martes 20 de octubre, 2020

El policía debe ver al ciudadano como alguien necesitado de ayuda.

Publicado el 11/01/11 a las 9:13 pm

Entrevista a Jorge Vázquez.

Escribe: Adriana Cabrera.

Jorge Vázquez, actual Subsecretario del Ministerio del Interior, fue Prosecretario de la Presidencia y Presidente de la Junta Nacional de Drogas en el gobierno anterior. Tuvo bajo su responsabilidad la instalación del Sistema Nacional de Emergencia así como la Secretaría Antilavado. Pero para muchos que trabajan en la salud, Jorge Vázquez fue el Jefe del Departamento de Enfermería del Hospital de Clínicas por un período e integrante del órgano de cogobierno del hospital por la Unión de Trabajadores del Hospital de Clínicas, en otro. Y para los presos políticos que pasaron por el Penal de Libertad, fue también el compañero al que podían confiarle sus problemas de salud.

– Durante el período de gobierno anterior, cuando nos preguntaban por la inseguridad, decíamos “aquellas lluvias trajeron estos lodos” refiriéndonos a la crisis económica y a la falta de atención a la emergencia social de los gobiernos anteriores como causantes de marginalidad y delincuencia. Ahora, en el segundo período de gobierno, ¿podemos seguir haciendo el mismo diagnóstico?
– Una de las cosas que me preocupaba era ¿por qué seguimos con los niveles de delincuencia que tenemos? Y ¿por qué tenemos una participación tan alta de menores en la delincuencia? Como todo proceso uno piensa que esto va a tener un período de alza, luego una meseta y después va a empezar a bajar. Así operan las cosas en la sociedad, o por lo menos desde el punto de vista epidemiológico. Y uno se pregunta: ¿Por qué no llegamos a la meseta? ¿Por qué seguimos teniendo los niveles de delincuencia que tenemos? Que son mucho mejores que el resto de la región, que somos uno de los países más seguros, pero la gente lo vive con inseguridad. También uno piensa, tenemos un 6% de desocupación, hoy día se gana un poco más, después de 5 años de gobierno frenteamplista hubieron mejoras sociales, hay una mejor cobertura de BPS y de la salud, hay más trabajo, hay más actividad social y económica. Es cierto que todavía hay salarios bajos y gente que todavía no ha podido acceder al trabajo cuando hay sectores de la población que tienen un nivel adquisitivo muy alto. Una deuda pendiente sigue siendo la redistribución de la riqueza. Pero uno podría decir: a la luz de todo esto podría bajar la delincuencia. Si hay oportunidad de trabajar, la gente no pasa hambre. Además el MIDES tiene planes de comedores, de albergues; hay una política de ir a buscar a la gente que está en situación de calle; a nivel de secundaria una mayor inclusión de los gurises en la educación. Entonces ya tendríamos que estar en condiciones de que la delincuencia bajara. Sin embargo no es así. Entonces uno tiene que pensar: los gurises que hoy tienen 17 años, ¿en qué año nacieron? Nacieron en 1993. Y más allá de que todo el mundo dice que con los blancos se vivía mejor, lo cierto es que uno sentía la crisis económica, y de ahí en adelante la crisis siguió. Los gurises que tienen 10 años, son del año 2000. Cuando nacieron, sus familiares o ellos mismos estaban viviendo en asentamientos. ¿Qué podemos espera? Creo que todavía estamos recibiendo la cola de todo eso.
– Los gobiernos se miden por quinquenio pero las generaciones no se miden así.
