viernes 30 de octubre, 2020

«El Marconi» ¿mito o realidad?

Publicado el 04/07/16 a las 10:03 pm

Por Virginia Cardozo

¿El Marconi existe? Para la sociedad uruguaya, existe muy esporádicamente cuando ocurre algún hecho que amerite la atención de los grandes medios de comunicación que, casualmente, son siempre hechos de violencia. Las alegrías cotidianas, el trabajo comunitario, el compromiso de los vecinos y vecinas, la solidaridad y los procesos de convivencia que se llevan adelante en esta zona trabajando en conjunto desde la sociedad civil y el Estado no son noticia.

En estos días trabajando en la zona, los vecinos se acercaron a conversar y a demostrar preocupación por la situación de salud del compañero médico de familia y comunidad que fue agredido en el evento que le recordó a la población que «el Marconi» existe. Un vecino me decía hace unos días: «es que acá no es el Marconi, el verdadero barrio Marconi es allá», otra vecina comentaba «la gente que estuvo en el lío, la mayoría era de otros barrios».

marconi2Entonces, ¿qué es «el Marconi» realmente?, ¿un lugar físico?, ¿un barrio?, ¿una población particular? Me animo a decir que no, que en realidad es una construcción social, es el lugar al que le adjudicamos todas nuestras violencias. No es extraño escuchar luego de un episodio de violencia a un uruguayo decir «hay que matarlos a todos». La solución, en su imaginario, para un episodio en el que nadie resultó muerto es un asesinato masivo. Esto, ¿no nos parece extremadamente violento?

«El Marconi» como construcción social somos todas y todos. Son todas nuestras violencias sociales y personales y su forma de expresarlas y negarlas porque los violentos son otros, es la astilla en el ojo ajeno, es lo que no queremos ver de nosotros mismos.

Viviendo en el sistema capitalista donde la violencia es parte estructural de su funcionamiento, todo esto no es más que otra forma de sus expresiones. Este sistema, sustentado en la división de clases sociales, necesita la existencia de la pobreza como depósito de mano de obra barata cuando la requiera, o mano de obra gratuita en el día de hoy. El Marconi y sus zonas aledañas son ejemplo de esto. Los grandes negocios de la industria de la venta de residuos que genera 150 millones de dólares al año para los intermediaros y grandes vendedores, necesita la mano de obra informal y semi-gratuita ya que la paga y las condiciones de vida de las familias clasificadoras casi iguala a los sweatshop, donde los niños y familias trabajan con extensas jornadas laborales y en condiciones de trabajo infrahumanas con la paga de un dólar por día para que podamos disfrutar de nuestras ropas de marcas renombradas internacionalmente. Pero, obviamente, los sweatshop nos preocupan porque están en Taiwán. Bienvenidos a la globalización. El capitalismo, por supuesto, trabaja para que el Estado sea siempre un Estado juez y gendarme para que el mercado pueda encargarse del resto con estos resultados a la vista, no garantiza los derechos, garantiza las ganancias del 1% de la población que tiene la misma acumulación de fortuna que el resto del 99% de la población (informe Oxfam).

Desde los gobiernos frenteamplistas nos hemos preocupado y ocupado de abordar estas problemáticas para garantizar la equidad, manteniendo al Estado como una herramienta garante de derechos para todas y todos. Intentando superar el concepto de la igualdad de oportunidades al que el uruguayo se refiere cuando dice » acá el pobre es porque quiere, porque la educación es gratuita». Sí, claro, es gratuita si podés pagar los libros y las fotocopias necesarias, si tenés en tu casa una mesa y una silla donde poder estudiar, si no tenés que salir a trabajar, a «ganar la moneda» a temprana edad para ayudar a tu familia, si no sos la hija mayor que tiene que encargarse de los cuidados de tus hermanos menores mientras tu madre va a trabajar en una familia monoparental. Desde la comodidad absoluta es muy fácil decir «si se quiere, se puede», decir desde el sillón frente al plasma «mis padres eran pobres y salieron adelante». Es entonces «el Marconi» mismo, víctima de la violencia capitalista a la que le depositamos las culpas de esta violencia. Les decimos que son victimarios de su propia victimización.

hi hopDesde nuestras políticas sociales: asignación familiar, programa Uruguay Trabaja, Uruguay Crece Contigo, Centros diurnos de INAU, plan CAIF, policlínicas descentralizadas de la RAP ASSE, y ahora con el Sistema Nacional Integrado de Cuidados ponemos las herramientas para que exista mayor equidad. Sin embargo, la equidad requiere una transformación mucho más profunda que tiene que ver con transformar el modelo económico, productivo y de desarrollo que sea para todos y todas. Este capitalismo uruguayo no tiene lugar para todos, no genera trabajo de calidad para todos y todas, y menos en igualdad de condiciones. No hay lugar para todos en el capitalismo, o buscamos nuevos caminos o es una falsa ilusión hablar de inclusión de todos y todas. Es uno de los grandes desafíos que tiene la izquierda uruguaya para poder seguir avanzando en su proyecto de igualdad.

