viernes 23 de octubre, 2020

Los jóvenes frenteamplistas queremos ir a más.

Publicado el 04/04/11 a las 12:33 am

El comprometido mensaje de los jóvenes del Frente Amplio preparado para el 40 Aniversario merece leerse completo y darle la mayor difusión.

¡Compañeros Frenteamplistas!

Venimos acá en representación de los jóvenes del Frente Amplio, con todo lo que esto significa.
Pero antes que nada, venimos como frenteamplistas.

Para nosotros significa una enorme distinción formar parte de esta fuerza política que nació hace 40 años. Parte de ese torrente de pueblo que forjaron generaciones anteriores a la nuestra, compartirlo con todos los frenteamplistas de nuestro tiempo y saber que cuando no seamos más jóvenes también estaremos en la construcción de este gran Frente Amplio, sabiendo que forjamos en colectivo el destino de nuestro país y de nuestro pueblo.

El frente nace mucho antes que todos nosotros, como resumen político de toda la experiencia del pueblo, entorno a su unidad y las búsquedas más diversas de la pública felicidad, como lo señalara el ideario artiguista. Surge en medio de la aguda crisis nacional provocada por el agotamiento del modelo neobatllista. Como respuesta, los sindicatos se fortalecen, se movilizan y crecen; los gremios estudiantiles, con la FEUU a la cabeza salen a las calles a reclamar salidas a la crisis nacional. El régimen responde con represión y más represión. Ante esto el pueblo responde ¡UNIDAD!
UNIDAD PROGRAMÁTICA, que se logra en el Congreso del Pueblo, que logra identificar las medidas más urgentes para la salida de la crisis, pero también identifica la unidad de intereses de amplios sectores de nuestro pueblo: los trabajadores de la ciudad y el campo, los estudiantes, los intelectuales, los jubilados, los pequeños productores…..

UNIDAD SINDICAL y se funda la histórica CNT –que desde acá saludamos- como expresión de la conciencia y madurez del movimiento obrero en Uruguay, dispuesto a trabajar unitariamente por sus intereses comunes.

Es en este contexto que nace el Frente Amplio, como expresión política de la unidad de nuestro pueblo. El Frente fue parido por nuestro pueblo con la confluencia de Comunistas, Socialistas, Cristianos, desprendimientos de los partidos Colorado y Blanco, con el apoyo decidido de la intelectualidad, el movimiento obrero y múltiples personalidades independientes, que queremos sintetizar en la figura del General Líber Seregni. Así se presentó el Frente a las elecciones del ’71: resistiendo el pachecato, sintetizando todo el ideario artiguista en la lucha porque “los más infelices sean los más privilegiados”. Su sola fundación, ya significaba comenzar a cambiar el país. Aunque no ganamos las elecciones. Su existencia mostraba al país la contradicción entre los gobiernos blancos y colorados que seguían gobernando de espaldas al pueblo y una fuerza nueva, una admirable alarma popular como no existió desde los tiempos de Artigas. “Había nacido una esperanza”. El gobierno del Partido Colorado –que se quedó con las elecciones- siguió practicando la política antipopular del pachecato y ante la movilización popular desata la represión, que desemboca en la dictadura. Bordaberry da el golpe de Estado. Larga noche en nuestro país donde junto a la ausencia completa de libertades, el desmantelamiento de la Universidad, la reducción de los salarios, el aumento desenfrenado de la deuda pública y el caos total en las finanzas, desestructuración del aparato productivo, se suceden las violaciones más atroces de los derechos humanos, prisión, tortura, desaparición, muertes se suceden durante toda la dictadura, desde el trabajador y estudiante Ramón Peré durante la huelga general, hasta el doctor Vladimir Roslik en abril del ‘84. Esta bárbara dictadura, encuentra al Frente Amplio unido. A pesar de los que decían que era una mínima alianza electoral, el Frente encuentra los caminos para organizarse y luchar contra el régimen, desde el apoyo a la heroica Huelga General de la CNT y el acto del 9 de julio en que es apresado Seregni y a lo largo de todo el período el Frente está presente en el combate al régimen; desarrollando su campaña de solidaridad, desarrolla la conciencia y movilización del pueblo, generando fisuras en el régimen hasta llevarlo por fin a su derrota final.