– No. No se miden así. Y uno ve los gurises con 17 años que delinquen, pero seguramente sus padres también, sus familias están desestructuradas. Acordate que el MIDES en el año 2005-6 cuando se hizo la encuesta de hogares, tuvo que cambiar el concepto de hogar. El hogar ya no era el padre, la madre y los hijos. El hogar eran los que vivían en la casa. La mujer sola y los hijos de distintos padres. Y los grandes se llevan a sus compañeras. Y ese es un clima adecuado para que se impulsaran otros valores. No sólo el consumo de la droga sino aquello de “valés cuanto tenés”, “hacé la tuya”, la promoción de las cosas de marca. Tiene que ver con la lucha por la sobrevivencia. Además ellos piensan: ¿por qué no pueden tener lo que tienen los otros? Y si le roban una campera o un par de championes Nike a otro, piensan “era un gil que tenía un par de championes Nike y se los saqué y ¿por qué no se los voy a sacar?”. Cambió la escala de valores. Creo que no hemos llegado a la meseta y que no vamos a llegar durante un tiempo. Recién cuando tengamos gurises incluidos, gurises con acceso a la educación, abarcados por políticas de inclusión del Estado, en salud, o como las ceibalitas que les permitan sentirse igual a los demás y tener una visión diferente del mundo, van a empezar a cambiar las cosas. Así como cuando estaba en la presidencia de la Junta Nacional de Drogas yo decía: “la mejor política para combatir la droga es la política de gobierno” ahora digo “la mejor política para combatir la inseguridad es la política de gobierno”. El tema es: mientras tanto, ¿qué?
Creo que el problema de la delincuencia no es un problema exclusivo del Ministerio del Interior. Este es un tema en el cual toda la sociedad puede aportar. Desde el Estado, cada organismo con políticas concretas de inclusión social, desde las organizaciones privadas tratando de incluir a aquellas personas que pueden haber cometido algún delito o que tienen problemas de exclusión, con acciones propias de la comunidad en el sentido de combatir el circuito de las cosas robadas no comprando porque aunque las venden más baratas lo que hacemos es fomentar el mercado de cosas robadas, uno compra eso porque es más barato y de alguna manera está fomentando el circuito del delito.
Se puede colaborar también mirando las cosas desde una óptica distinta. Cuando empezamos en el Ministerio del Interior lo que nos preocupó fue que la policía viera el tema violencia y delincuencia desde una óptica no policial. Entonces hicimos un seminario con todos los jefes y subjefes de policía del Uruguay, más los directores de las direcciones nacionales, junto a la Facultad de Ciencias Sociales y de Antropología. Hicimos talleres para ver la violencia desde una óptica no policial. Porque en la historia las sociedades son esencialmente violentas, y manifiestan su violencia de distinta manera, una es la delincuencia. El objetivo era abrir las cabezas.
Entonces en cuanto a tu pregunta en relación a los años anteriores, creo que hay que seguir haciendo las cosas que ya estábamos haciendo: las políticas de inclusión social. Y mirar la seguridad desde un punto de vista más holístico. En el que la sociedad tenga una participación activa. Recuperar los espacios públicos. Hablábamos de hacer desembarcos, que la UTE vaya con la luz, OSE con el agua, la policía con policía de proximidad, el MIDES con su gente, la iglesia, el MSP, todo lo que es la sociedad civil organizada. No pasa porque tengamos más policías ni porque seamos más eficientes en el combate a la delincuencia.
– En materia de presupuesto, el Ministerio del Interior es el segundo en montos adjudicados. También desde el punto de vista salarial y en el incremento de cargos. ¿Cómo se junta eso con lo que acabás de decir en el sentido de que no es con más seguridad que se resuelve el problema sino llegando el día antes con educación, etc?
– Mirá, todo eso es bueno. Tener más policías es bueno, pagarles más, es bueno, que tengan un horario más reducido, es bueno, porque les permite estar más en la casa y recomponer esa estructura social que se rompió porque a los policías les pasa lo mismo, no están nunca en la casa, los divorcios son muy frecuentes, la violencia familiar es importante y los suicidios también. Tenemos una institución que está patológicamente afectada. Entonces tenés que mejorarla pero eso no soluciona el problema de la delincuencia.
– Y sobre los compromisos que están en el programa del FA “incorporar a la fuerza pública a una sociedad de tolerancia”, en esa línea de trabajo ¿qué otras cosas tienen previstas?
