lunes 19 de octubre, 2020

Es más fácil reducir la pobreza que la desigualdad social.

Publicado el 16/09/10 a las 12:00 pm


Entrevista a Andrea Vigorito.

Es una de esas cabezas que estudian los números que mueven el mundo y condicionan nuestra vida. Precisa como las matemáticas se niega, frente a una pregunta cualquiera, dar una cifra aproximada, tiene que responder con la cifra exacta. La novel directora del Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas, explica la situación de la pobreza, la indigencia y la desigualdad en nuestro país.

Por Jorge Lauro y Alfredo García.

¿Disminuyó la desigualdad en los primeros 5 años de gobierno del FA?

Sí, se mejoró la distribución del ingreso pero especialmente, en el 2008-2009 se aprecia esa mejora. O sea, si nosotros miramos el período 2005-2008, la mejora está al final, lo cual era un tema grande de preocupación. Por ejemplo, el índice de Gini, que mide el nivel de desigualdad, cuanto más alto más desigual.
En el período de 1998 en adelante, hubo un proceso de concentración. Si uno analiza los noventa, la desigualdad era un poco más baja. Ahora, si uno mira el primer período del gobierno del FA con las reformas, acá hay un ligero crecimiento, y luego, entre el 2008-2009, hay una caída, que para los valores que tiene el índice, es importante aunque todavía falta que caiga más.

¿A qué atribuye ese crecimiento en esos tres primeros años de gobierno?

En realidad, hablaría de una estabilidad, o sea, hay un período de fuerte crecimiento económico y hay una cantidad de medidas redistributivas. Estas medidas redistributivas son el PANES, luego el Plan de Equidad, las Asignaciones Familiares, el IRPF, los Consejos de Salarios y el aumento de los salarios mínimos.
Para que las medidas se desplegaran en todo su vigor, necesitó pasar un tiempo, por eso, los efectos los vemos en estos dos últimos años. Ahora, en América Latina está bajando la desigualdad, no es sólo un fenómeno de Uruguay. Si miran en la región, la desigualdad comenzó a bajar antes en los países grandes como Brasil, Argentina, México y Chile, entonces, uno se preguntaba porqué si se habían impulsado tantas reformas en estos otros países caía y en Uruguay era más resistente, y la respuesta para mi tiene que ver con este rápido crecimiento y con que las medidas se terminaran de desplegar. Ahora, es difícil aislar el efecto de cada una de las medidas, cuáles son las más redistributivas. La otra pregunta es ¿cómo profundizar esto, cómo hacer que la desigualdad siga cayendo? Porque ahora ya se instauraron las Asignaciones Familiares, en el caso de Brasil, con la Bolsa Familia, fue un elemento importante de la caída de la desigualdad. Pero una vez instaurado, cómo seguir profundizando, cómo hay que hacer para redistribuir.

Así como la pobreza, la indigencia se reproduce, la salida o ese aumento de la igualdad, ¿no se reproduce por sí mismo?

Hoy estamos a los niveles de 1998. Lo que mide la pobreza es el ingreso absoluto y lo que mide la desigualdad son las distancias. Entonces, en general, es más fácil que se reduzca la pobreza que se reduzca la desigualdad, refiere más de la estructura de la sociedad.
Lo que se puede constatar es que hay un decrecimiento de la pobreza e indigencia.
Sí, y de la desigualdad también en el último período, pero no es lo mismo. La pobreza a partir del 2005, pasa de 36 a 21, se reduce muchísimo, y la indigencia pasa de 3,9 a 1,7. Esto lo explica el crecimiento de la economía pero también el PANES y las Asignaciones Familiares. En cambio, en ese mismo período que se registra caída de la pobreza, no hay caída de la desigualdad, sino que eso viene después. Quizás, eso tiene que ver con el IRPF, con otras medidas que atacan también a los de arriba, porque las medidas redistributivas, algunas pegan más abajo como los salarios mínimos o los Consejos de Salarios y el PANES y las Asignaciones, y otras que pegan más arriba como el IRPF.

Pegan en varios niveles. ¿No puede tener una relación el impuesto a los alquileres con el crecimiento de los asentamientos que se da en este período?