Pero el Frente Amplio demostró estar vivo, defendido por su pueblo, las elecciones del ’84 nos encontraron con una larga lista de proscriptos, presos y exiliados, pero hubo que aceptarlo para acortar los dolores del conjunto del pueblo.

¡Esto si que era cambiar el país! El régimen más atroz que vivió nuestro país tenía fecha de finalización.
Y no ganamos las elecciones….

Comienzan a llegar los desexiliados; se terminan de liberar los presos políticos, todos recibidos por amplias manifestaciones populares. Todo estaba para hacer: reconstruir la universidad y el sistema educativo, aprender a vivir en libertad, sacar los sindicatos y los gremios de la clandestinidad. El país estaba arrasado y el Frente Amplio y los jóvenes en particular asumían su rol en la reconstrucción de la dignidad nacional. El general lo caracteriza durante su liberación: “obreros de la construcción de la patria del futuro”. Eso fuimos los frenteamplistas y eso nos toca ser hoy.

¡Tremendo desafío para cada uno de nosotros!

La peripecia de los primeros tiempos desde el regreso a la institucionalidad marcó alegrías y frustraciones. El acuerdo de Blancos y Colorados aprueba la siempre nula Ley de Caducidad. Desde acá decimos junto a los frenteamplistas de entonces ¡Verdad y Justicia! ¡Todos somos iguales ante la ley!

Contra ese país gris fuimos a las elecciones del ’89 y por primera vez el Frente tiene una victoria electoral:¡Tabaré intendente! Los frenteamplistas nos disponíamos a gobernar la intendencia de la mitad del país. Nuevos desafíos surgen. Abordábamos por primera vez la tarea de transformar la realidad desde el estado, asumiendo los desafíos de la descentralización participativa, de los basurales que plagaban la ciudad, del ahogo presupuestal que desde los primeros tiempos nos impuso el gobierno nacional. El gobierno Blanco aprieta el acelerador a fondo y quiere terminar de imponer la reforma neoliberal que el gobierno anterior y la dictadura no habían terminado; entre otras medidas regresivas, en acuerdo, los Blancos y los Colorados votan la ley de Empresas Públicas, de resultados nefastos para el Patrimonio Nacional como para la Soberanía. Una vez más el Frente Amplio sale a la calle con un solo puño, junto al PIT-CNT, la FEUU y el conjunto del Pueblo, reteniendo las empresas estratégicas en manos del Estado, para que puedan ser usadas con destino popular. ¡Una vez más está el Frente Amplio cambiando el país en la cancha grande!

En el contexto de estos logros, el Frente Amplio, ensancha su base electoral, profundiza su estrategia de acumulación de fuerzas: Se funda el Encuentro Progresista haciendo crecer las fuerzas del cambio en Uruguay. El viejo bipartidismo uruguayo tiembla ante el intruso, que de ganar promete gobernar por, para y con el pueblo; no ganamos las elecciones nacionales “por una tribuna olímpica”. Blancos y colorados conspiran para que no gane el Frente Amplio. Reforman la constitución e imponen el balotaje. El gobierno profundiza la aplicación del modelo neoliberal. Se introducen en la educación las recetas de los organismos multilaterales de crédito. Esto significó el tiro de gracia a la educación que ya arrastraba problemas, con las consabidas consecuencias permanentes en la juventud uruguaya. Con esta situación la intendencia frenteamplista de Montevideo asume, a pesar de la discriminación presupuestal. cada vez más funciones sociales que están más allá de sus competencias, como expresión de compromiso con los destinos del conjunto de la ciudadanía, en particular de los más perjudicados por la crisis. La crisis se agudiza; El Frente Amplio insta cambiar la política económica, rompiendo con el atraso cambiario que conspiraba contra la producción nacional y disparaba el desempleo.