– Otra de las cosas que pensamos hacer es modificar los planes de estudio de la Escuela Nacional de Policía, tener una formación básica y después apostar a las especialidades. No es el mismo perfil el que tiene que tener la policía de proximidad, que conoce al barrio, que la gente le tiene confianza, con las Mesas de Convivencia para que la gente los pueda conocer y pueda tener una visión realista y no subjetiva de lo que está pasando, eso lo queremos incentivar. Queremos sacarle a las jefaturas de policía todas las cosas que no tengan que ver con la policía de proximidad. Y crear una Dirección de Crimen Organizado que se dedique a aquellos crímenes más complejos, que requieren más investigación, más inteligencia y que a veces favorecen la posibilidad de que alguien entre en delitos de corrupción. Me refiero a delitos complicados que requieren niveles de investigación más adecuados, que hay que trabajarlos con mucha profesionalidad porque hay intereses económicos detrás, al igual que como se trabaja el tema del narcotráfico con la Dirección General de Represión del Tráfico Ilícito de Drogas que es capaz de hacer un procedimiento y llevarlo durante muchos meses y que la información no trascienda y cae el que tiene que caer. La experiencia es que ha sido procesada gente con mucho poder económico, con muchas vinculaciones sociales y políticas. Eso es una muy buena señal. Mejorar el salario policial de manera que el policía se sienta más jerarquizado, que se pueda integrar más a la sociedad, disminuirle el número de horas de trabajo, estamos haciendo todo como para tener más centros de capacitación a distancia. Vamos a extender las videoconferencias al interior del país para poder capacitar permanentemente a la policía. Esas cosas van a ayudar. Hacer mucha inteligencia tratar de adelantarnos al delito, hacer buenos diagnósticos para hacer buena prevención, ser efectivos en la represión. También estamos incorporando polígonos virtuales de tiro para que la policía sea eficiente, porque enfrentamientos van a tener y nosotros no queremos tener policías muertos. No puede ser que los delincuentes tiren mejor que la policía. Disminuirle al mínimo los riesgos, darles equipamiento para que puedan trabajar. Eso es bueno. El trabajo a nivel de cárceles es importante. Tenemos una reincidencia de alrededor del 70%. Si nosotros logramos mejorar las cárceles en cuanto a deshacinar, que la gente esté más cómoda con respecto a los derechos humanos, tratado por personal especializado, que no sea el policía que lo detiene el que después lo cuida en la cárcel sino separar la policía nacional del Instituto Penitenciario. Trabajar en la rehabilitación y recuperación de los presos de manera de poder bajar los índices de reincidencia, eso va a ser bueno. Trabajar para que los menores infractores no se fuguen. Si lo lográramos, bajaríamos mucho la delincuencia. Porque después que se escapan antes de que los vuelvan a detener, los gurises cometen cuatro o cinco rapiñas.
Y acá me gustaría hacer una diferenciación entre la seguridad objetiva y la subjetiva. La objetiva es todo aquello de la realidad vinculada al delito y ahí tenemos que hacer un estudio y ver cómo hacer para bajar la delincuencia. Pero después, la seguridad subjetiva que es lo que la gente siente, eso no lo puede hacer la policía. Ese papel lo debe cumplir lo político, desde el gobierno o desde la fuerza política. Es hacerle entender a la gente qué es lo que se está haciendo y cuáles son los logros en materia de seguridad pública. Y mostrar los resultados, no los policiales. En la policía tenés por un lado la cantidad de delitos que se cometen pero por otro lado la cantidad de personas que se detienen, y las que se procesan. A veces se hace más hincapié en los delitos que se cometen que en la eficiencia policial. Si uno mira la prensa va a ver que hay una respuesta bastante buena y se aclaran bastantes delitos y la prueba está que tenemos las cárceles llenas. Si la policía no fuera eficiente no tendríamos hacinamiento en las cárceles. Y también es bueno que la investigación haya mejorado porque es malo cuando vos detenés a alguien y cuando va a la justicia, lo deja en libertad. Quiere decir que no obtuviste las pruebas suficientes. Hoy en día eso también ha mejorado. Pero volver a recuperar la confianza es bien importante desde el punto de vista político porque cuando la gente se siente insegura se siente insegura para todo. Pone rejas, pone perros, no sale a la calle, cada vez se aísla más, no habla con el vecino, trata de que la gente no salga, tiene miedo. Son los mismos factores de aislamiento que utilizó la derecha para atomizar la sociedad, entonces a través de la inseguridad lo que estamos haciendo es fomentar ese tipo de cosas. El otro día en una exposición de empresas privadas que tuve la oportunidad de ir a inaugurar, le decía, “ustedes son muy eficientes en vender cámaras, rejas, alambrados eléctricos pero ¿saben por qué fracasan como empresa?, porque la gente se sigue sintiendo insegura”. Entonces por un lado la inseguridad de la gente les sirve para vender pero nunca le dan seguridad. Lo que le dan son alambrados, rejas, pero si la gente sigue teniendo miedo, fracasan como empresarios. Entonces nosotros tenemos que hacer cosas para garantizar la seguridad objetiva y combatir el miedo. El miedo es mal consejero. Hace que la gente se sienta vulnerable desde el punto de vista económico, descree en los políticos, se siente solo y aislado.
