lunes 19 de octubre, 2020

Jóvenes: ¿problema o solución?

Publicado el 19/03/15 a las 1:18 am

YDALEPor Virginia Cardozo.

La juventud, integrada plenamente a la vida de Montevideo es una necesidad vital. No podemos seguir ensayando las mismas respuestas a los viejos problemas, no podemos pretender que, discutiendo entre los mismos de siempre, alcancemos nuevas soluciones. La construcción de un Montevideo entre todos y todas necesita de los jóvenes. Y para eso, los jóvenes y las jóvenes tienen que tener asegurado el pleno ejercicio de sus derechos.

Necesitamos ser creativos, incorporar nuevas ideas, valores y referencias. ¿Dónde las podemos encontrar? En la gente, sin dudas, y, en buena medida, en las nuevas generaciones. Ellas son portadoras de nuevas preocupaciones y propuestas y también de nuevas formas de mirar los viejos problemas. Por ejemplo, si insistimos una y otra vez en que la basura y el transporte son temas centrales ¿podemos ignorar que los jóvenes son quienes más se han preocupado por los temas ambientales o que son quienes han incorporado con fuerza la bicicleta como medio de transporte saludable y sustentable en la ciudad?, ¿podemos negar que los jóvenes son protagonistas principales de la actividad cultural de la ciudad? La construcción de convivencia es un desafío urgente de Montevideo ¿podemos hacerlo sin los jóvenes?

Cambiando la mirada

Para empezar, tenemos que cambiar la mirada. Desde el Frente Amplio debemos seguir avanzando en la construcción de una mirada integral sobre los jóvenes, que reconozca su diversidad y apueste al desarrollo de sus capacidades, que ponga en valor a los jóvenes como potencial, como fuerza creativa y constructora. Buena parte de nuestra sociedad ha venido construyendo una mirada sobre los jóvenes enfocada en el riesgo, en los jóvenes como problema, desconociendo la diversidad que implica la juventud y colocándola en un lugar de víctima que no es protagonista, que no cree ni es capaz de nada. Así, los y las jóvenes son vistos como un problema que los adultos deben controlar, guiar y conducir para encaminar en el supuesto camino «correcto». Si seguimos mirando a la juventud de esta manera, estamos afirmando una distribución del poder cada día más injusta y funcional al status quo y estamos desaprovechando una de nuestras mayores riquezas. Romper con este discurso hegemónico es necesario para cambiar la injusta distribución del poder y para avanzar hacia transformaciones radicales, profundas. El cambio empieza en casa, en nuestra casa: Montevideo, territorio en el que se desarrolla la vida cotidiana de los jóvenes, calles y plazas en las que nos encontramos, lugares en los que estamos cerca, donde los jóvenes crecen, se desarrollan, viven y realizan sus proyectos.

Juventud y vulnerabilidad

¿Cuál es la realidad de los jóvenes hoy? Pese a la idea que muchos aún tienen, los jóvenes son en nuestro país una población altamente vulnerada. Nos preocupa, y nos mueve políticamente la fuerte vinculación que hay entre pobreza y edad, ya que a menor edad hay mayor prevalencia de pobreza. En Uruguay hemos disminuido la pobreza a cifras históricas pero las cifras de pobreza infantil continúan siendo alarmantes. El 26 % de los niños menores de seis años son pobres, mientras que son pobres el 11% de los adultos y el 4% de los adultos mayores. En Montevideo, la pobreza infantil alcanza al 34%, casi el triple que en la población total (12,4%) y 11 veces más que los adultos mayores. El censo del año 2011 muestra que las familias con al menos una carencia crítica son en general familias jóvenes con niños y adolescentes. Atrás de los números de pobreza infantil de Montevideo hay madres y padres jóvenes y pobres, muchas veces adolescentes, muchas veces madres que crían a sus hijos solas. Atrás de la pobreza infantil hay maternidades y paternidades precoces, mujeres y hombres jóvenes que sufren con mayor violencia la dificultad para estudiar e insertarse en el mercado de trabajo, satisfacer las necesidades propias de su edad y combinar todo esto con sus responsabilidades de madres y padres. Muchas veces significan vidas llenas de dificultades y sufrimiento.

Las dificultades en el acceso al empleo y sobre todo a un empleo de calidad para los jóvenes es un problema notorio. A nivel laboral, vemos que los jóvenes presentan una tasa de desempleo del 20%, muy por encima que el de la población general (6%). También sabemos que perciben niveles de remuneración sistemáticamente menores que los de los adultos. Si además de joven es mujer la brecha aumenta aún más.

Cuando hablamos de la juventud no nos referimos a una realidad homogénea. Las desigualdades son mayores aún según el nivel económico, de estudios y de marginalidad social. La importante recuperación del mercado de trabajo de los últimos años benefició principalmente a los mayores de 24 años. De los jóvenes que trabajan hay un 50% que trabaja más de 40 horas semanales, haciendo imposible compatibilizar el trabajo con el estudio, y sabemos que el nivel de estudio es un fuerte determinante para el presente y el futuro de cada persona.