En el ’99 nos presentamos a las elecciones diciendo “que pague más el que tiene más y menos el que tiene menos”. Por primera vez en la historia una fuerza popular es la más votada en el país, rompiendo definitivamente el bipartidismo blanquicolorado. Reteniendo la intendencia de Montevideo, con un crecimiento constante, elección tras elección, faltó poco para ganar el balotaje. El gobierno que asume lo hace con el déficit fiscal más abultado desde la dictadura. Los que acusaron a la izquierda de no saber gobernar la economía, que hicieron campaña diciendo “los colorados no vamos a devaluar”, no supieron qué hacer con el país. Nos llevaron al abismo y nos empujaron en caída libre. Los depósitos se esfumaron, el desempleo saltó al 25%, la moneda se devaluó a la mitad, los salarios no subieron, la inflación tuvo una escalada imparable sólo frenada porque la cadena de pagos quedó definitivamente rota. Los escándalos –de corrupción y de los otros- eran moneda corriente en el gobierno y las empresas. Obviamente el más perjudicado con esto fue el pueblo, donde la pobreza y la indigencia se dispararon a niveles nunca vistos desde que se tienen registros. Se agudiza la corriente emigratoria, principalmente de jóvenes, se amplía la deserción escolar, las grandes redes de narcotráfico introducen la pasta base principalmente entre los jóvenes y pobres –que tantos dolores de cabeza da al conjunto de la sociedad hasta el momento-, se disparan los índices de delincuencia y la fragmentación social se agudiza. El Frente Amplio sale a la calle, una vez más junto al conjunto de las organizaciones populares, no para arrasar la pradera, sino para impulsar las salidas a la crisis. Se organizan ollas populares en los comités de base, se denuncian los casos de desnutrición infantil, se intensifica la red popular de solidaridad, se profundizan las políticas sociales de la intendencia de Montevideo –a pesar del déficit- demostrando que para un gobierno frenteamplista, primero está la gente. En este contexto desalentador y como si nada, la coalición blanquicolorada vota las leyes de asociación de ancel y ancap con privados. ¡Compañeros! Honestamente… ¿creen ustedes que el plan ceibal -que está transformando la realidad de los más chiquitos, una generación entera- hubiera sido posible si se desmantelaba ANTEL? ¿Creen ustedes que ALUR que transforma cotidianamente uno de los lugares más postergados del país hubiera sido posible si ANCAP se asociaba con privados?

Compañeros, estos logros…. Conquistas del gobierno del Frente Amplio y por tanto del pueblo uruguayo fueron y son posibles porque el Frente Amplio junto al pueblo supo una vez más defender el patrimonio nacional. Una vez más estuvimos todos, a la altura de la historia, cambiando el país.
El modelo de blancos y colorados había fracasado rotundamente y en todos los frentes. La llegada del Frente Amplio al gobierno era una necesidad nacional. A pesar de que toda la derecha se uniera, a pesar que se dijeran disparates de todos los colores, la gente votó contra el miedo, contra la desesperación, contra la corrupción; la gente votó FRENTE AMPLIO. Y el país cambió de verdad. Tabaré asume la presidencia en un país roto, quebrado y sin salida. La herencia maldita fue dura, pero siempre consideramos que el acceso al gobierno no era un fin, si no un medio. Y con este instrumento desgastado por los gobiernos anteriores comenzó la izquierda a gobernar con valentía, guiada por la constitución, el programa del Frente Amplio y nuestras propias convicciones.

¡Festejen Uruguayos Festejen! Nos indicó Tabaré, porque empezábamos a avanzar en un sentido popular por primera vez desde los tiempos de Artigas. En estos 6 años de gobierno frenteamplista se redujo drásticamente la indigencia y en buena medida la pobreza, que significó un cambio sustancial en la calidad de vida de cientos de miles de orientales, los más postergados. Y no fue obra de los dioses del olimpo, sino del programa del pueblo impulsado por el Frente Amplio.

