domingo 25 de octubre, 2020

LAS FUENTES DE LOS RECURSOS LA DISTRIBUCION DEL INGRESO ¿DE QUE ESTAMOS HABLANDO?

Publicado el 20/01/11 a las 12:17 am

Por Ec. Jorge Notaro.

La idea de «distribución del ingreso» tiene una gran presencia en los debates políticos, pero no siempre se maneja con precisión. Por eso pueden ser útiles algunas aclaraciones.

La producción de bienes y servicios genera, al mismo tiempo, ingresos:

a) remuneraciones, que son los ingresos del trabajo en relación de dependencia o asalariado. Se incluyen aquí los ingresos de los directores de la empresa y de los peones, de los profesionales universitarios o de los analfabetos;

b) intereses, que son los ingresos que se generan por los créditos. Se pagan a los bancos, a los que compran obligaciones cuando la empresa emite o a los proveedores que venden a plazo;

c) alquileres cuando la empresa no es propietaria de los locales que utiliza o arrendamientos cuando no es propietaria de los campos que utiliza;

d) beneficios y utilidades, que son los ingresos de los propietarios del capital de la empresa. Una parte se paga como impuesto a la renta de las empresas y aportes patronales a la seguridad social, el resto los dueños lo pueden reinvertir en la empresa o repartir.

Mejorar la distribución o redistribuir significa modificar esta situación y para el gobierno del Frente Amplio, aumentar los ingresos de los muchos que reciben poco, para lo cual es inevitable recortar los ingresos de los pocos que se apropian de mucho.

¿Quiénes son los muchos que reciben poco? Durante 2009 fueron 846.112 obreros y empleados que tuvieron un ingreso mensual líquido de .174.

¿Cómo se sabe si la distribución del ingreso mejora?

Los cambios en la distribución del ingreso se pueden medir de distintas formas. En el Uruguay la más difundida es la que analiza la situación de los hogares, que es una parte de la distribución del ingreso.

La distribución del ingreso de los hogares o familias se estima todos los meses con la Encuesta Continua de Hogares del Instituto Nacional de Estadística. Se entrevista un número importante de familias, representativas de toda la población del país, y se les pregunta por los ingresos que percibieron durante el mes anterior por todo concepto como salarios, pasividades, asignaciones familiares, alquileres, etc.

Hay consenso entre los que trabajan estas cifras sobre que la Encuesta mide bien los salarios y las pasividades, pero no capta bien los ingresos del capital.

Es posible utilizar otra medida que abarca todos los ingresos generados y no sólo los que captan la Encuesta. Este indicador es el Ingreso Nacional Bruto Disponible que calcula el Banco Central del Uruguay.

Como señalábamos al principio, al mismo tiempo que se produce se generan ingresos. Con esta idea el Banco Central estima primero el Producto Bruto Interno que es una aproximación a la cantidad de bienes y servicios nuevos producidos o al valor generado en el país durante cierto período y como contrapartida se generan ingresos por la misma cifra. En una primera aproximación El BCU estima qué parte de ese ingreso son salarios y qué parte son impuestos que cobra el Estado; a la otra parte le llama excedente de explotación. Este excedente está compuesto por intereses, rentas, beneficios y utilidades, es decir, distintas formas de ingresos del capital.

Un paso más es agregar los ingresos generados en el exterior y que se reciben en el país como por ejemplo las remesas que uruguayos radicados en el exterior envían a sus familias radicadas en el país; y restar los ingresos que se generan en el país pero se transfieren al exterior como por ejemplo por pago de intereses de deuda o las utilidades de empresas.

De esta forma se estima el total de ingresos que quedaron disponibles en el país. Si se compara el ingreso total que captó la Encuesta del INE con el ingreso que calculó el BCU durante el año 2009, se aprecia que los ingresos captados por la Encuesta son sólo un poco más de la mitad de los ingresos que se generaron. Durante 2009 hubo un 47% del ingreso sobre el que sabemos que no los perciben los trabajadores ni los pasivos, en parte son impuestos directos y en su mayor parte, ingresos del capital. Por ejemplo, las ganancias que se reinvierten o se depositan en cuentas de los dueños de las empresas, no se registran como ingresos de los hogares.

El BCU estimó la distribución del ingreso nacional desde 1997 a 2005. Entre 1997 y 1999 la masa salarial sin descontar los aportes a la seguridad social y los impuestos directos era algo más del 33% del YNBD, bajó 28,3 en 2004 y aumentó a 29,2% en 2005, último año con información.

