miércoles 28 de octubre, 2020

El paraíso fiscal, los cipayos y los mercachifles.

Publicado el 10/01/12 a las 1:49 am

Por Jorge Notaro.

El 22 de noviembre, entrevistado por varios medios, el embajador argentino Sr. Dadone fue categórico: el gobierno argentino no considera que Uruguay sea un paraíso fiscal ni pretende gravar a los argentinos que pagan impuestos en el Uruguay, sólo le preocupa perseguir en el Uruguay la defraudación de impuestos y el lavado. No fue nota de tapa de los diarios, apenas unos segundos en algún canal de televisión.

En los días previos la versión que impusieron los medios y ganó a parte de los dirigentes del FA fue otra: Sarkozy acusó injustamente al Uruguay presionado por Argentina y con la indiferencia de Brasil. Por lo tanto el gobierno debía replantearse las relaciones con los países vecinos que se dicen amigos y nos apuñalan por la espalda. Si se aceptara esta propuesta, Uruguay quedaría fuera del promisorio proceso de integración en América del Sur que se puso en marcha en setiembre. Los senadores de los partidos Colorado y Nacional se subieron al carro y llamaron a sala al Canciller Almagro para pedirle explicaciones por no responder a esta agresión.

El diario El País insistió con un titular el 16 de noviembre: “OCDE dice que Argentina presionó y niega que Uruguay sea paraíso”. El texto no tiene nada que ver con el titular, la opinión es del Jefe de la Secretaría del Foro Global sobre Transparencia e Intercambio de Información “cuando se le consultó si Argentina incidió en la mala nota que obtuvo Uruguay por no tener acuerdos con «socios relevantes» y agrega que se consultó a los socios. Que incidió se refiere al hecho de que Uruguay no tenga un acuerdo de intercambio de información y no a una presión. Más adelante la nota señala que el mismo funcionario “dijo que el país tiene `progresos´ por hacer que las autoridades uruguayas han reconocido y recordó que las recomendaciones del informe son producto de `una evaluación de 105 miembros¨”

Si Uruguay sale de la lista ¿va a acompañar las medidas para la exclusión de la comunidad internacional de los paraísos fiscales o se va a solidarizar con estos?

Los errores de información

El análisis y la propuesta de la derecha se apoya en información falsa que con insistencia digna de Goebels difundieron los medios, unos y otros buscando deteriorar las relaciones con los vecinos en un momento en que la integración en América del Sur adquiere una perspectiva auspiciosa.

Sarkozy tuvo un error grosero al nombrar a Uruguay en la lista de paraísos fiscales pero no inventó nada, se limitó a leer una lista difundida en nuestro país el 26 de octubre de 2001. Ese día el portal Montevideo.Comm informaba que “Uruguay es uno de los nueve países, entre 59 examinados, que, según un informe presentado por la OCDE, no pasó el primer filtro fijado por el Foro Global sobre la Transparencia Fiscal. Danilo Astori dijo que `Uruguay jamás se ha negado a ser cooperante en materia de transparencia», y negó que sea un `paraíso fiscal´».

Siguiendo con la nota de Montevideo Comm que cita a la Agencia EFE como fuente, el ministro francés de Finanzas, François Baroin, cuyo país presidío el G20 advirtió de que «las jurisdicciones sobre las que el Foro Global ha demostrado que no respetan sus compromisos deben cumplirlos sin dilación. En caso contrario, se les podría aplicar una batería de sanciones» y agregó «Nos enfrentamos a situaciones presupuestarias extremadamente ajustadas y eso nos obliga a reforzar la eficacia de nuestros sistemas fiscales. Más que nunca, el fraude y la evasión fiscal internacional son inaceptables para nuestros ciudadanos»

El Foro Global identificó en el caso de Uruguay «algunas deficiencias en sus leyes interiores, en particular sobre las acciones no nominativas y en la información de identidad en relación a ciertos consorcios” También constató «posibles impedimentos en el acceso efectivo a la información» en Uruguay debido a los derechos de los contribuyentes a que se les notifiquen las demandas y a la obligación de confidencialidad impuesta a las empresas. Finalmente señaló que Uruguay «también necesita ampliar su red de acuerdos de intercambio de información» con otras jurisdicciones, ya que sólo acaba de firmar el décimo, y avanzó que su situación se volverá a examinar en el plazo de seis meses.