– Y lo aprovecha la derecha. Lo intentaron durante el gobierno anterior pero la gestión de ustedes en la JND fue excelente y a la hora de la campaña electoral se pudo mostrar. Eso acotó las intenciones de la derecha que en plena campaña electoral dedicaba la mitad de los informativos a las noticas policiales.
– Se hicieron dos cosas buenas: el combate a la droga y el combate al lavado de dinero. En el último período le preguntabas a la gente y no nombraba la droga como un problema. En las encuestas sobre los principales problemas de la gente las respuestas eran uno, el trabajo, dos el tema de la droga y al final del período la gente decía el problema de la seguridad porque tanto con el trabajo como la droga la gente se sentía más segura. Y lo otro que no se percibe fue el trabajo en el Sistema Nacional de Emergencia. El país desarrollo un sistema de protección que la gente no vio hasta que se generaron situaciones de emergencia como las inundaciones del año 2007 donde tuvimos 15.000 evacuados en una semana y llamamos a un organismo de UN para que viniera a evaluar y no tuvimos ningún muerto, ningún desaparecido, ningún cuadro de diarrea infantil, ni cuadros de desnutrición. La gente se fue reintegrando a sus hogares con las necesidades básicas cubiertas. Tenían dos visitas médicas por día, la alimentación asegurada, incluso, algo que valoraron mucho los expertos de UN fue que los niños no perdieron la posibilidad de amantar Ese sistema de protección, la gente no lo percibe.
– Lo percibe cuando falta
– Sí. Con los incendios forestales podíamos actuar así porque teníamos una coordinación de todos los organismos del estado. Teníamos cámaras conectadas, vigías, teléfonos a donde llamar y después que se generaba la demanda, el primer bombero estaba cerca, la segunda respuesta ya tenía el apoyo de los helicópteros, venía la OSE y la Intendencia con los camiones con agua con las máquinas para hacer los corta fuegos, la policía caminera cortaba el tránsito, entonces ¿por qué podíamos responder así? Porque teníamos un gobierno que se preocupó por generar los recursos que el propio Estado tiene y ponerlos al servicio de un plan común. Fue una experiencia clara de un proyecto que cortaba transversalmente al Estado y que tenía resultados concretos. Fijate que la OSE terminó instalando una planta de envasado de agua en sachet. Nos pasaban dos cosas, una que los bomberos empiezan a operar y se deshidratan con mucha facilidad, entonces tomaban agua de cualquier parte y al otro día estaban con problemas digestivos. Entonces pudimos suministrarles bolsas de agua potable a ellos y a las poblaciones que se quedaban sin agua potable durante las inundaciones. Y eso surgió porque cuando empezás a integrar gente a un proyecto común siempre a alguien se le ocurre una cosa nueva.
– También ustedes adoptaron una política en cuanto a la administración del delito que fue prevenir en el caso del consumidor de drogas y reprimir en el caso de los grandes traficantes, esa línea de trabajo en el Ministerio, ¿se mantiene?
