lunes 19 de octubre, 2020

En Uruguay el uno por ciento más rico recibe ingresos similares al cincuenta por ciento más pobre.

Publicado el 27/04/14 a las 10:12 pm

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Antonio Elías (*)

Una nueva medición de la distribución del ingreso aplicando una metodología  que incorpora registros tributarios demuestra que la desigualdad y la concentración del ingreso, para el período 2009-2011, son mucho mayores que las estimadas en  base a las Encuestas Continua de Hogares.

1.-  Introducción

En múltiples oportunidades  investigadores y analistas han  cuestionado estadísticas oficiales, en particular cuando estas refieren a temas socialmente importantes como: distribución del ingreso;  nivel de desempleo; evolución del salario e inflación. En efecto, las estimaciones estadísticas tienen importantes limitaciones para reflejar con relativa precisión la realidad económica que tratan de representar debido, básicamente, a problemas metodológicos, insuficientes fuentes de información, errores derivados del propio proceso de medición–observador, cuestionario e informante– y problemas de agregación. Todo lo cual pone en cuestión la exactitud y precisión, de las estadísticas e indicadores económicos, particularmente los que están elaborados en base a encuestas.

Las estadísticas basadas en registros administrativos tendrían un margen de error menor, si bien pueden ser afectadas – como en el caso de  los registros impositivos –  por problemas de evasión  y elusión facilitados por los  procesos de liberalización y desregulación de la  economía.

Las estadísticas permiten una aproximación  a la realidad económica, mayor o menor, y  sirven para tomar decisiones y evaluar  los resultados  de las políticas, por lo cual es fundamental mantener  un espíritu crítico de las mismas para buscar que sean cada  vez más precisas y evitar que sean manipuladas y utilizadas como instrumento legitimador de las políticas económicas implementadas y/o  para modificar índices que se utilizan como instrumentos de política económica.

Un ejemplo reciente de manipulación de las estadísticas es la rebaja en la tasa de variación del IPC – modificando ítems con alta ponderación como, por ejemplo, la electricidad con el Plan UTE Premia –  en el momento que se deben ajustar los salarios. Esto es, una política regresiva de distribución del ingreso que se aplicó en diciembre de 2012 y 2013.

Es obvio que la instrumentalización de las estadísticas con fines políticos y económicos no es una novedad, ni es patrimonio de ningún sector o ideología. Las limitaciones señaladas en el sistema estadístico oficial no ponen en cuestión la honestidad intelectual y dedicación de los profesionales y trabajadores encargados de esa tarea.

En esta  nota  se presentan estimaciones y análisis estadísticos extraídos de una reciente investigación realizada  por el Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración que aporta elementos metodológicos e instrumentales para ampliar el conocimiento sobre la distribución del ingreso en Uruguay.  En  “Desigualdad y Altos Ingresos en Uruguay”,  elaborado por  Gabriel Burdín, Fernando Esponda y Andrea Vigorito se estima la distribución del ingreso por persona para el período 2009-2011 utilizando una metodología basada  en los microdatos  tributarios de imposición a la renta personal recabados por la DGI que permite captar de mucho mejor manera los ingresos del capital.

2.- Los instrumentos para medir la distribución del ingreso

En nuestro país la medición oficial de la distribución del ingreso la realiza el Instituto Nacional de Estadística utilizando los datos de la Encuesta Continua de Hogares (ECH).

Dicha estimación ha sido cuestionada reiteradamente  porque subestima los ingresos  del capital  y, por tanto, muestra una distribución del ingreso mucho más  progresiva de los que es en realidad. La  investigación que estamos analizando estima la distribución personal del ingreso en base a fuentes de información que permitan superar, al menos parcialmente, algunas de las dificultades del sistema de encuestas. Para ello  utilizaron los microdatos de los registros tributarios del Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) y del Impuesto de Asistencia a la Seguridad Social (IASS) para el período 2009-2011.

En el trabajo del Instituto de Economía se analiza la desigualdad, con énfasis en la participación de los sectores de mayores ingresos relativos (1%, 0.5% y 0.1% superior) y se estudia la progresividad y capacidad redistributiva de la imposición a la renta. Dichas estimaciones se comparan con las que se obtienen utilizando la Encuesta Continua de Hogares (ECH), principal fuente de información de los estudios de esta naturaleza realizados en el país hasta el presente.

Para ello, se compatibilizan ambas fuentes de información en base a una definición de ingreso primario o de mercado (ingresos laborales, de capital y jubilaciones) a nivel de personas. Con ese fin los autores comparan el número de perceptores, los montos de ingresos e impuestos personales y la distribución del ingreso que surgen de las ECH con la información proveniente del registro administrativo de la DGI, con especial énfasis en las fuentes no laborales y los ingresos altos: se estudia la participación en el ingreso total del 1, 0.5 y 0.1% de las personas de mayores ingresos. Para compatibilizar las dos fuentes de  información consideraron los ingresos de  la ECH asimilables a los que cubre el registro de la DGI (ingresos de trabajadores formales, rentas del capital y pasividades), las cuales se corresponden con la definición del ingreso primario o de mercado.