No sé si en este período crecieron los asentamientos. No tengo datos sobre el tema, no sé cuál sería la relación con el Impuesto a la Renta de los alquileres, cuando el Impuesto a la Renta a los alquileres es un impuesto que ni siquiera es progresional.

Pero hizo aumentar los alquileres. El propietario trasladó ese impuesto al alquiler.

No estudié el tema, pero no sé si solamente aumentaron los alquileres porque aumentó el IRPF, hubo un aumento general. Me parece que el gran aumento de los asentamientos se dio antes del 2005.

Según datos de un estudio que se hizo público en los últimos días, hay más gente hoy viviendo en los asentamientos que hace unos años atrás.

No lo sé, pero atrevidamente diría que en general, la gente que se va a vivir a los asentamientos es gente que no está en condiciones de tener un contrato de alquiler porque no tiene garantía o ingresos fijos. Ahí habría que estudiar qué variables son las que lo explican.

¿Hay estudios sobre la composición social de los asentamientos?

Sí. No soy especialista en el estudio de los asentamientos pero te puedo contar que básicamente son hogares que se caracterizan porque hay muchos niños, adultos de bajo nivel educativo.

¿Qué es el Índice Gini? ¿Cuáles son los parámetros que se usan para conformarlo?

Lo que se hace es que se parte, en el caso de Uruguay, de la Encuesta de Hogares.
Esa encuesta va todos los días del año a distintos hogares de Uruguay, y les preguntan sus ingresos en forma bastante detallada. Esos ingresos se suman por hogar y para volverlos comparables, se calcula lo que se llama per cápita, se divide por el número de miembros del hogar, por lo cual, puedo comparar hogares de distinto tamaño.
Después, se ordenan de menor a mayor, y lo que se mira es qué relación hay entre las distintas proporciones de la población y el ingreso del que se apropia.
Cuanto más bajo es el índice de Gini (entre 0 y 1), por ejemplo, cero, el 10% de la población se apropia del 10 del ingreso, el otro 10% también, eso quiere decir que hay una relación entre el peso que hay en la población y el peso que hay en el ingreso. Lo que sucede habitualmente es que hay pequeñas fracciones de la población que reciben una proporción mucho más alta del ingreso de lo que representa en la población. Por ejemplo, el 15% recibe el 40% del ingreso. Cuanto más cercano a 1, más concentrado y cuando más cercano a 0, es más bajo.

Históricamente Uruguay tenía un Índice de bastante igualdad.

Y lo sigue teniendo. Si se le compara con América Latina, Uruguay tiene niveles de desigualdad relativamente bajos.
Los problemas son dos, está en una región que es súper desigual, y además, ha ido en aumento.

¿Cómo se determina la línea de la pobreza?

Medir pobreza implica primero definir qué es pobreza y lo que se hace habitualmente en los países de América Latina y en Uruguay también, es tener una línea oficial de pobreza que está basada en lo que se llama “el método del ingreso”.
O sea, en el fondo, se afirma que una persona es pobre si no alcanza un determinado nivel de ingresos. Eso puede ser bastante cuestionado, y de hecho, hay una corriente de trabajos que se han hecho acá y en otras partes, que hablan también de la pobreza como un fenómeno multidimensional. Pero si nos restringimos al ingreso que es la medida oficial, lo que se hace en América Latina es mirar un “umbral absoluto”.
Digo lo de absoluto porque en Europa por ejemplo es “relativo”. O sea, “se es pobre si el ingreso es bajo en relación a los recursos que tiene la sociedad”. Eso sería un concepto relativo. Absoluto es “si no supera cierto umbral, no importa cuánto tenga el resto de la gente”. En América Latina, EEUU y Canadá se usa estas líneas absolutas, cuyas metodologías las desarrolló la CEPAL hace muchos años, y se basan en encuestas de gastos e ingresos. Esas encuestas en Uruguay se levantan más o menos cada 10 años; en ellas se mide con bastante detalle cuánto gastan los hogares, en qué, etc. En base al consumo calórico de los hogares, se mira y se toman aquellos que superan los mínimos de calorías establecidos.
Eso se llama estrato de referencia. Ahí, en función de los que superan y llegan a los mínimos, se mira con las costumbres locales, qué es lo que se consume, y con eso se establece lo que se llama la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que es la línea de indigencia. Después, se mira la relación entre la CBA, que es el gasto en alimentos, y el gasto no alimentario en esos hogares, y así se pasa a la línea de pobreza. Así se estima la línea de pobreza básicamente, en Uruguay, con distintos matices. Ahora tenemos una nueva, que salió este año con datos de 2006.

