martes 27 de octubre, 2020

El Hugo Cores

Publicado el 24/11/13 a las 6:05 pm

Cores FAPor Milton Romani Gerner.

-No sé cómo decirte esto. Es complicada la comunicación. Recurro a cierta dosis de magia o espiritualismo… Cuando uno se pone viejo empieza con estas cosas. Dicen los psicólogos que es para calmar la angustia de muerte. Que siempre estuvo allí. Pero ahora esta acá.

¡Qué te voy a explicar si vos te fuiste de repente! Fiel a tus rasgos más típicos: te dio un dolor de pecho, te subiste al auto -aquel cascajo atado con alambres-, y cuando te sentiste peor, bajaste para pedir ayuda. El azar hizo que tocaras timbre en el hogar de unos compañeros. ¿Magia? No, solidaridad. Que es lo que vos siempre prodigaste.

No sé por qué, pero me hizo acordar al pique tuyo en el 75 desde el Correo Central de Buenos Aires, cuando te esperaba la patota y corriste para lanzar dentro de un boliche tu cédula, y gritar fuerte tu nombre. Esa vez zafaste. Cuando con el Alberto Correa -te cuento que en estos días también se fue- estábamos en Buenos Aires a la deriva, siempre tuvimos tu hazaña como recurso frente al posible secuestro. Lo usamos con éxito una noche del año 82, en un bar de Chacarita, donde también pudimos zafar. Ivonne Trías lo contó en el libro que escribió sobre vos y que tituló “Pasión y Rebeldía en la izquierda uruguaya”. Brillante. Ella, ya lo sabíamos. Pero el título también.

El querido Pablo Anzalone me sugirió que escriba sobre vos. Bueno, porque… ta… te lo digo de una: el próximo Congreso del Frente Amplio llevará tu nombre. No te rías, boludo.

No, no es una desproporción. Es un homenaje que te merecés. Es un reconocimiento a tu persona, a las ideas que pregonaste. Es una señal de unidad en la diversidad de la cultura frenteamplista. De tu trayectoria en varios Congresos decisivos.

Hugo, te cuento: ahora caminamos hacia el Tercer Gobierno del FA.

-¿Qué preguntás? Bueno, en general, bien. Se han logrado muchas cosas. Pero “puede y debe mejorar”. No solo más, sino mejor y algo diferente. Con un picante mayor de izquierda, que en buen criollo significa tener un desarrollo no tan primitivo y economicista. Repartir mejor la torta. Hay muchos que todavía no salieron -y van en la cuarta generación- de la malaria total. Los sueldos deben ser más decorosos y que no obliguen a los muchachos a reventarse laburando. Culturalmente: un cambio de raíz en la convivencia ciudadana. La derecha entendió que con el tema inseguridad se puede especular y jugar con los sentimientos legítimos de los vecinos. Hacen daño. Siguen proponiendo cosas de las que, en toda América Latina, hasta los más duros están de vuelta. Definitivamente, una revolución educativa que además de recursos permita formar ciudadanos para la vida, para tener un laburo digno y calificado por supuesto. Pero también para educar seres pensantes, solidarios y activos. No simples consumidores. Bueno, es para charlar largo. La cosa es que el próximo Congreso del Frente Amplio llevará tu nombre.

Te cuento otra: Constanza es precandidata junto a Tabaré. Sí, créeme que es así y es bueno para todos.

En marzo de 2007 escribí algunas líneas para la V Conferencia Nacional del PVP que no comentaste. A lo mejor no te gustó el nada republicano título de “Muerto el Hugo, que Viva el Hugo”. Pedile opinión al Flaco Erley. Al que también extrañamos. Ahí va un resumen con algunos apuntes.

“Escuché hablar por primera vez de él, unas horas después de la multitudinaria y tumultuosa asamblea de AEBU realizada en el Palacio Peñarol a fines de 1969. Fue por mentas de mi suegra Bocha (ex bolche, jubilada bancaria y esposa de un “desertor”) que a pesar de la bronca por el levantamiento de la huelga, llegó hablando maravillas del discurso de ‘el Hugo’.

El gremio bancario, unido, levantaba una huelga que duró más de 75 días. Una de las movilizaciones populares más grandes y combativas contra el gobierno de Pacheco Areco (que había inaugurado el proceso autoritario, antesala de la dictadura cívico-militar). Contundente en organización y red de apoyo popular. En determinado momento, más de 5.000 funcionarios bancarios pasaron a la clandestinidad. Un decreto inconstitucional los había declarado “desertores”. El gremio había decidido que nadie se presentase al ilegal servicio militarizado al que obligaba el susodicho decreto. A pesar de la campaña mediática amenazante. No se presentó ni uno. Página histórica del movimiento sindical que dejaría marcas imborrables en miles de compañeros bancarios y en toda la generación protagonista de aquella época (…) Hugo hizo una síntesis brillante que dejó en alto la moral del gremio a pesar de que una escasa mayoría levantara la huelga.

