martes 20 de octubre, 2020

Será colocada una placa recordatoria en la finca en la que se fundó en P.V.P. en Buenos Aires.

Publicado el 20/07/12 a las 10:52 pm

Nos resulta altamente gratificante reproducir la resolución tomada por el Honorable Concejo Deliberante de Lanús.

HONORABLE CONCEJO DELIBERANTE DE LANUS

Lanús, 11 de julio de 2012.-

VISTO:
Las dictaduras del Cono Sur y el exilio uruguayo

En el año 1974 residía en Buenos Aires un gran número de uruguayos que había huido de la brutal represión de su país desatada con especial intensidad a partir de abril de 1972. Esa represión dirigida en un primer momento contra las organizaciones revolucionarias, se agravó y extendió tanto a los partidos políticos del Frente Amplio, como a los sindicatos y organizaciones estudiantiles, a partir del golpe cívico-militar de Junio de 1973.
Según datos de migraciones unos 400 mil uruguayos se trasladaron a la Argentina solo en el año 1974. Muchos lo hicieron como turistas mientras otros visitaban a sus familiares radicados acá, pero esa cifra record que representaba casi la sexta parte del total de la población uruguaya, nos está hablando del tremendo éxodo masivo que se produjo en esos años a causa de las penurias económicas y políticas que asolaban al Uruguay.
Decenas de miles de esos exiliados tenían la voluntad y el compromiso de resistir a los tiranos que asolaban su país. Estimaban que la flamante democracia argentina y la existencia de un gobierno popular eran condiciones favorables para continuar su lucha desde estas tierras. Es decir continuaron siendo desde su nuevo lugar de residencia parte de las luchas liberadoras y populares que en esos años se extendían por toda Latinoamérica. Agrupados en diversas organizaciones se dedicaban a realizar denuncias sobre lo que sucedía en su país y trataban de reorganizar sus fuerzas para contribuir desde la Argentina a recuperar la democracia perdida en sus tierras.
Los orígenes de la coordinación represiva
Pero las condiciones políticas en Argentina comenzaron a complicarse para los exiliados uruguayos. Eran muy vigilados por las fuerzas policiales, las que, según se sospechaba, actuaban ya en coordinación con agentes de la dictadura uruguaya que se movían libremente en este país. Así por ejemplo tres militantes vinculados al MLN fueron secuestrados y asesinados por la Triple A en 1974. Hubo redadas en actos públicos con centenares de detenidos.
La represión bajo la dictadura militar
En los años siguientes y ya con la dictadura militar instalada en Argentina, los padecimientos de la militancia democrática uruguaya radicada en Argentina fueron en aumento. Centenares de uruguayos fueron posteriormente secuestrados por el accionar conjunto de las fuerzas armadas uruguayas y argentinas en el marco de un plan regional de coordinación represiva que se conoció como Plan Cóndor. Al final de la dictadura quedaría un saldo de numerosos encarcelados, asesinados y cerca de 200 uruguayos desaparecidos, entre ellos una docena de niños, que se sumaban a las miles de víctimas del terrible genocidio que enluto estas tierras. Muchos de ellos, compartieron junto a sus hermanos argentinos y de otros países el recorrido por el horror del sistema clandestino de tortura y exterminio que creó la dictadura argentina. Se supo después que la mayoría de los uruguayos pasaron por los centros Automotores Orletti, Pozo de Banfield, de Quilmes, y El Atlético. También se pudo reconstruir que en una cantidad aún no determinada con exactitud, fueron trasladados ilegalmente al Uruguay, donde algunos fueron procesados, otros asesinados y permaneciendo la mayoría aun en condición de desaparecidos.
El Congreso fundacional del PVP en 1975 y la casa de Lanús
Algunos de esos sacrificados militantes uruguayos en el exilio pertenecían a una corriente de importante arraigo obrero y popular que había adoptado diferentes denominaciones a lo largo de su trayectoria (FAU , ROE, OPR33). Muchos de sus integrantes eran dirigentes de sindicatos y habían contribuido a fundar la central única de trabajadores en 1966, la CNT , que jugó un rol destacado de resistencia al golpe convocando y dirigiendo una huelga general con ocupación de los lugares de trabajo y manifestaciones callejeras que se mantuvo heroicamente durante 15 días que conmovieron al Uruguay.
En el año 1974 esa corriente se propuso hacer un balance de lo ocurrido y prepararse para afrontar una larga lucha para recuperar la democracia. Para eso entendieron que era necesario crear unos nuevos agrupamientos anti dictatorial y convocar a los militantes dispersos de otras organizaciones que habían sido muy golpeados por la represión. La idea era formar un nuevo partido y para eso creyeron necesario realizar un congreso fundacional donde debatir ampliamente la nueva situación en Uruguay y planear una estrategia adecuada. El Congreso finalmente se realizó en los primeros meses de 1975. Dadas las condiciones represivas antes descriptas, se entendió que el congreso debía realizarse con las mayores precauciones, empezando por la búsqueda de un local adecuado y discreto. Para eso se eligió y adquirió una vivienda en el Gran Buenos Aires, más precisamente en el Partido de Lanús, en la localidad de Valentín Alsina, en la calle Isleta (hoy llamada Dr. Ricardo Balbín) Nº 564. Era una casa modesta pero que disponía de un amplio galpón donde había funcionado un taller metalúrgico, ideal para las reuniones y debates con participación numerosa que se pensaban realizar.
Esta iniciativa, aunque modesta, generó gran expectativa entre la colonia de exiliados uruguayos en Buenos Aires y también en el Uruguay. En total participaron cerca de 200 compañeros en representación de una cantidad aún mayor, muchos de ellos provenientes del propio Uruguay, que asumieron grandes riesgos y esfuerzos  para poder asistir al mismo.
La preparación fue muy intensa. Se imprimieron miles de páginas de diversos textos que circulaban y eran leídos y discutidos concienzudamente. Se realizaron numerosas reuniones. Los debates se registraban en grabadores portátiles a casete, la novedad tecnológica del momento, los que luego eran  transcriptos al papel y multiplicados en copias a mimeógrafo para ser distribuir entre todos los participantes. El proceso de discusiones decantaba finalmente en propuestas escritas que adoptarían formas de tesis, a ser aprobadas en la última reunión plenaria que tendría lugar en el mes de julio. En ese plenario final se votó también la integración de los organismos de dirección del nuevo partido, así como el nombre que adoptaría: Partido por la Victoria del Pueblo. También se eligió el 26 de Julio como la fecha oficial de nacimiento.
Terminado el congreso e instaladas sus autoridades fueron determinadas áreas de trabajo y se formuló un plan de actividades inmediato. El PVP se convirtió en un aglutinador de una gran cantidad de militantes de distintas procedencias que habían  quedado dispersos a causa del accionar represivo sobre sus organizaciones. A principios de 1976 funcionaban unos 50 equipos que sumaban más de 350 militantes. A ellos se sumaron otros 150 compañeros que se acercaron a partir de la Campaña de Alejandra, como se llamó a una iniciativa lanzada por el partido para retomar contacto dentro mismo del Uruguay con numerosos activistas sindicales que habían estado vinculados anteriormente.