– Creo que sí. Una de las cosas que hemos conversado tanto con Bonomi como con Guarteche es que de la misma forma que para combatir las bocas de droga teníamos que combatir al gran narcotráfico ahora creamos la Dirección Nacional del Crimen Organizado porque ese gran delito es el que mantiene el otro delito que socava la seguridad de la gente y que es del que no se habla. Se habla mucho de la rapiña, del hurto, que es lo que más joroba, y se habla poco del tráfico de personas, del tráfico de drogas, del lavado de dinero, del tráfico de vehículos, de la corrupción, de todo eso se habla poco. Y cuando vos hablás tenés poca respuesta. Llama la atención que en el 2009 generamos una modificación de la ley que habilita determinadas herramientas y la votaron todos los partidos por unanimidad, como por ejemplo la vigilancia electrónica, la figura del colaborador, la figura del agente encubierto, y cuando la aplicamos, y empieza a tener resultados y empieza a ir presa gente con mucho poder, las empiezan a sabotear entonces sale todo el corporativismo a decir: “a los escribanos los obligan a ser investigadores o delatores”. Nada de eso. A los escribanos lo que les pedimos es que cuando aparezca juan de los palotes a comprar una casa por tres millones de dólares que lo haga pero que avise al Banco Central que está haciendo una operación que a su criterio no se justifica.
– Entonces, ¿el lavado de dinero no es un delito ficticio?
– No. No es ficticio. Ha aumentado el número de personas obligadas de hacer reportes de operaciones sospechosas porque teníamos una debilidad muy importante en el sector inmobiliario. Entonces lo que le pedimos a los escribanos es que si ve que alguien está manejando grandes volúmenes de dinero y no justifica de dónde los saca, que siga adelante con el procedimiento, lo único que tiene que hacer es informar al Banco Central para que el banco lo estudie.
– Con el presupuesto se crea la Guardia Republicana, el Instituto Nacional de Rehabilitación, la Dirección Nacional contra el Crimen Organizado, el Sistema de Ejecución de Medidas a Jóvenes en Infracción, y las Guardias Perimetrales. Explicame un poco en qué va a consistir cada uno de esos proyectos.
– Te falta un proyecto más que es el 911 y el Centro de Comando Unificado. El Centro de Comando Unificado es un lugar desde donde hay un control mediante un sistema de videovigilancia de un sector importante de Montevideo. Eso permite tener vigilancia las 24 horas del día con un sistema de grabación. Ya estamos bajando información para dársela a los jueces. Así fue como se pudo saber cómo empezó el incendio en el Cilindro porque teníamos cámaras allí. Ahora con el preso que falleció en el CNR, la justicia está pidiendo de los días previos y ese mismo día qué fue lo que pasó y estamos mandando imágenes. Se han mandado imágenes de situaciones de robos en Plaza Independencia y lo que nos está faltando para ponerlo en marcha es un proyecto para mejorar las comunicaciones. Hoy en día los medios de prensa y los delincuentes pueden escuchar a través de la radio policial qué es lo que hace la policía. Estamos por implementar un sistema que nos permita una cobertura mejor y que sea más reservado. En el presupuesto tenemos los cargos que nos faltan para hacer la vigilancia las 24 horas del día. Con lo cual vamos a tener un 911 fuerte y pensamos incorporarle no sólo la policía sino también los bomberos, los accidentes de tránsito y las respuestas de las emergencias móviles. Este sistema se incorpora a un sistema de comunicaciones por internet, VOIP, que nos permite ahorrar como diez millones y medio en comunicaciones y tener comunicaciones que no son escuchadas. Un Sistema de Migraciones que nos permite saber al instante quienes son las personas que se están moviendo a través de la frontera, es decir nos da mucha información para trabajar en inteligencia y poder hacer prevención.