Según mis estimaciones basadas en el procesamiento de los microdatos de la ECH del INE realizado por Guillermo Alves en el Iecon, en 2009 la masa salarial de los obreros y empleados, incluyendo el aguinaldo y después de pagar los aportes a la seguridad social, el Fonasa y el IRPF, fue un 16,8% del Ingreso Nacional Bruto disponible.

A este resultado se llega deduciendo de la masa salarial lo que perciben los directivos y los profesionales del sector público y privado, que fue el 32,2% de la masa salarial total. Son 242.400 personas que tuvieron un ingreso mensual líquido de .000 y fueron los que pagaron el IRPF. Si bien sus ingresos promedio son más del doble que los que perciben los obreros y empleados, no se podría creer que con estos ingresos se pueden comprar los automóviles de cien mil dólares, los apartamentos en Pocitos de medio millón o las casas en Punta del Este. Para comprar estos bienes se precisan mayores ingresos, que la Encuesta de Hogares no capta y que forman parte del ingreso nacional bruto disponible.

No confundir aserrín con pan rayado

Cuando se debate sobre las formas de mejorar la distribución del ingreso, es frecuente que se haga referencia a los importantes logros del primer gobierno del Frente, como la recuperación del nivel de salario real, el aumento de las jubilaciones, las transferencias hacia los hogares más pobres a través del ingreso ciudadano, el aumento del monto y de la cobertura de las asignaciones familiares o el Sistema Nacional Integrado de Salud. Se puede agregar el importante aumento del número de personas que trabajan lo que significa nuevos ingresos en los hogares así como la reducción del número de personas pobres.

Todos esos logros son indiscutibles pero no demuestran una mejora en la distribución del ingreso, que es una carrera entre el ingreso nacional bruto disponible y el ingreso de los sectores populares. No alcanza que aumente el salario real, el número de personas ocupadas o las transferencias, si el ingreso nacional crece más que esos ingresos y por lo tanto, a los sectores populares les toca una parte menor del ingreso disponible en el país.

Desde 2003 y hasta fines de 2010 según la encuesta de Expectativas Económicas del BCU, el PBI va a crecer en más de un 50% (creció un 41,2% hasta 2009). Los salarios reales, según el Indice Medio de Salarios del INE, aumentaron un 31,3% desde 2003 hasta 2009, y podrían llegar a un 36% en 2010. Las transferencias de ingresos hacia los sectores populares como las asignaciones familiares, la cobertura de salud y las pensiones a la vejez no aumentarán significativamente.

Un trabajo reciente demostró que los niveles de salarios están asociados a los niveles de educación, lo que puede llevar a dos políticas totalmente distintas. La primera es esperar que el aumento del nivel educativo mejore los salarios y la segunda es aumentar los salarios de los trabajadores de menor nivel educativo. En este segundo camino va el reciente aumento para el servicio doméstico, pero no los aumentos del salario mínimo nacional anunciados para los próximos años, que en todo el período se ubicarán por debajo de la línea de pobreza en Montevideo.

Desde el fondo de la historia

De la gigantesca obra del Dr. Américo Plá Rodríguez de 1956 «El salario en el Uruguay. Su régimen jurídico» extraemos dos anécdotas que muestran que los fantasmas que se agitan para oponerse a los aumentos de salarios anunciando catástrofes tienen una larga vida. Las corporaciones patronales no han cambiado su repertorio.

En 1923 la Federación Rural, la Asociación Rural y la Comisión Nacional de Fomento Rural manifestaron su oposición al proyecto que fijó el salario mínimo del trabajador rural. Entre otros argumentos consideraban que el salario propuesto podría determinar el éxodo de los pequeños estancieros al Brasil y la Argentina, y que el trabajador rural está en mejores condiciones que el urbano porque tiene casa y comida segura.

En 1943 el proyecto de ley de creación de Consejos de Salarios incluía un artículo que proponía fijar un salario mínimo. El ministro de Industrias y Trabajo Dr. Mendívil fundamentó la eliminación con los argumentos de una nota presentada por la Cámara de Comercio considerando que un salario mínimo iba a generar desocupación, aumentos de precios y pérdida de competitividad con las importaciones; los más afectados serían el pequeño comercio y la pequeña industria. Agregó que los obreros habían obtenido sucesivas mejoras sin necesidad de un salario mínimo fijado por la ley y que en las familias numerosas muchos trabajan, aportan, el obrero ahorra y los bancos estaban llenos con sus pequeños depósitos. Su argumentación fue convincente y la Ley de creación de los Consejos de Salarios no incluyó los salarios mínimos.

Tomado de La República, 19/01/2011.
http://www.larepublica.com.uy/contratapa/438366-las-fuentes-de-los-recursos-la-distribucion-del-ingreso-de-que-estamos-hablando

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