domingo 25 de octubre, 2020

Aumenta la participación de sueldos y salarios en el producto y se reduce el peso de los excedentes brutos de explotación

Publicado el 03/05/14 a las 9:52 pm

neosferatuAntonio Elías (*)

1.-  Introducción

Los resultados presentados, en la primera entrega  mostraron que la distribución del ingreso personal, obtenido de diversas fuentes, es más regresiva que lo reconocido hasta ahora, dado que notoriamente hay una mayor concentración de los ingresos en el decil  superior y en el percentil de más altos ingresos.

En esta  segunda nota se analiza la distribución funcional del ingreso, la cual considera como unidad de análisis los factores productivos. Los economistas clásicos distinguían capital, tierra y trabajo que participaban del producto en la forma de intereses, rentas y salario respectivamente.

Desde la óptica marxista, la distribución funcional del ingreso es un indicador de cuánto se apropian los trabajadores – vendedores de fuerza de trabajo – y los capitalistas – dueños de los medios de producción- del total del valor creado por los primeros. El proceso productivo tiene por fundamento la producción de plusvalor y encierra necesariamente una contradicción fundamental entre obreros y capitalistas por la apropiación del mismo.

En nuestro país  la distribución del ingreso había sido abordada fundamentalmente desde la perspectiva de las  personas y los hogares, como depositarios de los ingresos, y son ellos las unidades de análisis para los diferentes estudios de bienestar o equidad. Sin embargo, el estudio de la distribución funcional del ingreso tomó un nuevo impulso con la Reforma Tributaria, que incluyó un Impuesto dual a las Renta de las Personas Físicas, el cual grava de forma diferente las rentas del capital y los ingresos del trabajo.

Es importante destacar que la relación planteada entre uno y otro indicador de la distribución del ingreso es de estricta complementariedad y no de mutua exclusión. Hay diversos aspectos que no pueden captarse adecuadamente con una distribución funcional del ingreso, entre otros, la creciente heterogeneidad salarial, al interior de los  sectores y entre los diferentes sectores productivos; el número significativo de personas que tienen ingresos de diversas fuentes y el papel del estado, que a través de la recaudación de impuestos y de las transferencias modifica los ingresos generados en la producción.

Lo anteriormente señalado no niega el papel central que tiene la distribución funcional como uno de los determinantes de la distribución personal del ingreso, por lo cual se presentan a continuación dos investigaciones que han estimado los niveles y la evolución de dicha distribución.

2.-  La distribución funcional del ingreso de 1998 a 2011

En el documento “Desigualdad y altos ingresos en Uruguay” (1) se estimó la distribución funcional del ingreso para el período 2006-2011 como un insumo necesario para la investigación, pero no  como un objetivo en sí mismo. En efecto, se afirma que:  “Un paso previo, necesario para la estimación del ingresos de los hogares que derivaría del Sistema de Cuentas Nacionales, consistió en la actualización de información sobre la distribución funcional del ingreso, dado que las últimas cifras publicadas por el BCU corresponden a 2005.”  (p. 24)

La metodología utilizada para actualizar la distribución funcional de los ingresos, se presenta en forma resumida para facilitar la comprensión del lector.

a. Sueldos y salarios, se actualizaron en base al índice de variación de la masa salarial total de las Encuesta Continua de Hogares 2005-2011.

b. Impuestos sobre productos netos de subvenciones, se utilizó la serie 2005- 2011 publicada por BCU en el cuadro de PIB por industrias.

c. Impuestos sobre producción netos de subvenciones, fueron actualizados considerando la evolución de sus tres componentes: Impuesto al Patrimonio de las Personas Jurídicas,

Contribución Inmobiliaria Rural y Urbana y Patente de Rodados.

d. Ingreso mixto bruto – que para el SCN está compuesto por trabajadores por cuenta propia  y por patrones con menos de cuatro empleados-  se actualiza en base a variación de masa de ingresos mixtos en la ECH.

e. El Excedente Bruto de Explotación se obtiene como residuo, considerando la serie de PIB corriente 2005-2011 publicada por el BCU y la actualización de los otros componentes de la cuenta de generación detallada previamente (a, b, c y d).