Con respecto al sistema penitenciario en poquitos días estaremos habilitando doscientas plazas en Punta de Rieles y eso se va a extender el año que viene a 900 plazas después de una buena clasificación. Tenemos para inaugurar un sector de la cárcel de Rivera y hacer otro sector nuevo en la cárcel de Maldonado; también varias chacras policiales para gente que está por irse, un centro de detención de mujeres, en particular un centro para mujeres con hijos. En el COMCAR vamos a empezar a reciclar los módulos de a uno porque están muy deteriorados y vamos a trabajar para que el Penal de Libertad sea un penal de alta seguridad. El Instituto Nacional de Rehabilitación para el 2011. Nos proponemos hacer todo lo posible para mejorar las condiciones de vida de las personas detenidas, dar posibilidades de trabajo, de estar con la familia e implementar planes de rehabilitación y reinserción laboral.
En cuanto a la Dirección del Crimen Organizado lo estamos haciendo con base en INTERPOL que ya tiene marco jurídico para hacerlo y lo que estamos haciendo es seleccionar el personal para estar ahí.
En lo que tiene que ver con la Guardia Republicana empezamos las obras pero aún nos está faltando presupuesto para pasar la Metropolitana a Coraceros creando un comando único. Ahí vamos a abaratar mucho porque vamos a tener una sola dirección, una sola cocina, todo lo que está dividido en dos va a ser uno. La Guardia Republicana unificaría también los grupos GEO o de Operaciones Especiales. Los grupos GEO que hay en el interior del país dependerían directamente de este regimiento desde el punto de vista operativo, desde el punto de vista técnico y administrativo de la jefatura de policía de cada lugar sino el control a distancia es muy difícil. Aparte, estamos capacitando gente para la policía de proximidad lo que era el viejo guardia civil, el que está en la comisaría y depende de jefatura. Ya tenemos un convenio con Brasil para que los policías se especialicen en idioma portugués para atender al turismo brasilero. También vamos a trabajar con Brasil un sistema que ellos tienen que se llama PRONASI, es un proyecto de policía comunitaria que está muy bueno y vamos a ver si capacitamos en esa área a nuestros policías con adecuación al país nuestro. En cuanto a las Guardias Perimetrales lo que se está por aprobar en el Parlamento es la guardia militar, ¿por qué? Porque en estos momentos en las cárceles entran drogas, entran armas, entra lo que se te ocurra, y la guardia que tenemos perimetral, para evitar fugas es militar pero la guardia de entrada de los establecimientos, lo hace la policía, entonces nos pareció como una medida de emergencia establecer un control cruzado. Siempre el control cruzado es bueno porque tiene intereses contradictorios. Esto todavía hay que normatizarlo, aún no está claro. Y todavía no está aprobado, pero estamos pensando que haya un primer control militar y luego uno policial o un control integrado, en cualquiera de los dos casos, el control va a ser mejor. Y la guardia perimetral por ahora no tenemos más remedio que mantenerla. Consiste en un espacio físico que es un área militar donde pueden tirar, ni antes del alambrado ni después del otro alambrado.
– ¿Va a haber un incentivo para que los militares pasen a la órbita policial?
– No es un incentivo, solo van a tener y ya tienen más salario los policías que los soldados. Eso va a permitir descomprimir el presupuesto salarial del Ministerio de Defensa (MDN), y cubrir los cargos libres que nosotros tenemos. El Ministerio del Interior va a definir un perfil y de acuerdo a ese perfil va a permitir que ingresen funcionarios. Quizá unos tengan perfil para estar en Bomberos, otros en los grupos GEO, otros capaz que tengan que hacer un curso en la Escuela Nacional de Policía y otros si no tienen el perfil no entrarían. Eso lo estamos estudiando.
– Por un lado está la derecha planteando una reforma constitucional para bajar la edad de imputabilidad de los menores armando una campaña en torno a la seguridad, pero por otro lado tenés a la izquierda que tiene cierto temor de un Ministerio del Interior fuerte luego de la experiencia dictatorial y fundamentalmente la doctrina de seguridad nacional. ¿Cómo ha funcionado eso de erradicar la Doctrina de Seguridad Nacional de la formación de los policías?