Por primera vez desde la década del ’90 se convocan los consejos de salarios, que junto a la lucha del movimiento sindical logró recuperar buena parte del salario perdido en la crisis, además de haber conquistado la protección laboral de las domésticas y los trabajadores rurales. Sabemos que no es suficiente, pero es con el Frente Amplio que llegamos hasta acá y es sólo con el Frente Amplio que podremos profundizar este camino. Además, contra lo que siempre profetizó la derecha, logramos aumentar el salario real logrando el desempleo más bajo de la historia. El país sigue cambiando. Se avanzó en reformas estructurales como el sistema nacional integrado de salud que profundiza la equidad en los servicios de salud, da cobertura mucho más amplia a los trabajadores y sus familias, se comienza a cambiar el modelo de atención y ya no cierran más mutualistas. Se avanza en la consolidación del sistema, tendiendo a la universalización del FONASA, incluyendo, programas de salud sexual, salud rural, mental, entre otros. Fueron enormes los avances en Derechos Humanos, con el hallazgo de los restos de Chavez Sosa y Fernando Miranda, demostrando ante la historia y el pueblo que efectivamente hubo desaparecidos en Uruguay. Se duplicó el presupuesto educativo, lo que permitió elevar el salario docente y realizar inversiones postergadas desde hace décadas. Se puso en práctica el plan Ceibal, la apuesta más audaz en términos de equidad educativa y proyecto de país centrado en su gente. La lista de logros de estos primeros 6 años es interminable. El país es irreconocible. La ciudadanía renovó su confianza en el Frente Amplio, votando a Pepe presidente. El país, después de 40 años de fundación del Frente Amplio sigue cambiando. Y por supuesto que no estamos conformes. No porque se haya hecho poco o mal. Es porque somos de izquierda que no estamos conformes. Recordemos junto a Zitarrosa que “no hay cosa más sin apuro que un pueblo haciendo la historia”. Es con constancia y compromiso que saldremos adelante colectivamente.

Impulsaremos la profundización del programa y los logros del Frente Amplio en el gobierno porque después de lo mucho que hemos cambiado el país: QUEREMOS SEGUIRLO CAMBIANDO. “Caminante no hay camino, se hace camino al andar” dice Antonio Machado. Este es el camino que la gente ha construido, es el camino del porvenir.

Los jóvenes frenteamplistas queremos ir a más. Por eso apostamos a la nueva ley de empleo juvenil, a profundizar el camino iniciado de distribución de la riqueza, a transformar el sistema educativo en un sentido democrático, incluyente y de cara al país productivo con justicia social que también impulsamos. Apostamos a romper la estigmatización de los jóvenes con propuestas hacia una nueva política de drogas, hacia una política de seguridad que resuelva los problemas de fondo y no a una que profundice la exclusión social. Apostamos a eliminar la LEY DE IMPUNIDAD, para que nunca más haya terrorismo de Estado en Uruguay.

Nos duele físicamente que el 18% de los jóvenes en el país no estudien ni trabajen, que los índices de deserción en secundaria sean tan altos y que la educación terciaria esté restringida social y económicamente. Estos problemas los heredamos del país que nos dejaron los gobiernos de derecha, pero como jóvenes de izquierda estamos dispuestos a contribuir a superarlos. Saludamos desde aquí la apuesta al programa del MIDES «Compromiso Educativo» y convocamos a todos los Estudiantes a sumarse a él, frente a la avalancha estigmatizante y oportunista, que tienen los sectores más conservadores de nuestro país.

¡Pero hay que apostar a más, compañeros! La ley de empleo juvenil que votó la derecha hace años, sólo implicó más desregulación laboral y unos pocos empleos chatarra. Desde hace un tiempo, venimos trabajando desde múltiples espacios frenteamplistas, junto al Departamento de Jóvenes del PIT-CNT y la FEUU en una ley que efectivamente promueva el trabajo juvenil y de desarrollo integral del joven. Es hora de aprobar esta auténtica ley de empleo juvenil. Sabemos que se está caminando por una buena senda y aún seguimos dispuestos a trabajar para obtener más resultados concretos