Las estimaciones obtenidas por la aplicación de dicha  metodología se observan en el cuadro siguiente. “Los resultados ponen de manifiesto  un peso creciente de la masa salarial en los últimos años, producto del aumento sostenido del empleo y las remuneraciones y de los bajos niveles de partida, resultantes de la crisis de 2002”. (p.24)

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Con el fin de analizar la evolución de la relación capital trabajo, antes y después de la crisis, se complementa las estimaciones realizadas en el IECON con la información elaborada por el Banco Central del Uruguay para el  período 1998-2005.

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En la gráfica número 1 se presentan las series elaborada por el BCU (1998-2005) y la estimada en el trabajo del IECON (2006-2011). Es de destacar la existencia de cuatro períodos bien diferenciados en la relación capital trabajo: en el primero, 1998 a 2001, predominan sueldos y salarios sobre los excedentes de explotación con una diferencia promedio de 4 puntos porcentuales; en el segundo, 2002 a 2005, como consecuencia de la crisis se invierte la relación y los ingresos del capital llegan a ser,  en 2004, 10 puntos porcentuales mayores que los ingresos del trabajo; en el tercero,  2006 a 2008, los ingresos del trabajo superan a los del capital durante los dos primeros años y en 2008, prácticamente se igualan; por último, el cuarto período,  de 2009 a 2011 aumenta sustancialmente la participación de los sueldos y salarios que llegan al 39,9% del producto, mientras cae el Excedente de Explotación cae a su nivel más bajo en el período: 25,9%.

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 Fuentes: BCU 1998-2005, “Desigualdad y altos ingresos en Uruguay” 2006-2011.

3. La estimación de la masa salarial del Instituto Cuesta Duarte

En el trabajo del ICD (2) se analiza la suma total de los ingresos captados por los asalariados  en relación al PIB entre 1998 y 2010, considerando que dicha masa depende tanto del número total de asalariados como de las remuneraciones que éstos perciben. En dicha investigación se utilizaron los datos sobre empleo y salarios de la Encuesta Continua de Hogares, lo que los permitió comparar la evolución de la masa salarial con la evolución del PIB. La serie del empleo se obtuvo a partir de la suma total de horas trabajadas en la ocupación principal expandidas a la población total; la serie de salarios se estima a partir de la evolución en términos reales del promedio de la suma de sueldos, comisiones, incentivos y horas extras. En base a estas dos series se construyó el Índice de Masa Salarial.

Adicionalmente, a partir de los datos de las Cuentas Nacionales que divulga el Banco Central sobre el PIB y su desagregación según la generación del Ingreso para la economía total, se logró establecer una magnitud del peso relativo de la masa salarial y otros ingresos laborales en el producto para algunos años, lo que permitió contar con una serie completa desde 1998 hasta 2010. Cabe acotar que tanto la masa salarial como la masa de otros ingresos laborales incluyen las contribuciones a la seguridad social efectuadas por los trabajadores.”

En esta investigación, a diferencia de la anterior,  se identificaron los ingresos de las categoría Gerentes y Profesionales para separarlas de las otras categorías que se agruparon en Obreros y Empleados. Cabe acotar, además, que dicha masa salarial refiere exclusivamente a lo que ocurre con los asalariados dependientes.

En la gráfica número 2 se presentan los resultados generados por las metodologías utilizadas por el ICD (1998-2010), el BCU (1998-2005)  y el IECON (2006-2011).

4Fuentes: Sueldos y Salarios, BCU 1998-2005, “Desigualdad y altos ingresos en Uruguay”, 2006-2011; Masa salarial, Instituto Cuesta Duarte 1998-2010.

Como puede observarse en la gráfica las estimaciones del ICD y el BCU son muy similares entre 1998 a 2004 y muestran una divergencia en 2005: la masa salarial del  ICD cae y la del BCU aumenta.

Las estimaciones del ICD y el IECON muestran una misma tendencia en el período 2006 a 2008, la masa salarial no crece ni decrece, pero hay una diferencia en la participación en el PIB que es,  aproximadamente, tres puntos mayor en los calculos del IECON respecto al ICD. En 2009 la masa salarial  crece en ambas estimaciones, pero aumenta más la del IECON. La divergencia principal se produce en 2010 cuando la masa salarial estimada por el ICD cae, llegando a 30%, y aumenta la estimada por el IECON que alcanza el 37,5%, ambas en relación al producto.

La tendencia creciente de los sueldos y salarios estimados por el IECON se mantiene  y llega en 2011 al 39,9% del PBI, una participación notoriamente superior al 34,4% alcanzado en 1999 y 2000.