En el estudio no se incluyó la imputación por el seguro de salud para los trabajadores formales o sus dependientes, como si lo hace el INE.

Los microdatos del registro administrativo de la DGI utilizados en la investigación fueron  preparados  especialmente con las bases de datos con los ingresos de las Categoría I (excepto intereses), Categoría II y jubilaciones y pensiones, unificados a nivel de contribuyente del IRPF y IASS.

Para los ingresos del trabajo, dado que el BPS es la unidad de retención, dispuseron de información de todas las personas que contribuyen al sistema de seguridad social, independientemente de si tributan o no IRPF. De la misma manera, se contó con información de todas las personas que reciben jubilaciones y pensiones. En el caso de los ingresos del capital, se dispuso de información para los perceptores de rentas gravadas de carácter nominativo.

En la medida que la ECH contiene declaraciones de ingresos líquidos de los trabajadores, para hacer una comparación con los datos suministrados por la DGI  dichos ingresos líquidos fueron convirtidos en ingresos nominales. En el documento se señalan aspectos que no pueden compatibilizarse directamente, es el caso de los trabajadores independientes que cotizan a la seguridad social y no se puede identificar si les corresponde tributar por retiro de utilidades en categoría I o si los ingresos retirados deben considerarse como categoría II;  de la misma forma tampoco es posible identificar si dichos trabajadores aportan a la seguridad social por la totalidad de sus ingresos o lo hacen por un ficto.

3.- Algunos resultados

Dada la gran cantidad de cuadros y gráficas que integran el documento hemos seleccionado, para esta primera entrega, aquellos datos que presentan  la  información de la ECH y de la DGI, sin ningún tipo de ajuste, para compararla entre sí y hemos incorporado en el cuadro la información de distribución del ingreso por hogares que elabora y publica el INE.

“La desigualdad aquí calculada es notoriamente diferente a la que habitualmente se calcula en base a Encuestas de Hogares, pues se estima en base al ingreso nominal autónomo. Además de basarse en ingresos líquidos, en esas estimaciones se considera la totalidad de fuente de ingresos sumadas y divididas entre número de miembros del hogar. Debe recordarse que  aquí se considera a cada perceptor de ingreso como unidad de análisis.” (p. 31)

1. Distribución del ingreso total por decil 

 

2009

2010

2011

Percentil            Perceptores Hogares            Perceptores Hogares            Perceptores Hogares
 

DGI

ECH

ECH

DGI

ECH

ECH

DGI ECH ECH
 
Decil 1

0,5

1,5

2,2

0,5

1,7

2,4

0,6

1,7

2,4

 
Decil 2

1,7

2,6

3,5

1,8

2,8

3,7

1,9

2,8

3,9

 
Decil 3

2,7

3,7

4,6

2,7

3,9

4,8

2,7

3,8

5

 
Decil 4

3,5

4,7

5,6

3,6

5,1

5,8

3,7

5,1

6,1

 
Decil 5

4,8

6,3

6,8

4,8

6,2

6,9

5

6,4

7,2

 
Decil 6

6,3

7,1

8,1

6,4

7,8

8,2

6,6

7,8

8,5

 
Decil 7

8,6

9,3

9,7

8,6

9,3

9,8

8,7

9,3

10,1

 
Decil 8

11,7

11,7

11,8

11,7

11,9

12,1

11,7

12,3

12,2

 
Decil 9

17,1

16,3

15,8

17,0

16,4

15,8

16,8

16,7

15,8

 
Decil 10

43,1

36,8

31,9

43,0

34,8

30,5

42,3

34,2

28,8

 Fuente: Elaborado por el autor  en base a  INE “Estimación de la pobreza por el Método del Ingreso 2012”, cuadro 23 y a «Desigualdad y altos ingresos en Uruguay”, cuadros 13, A3.2  y A3.3.

Los autores del trabajo señalan  que “La  distribución  del  ingreso  por  deciles  muestra  una mayor  concentración  del  ingreso  en  los estratos  altos  en  el  registro  administrativo  de  la  DGI  que  en  la  ECH. La  concentración en el decil superior en la DGI supera en un 20% el valor observado en la ECH.” (p. 29 y 30)

La diferencia es muchísimo  mayor respecto a la información presentada por el INE, por ejemplo, en 2011 los hogares del decil superior captan un 28,8 %  de los ingresos y los datos de la DGI que consideran que cada perceptor  de ingreso es una unidad de análisis, captan el 42,3%. En este último caso los  ingresos del primer decil son mayores que la suma de los ochos deciles inferiores y son 70 veces superior al decil más pobre.