El semanario Búsqueda en su edición del 17 de noviembre de 2011 informó que funcionarios del MEF y del MRREE asistieron a la reunión del Foro Global de Transparencia y por lo tanto conocían la calificación de Uruguay desde el 26 de octubre.

Las referencias de Sarkozy son insignificantes y es lo que lo podría decir la Directora Bianchi a los alumnos irreverentes, grave es cuando manda los drones de la OTAN. Es un criminal de guerra que debería se juzgado por la Corte de la Haya, como varios de los Presidentes de los países que integran la OCDE y el G20, por haber apoyado las invasiones a Afganistán, Irak y Libia, asesinando inocentes y pisoteando los derechos humanos.

El episodio se parece mucho al blooper del Dr. Tábare Vázquez, el Cr. Danilo Astori y el entonces Ministro de Economía y Finanzas Ec. Álvaro García cuando en abril de 2009 el G20 incluyó a Uruguay en la “lista gris”. Primero protestas airadas y 24 horas después una carta manifestando la voluntad de cooperar.

La resolución del G20 del 2 de abril de 2009 tuvo una magnitud equivalente a 10 páginas tamaño A4 y una diversidad de temas, entre ellos, se anunciaba el fin del secreto bancario y que se tomarían medidas contra los paraísos fiscales y los países «no cooperantes» entre los que se incluía a Uruguay, entre otras medidas para fortalecer el sistema financiero internacional.

Al conocerse la resolución el Ministro Álvaro García envió una carta que nunca se hizo pública, anunciando que el Uruguay estaba dispuesto negociar su adhesión al pacto internacional sobre los impuestos y se comprometió, entre otros puntos, a firmar doce acuerdos de intercambio de información fiscal. Pasaron dos años pero el compromiso no se cumplió.

En aquella oportunidad algunos integrantes del gobierno y opositores como el Ec. Alfie y el Dr. De Posadas coincidieron en adjudicar a Argentina la responsabilidad por la clasificación del Uruguay, y también a declaraciones del entonces Senador, compañero Mujica. Uruguay estaba donde tenía que estar hasta que manifestó su disposición a aceptar el pacto.

Actualmente también se condena a Argentina sin pruebas y se repudia la indiferencia de Brasil. Reapareció Carlos Steneri, destacado asesor de la dictadura que integró también el equipo del ministerio de Astori, proponiendo un TLC con los Estados Unidos. El Dr. De Posadas vuelve a defender su nicho de mercado y el Cr. Weiszman no lo puede acompañar por razones ajenas a su voluntad. Cipayos y mercaderes, un sólo corazón.

Como en 2009 hay que recordar que Argentina no integra la OCDE y si quisiera ejercer alguna presión, primero tendría que resolver los problemas pendientes de su deuda externa impaga con el Club de Paris. La presión la tendría que haber ejercido sobre los 104 países que, además de Argentina, decidieron sobre la calificación de Uruguay

La distribución de los costos de la crisis

Sarkozy es sólo un patético payaso del circo del capital financiero, que es el verdadero enemigo. Para usar y tirar, podrá sucederlo la social democracia francesa, otro perro con el mismo collar.

Los países de la Unión Europea, bajo la hegemonía de alemanaza, enfrentan la crisis con la misma receta del FMI. Hoy como hace 50 años, en el Uruguay o en cualquier otro lugar del mundo, inconmovible ante sus innumerables fracasos que señalan premios Nobel como Stiglitz y Krugman. Y que en el Uruguay ya lo habían denunciado hace algo más de cuarenta años Couriel y Lichtensztejn (El F.M.I y la crisis económica nacional, 1967, FCU).

Desde ese momento algo ha cambiado, para peor; las imposiciones del FMI eran vergonzantes, los gobiernos las ocultaban, sus portavoces las negaban. Hoy este ejercicio de poder imperialista que es la condicionalidad que imponen los organismos de crédito, multilaterales formalmente y en los hechos instrumentos de la política de los EEUU y la Unión Europea, es público.

La receta que el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la Unión Europea impusieron a España, Grecia o Italia consiste la contracción de demanda mediante reducción de salarios, número de empleados públicos, pasividades, gasto en salud, seguro de desempleo y mayores ingresos públicos privatizando empresas.

Se busca que los gobiernos tengan más ingresos que gastos y ese superávit se utilice para pagar las deudas. Como es sabido de la experiencia de los ajustes en los países de América del Sur, la contracción de la demanda produce una nueva caída en el nivel de actividad, una nueva caída del empleo y los ingresos, una caída en la recaudación de impuestos, no se logra un superávit y al poco tiempo requiere un nuevo ajuste. Es una forma de desplazarlos costos sobre los sectores populares que pierden oportunidades de empleo y niveles de ingresos.

