinta.
Estas son las cosas que el campo popular debe aprender, e impulsar sin temores. La derecha cuando gobierna sabe muy bien para quien gobierna: gobierna para la clase social que la respalda. Que no somos nosotros.
Cuando se pretende gobernar para todos, se erra el camino. ¡Y nosotros como organización social debemos decirlo! Con esta concepción debemos encabezar ese Frente de Lucha por el Hábitat.
Sin duda los fraternos debates que daremos este fin de semana, construirán nuestro rumbo futuro. Un rumbo colectivo que conducirán compañeras y compañeros que en este fin de semana les daremos el honor de imponerlos en esa tarea. El mismo honor que tuvimos algunos compañeros que este fin de semana seremos relevados de ese mandato.
Para alguien que nació y creció en una cooperativa de la FUCVAM, ocupar la Secretaria General fue un desafío, y repito un gran honor.
Somos la más grande organización social en el campo de la vivienda y el hábitat del mundo, no tengan dudas. Y esa organización social se construye desde 1970, y la hacemos todos los días. No nace con cada Dirección, ni mucho menos con cada uno de nosotros. Es y siempre será, una construcción colectiva. Y la hacemos cada uno, y todos nosotros todos los días, con nuestro compromiso y desde nuestro lugar.
Debate pasional y fraterno en esta Asamblea. Unidad en la acción, siempre. Juntos y apretados como un puño, en la calle.
Porque si la lucha paga, la FUCVAM siempre: ¡¡luchar hasta vencer!!

Pablo Caballero
9 de Setiembre de 2017

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