En las mediciones basadas en la ECH  los ingresos del decil superior son muchos menores y la participación de los sectores más pobres es mucho mayor. A título de ejemplo, el decil inferior recibe 0,6%  con la información de la DGI  y 2,4% en el  cálculo del INE basado en las ECH, además, el decil superior solo es 12 veces mayor que el decil inferior (28,8% dividido 2,4%).

Los niveles de desigualdad que se presentan en el cuadro  2 dejan en evidencia el alto nivel de concentración del ingreso, lo que confirma los  cuestionamientos realizados, entre  otros, por Jorge  Notaro y la Red de Economistas de Izquierda  del Uruguay.

2. Altos ingresos en relación  a los ingresos de los deciles más bajos

2009

2010

2011

Percentil            Perceptores            Perceptores              Perceptores  
 

DGI

ECH

DGI

ECH

DGI

ECH

1% Superior

12,8

10,2

13,2

8,5

13,2

10,2

 
0,5% Superior

9

6,9

9,4

5,4

9,5

6,9

0,1% Superior

4,2

2,7

4,4

1,9

4,6

2,7

 
50% menor

13,2

18,8

13,4

19,7

13,9

19,8

 
40% menor

8,4

12,5

8,6

13,5

8,9

13,4

 
30% menor

4,9

7,8

5

8,4

5,2

8,3

 
20% menor

2,2

4,1

2,3

4,5

2,5

4,5

Fuente: Elaborado por el autor en base a «Desigualdad y altos ingresos en Uruguay», cuadros 13, A3.2  y A3.3.

 

Los datos que se presentan en el trabajo son impactantes y merecen una profunda reflexión: ¿cómo es  posible que el uno por ciento más rico, 23 mil personas aproximadamente, ganen  casi lo mismo que el cincuenta por ciento más pobre, un millón ciento cincuenta mil personas? El 0,5% capta más ingresos que el 40% más pobre y el 0,1% un poco menos de lo que recibe el 30%.

El total de  personas consideradas corresponden a la población con 20 años o más.

Con los datos de la ECH, que subestima los ingresos más altos, la concentración es un poco menor pero es igualmente  muy grande: el uno por ciento más rico concentra el 10,2%  de los ingresos, más que el 8% que recibe el treinta por ciento más pobre.

Por último, veamos en el cuadro 3 las diferencias de nivel que adquiere el Índice de GINI según la metodología que se utilice.  Debe tenerse en cuenta que cuanto menor sea el valor del índice de Gini menor será desigualdad del ingreso.

3. Índice de desigualdad  del ingreso

2009

2010

2011

 

DGI

ECH

DGI

ECH

DGI

ECH

Gini

0,57

0,488

0,568

0,474

0,559

0,457

Fuente: Elaborado en base al  cuadro 15  de  «Desigualdad y altos ingresos en Uruguay».

Los autores afirman que: “En términos de desigualdad, se observan también diferencias significativas entre el registro de la DGI  y  la  ECH  compatibilizada  y  por  fuentes  de  ingreso  (Cuadro  15).  La  desigualdad  aquí calculada es notoriamente diferente de la que habitualmente se calcula en base a Encuestas de Hogares”. (p.31) Los valores del índice de Gini estimados por el INE en base a la ECH fueron los siguientes: 0,432 (2009); 0,421 (2010) y 0,401 (2011).

Los resultados presentados, en ésta primera entrega,  muestran que la distribución del ingreso es más regresiva que lo reconocido hasta ahora, que hay una mayor concentración de los ingresos en el decil  superior y que el percentil de más altos ingresos aumenta su participación en el período.

Se verifica, a su vez, lo que se planteó al comienzo de esta nota: la  metodología y los instrumentos utilizados para tratar de representar la realidad económica pueden generar resultados estadísticos muy diferentes entre sí. En este caso, la investigación realizada por el Instituto de Economía aporta  elementos sustanciales para conocer  los niveles  de desigualdad y la concentración del ingreso en  los estratos superiores.

* Docente universitario, asesor sindical y miembro de la REDIU.

 NOTAS

(1) Gabriel Burdín, Fernando Esponda y Andrea Vigorito; “DESIGUALDAD Y ALTOS INGRESOS EN URUGUAY. Un análisis en base a registros tributarios y encuestas de hogares para el período 2009-2011”, Instituto de Economía-FCEA, Enero, 2014. http://www.cef.org.uy/images/TallerDesigualdad2013/desigualdadyaltosingresos.pdf

Publicado en el semanario “Voces”, el 3 de abril de 2014.

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