Los parlamentos de Grecia y de Italia aprobaron el programa de ajustes exigido como contrapartida de las medidas de apoyo. En España se reformó la constitución incluyendo el equilibrio fiscal. En España el gobierno cambió en elecciones anticipadas, en Grecia e Italia se designaron a nuevos primeros ministros, economistas formados en el Banco Central Europeo por acuerdos parlamentarios. Alemania utiliza su poder económico para convertirse en la potencia hegemónica de la zona euro e imponer condiciones que llegan a la humillación, como en Grecia donde se exige al nuevo gobierno la firma de un documento con el compromiso de aplicar el ajuste.

Los beneficios para el capital

¿A quién salva esta ayuda? A lo grandes bancos de Alemania y Francia, que compraron el 58.5% de la deuda griega pública y privada, así como a los bancos de los Estado Unidos que aseguraron estas deudas.

Los bancos europeos, principalmente alemanes, en riesgo de quebrar por tener una gran cantidad de deuda de gobiernos, bancos y empresas de España, Italia y Grecia, sufren también una fuga de depósitos que por la falta de confianza se dirigen a otros destinos más seguros.

Según el diario británico Financial Times la fuga de depósitos fue del 19% del total en los bancos griegos durante el último año y del 40% en los bancos irlandeses durantes los últimos 18 meses. De los grandes depositantes la reducción fue del 24% en los bancos alemanes desde la quiebra de Lehman Brothers, del 14% en los bancos españoles desde mayo de 2010 y del 13% en los bancos italianos.

Estas incertidumbres generan alta volatilidad en tres aspectos: i) los principales índices accionarios en las Bolsas mundiales; ii) los precios de las commodities y iii) las cotizaciones de las monedas

La alternativa a la política de ajuste es que los acreedores reconozcan las pérdidas. Se implementa mediante quitas mayores a las deudas, refinanciando el resto a largo plazo y con bajos intereses, aumentando el gasto público para estimular la demanda interna, el aumento del nivel de actividad y del empleo.

Aprender de Argentina que en el año 2002 salió de la crisis pagando la deuda por la cotización que tenían los papeles en los mercados, el 25% de su valor nominal y sin aceptar las exigencias del FMI sobre la magnitud del superávit fiscal. Pudo utilizar la devaluación para estimular la actividad económica, aumentar la producción y las exportaciones industriales y aumentar los ingresos públicos con detracciones a las exportaciones agropecuarias. El euro no permite utilizar este instrumento y la ayuda debería sustituirlo por otras medidas de apoyo.

Las nuevas oportunidades de integración.

Las perspectivas de la economía mundial auguran una década de estancamiento de las principales economías capitalistas avanzadas. Pero los países de América del Sur respondieron con acuerdos inéditos para profundizar la integración

Se puede hablar de la decadencia económica de los EEUU y la Unión Europea, con problemas financieros y políticas de contracción de la demanda que producen enlentecimiento del crecimiento o recesión, aumento del desempleo y movilización popular en contra de las medidas.

China se encamina a ser la economía de mayor magnitud del mundo. Es el principal acreedor de los Estados Unidos y las dos terceras partes de sus reservas, 3.200 billones de dólares, están en esa moneda y continúan aumentando. La devaluación del dólar reduce el poder de compra de sus reservas, pero si deja de comprar bonos de Estados Unidos, exportará y crecerá menos.

En los próximos meses el impacto en las economías de América del Sur se sentirá en un menor ritmo de crecimiento de sus exportaciones, tanto en las dirigidas a la Unión Europea y los Estados Unidos, como las destinadas a los países que tenían en estos mercados un destino importante de sus exportaciones y reducirán también su ritmo de crecimiento, como China e India. Al mismo tiempo es probable que el flujo de capitales se mantenga o aumente, como destino de los depósitos que fugan de la inseguridad de los bancos europeos y como opción para los fondos que compraban deuda pública de gobiernos europeos que ha perdido seguridad según las calificadoras de riesgo.

En la reunión de Presidentes de los países de América del Sur en Buenos Aires en el mes de agosto se lograron importantes acuerdos y el compromiso de implementarlos en 60 días: promover el aumento del intercambio comercial intrarregional; utilizar las monedas de los países de la región sustituyendo al dólar en el comercio; la integración de las cadenas de valor y la generación de puestos de trabajo de mejor calidad en todos los países.