– Yo creo que lo peor que podemos hacer es dejar las cosas así como están porque las instituciones de este tipo tienden a reproducirse con una base ideológica que ya la tienen de antemano. Yo creo que nosotros tenemos que pensar en elaborar un plan de estudio diferente y para eso creamos un cargo de Inspector de Cursos y Escuelas y nos planteamos trabajar sobre el tema de los derechos humanos, trabajar sobre la policía de proximidad, trabajar sobre el crimen organizado, ir haciendo una policía más profesional. No tiene nada que ver con la vieja policía a la que se entraba por cuña, donde no importaba si eras bueno o malo sino quién te apadrinaba, muchas veces no se aplicaban sanciones porque era protegido de alguien y a veces había abuso de autoridad por parte de los oficiales. Todo ese panorama parecería que empieza a cambiar. Ha habido señales diferentes por parte del gobierno anterior y por parte de este gobierno. La policía en general ve con buenos ojos los cambios que se están haciendo y eso que por lo general los cambios generan cierto rechazo por ejemplo cuando vos le planteas a las jefaturas que van a perder parte de los servicios, eso empieza a rechinar. Pero cuando le decís por otro lado “nosotros vamos a crear tres o cuatro regiones y en cada región vamos a tener comisaría de la mujer para atender más y mejor los hechos de violencia doméstica, un poco de policía técnica para que si hay un robo alguien vaya y vea si hay algún indicio que pueda decir quién fue, porque no es lo mismo que tengas a la policía técnica a nivel nacional a que tengas en cada barrio un núcleo chiquito que pueda investigar para que el delito empiece a tener nombre y apellido. Eso rompe lo que fue la doctrina de seguridad nacional.
Este proyecto de reinstitucionalización hace una diferenciación clara entre el MDN y Ministerio del Interior. Define bien cuáles son las competencias y las jurisdicciones. A la policía le hace mucho bien porque su gran problema es que durante mucho tiempo estuvieron sometidos al MDN. No te olvides que durante la dictadura los jefes de policía eran militares, los comisarios eran militares, las autoridades del Ministerio eran militares, las autoridades municipales eran militares. Hoy en día cuando vos hablás de reinstitucionalizar, la policía lo entiende. Cuando hablás de recuperar la función de la policía, lo entienden; cuando hablás de la profesionalidad, lo entienden. Está quedando cada vez más claro que una cosa son los cometidos de las Fuerzas Armadas y otra, los del Ministerio del Interior. No se pueden mezclar. El funcionario del MDN está preparado para la defensa, para la guerra, el funcionario del Ministerio del Interior está preparado para insertarse en la comunidad con códigos diferentes y capacitaciones distintas. El policía tiene que tener una gran capacidad de diálogo y capacidad para resolver en muy poquito tiempo un problema. Porque se le presentan en la calle problemas diferentes y frente a cada problema tiene que dar una solución diferente. El policía no debe ver al ciudadano como un enemigo sino como alguien que necesita ayuda. Es distinta a las FFAA que piensan que todos los que están en contra de ellos son enemigos potenciales. Cuando uno ve un informe de inteligencia de uno y otro, ve con claridad qué considera riesgo o enemigo el Servicio de Inteligencia de las FFAA y qué considera riesgo o enemigo el Servicio de Inteligencia de la División Nacional de Inteligencia. Uno es inteligencia para la guerra y otro es inteligencia para la seguridad pública. Creo que hay que apostar a la profesionalidad y a la reinstitucionalización para combatir eso que al Uruguay le hizo mucho daño que fue la Doctrina de Seguridad Nacional.
– ¿Quiénes se benefician con la política del miedo?