4.- A modo de conclusión

La información presentada en las dos entregas realizadas hasta ahora abre, al menos, dos tipos de análisis: uno, el referido a los aspectos metodológicos y las insuficiencias del sistema de estadísticas oficiales; otro, tiene que ver con la existencia de nuevas fuentes de información que permiten una visión más amplia y completa de la distribución del ingreso en nuestro país y sus implicancias económicas, sociales y políticas.

Respecto al primer punto es compartible la posición expresada en los comentarios finales del trabajo de G. Burdin, F. Esponda y A. Vigorito: “En primer término, la investigación puso de manifiesto la falta de información de base sobre aspectos esenciales para entender la dinámica de la distribución del ingreso en Uruguay y evaluar la calidad de la información de las encuestas de hogares y los registros administrativos de ingresos. En particular, no se dispuso de información del Sistema de Cuentas Nacionales de la cuenta de generación de ingresos ni de la cuenta de los hogares. La primera no se actualiza desde 2005, mientras que la segunda se publicó por última vez hace más de una década. Estos datos están disponibles para una buena parte de los países de América Latina, por lo que sería deseable que Uruguay pudiese actualizar esta información.

En lo que refiere al segundo tipo de análisis, se presentan dos realidades aparentemente contradictorias, por un lado, hay un nivel de desigualdad del ingreso personal mucho mayor que la presentada en la información oficial y una concentración del ingreso en el decil superior y el 1% más rico que da por tierra con las supuestas mejoras sustanciales en la distribución del ingreso; por otro lado, la distribución funcional del ingreso muestra un aumento sustancial de la participación de los trabajadores en el producto que genera, como contrapartida, una reducción muy importante de la participación del capital.

Una hipótesis explicativa de esta situación es que tanto los ingresos del capital como los del trabajo son muy heterogéneos y se distribuyen en todos los niveles de ingreso. Téngase en cuenta, por ejemplo, que directores, gerentes y profesionales ligados a las grandes empresas tienen ingresos mucho mayores que los medianos y pequeños empresarios, ni que hablar del abismo que los separa de los trabajadores calificados y no calificados.

Por su parte, la reducción de la participación del capital en la distribución funcional del ingreso podría explicarse a partir del siguiente análisis de Jorge Notaro: “Definimos como ‘la paradoja de Gini’ a que paralelamente a la venta de medios de producción a no residentes en un país, se reducen los ingresos del capital en la Encuesta de Hogares y mejora la distribución del ingreso de acuerdo este Índice. (…) A las limitaciones operativas de captación de ingresos de la ECH se agrega esta limitación conceptual que sirve como ejemplo de la historicidad de los instrumentos de medida.”(3) Lo cual sería aplicable a nuestro país que se ha caracterizado en la última década por un aumento exponencial de la Inversión Extranjera Directa y, por tanto, es cada vez es mayor la participación de no residentes como propietarios de activos industriales, comerciales y financieros en el país.

Las dos investigaciones que hemos utilizado en esta nota aportan elementos relevantes para conocer la distribución del ingreso en nuestro país, en particular sobre la parte del producto que se reciben el trabajo y el capital. Se comprueba a su vez, como en la nota anterior, que la  metodología, los instrumentos y las fuentes de información utilizadas para tratar de representar la realidad económica y social generan resultados estadísticos  muy diferentes entre sí.

(*)  Docente universitario, asesor sindical y miembro de la REDIU.

Notas:

(1) Gabriel Burdín, Fernando Esponda y Andrea Vigorito; “DESIGUALDAD Y ALTOS INGRESOS EN URUGUAY. Un análisis en base a registros tributarios y encuestas de hogares para el período 2009-2011”, Instituto de Economía-FCEA, Enero, 2014. http://www.cef.org.uy/images/TallerDesigualdad2013/desigualdadyaltosingresos.pdf

(2)  Instituto Cuesta Duarte, “La masa salarial entre 1998 y 2010”, diciembre de 2011.  http://www.cuestaduarte.org.uy

(3) Notaro, Jorge, “La distribución social del ingreso en Uruguay. Diagnóstico y propuestas”
En Cuadernos del CLAEH No. 100, agosto de 2012, pp. 7-35

Publicado en el Semanario “Voces”, Montevideo, el 24 de abril de 2014.

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