Venimos acá comprometidos con la distribución de la riqueza. Orgullosos de estar en una fuerza política que discute cuáles son los mejores mecanismos para distribuirla, a diferencia de los viejos partidos de este país que se cansaron de repetir que iban a repartir la riqueza después, cuando la torta creciera, pero el momento no les llegó nunca. El debate sobre cómo repartir de una forma más equitativa el trabajo del conjunto de los orientales, no encuentra a los jóvenes desprevenidos. Nos encuentra orientados por el programa de gobierno aprobado en el congreso Líber Seregni, con medidas tendientes a profundizar la reforma tributaria ya empezada, a profundizar la inversión estatal en áreas estratégicas, a profundizar la política de recuperación salarial de los trabajadores, en primer lugar de los más postergados. Seguimos convencidos de impulsar el PAÍS PRODUCTIVO, CON JUSTICIA SOCIAL
Y PROFUNDIZACIÓN DEMOCRÁTICA. Y estamos convencidos de que el Frente Amplio va a seguir recorriendo este camino que tiende a la equidad y la inclusión, con la participación y el aporte de todas las opiniones de este fermental debate democrático.

Queremos hablar de educación con solidaridad y compromiso. Se ha avanzado presupuestalmente, se ha incorporado tecnología al aula, se ha mejorado el salario docente y todavía falta. Es necesario profundizar contenidos, profesionalizar todas las carreras docentes, diversificar la oferta educativa de cara al país que estamos construyendo, de cara al futuro. Todas estas complejas modificaciones requieren el compromiso de todos los actores del sistema: de la sociedad en su conjunto. Por eso insistimos con la consigna de AUTONOMÍA Y COGOBIERNO PARA TODA LA EDUCACIÓN PÚBLICA. Como camino democrático para construir la educación que la juventud uruguaya necesita para la conquista de un país de primera.

Hay que mejorar la calidad de la educación como instrumento para la equidad; promover nuevas carreras en función de las necesidades del desarrollo nacional; extender el acceso a la educación terciaria al conjunto de los jóvenes uruguayos; facilitar el vínculo entre la educación y el mundo laboral y fomentar la reinserción de los jóvenes que abandonaron el sistema. El estudiante debe estar en el centro de la preocupación de todos quienes impulsamos el cambio.

Muchas veces se les achaca la culpa a los jóvenes de que son los verdaderos responsables de su fracaso estudiantil, pero no es cuestión de castigo. Hay que generar un ambiente de estudio que debe comenzar por la casa, donde la ayuda de los padres o los familiares es fundamental; por eso las asignaciones familiares. Y luego, ese apoyo, debe ser trasladado al centro de estudio. Los seres humanos actuamos por motivación, no por imitación; y si no hay motivación ya vemos lo que sucede. Por eso reclamamos a nuestro gobierno frenteamplista la convocatoria de un gran congreso nacional de educación, que continúe y profundice la labor del primero y que sea efectivamente amplio y participativo.

En cuanto al tema drogas, estamos convencidos de que hay que avanzar hacia la consolidación de una política nacional de drogas, realizando intervenciones coordinadas y coherentes, atendiendo a las dimensiones educativa, sanitaria, represiva, de políticas de infancia y adolescencia, y de empleo, en fin políticas sociales en general. El modelo prohibicionista que se implantó hace cuarenta años y con el que se justificó la intervención extranjera en países hermanos, ha fracasado rotundamente.

Convocamos a nuestros legisladores a trabajar urgentemente para transformar el marco legal en materia de drogas, profundamente contradictorio e injusto. Dando como primer paso la aprobación de la legalización del autocultivo de marihuana para consumo personal, destacando que será posible gracias a la iniciativa de legisladores jóvenes del Frente Amplio.

Al mismo tiempo, exhortamos al Poder Ejecutivo a promover un «Debate Nacional de Drogas» en
conjunto con las organizaciones sociales que han venido trabajando el tema y la sociedad toda, tal cual figura en el programa de gobierno del Frente Amplio.