¿Cómo está compuesta?

Está compuesta como dije, por una parte alimentaria y otra no alimentaria. La alimentaria tiene productos como leche, carne, fideos. Hay una para Montevideo y otra para el interior. El monto en Montevideo, para una persona en 2009 andaba en $6.500, en el interior urbano $4.500, y en el interior rural $2.900. Entonces, depende del lugar, es con estos umbrales con los que se compara.

¿Por qué en las ciudades con menos de 5 mil habitantes, es mayor el índice de pobreza?

Porque es un índice de pobreza de ingresos, se podría afirmar que en esas ciudades o pueblos hay menos ingresos.

¿Las diferencias de los montos de las líneas de pobreza, se explican a que los alimentos en el interior cuestan menos?

Las líneas, en la CBA son muy parecidas. En Montevideo es $1.500 aproximado y en el interior $1.400. Lo que más hace la diferencia es el gasto no alimentario, y ahí están los gastos de vivienda, de transporte, educación.

¿$1.500 por persona por mes para comer?

Sí.

Se come bastante mal con eso.

También hay una idea, a medida que son más en el hogar, está lo que se llama economía de escala, igual es un tema que se maneja en el INE (Instituto Nacional de Economía), nosotros lo que tenemos para analizar son las encuestas de gastos y no hemos trabajado el consumo. Es una cosa muy mínima.

Muy básico.

Con eso estarías cubriendo las calorías necesarias. Ahí tendrías que ver los alimentos que integran la canasta.

Estas herramientas ¿usted las considera perfectibles?

Sí, las considero perfectibles porque me parece que son umbrales de mínima que también hay que ver cómo se manejan.
Si la CBA es de $1.533 y yo ganó $1.534, no quiere decir que nade en la abundancia. O sea, hay un concepto de distancia a la línea de vulnerabilidad que también es importante.

¿Cómo influyó el PANES mientras duró?

El PANES influyó sobre la indigencia. El PANES apuntaba a una población objetiva muy pobre. Con el PANES no se podía pretender superar la línea de pobreza porque apuntaba a los más pobres dentro de los pobres, y además, porque la prestación que se daba por mes impedía superar la línea.

Pero había gente que con algún ingreso menor, sumado a la prestación, pasaba el umbral.

No, el PANES para lo que sirvió fue para reducir la indigencia. Los gobiernos, si su meta fuera bajar la pobreza, se verían tentados de darles prestaciones a los que están más cerca de la línea de pobreza, porque con muy poca plata los hace pasar. Entonces, no necesariamente, que se haya apuntado a los más pobres de los pobres y que no se haya reducido la pobreza es malo, lo que dice es que se tiene que hacer mucho más para reducir la pobreza.

Porque el salario mínimo está por debajo de la línea de pobreza.

Y sí, es como un promedio entre lo de Montevideo y el interior.

Es contradictorio que un trabajador esté condenado a la pobreza por el salario mínimo.

Ahí está el tema de los perceptores de ingresos por hogar, si fuera un hogar unipersonal y viviera en Montevideo y sólo recibiera ese salario, y no tuviera vivienda propia, es una cosa. Ahora, si recibe ese salario y hay otro perceptor en la casa, y hay alguna prestación social, capaz que supera la línea de pobreza. No se puede mirar aisladamente.

¿Qué pasó con los beneficiarios cuando se terminó el PANES?

Creo que el gobierno tiene un rol y es sostener los ingresos de los más pobres. Me parece que tiene un rol asistencial, lo tiene acá y en los países desarrollados.
Cuando terminó el PANES en diciembre de 2008, los hogares que tenían niños, que eran más o menos el 95%, muchos, pasaron al Plan de Equidad. O sea, por esa vía siguieron recibiendo prestaciones. Ahora, los que no tenían hijos, quedaron solamente con la tarjeta alimentaria. Entonces, puede ser que hayan vuelto a la vulnerabilidad.
Lo que está claro es que un programa tan corto no saca a la gente de la emergencia. Si se apunta a la población más vulnerable de Uruguay, a los más pobres de los pobres, y lo que muestra las evaluaciones de impacto, lo que sabemos es que con un plan de dos años esas personas no van a salir de ahí.
Está lo del Plan de Equidad pero capaz que hay que pensar medidas nuevas para aquellos que no tienen niños y no están recibiendo la transferencia de las Asignaciones Familiares.
Eso también es un desafío.

