martes 27 de octubre, 2020

FUCVAM: Medio siglo construyendo y renovando las luchas sociales

Publicado el 29/05/16 a las 4:43 pm

En 1966 se comenzaron a construir las primeras cooperativas de vivienda por ayuda mutua en el Uruguay. Los tres primeros proyectos se llevaron adelante en tres localidades del Interior del país: 25 de Agosto (Florida), Fray Bentos (Río Negro) y Salto, en el marco de las recomendaciones de la Comisión Interinstitucional para el Desarrollo Económico y en el contexto de la crisis económica comenzada a fines de los `50.
En la década del `60 Uruguay no contaba con normativa habitacional y la mayoría del parque de vivienda del país era producto de la iniciativa privada, el esfuerzo individual y familiar y, en muchos casos, la autogestión solidaria de familiares, amigos y vecinos.
La crisis de la segunda mitad de los `50 comenzó a inhibir el sueño de “la casa propia” de los y las trabajadoras uruguayas, acumulando una fuerte demanda que no podía ser atendida por la falta de instrumentos y normativa. Es la misma crisis que genera una migración interna que comienza a alojarse en las periferias carenciadas de las ciudades dando forma a los asentamientos precarios que la ironía popular bautizó como “cantegriles” en referencia al sofisticado barrio puntaesteño.
La creciente presión de las personas sin hogar, los trabajadores de la construcción, los profesionales y las empresas lograron que el Parlamento aprobara en los últimos días de 1968 la Ley 13.728 (Ley Nacional de Vivienda), cuyo capítulo X recoge las tres experiencias comenzadas en 1966 y le da marco normativo para su desarrollo.

¿Qué vinieron a aportar las cooperativas?
En primer lugar, las cooperativas organizan la demanda de vivienda. Miles de demandantes de vivienda son organizados en cooperativas y por tanto se evita el desgaste de la gestión individual y el seguimiento por parte de los distintos organismos oficiales. Las propias cooperativas se encargan de sistematizar la documentación, aportar los datos esenciales y gestionar las solicitudes de manera colectiva, cuestión que si el Estado atendiera de manera individual llevaría enormes esfuerzos.
En el sentido de lo anterior, la versatilidad de las cooperativas permite gestar organizaciones en las capitales como en pequeños centros poblados, en distintos ambientes, con diferentes circunstancias y antecedentes. Las cooperativas tienen su propia dinámica y una profunda identidad colectiva, elementos que les permiten sortear diferentes desafíos a la hora de encarar el proceso organizativo.

Las cooperativas no tienen intermediación. Son el protagonista y el beneficiario al mismo tiempo. Las cooperativas con sus técnicos realizan el diseño del proyecto constructivo y ajustan los costos, solicitan los recursos y administran la ejecución de la obra bajo un estricto esquema de planificación y control. Los fondos públicos con los que se financian las cooperativas (Fondo Nacional de Vivienda y Urbanización) son invertidos directamente en obra, no hay comisiones ni costos de administración o gestión. Los cooperativistas aportan su trabajo y compromiso de manera honoraria y con el empeño propio de quien cuidadosamente está llevando adelante un proyecto de vida, haciendo un lugar en el mundo para su familia.

Las cooperativas construyen a bajo costo porque administran directamente los recursos buscando siempre las mejores opciones y resultados, además aportan el 15% del valor del proyecto en horas de trabajo de las familias, que, entre otros resultados, obtiene una efectiva internalización y empoderamiento de los y las cooperativistas.
Se trata de mucho más que casas. Las cooperativas realizan un verdadero proyecto de intervención urbana dotando de servicios y equipamientos colectivos a la zona donde se insertan. La intervención directa en aspectos como los servicios, el saneamiento, el transporte, la seguridad y el esparcimiento son parte de una dinámica de desarrollo urbano que se aplica bajo las normas de la solidaridad y la necesidad de generar las mejores condiciones materiales y ambientales para la habitabilidad. No es la lógica de mercado que muchas veces es depredatoria del hábitat y el patrimonio, las cooperativas urbanizan en esquema racional y adaptado al bajo curso inversor que tiene un programa de vivienda social, optimizando los recursos. Las cooperativas construyen ciudad de manera racional y al menor costo para la sociedad en su conjunto.

La seguridad en la tenencia y permanencia están garantizadas por el régimen de propiedad colectiva que tienen las cooperativas que permite el uso de la vivienda y habilita derechos sucesorios sobre dicho uso. Por otra parte la devolución del préstamo es una responsabilidad colectiva que se vehiculiza a través de la titular de la deuda que es la cooperativa, lo que permite que cuando un asociado tiene dificultades la cooperativa analice su situación y establezca los pasos que correspondan para garantizar la permanencia del cooperativista. Si fuera necesario y fundamentado, la cooperativa gestiona ante las autoridades el derecho a subsidio correspondiente a la gravedad de la situación.
Un barrio cooperativo es pensado para la convivencia. Los espacios de uso común y los servicios son colectivizados con los vecinos del entorno, gestándose “micro urbanidades” que gozan de campos de deportes, escuelas, comercios, buena iluminación, policlínicas, wi-fi, tratamiento de residuos en origen, capacidad de negociación con las autoridades y representación gremial a nivel nacional que garantiza respaldo y solidaridad a las iniciativas.