La reunión extraordinaria del Consejo Suramericano de Economía y Finanzas tuvo lugar el 25 y 26 de noviembre en Buenos Aires con el propósito de evaluar el impacto de la crisis sobre la región y promover medidas de los países miembros para enfrentarlo.

Se destacan cuatro líneas de los Grupos de Trabajo constituidos:

a) movilizar las reservas internacionales, la posibilidad de expansión del Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR) para potenciarlo como instrumento de toda la región. El fortalecimiento del FLAR para préstamos de corto plazo a países con dificultades de pagos externos o problemas en el mercado cambiario daría a la región mayor independencia del Fondo Monetario Internacional y evitaría las políticas recesivas y antipopulares que este exige.

b) impulsar el uso de monedas de la región para el intercambio intrarregional como incentivo para profundizar la integración y analizar el Sistema Unitario de Compensación Regional de Pagos (SUCRE) u otros sistemas de compensación y unidad de cuenta regional. Diseñar mecanismos de financiamiento del comercio atendiendo a las asimetrías.

c) incentivar el comercio intrarregional considerando las asimetrías para confluir hacia la complementación socio productiva sobre las bases de la cooperación, el aprovechamiento de las capacidades y potencialidades así como el uso sustentable de los recursos naturales y la generación de empleo. Una integración que vaya más allá del intercambio comercial y se instale en las cadenas productivas, promoviendo la sustitución de la competencia por la cooperación.

Para los países del Sur de América Latina se genera una gran oportunidad por el aumento del valor de sus recursos naturales en un momento de gran incertidumbre sobre el valor de monedas y acciones así como de agotamiento de la compra de deuda de países de la zona del Euro..

d) acelerar el lanzamiento del Banco del Sur. En setiembre Argentina fue el cuarto país en ratificar el convenio de creación del Banco y se sumó a Venezuela, Ecuador y Bolivia. Argentina, Brasil y Venezuela serán los que aporten la mayor parte de los recursos, dos mil millones cada uno en cinco años. En octubre el proyecto ingresó al Parlamento en Uruguay. Este Banco dará a los países de la región mayor independencia del Banco Mundial y del BID, accediendo a préstamos sin las condiciones que estas instituciones imponen.

La profundización de la integración tendrá que superar dos dificultades, las diferencias políticas y las asimetrías económicas.

Adaptando las categorías construidas por Alain Touraine para analizar las relaciones entre capital y trabajo, podemos clasificar a los países de América del Sur en cuatro grupos. Por una parte Argentina, Bolivia, Ecuador y Venezuela, como casos de “asociación conflictiva”, con gobiernos que asumen el conflicto sin descartar la cooperación, con las organizaciones empresariales, los organismos internacionales de crédito, los medios de comunicación o el gobierno de los Estados Unidos. Otra situación es la de Chile y Colombia, que se podría considerar de “asociación sometida” en la medida que los gobiernos no asumen el conflicto en ninguno de los aspectos señalados. Un tercer grupo integrado por Brasil y Uruguay, en una situación intermedia en la que predomina el objetivo de minimizar el conflicto. Finalmente, Paraguay y Perú como incógnitas, el primero por las inestables relaciones de poder y el segundo por el reciente cambio de gobierno.

Las asimetrías son múltiples, la magnitud de la economía de Brasil medida por el PBI es varias veces la de Argentina, que a su vez es varias veces la de Uruguay, que es mayor que la de Paraguay. Pero Brasil tiene un PBI por habitante menor que Argentina y Uruguay y mayor número de personas pobres, por lo que no puede tener el papel que tuvieron Alemania y Francia en la Unión Europea transfiriendo recursos para promover la integración de países de menor desarrollo relativo. Se puede esperar de Brasil una política exterior realista e inteligente, generando espacios para el crecimiento de las economías de menor magnitud.

Estas diferencias se reflejan en las políticas macroeconómicas, en particular cambiarias y arancelarias, así como en los tratados de libre comercio y de protección de inversiones que derivan en diferentes tratamientos al capital extranjero.