Reagrupamiento en el exterior y continuidad
Ante la magnitud de la ofensiva represiva la mayoría de los sobrevivientes debió finalmente exilarse en otros países más alejados como Venezuela, México y otros de Europa, aumentando la diáspora política de los uruguayos. El PVP logró sobrevivir a estas duras pruebas. Continuó con las denuncias del terrorismo de Estado y la búsqueda incansable de los compañeros desaparecidos, en especial de la decena de niños apropiados por los represores que, hoy podemos decir con orgullo, fue finalmente exitosa en todos los casos. El partido se constituyó en un protagonista más de la lucha contra la dictadura en Uruguay contribuyendo a su derrocamiento en 1984. Fue activo gestor en la reorganización del Frente Amplio, que integra hasta la fecha. Estuvo siempre en la lucha por conocer la verdad sobre los crimines de la dictadura y por impedir que la impunidad de los criminales quedara como una espina de la dictadura clavada en el alma de nuestra recuperada democracia. Obtuvo representación parlamentaria y en los gobiernos departamentales. Su continuidad junto al resto de las fuerzas políticas progresistas y sociales uruguayas es hoy una demostración de que la dictadura, a pesar del enorme daño y sufrimiento que produjo, no se salió con la suya. Sigue hoy bregando por los viejos ideales de una sociedad justa, libre e igualitaria como soñaron los compañeros que animaron las entusiastas jornadas del Congreso de 1975 en la bonaerense localidad obrera y popular de Valentín Alsina.