Es imperioso que se tomen de una vez medidas efectivas para combatir la violencia doméstica, que la policía cumpla con las medidas de la justicia, que la justicia no espere a que haya un homicidio para actuar: Es esencial que todos los actores involucrados: sociales, políticos e institucionales, tomen las acciones necesarias, que la sociedad toda se haga responsable de la lucha contra la violencia doméstica, ¡No más muertes, No más golpes!

Vemos con preocupación el aumento de la estigmatización y la constante asociación de la juventud al ejercicio de la violencia y la delincuencia, en particular desde los medios de comunicación. Esto forma parte de un círculo vicioso perverso, que lo único que genera es más exclusión y dificulta la reinserción de quienes están excluidos socialmente: resulta que el pobre es un peligro para la sociedad y si además es pobre y joven, es más peligroso todavía. ¿¿Cómo podemos esperar que los adolescentes uruguayos de menores recursos se integren adecuadamente a su comunidad, que sean ciudadanos activos, que aporten al desarrollo nacional, si continuamente los marginamos, los recluimos y los acusamos de los peores males de la sociedad?? , ¿¿cuándo dejan de ser niños, adolescentes, jóvenes y pasan a ser simplemente “menores”?? Esto no sólo es injusto, sino que es inmoral.

Desde algunos sectores conservadores se insiste en estrategias represivas y punitivas hacia los jóvenes; ya no se habla de educar, sino de retener y reprimir, como si fuera la respuesta a superar la fragmentación de la sociedad, gran causa de la violencia y la delincuencia.

No creemos en las fórmulas mágicas, ni en las soluciones inmediatas, creemos en los procesos serios y profundos de reconstrucción de las redes sociales. No es un camino fácil y podemos encontrarnos en el medio con algún bache que otro, pero creemos que la verdadera inclusión se logra a través de políticas integrales, con la participación de los propios jóvenes que son depositarios de las políticas públicas, en la línea de una ciudadanía más activa y con perspectiva de derechos. Convocamos desde acá a todos los frenteamplistas a militar activamente en contra del proyecto colorado de baja de la edad de imputabilidad, por conservador, porque profundiza la exclusión y porque no resuelve los problemas de fondo. Soñamos con el país donde ser joven no sea sospechoso.

La ley de caducidad protege a los peores delincuentes del país, responsables de muertes, violaciones, torturas, secuestros de niños y la prisión de miles de compatriotas, que abnegadamente impulsaron un país más justo y solidario para todos. Además de dejar impunes estos atroces crímenes, esta ley odiosa instala en Uruguay la cultura de la impunidad: la convicción en algunos sectores de la sociedad de estar por encima de la ley y la posibilidad de que los hechos se vuelvan a repetir. Mantenerla hace al Estado cómplice, lo que nos hace cómplices también a nosotros en la medida que no hagamos todo lo necesario para que desaparezca del sistema jurídico nacional.

Esta ley por su naturaleza es inexistente, de nosotros depende barrerla, desmarcarnos de los que defienden a los criminales, gritar a los cuatro vientos que no somos cómplices, sostener que nunca más haya impunidad en Uruguay.

A pesar de las derrotas sufridas por el pueblo uruguayo en los 2 plebiscitos sobre la ley, como dijo Benedetti al otro día de que no ganara el voto verde: “en la lucha por los derechos humanos no hay punto final, apenas punto y seguido.”

Saludamos la resolución unánime del Plenario Nacional del Frente Amplio de encontrar el camino unitario para resolver este tema y estaremos todos observando el cumplimiento de la unidad de acción del conjunto de nuestros legisladores.

Por los caídos, por los compañeros que padecieron prisión y tortura, por los que se tuvieron que exiliar o pasar a la clandestinidad, reclamamos: ¡memoria, verdad y justicia! ¡A redoblar esfuerzos! ¡A renovar el compromiso! ¡Anularla YA!

¡Compañeros!

Creemos que el Frente Amplio bien ha merecido hacer propio el verso de Zitarrosa: “si algo soy, soy oriental, ése es mi mayor orgullo. Más que flor quiero ser yuyo de mi tierra, bien prendido. Del pueblo sólo un latido, de su andar sólo el murmullo.”