Los jóvenes no son los violentos

Los jóvenes son víctimas constantes de la violencia en nuestra sociedad. De cada 10 homicidios de niños, niñas y adolescentes, 3 fueron asesinatos por violencia doméstica. Estudios de Infamilia-Mides del año 2008 revelaban que el 82% de los niños en nuestro país recibe algún tipo de violencia física o psicológica por parte de sus adultos referentes. Fuera del hogar sufren violencia muchas veces por parte de sus pares, por ejemplo a través del bullying en las instituciones educativas que tenemos que abordar seriamente. El informe del año 2013 del observatorio del Sistema Judicial revela que la violencia institucional que reciben los jóvenes en conflicto con la ley es de una magnitud preocupante. Un alto porcentaje de las intervenciones policiales vinculadas a adolescentes no están vinculadas a delitos. Entre 2007 y 2008, las detenciones infundadas a jóvenes alcanzaron el 80 %, violando el principio de vulnerabilidad. Finalmente, la autoagresión de los jóvenes y las tasas de suicidios adolescentes en nuestro país es una de las más altas.

Propuestas abiertas al debate

¿Qué podemos hacer desde la Intendencia de Montevideo? Desde la Secretaría de la Juventud se viene realizando un trabajo interesante que debe potenciarse. La Movida Joven es un ejemplo emblemático de como las políticas departamentales pueden habilitar y fomentar la participación juvenil. Debemos construir, en diálogo con los jóvenes, con las organizaciones vinculadas a la temática y junto al Inju-Mides, un Plan Departamental de Juventudes que permita, en un proceso participativo, avanzar mucho más para asegurar a todos los y las jóvenes las posibilidades de realizarse plenamente en igualdad de condiciones. La Intendencia de Montevideo debe jugar un papel activo de articulación con los programas nacionales promoviendo una acción integral para transformar la realidad en que viven los jóvenes, desde la salud, la formación, la educación, la inserción laboral y la promoción de la participación. La extensión y fragmentación territorial de Montevideo dificulta el acceso de muchos jóvenes a lugares de encuentro, recreación, deportes y espacios de oferta cultural y esta debe ser una de las prioridades a abordar juntos con los actores a nivel nacional.

Los jóvenes pueden ser, desde su saber y su compromiso con distintos temas, un gran aporte al nuevo impulso a Montevideo. Queremos generar espacios de voluntariado juvenil para aportar a una mejor ciudad, en la que las prácticas solidarias sean una seña de identidad.
Hoy tenemos el ejemplo de iniciativas de jóvenes pintando las veredas y las bocas de tormenta de nuestra ciudad. ¿Por qué no pensar en generar ámbitos que potencien estas ganas de colaborar con un Montevideo más lindo? Los jóvenes tienen para aportar y su participación mejora las propuestas. Además, ellos son capaces de generar los diálogos con sus pares que a los adultos muchas veces se nos tornan difíciles. Lo hemos visto en experiencias como las de Compromiso Educativo.

Podemos capitalizar los saberes y preocupaciones de los jóvenes convirtiéndolos en «Promotores del Cuidado Ambiental», protagonistas de una campaña de gestión responsable de residuos, de cuidado de la ciudad y pensando intervenciones urbanas con esta temática. Queremos generar espacios donde los jóvenes puedan seguir aportando propuestas para una ciudad más linda y colorida, así como más solidaria, en la que todos seamos responsables y aportemos lo mejor de nosotros mismos. Montevideo recibe cada año a miles de jóvenes del interior del país que llegan a estudiar o trabajar en Montevideo. La Intendencia colabora con un Hogar Estudiantil para que algunos puedan alojarse. ¿Por qué no pensar en facilitar formas en que los estudiantes montevideanos puedan apoyar a sus pares que vienen del interior?

De esta forma, sumaremos a la construcción de ciudadanía, a ese compromiso de ejercer la ciudadanía todos los días, desde las acciones cotidianas y no reducirla al hecho de votar cada cinco años. El ejercicio de la ciudadanía atraviesa la vida cotidiana y por lo tanto atraviesa la vida del departamento. Los jóvenes han sido protagonistas en la construcción y conquista de la nueva agenda de derechos que se ha efectivizado en los últimos 10 años de gobierno nacional del Frente Amplio, y en la resistencia a iniciativas como la baja de la edad de imputabilidad promocionadas por la derecha. Pero la construcción de ciudadanía es también una práctica que se manifiesta, por ejemplo, en la forma en que manejo mis residuos construyendo una ciudad más limpia o más sucia, en cómo me muevo en el tránsito y la forma en que respeto los derechos y la vida del otro. Debemos incorporar estas prácticas y reflexiones desde temprano porque el Montevideo entre todos y todas implica justamente entender que somos corresponsables. Si nos desentendemos los asuntos que interesan a la ciudad y el departamento, somos igualmente responsables del Montevideo que estamos construyendo.

Queremos un Montevideo joven, en sus ideas, en sus propuestas y en su energía. Queremos un Montevideo joven en su capacidad de abatir las desigualdades y de construir convivencia. Queremos un Montevideo joven en su solidaridad, en su humanismo y en sus luchas para hacer de este un mundo mejor. Queremos un Montevideo joven, osado, atrevido y abierto, que se anime a imaginarse y avanzar mucho más lejos. Queremos un Montevideo joven en su espíritu y sus posibilidades, y sólo lo lograremos si somos capaces de que los jóvenes sientan que Montevideo también es «su» departamento. Por ello, trabajaremos para hacer entre todos y todas, un Montevideo inclusivo intergeneracionalmente y con más y mejores oportunidades para los jóvenes.

TOMADO DE  MONTEVIDEO PORTAL, http://columnistas.montevideo.com.uy/uc_301349_1.html

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