CONSIDERANDO:
Gestiones recientes
Con los datos y ubicación de la vivienda que obraban en poder del PVP (datos que han sido aportados al Juez Rafecas en la Causa sobre el Plan Cóndor y Automotores Orletti), en 2006 en ocasión de viajar a la Argentina el diputado Hugo Cores, se hizo un primer reconocimiento de la vivienda donde se había realizado el congreso fundacional. En esa ocasión se presentaron ante los ocupantes quienes dijeron desconocer la historia de la vivienda que se les comentaba y se negaron a dar ningún tipo de cooperación. Hugo Cores falleció a fines de ese año 2006.
En el 2010, la vivienda fue nuevamente visitada por militantes del partido residentes en Argentina, esta vez acompañados por Ricardo Poggio, investigador del IEM (Instituto Espacio para la Memoria) que se había interesado por la historia de la casa para las investigaciones de reconstrucción de los hechos de la represión dictatorial.  En esa oportunidad se comprobó que los ocupantes de la vivienda habían construido un muro elevado en el frente, pero que aun se podía ver el galpón con las ventanas superiores características que se observaban en la fotografía que recordaba Cores. Nuevamente en esta oportunidad los ocupantes volvieron a negar cualquier tipo de colaboración.
En Marzo 2011, gracias a la gestión realizada por el Dr. Alfredo Delogu, el Diputado Luis Puig (PVP-MPP-FA), Ricardo Poggio, Ana María Careaga, Directora Ejecutiva del IEM y militantes del PVP residentes en Argentina, fueron recibidos y atendidos con gran comprensión e interés por el Sr. Intendente de Lanús, Dr. Darío Díaz Pérez  Allí se acordó realizar una Investigación sobre la situación legal patrimonial de la vivienda.
La memoria necesita encarnarse en hechos concretos, en objetos materiales, en lugares y cosas que la alimenten y perpetúen. Por eso, las nuevas generaciones de militantes del PVP, así como sobrevivientes que participaron de aquel congreso fundacional, y familiares y compañeros de los que luego pagarían con su vida su compromiso y entrega en pos de la libertad de nuestros pueblos, podrían participar de un acto de recordación y homenaje en ese lugar donde 37 años atrás se reunieron centenares de exiliados uruguayos para construir la esperanza de un mundo mejor.
Por todo lo expuesto anteriormente le Honorable Concejo Deliberante de Lanús  sanciona la siguiente

RESOLUCIÓN

ARTICULO-1º:-  Realizar  la colocación de una placa recordatoria frente a la casa ubicada en la calle Balbín 564, el día 26 de Julio como un recuerdo a los protagonistas de aquel congreso y en sus personas. Homenajear  las luchas conjunta de los pueblos de Argentina y Uruguay contra las dictaduras y por la democracia, luchas y sufrimientos compartidos que abonan los lazos históricos de hermandad y solidaridad que nos unen.

ARTICULO-2º:-  De forma.-

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