Las cooperativas fundaron FUCVAM en 1970 y a partir de allí han emprendido un camino de desarrollo que no ha contado con pocos obstáculos. Desde la lucha consecuente por la libertad y la democracia en la oscura noche de la dictadura hasta el mejoramiento de las condiciones y criterios de las políticas habitacionales de turno.
La experiencia cooperativa de FUCVAM ha sido promovida a diversos países de América, es estudiada en varias Universidades y obtuvo la “Honor Mention” a la trayectoria en defensa del Derecho a la Vivienda del Comité de Hábitat de Naciones Unidades en 2007, y en 2012 el Habitat Award al mejor esfuerzo de transferencia de experiencia solidaria en materia de vivienda. Ambos son reconocimientos mundiales que se otorgan luego de una cuidadosa selección entre cientos de postulantes.
Las cooperativas de vivienda son un producto nacional reconocido mundialmente
¿Que reclaman hoy las cooperativas?

La experiencia de medio siglo indica que los mejores resultados se han obtenido cuando existe un marco normativo claro, con responsabilidades y funciones bien definidas, actores consolidados y la suficiente voluntad política para encontrar las soluciones de manera efectiva.
Para el acceso equitativo al suelo urbanizado resulta fundamental consolidar la Cartera de Tierras a nivel nacional.

Se propone:
1. Pasaje inmediato al Ministerio de Vivienda de todos aquellos inmuebles de propiedad pública aptos para la construcción de viviendas
2. Aplicación inmediata de aquellos artículos de la Ley de Ordenamiento Territorial que han sido pensados para contribuir a la mejora del hábitat social
3. Aprobación inmediata del proyecto de Ley de Inmuebles Abandonados presentado en el Parlamento. (1er proyecto Asti- Guarinoni)
4. Promover un sistema de cancelación de deudas entre los diferentes organismos del Estado a través de la cesión de inmuebles y terrenos ociosos.

Sobre la asignación de recursos para el Fondo Nacional de Vivienda y Urbanización:
1. Se garantizara la estabilidad del FONAVI a través de la asignación presupuestal mensual de un monto equivalente a no menos del 2% de la masa salarial.
2. Se promoverá la inversión de los dineros de las AFAPS en la construcción de vivienda de interés social, tal como está previsto en la ley de las Administradoras
3. Se creara un impuesto a los juegos de azar con destino directo al FONAVI, complementando los aportes presupuestales.
4. Se grabara las utilidades de las zonas francas con destino al FONAVI.
5. Se gravara con un impuesto progresivo a la vivienda vacía con destino directo al FONAVI.
6. Se gravara la tierra urbanizada improductiva, no solo con la contribución inmobiliaria sino con otro impuesto con destino directo al FONAVI.

Además y relacionado al tema Recursos:
1. Se transformara en Ley la actual política de subsidios a la permanencia.
2. exonerar de IVA a las cooperativas, al igual que ya ocurre con las construcciones hechas a través de la LIVIS (Ley de Inversión privada en Vivienda de Interés Social).
3. revisar el mecanismo de ajuste de las cuotas, para evitar que evolucionen por encima de los salarios.
4. Los créditos solicitados para la construcción de Vivienda de Interés Social se devolverán a la tasa histórica del 2%
7. Poner en práctica el financiamiento de cupos libres acordado con las autoridades
8. Diseñar una línea de crédito para el mantenimiento de los complejos construidos hace más de 40 años.

Sobre el control del mercado de alquileres:
1. Crear un impuesto sobre la vivienda vacía, exceptuando la de temporada. Se gravara a quien posea una o más viviendas vacías con la excepción antes referida con cargo directo al FONAVI. Esto además obligara a volcar esas viviendas al mercado de alquileres presionando a la baja el precio de los mismos.
2. Crear un Registro Nacional de Viviendas. Allí se registraran todas las viviendas incluso las de temporada, bajo la titularidad de una persona física o jurídica debidamente documentada. La no inclusión del inmueble en este Registro generara graves multas económicas. Cada propietario deber contar con un certificado de pago o exoneración del impuesto por cada una de sus viviendas.
3. Este Impuesto ser progresivo y funcionara de la siguiente manera:
a) Una vivienda con 4 meses sin habitar quedara exonerada del impuesto.
b) Una vivienda de 4 a 10 meses sin habitar pagara el 10 % del promedio de alquileres de la zona residencial aplicada para el pago de la Contribución Inmobiliaria.
c) Una vivienda de 11 a 17 meses sin habitar pagara el 20% del promedio de alquileres de la zona residencial aplicada para el pago de la Contribución Inmobiliaria.
d) Una vivienda de 18 a 24 meses sin habitar pagara el 30% del promedio de alquileres de la zona residencial aplicada para el pago de la Contribución Inmobiliaria.
e) Una vivienda de más de 24 meses sin habitar pagara el 50% del promedio de alquileres de la zona residencial aplicada para el pago de la Contribución Inmobiliaria.
4. Se fijara por parte del Estado una tabla racional de valores máximos de alquileres según la zona residencial.

La concreción de estas propuestas nos permitirían construir con perspectiva y seriedad una política habitacional sustentable y de largo aliento, que consolidaría los esfuerzos y los logros de FUCVAM a lo largo del tiempo, cumpliendo con los anhelos de los miles y miles de militantes anónimos que lucharon y luchan en estos 50 años por lograr un Hábitat más justo y más solidario.

Tomado de http://www.fucvam.org.uy/medio-siglo/

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