Hoy tenemos que afirmar la línea de políticas sociales que el FA viene impulsando y seguir avanzando hacia una mayor accesibilidad de la salud y la educación con mayores condiciones de igualdad. Políticas que en esta rendición de cuentas se deberían potenciar y no recortar. El ajuste fiscal presentado por el Poder Ejecutivo, que incluye una reducción de gastos públicos, va a agravar esta situación si no logramos ver que necesitamos generar medidas contracíclicas para garantizar que este proceso no se revierta. Es en estos momentos de crisis del capitalismo mundial en el que o apostamos a gravar al capital para mantener este proceso o aumentamos la violencia social hacia los sectores más vulnerados. Estos son momentos en los que las soluciones que no podamos construir juntos como sociedad, el Estado con la gente, las van a brindar otros. Los grandes narcotraficantes, por ejemplo, brindan dinero, protección, respeto social en el barrio. El narcotraficante de guante blanco usa como carne de cañón al narcomenudeo, pero este último no es la raíz del problema. Las repercusiones negativas sobre el empleo que van a ser resultado del ajuste vana potenciar esta problemática.

Se va a ahondar aun más la grieta que existe en Montevideo entre los incluidos y los excluidos del oeste, norte y noreste de la periferia capitalina. Luchar contra la desigualdad supone enfrentar esta grave fragmentación territorial que se ha ido convirtiendo en segregación, en desconocimientos y por tanto en miedos y prejuicios entre los montevideanos. Así como el país también está dividido en un norte más pobre y un sur con mejores posibilidades. Nuevas geografías de la desigualdad económica y social, a las que se les suman las otras desigualdades de género, generaciones, étnicas y de diversidad sexual.

marconiEn estos días se presentó el informe de UNICEF de «El estado mundial de la infancia» (disponible en https://www.unicef.es/actualidad-documentacion/publicaciones/estado-mundial-de-la-infancia-2016) que nos advierte que si bien se redujo significativamente la pobreza infantil en nuestro país, que pasó de 50% en 2006 a 18% en 2015 y disminuyó la mortalidad infantil, persisten «brechas de inequidad». Un ejemplo que muestra la fragmentación es que la pobreza en niños, niñas y adolescentes afrodescendientes se redujo de 69% en 2006 a 32% en 2015, mientras que en la población infantil general el descenso fue mayor (de 50% a 18%), con lo que la brecha de inequidad en este indicador creció al doble. Esto nos muestra como las políticas sociales en nuestro país han generado un impacto importante pero las desigualdades no desaparecieron y se mantendrán mientras no logremos cambiar hacia una política económica que apueste a que el precio de la crisis la paguen los grandes capitales. Estas políticas sociales tan importantes tiene un tope importante si no asumimos la audacia de gravar al capital, que no se va a ir a ningún lado como dicen los defensores del ajuste, porque incluso llevando la tasa del IRAE del 25 al 30% sigue siendo el peso más bajo al capital en la región.

El Marconi real, es mucho más que los minutos que la televisión le brinda, son también vecinos y vecinas con alegrías y problemáticas cotidianas, toman mate como todos, se solidarizan con los problemas de los vecinos y vecinas y de las instituciones de la zona, quieren que sus hijos puedan salir adelante estudiando, se preocupan si hay alguien pasando problemas en su familia buscando cómo ayudar, te dicen buen día, te dan un abrazo, te agradecen el respeto, miran las mismas novelas de televisión que vos, discuten de política y «viste que el presidente dijo» y «no puede ser que pase tal cosa», corren a buscar a la vecina que se olvidó una cosa en el almacén, llevan a sus hijos a la escuela. Información de último momento: son personas, como vos y yo, que merecen los mismos derechos.

TOMADO DE MONTEVIDEO PORTAL, 4/7/16, http://columnistas.montevideo.com.uy/uc_302184_1.html

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