Los principales riesgos de los impactos de la crisis requieren coordinar medidas complementarias:

a) la volatilidad de los flujos internacionales de capital hace necesario desestimular el ingreso de capitales especulativos de corto plazo; seleccionar las actividades en las que se permitirán inversiones extranjeras; regular la repatriación del capital y la transferencia de utilidades de las inversiones directas; acelerar la creación de las instituciones financieras regionales; acordar el intercambio de información fiscal para perseguir la fuga de capitales y el lavado de activos.

b) la recesión en los países de mayor desarrollo tendrá impactos en las exportaciones y el nivel de actividad. Estos impactos negativos serán mayores si continúa la devaluación del dólar como resultado de la inyección de 447.000 millones de dólares propuesto por Obama al Congreso. Se requieren medidas para fortalecer el comercio interregional y aumentar la protección con el resto del mundo; aumentar la demanda interna en cada país para que aumente en la región; proteger el mercado regional con medidas antidumping y aumentar el Arancel Externo Común en el MERCOSUR.

c) el papel de China puede ser muy importante. Para el Banco del Sur sería una fuente de recursos de bajo costo teniendo en cuenta el nivel de las tasas de interés y a China le daría la oportunidad de colocar sus excedentes en monedas diferentes al dólar que se devalúa. Los países de América del Sur podrían también renegociar el intercambio comercial, dado que actualmente la región exporta casi exclusivamente materias primas e importa bienes con alta tecnología.

d) el Consejo de Economía de la UNASUR tendrá dificultades para lograr consensos. A las diferencias ideológicas y a las asimetrías se agrega que muchas veces los funcionarios que participan (ministros, presidentes de bancos centrales) mantienen su ideología neoliberal y no entienden, o no comparte, el proyecto político.

Las deudas éticas

Uruguay mantiene dos deudas éticas con los países vecinos y una limitación operativa que debe corregir si aspira a participar en la profundización de la integración.

En primer lugar, se presta para el lavado del dinero proveniente de la defraudación de impuestos, la corrupción y el delito. Es imperioso firmar los acuerdos de intercambio de información tributaria, inmobiliaria y de depósitos bancarios con los países de la región. El primer perjudicado es el Uruguay, cuando se comprobaron estafas realizadas por los Peirano si estos acuerdos hubieran estado vigentes se hubiera podido perseguir sus bienes en los países vecinos y reducir las pérdidas de los depositantes.

En segundo lugar, se presta como trampolín para las exportaciones de China. Por ejemplo, empresarios radicados en el país importan tela, la cortan y le cosen los bordes para intentar exportarla como frazadas de producción nacional. Lo mismo ocurre con los kits de bicicletas o automóviles. Es necesario que el gobierno uruguayo asuma un mayor compromiso con las normas de origen, es decir con el cumplimiento del porcentaje del costo originado en el Uruguay o en la región, de los bienes que se quieren exportar en el MERCOSUR sin impuestos a las importaciones.

La limitación operativa está en la concepción liberal de la integración que tienen varios de los funcionarios encargados de las negociaciones, a pesar de que el Presidente Mujica ha manifestado que no quiere una integración “fenicia”. Estos funcionarios consideran que el MERCOSUR fracasó y no reconocen que el fracaso fue de la concepción liberal del proceso, que esperaba que eliminando aranceles los mercados reasignaran los recursos para un uso más eficiente. Sus argumentos se fortalecen cuando Brasil utiliza trabas para arancelarias o desde Argentina las empresas con negocios en el puerto de Buenos Aires dificultan el dragado del canal Martín García.

Uruguay debería apoyar el aumento del Arancel Externo Común, acompañar el ritmo de devaluación de Brasil y preparar sus propuestas para la próxima reunión. Para que no aumenten las ganancias extraordinarias del capital instalado en el complejo agroindustrial de exportación se imprescindible aplicar detracciones lo que al mismo tiempo contribuye a reducir el impacto en el aumento de los precios de los alimentos.

La importancia y la complejidad de las negociaciones requieren que la representación de Uruguay tenga integrantes con un enfoque político como el del Presidente Mujica que ha señalado en múltiples ocasiones su aspiración de una integración económica, social, política y cultural.

No es coherente que los mismos funcionarios que promovieron el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos se encarguen ahora de un proyecto que tiene entre sus objetivos lograr una mayor autonomía económica regional, que adopta como instrumento las negociaciones políticas sin esperar que la integración resulte de la acción de los mercados y que en ambos aspectos, objetivo e instrumento, subordina la economía a la política.

31/12/2011

Tomado de EL SOCIALISMO ES POSIBLE, http://elsocialismoesposible.org/node/368

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