“La magistral intervención de Hugo en el Congreso del FA del 94 donde finalmente se aprobó la creación del Encuentro Progresista fue del mismo porte y tenor. Con juicios terminantes y consecuencias históricas a la vista. (…)

“En el Congreso Héctor Rodríguez del FA, en el 2003 defendió la vigencia de la justicia, la erradicación de la impunidad y la necesaria adecuación de la legislación nacional a los compromisos internacionales en DDHH, y en todos esos aspectos logramos el acuerdo y la aprobación del Congreso. También propusimos la anulación de la Ley de Caducidad y perdimos la votación sin alcanzar ninguna de las dos posturas los votos necesarios para fijar posición del Congreso. Pero fue un debate fermental que preanunció el fin de la impunidad y todavía resuenan los fundamentos y los hechos demuestran la justeza de dicha posición” (…)

Tener un punto de vista minoritario, sabiéndose parte de un movimiento mayor, avanzar con esas diferencias, es un arte. Siendo mayoría, cualquiera es Gardel. Hugo fue fino artista y cultivador de esa virtud ética y política. También de poder pensar y organizar, levantándose de la derrota más dolorosa.

Después “Conocí a Hugo caminando por una calle de un suburbio de San Pablo en noviembre de 1978, pocos días después del secuestro de Lilián Celiberti, sus dos hijos y Universindo Rodríguez. La patota criminal volvía con el Cap. Eduardo Ferro (hoy coronel) como jefe, a secuestrar, torturar y hacer desaparecer adultos y niños. Hugo junto a un grupo de compañeros del PVP estaban en situación de peligro, buscados por la policía brasileña y uruguaya. Salí clandestino de la Argentina (a la que luego volví), donde habíamos permanecido con muy poquitos compañeros desde el 76. Entre ellos, Alberto Correa, que viajó Brasil antes de los secuestros y quedó acorralado. Así lo conocí. Dictadura y terror de Estado en todo el Cono Sur. Pero nuevamente se daba pelea y Hugo fue clave en ello.

Habíamos empezado a editar “Compañero” clandestino. Los milicos no podían creer que nuevamente el PVP resurgiese de las cenizas, luego de haber detenido a más de 100 compañeros y hecho desaparecer a cerca de 36, incluidos los niños secuestrados en Buenos Aires, Asunción y Montevideo”.

La solidaridad no solo es pilar de la nueva sociedad. Es un forma de vida, un imperativo ético con el/la otra. Con los nuestros en situación de persecución. Con los que sufren, son discriminados y/o mancilladas en su dignidad. Un modo de subjetivación que tiene un frente cultural de lucha específico y no es ajeno necesariamente al nivel económico. Hace a la defensa de derechos, ante cualquier atropello. Es colocarse desde el punto de vista de las víctimas.

“Hugo es más que sus virtudes personales. Es la síntesis y encarnación de un colectivo que en el 75 se fundó sobre un conjunto de experiencias políticas y sociales encarnadas en Gerardo Gatti y León Duarte. El PVP salió a luchar y ni siquiera era conocido por el pueblo. Hugo es lo mejor del PVP. Nido donde deja su memoria, su sabiduría, su sensatez, su coraje, sus aportes políticos y culturales. Alguna vez dijo “el PVP es de las mejores cosas que me pasaron en la vida” (…)

La virtud más destacable: Hugo fue un empecinado hombre de partido, pero a su vez fue referente, lo sigue siendo de muchos compañeros y compañeras de diferentes identidades. Sean comunistas, socialistas, tupamaros, cristianos, historiadores, profesores, sindicalistas.

“Aprendimos que la construcción y acción política son un arte y un compromiso ético. Enclavados en el aquí y ahora. No es un devaneo estrategista de pretensión testimonial. Es un desafío ante un campo de fuerzas que, táctica mediante, se transforma en realidad en un campo de posibilidades. La lucha de clases no tiene una configuración estática. Es un flujo donde los intereses económicos y las posiciones de clase se configuran a partir de una escena política que tiene además leyes y líneas propias. Que la dominación política es una dimensión propia que implica análisis específicos con líneas de intensidad distintas. Que un análisis maniqueo y economicista reduce la acción e impide mover las fuerzas. Que el Estado no es solo un “aparato” donde ya están determinados los intereses de la clase dominante (…).

“La persuasión, la seriedad de los planteos, el estudio y la formación, con la ampliación del frente de lucha hacia una nueva forma de resistencia cultural, es clave para acumular fuerzas. Las batallas sociales y políticas contra la hegemonía neoliberal, las victorias electorales y el acceso al gobierno son puntos de avance, herramientas al servicio de un gran movimiento. Implica, también, gestión de gobierno y tensión de la fuerza política con relanzamiento de las organizaciones sociales. Cada una con sus claves específicas y su grado de autonomía”.

La derecha jamás podrá igualarnos en esto: tendremos Congreso del Frente Amplio. Con todos y todas debatiendo un Programa común. No podremos contar con el aporte siempre removedor, entusiasta y apasionado de Hugo Cores. Ni con sus encendidos discursos.

Se pueden extrañar muchas cosas de un compañero que tuvo tanta presencia política. Pero yo extraño su humor. Me reía mucho con él. Aun en los momentos más difíciles. Al salir de los locales clandestinos, siempre, siempre, sentenciaba “bueno, ahora hay que salir riéndose, ja ja ja, y contagiaba”. Nos reíamos, y los vecinos nunca podrían creer que allí era una cueva de conspiradores.

Tabaré y Constanza serán precandidatos porque expresan puntos de vista e incluso sensibilidades diferentes. Pero al mismo tiempo unidos. Cada uno cultiva una franca, amplia y contagiosa sonrisa. Quizás Hugo haya dejado, además, la herencia de su risa contagiosa.

Que pone alegría al crisol y al debate de ideas. Al servicio de la victoria del pueblo. Salud.

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