– Uno percibe que se sabotean aquellas medidas que nosotros logramos que se votaran por unanimidad, no las inventamos nosotros se están usando en todo el mundo. Las ponemos en acción y empiezan a dar resultados permitiéndonos llevar presos a gente que tiene muchas vinculaciones políticas, muchas vinculaciones económicas y lo empiezan a sabotear. Entonces te dicen “las escuchas telefónicas están mal utilizadas” “escuchan a los abogados cuando están defendiendo a sus defendidos” cosa que no es cierto, es el caso de Curbelo Tammaro. Se procesó a Curbelo Tammaro y todos los abogados salieron a defenderlo, y en realidad está preso porque es un delincuente. Ahora se pudo probar. Entonces desacreditan la figura del colaborador y dicen “la persona que dio la información es una persona que fue procesada por 4500 dólares en Punta del Este”. Pero ¿quiénes son los que te pasan información calificada en cuanto a delitos? No te lo pasan ni los boy scout ni las iglesias, te lo pasan los propios delincuentes que tranzan con los jueces y bueno, ¿yo te doy información en qué me puedo beneficiar? Da la sensación de que quieren desacreditar todo eso porque se están dando cuenta que tenemos las herramientas y que las vamos a utilizar. Ese es el mecanismo que utilizan los que están en el crimen organizado, en el lavado de dinero. Necesitan corromper a la policía y a los políticos para tener facilidades de operación y se encuentran con que en el caso de los políticos nuestros, por lo menos en el gobierno anterior, no pudieron corromper a nadie. Resulta que el Poder Judicial los procesa, que creamos los Juzgados del Crimen Organizado y ahí no son corrompibles. Los policías que tenemos en la división de narcóticos y en otros lugares son honestos, porque no todos los policías son corruptos, tenemos muchos policías honestos y sobre la base de los que tenemos buenos vamos a empezar a trabajar. Entonces la otra medida que empiezan a tomar es desacreditar. Ahora cuando todo eso empieza a pasar, hay que abrir los ojos. Porque si esto tampoco funciona los tipos van a pasar a otra etapa porque están defendiendo sus intereses, como ya lo tenemos documentado y en manos de la justicia, atentados planificados contra autoridades vinculadas al combate del crimen organizado y sobre todo al narcotráfico. Creo que es bueno decirlo porque la gente también tiene que saber que en este país no solamente hay que mirar al que se droga y comete un delito, no solamente hay que mirar cuántas rapiñas hay sino cuántos delincuentes de cuello blanco, corruptos que además corrompen, que sabotean las instituciones y todo eso hace permeable la sociedad a todo tipo de delitos. Por ejemplo, alguien trafica con armas, porque los delincuentes no van a comprar a la armería las armas, tampoco todas las armas que tienen son las que roban. Tienen armas de otro lado. Acá hay tráfico de armas, tráfico de municiones, hay tráfico de personas, acá hay prostitución infantil, y todo ese delito se mantiene porque hay un grupo grande o mediano o pequeño de gente que tiene los recursos económicos y el expertise político o jurídico y las vinculaciones para poderlos realizar. Ese tipo de delito no lo hace el que vive en un asentamiento. Probablemente Punta del Este en el verano sea un gran centro de planificación de delincuencia porque es un lugar tranquilo donde se puede ir a hacer turismo, donde no hay violencia, donde no pasa nada. Cosa que a los grandes delincuentes les viene muy bien, poder venir a veranear, con su familia, hacen la planificación y se van. Y de todo eso nos queda el tráfico de drogas, la pasta base, la desestructuración social, nos queda lo peor. Alguno podrá decir “bueno pero la cocaína se va para Europa”. Sí, pero el deterioro social queda acá en Uruguay. Y no hay país que sea de tránsito si no es país de consumo. Entonces nosotros vamos a combatir al delincuente, pero mientras haya gente que esté cometiendo grandes delitos, capaz de corromper las instituciones, de generar dudas y de generar miedos, nosotros no vamos a tener buenos éxitos. No hay que olvidarse que en este país hay gente que sigue defendiendo el terrorismo de Estado. Si no fuera así, muchos compañeros desaparecidos no seguirían estando desaparecidos, sabríamos qué pasó. Quiere decir que la política del terror, la política del miedo, le hace bien a un sector de la población que lo usa como elemento de dominación. Eso en democracia es muy jodido y tenemos que combatirlo.

Publicada por Cuadernos de Compañero Nro. 2.

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