Todo esto que ha sucedido, en las vidas de cientos de miles a lo largo del país, a lo largo de los últimos 40 años nos emociona. Nos emocionan también todos los desafíos que tenemos por delante y de los que como orientales y como frenteamplistas nos hacemos cargo.

Es por eso que militamos en el Frente Amplio. Y es por esa necesidad histórica de seguir apostando a un país mejor es que convocamos a cada uno de los orientales honestos a dar la batalla por la Justicia Social, la Solidaridad, la Igualdad, la Libertad, la Independencia Nacional, la Unidad Latinoamericana, por los valores Artiguistas, en definitiva, por un futuro de la pública felicidad para nuestro pueblo. ¡Jóvenes! ¡Adultos! ¡Mujeres! ¡Hombres! ¡De todas las culturas, de todos los oficios! Tenemos la enorme responsabilidad de enriquecer esta fuerza política. Desde los comités de base, desde todos los sectores, aportando nuestra visión, nuestras ideas, nuestro compromiso. Ésta es la única fuerza en el país capaz de superar el actual estado de cosas, de orientar al pueblo y a los destinos del país hacia el horizonte que todos soñamos. En este sentido tenemos la enorme responsabilidad de defender la unidad por sobre todas las cosas. La unidad en el Frente Amplio es símbolo y síntesis de la unidad popular. Es unidad en la diversidad, con debates francos, frontales, duros si es necesario, pero siempre fraternos, entre compañeros. Como dijera Alfredo Zitarrosa con motivo del 1º aniversario del Frente Amplio: “Sé que el triunfo es seguro mientras estemos unidos”. Tenemos la enorme responsabilidad de incorporar en la vida de la fuerza política a miles, que nos permita un enriquecimiento cotidiano, un funcionamiento cada vez más colectivo; para cada vez más involucrarnos con los problemas y la vida de nuestro pueblo en cada lugar. Tenemos la enorme responsabilidad de profundizar la fuerza política, haciéndola cada día más popular, más democrática, más comprometida. Es la responsabilidad de fortalecer nuestra estructura de coalición y movimiento, que nos distingue de múltiples experiencias de unidad en otras partes del mundo. Debemos apostar, desde la dirección del Frente Amplio hasta todo el conjunto de sus militantes, al fortalecimiento de los Comités de Base, a llenarlos de vida, creatividad y participación, incorporando las mejores prácticas políticas y comunicacionales, impulsando su conexión con todo el entramado social que los rodea.

Como decía Seregni: “Ese mágico lugar que une lo público con lo privado, lo cotidiano con lo histórico”.
Hoy el Frente está discutiendo su reorganización… su reestructuración… sus objetivos… Los jóvenes nos incorporamos a este debate desde nuestra condición de jóvenes y de frenteamplistas, en una fuerza política que democráticamente debate sus destinos. ¡Nos incorporamos a este debate para que estemos todos a la altura del desafío por muchos años más! No pedimos lugar para participar. Venimos acá junto a los compañeros de todas las edades a ocupar el lugar que nos corresponde en el desarrollo de este magnífico Frente Amplio. Es desde esta perspectiva que lanzamos la convocatoria a todos, pero especialmente a los jóvenes a que nos acompañen, a que se adhieran al Frente Amplio.

Convocamos a todos al compromiso: el compromiso con nuestro tiempo, con los mejores ideales nacionales y artiguistas, el compromiso con nuestro lugar de estudio o de trabajo, el compromiso con nuestro pueblo, el compromiso con el país. Y es por esto que convocamos a todos a incorporarse en la tarea de la construcción permanente del Frente Amplio: a incorporarse en sus sectores, en sus comités de base, en esta hermosa construcción colectiva que se llama FRENTE AMPLIO, que ha nacido para cambiar la historia y en eso está.

¡Viva el Frente Amplio!
¡Salud a los cientos de miles de militantes que lo hicieron posible!
¡Salud al conjunto de dirigentes que lo idearon y lo condujeron!
¡Salud a los trabajadores!
¡Salud a los Estudiantes!

¡Viva el PUEBLO ORIENTAL!

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