¿Ese 95% se insertó laboralmente?

Pienso que el PANES representó varios aprendizajes, especialmente sobre cómo se hacen las políticas sociales, que en Uruguay había poca experiencia y también para las políticas de izquierda. Una de las cosas claras del PANES es que sus objetivos eran demasiado ambiciosos para lo que era el Plan.
El Plan pretendía reinsertar a la gente y era una intervención de dos años, con una prestación módica de dinero, aunque significativa para los hogares. También estuvo la tarjeta pero las de Trabajo por Uruguay, Rutas de Salidas, se desplegaron menos. Es mucho más fácil la parte de pagarle a la gente que la parte de reinsertarla. En ese momento, cuando se creó el PANES, se creía que se iba a poder hacer todo, y se aprendió que no era tan fácil.

¿Hacia qué apuntaría usted?

Me parece que a profundizar el Plan de Equidad, pensar que ahora se le está dando las Asignaciones Familiares a los hogares, ¿es suficiente el monto que se está dando? ¿Tiene el efecto que se esperaba? ¿Hay que aumentar la población objetivo o el monto de la prestación? Esta condición que se pide de ir a la escuela y liceo, ¿es adecuada o genera que algunos que no van a la escuela pero son los más pobres quedan sin recibir la prestación? Hay trabas administrativas que complican que la gente reciba la prestación, ¿habría que tener programas complementarios de la pura transferencia de dinero? ¿Qué tendría que hacer el sistema educativo para lograr que estos jóvenes se reinserten? ¿Es sólo dar una transferencia monetaria, que para mí es necesaria, o tienen que pasar cosas en el sistema educativo que lo hagan más receptivo a esos jóvenes que desertan? Habría que pensar más esto en el contexto de cómo es la redistribución y cuánto queremos que un Estado redistribuya. ¿Nos parece que ya redistribuye lo suficiente o deberíamos profundizar en la redistribución? ¿Cuál es nuestro objetivo?

Muchas veces, la percepción de la población que recibe mensajes de que aumentó la economía, es que esas mejoras que a su bolsillo no llegan. ¿Los insumos que ustedes manejan en sus mediciones se utilizan en alguna instancia gubernamental?

En el período anterior colaboramos mucho con el MIDES, el INE también es abierto a dialogar con nosotros, en ese sentido ha habido un cambio grande, pero a veces, no hay concordancia entre la percepción subjetiva y los datos objetivos.
En estas jornadas que tuvimos sobre Desigualdad y Pobreza, un argentino presentó un trabajo bastante interesante que recomiendo, sobre cómo la gente en general se autopercibe como más pobre o más rica si se compara con la distribución objetiva del ingreso. Y muchas veces las clases medias tienden a creerse más pobres de lo que son.
La encuesta de hogares también tiene problemas porque los ingresos más altos de los ricos no están bien captados y eso lo sabemos, subdeclaran, los más ricos de los ricos, si se les quiere estudiar no se van a estudiar con la encuesta de hogares.

La percepción subjetiva es que en estos años, los ricos son cada vez más ricos.

Pero hay redistribución, hay IRPF, por más que podría ser más progresivo, hay aumentos de los salarios mínimos, las distancias, que es lo que mide el índice, se pudo haber acortado, las distancias en ingreso. Después, hay otras dimensiones de desigualdad que no tienen que ver con el ingreso, que son importantes. El ingreso es un medio, da oportunidades, genera posibilidades pero no asegura logros. Esa es una típica crítica al ingreso como variable de medición. No se sabe si la gente efectivamente tiene logros con los niveles de ingreso más altos que tiene, pero sí se sabe que tiene más potencialidad que cuando los ingresos son más bajos.

El PANES y el Plan de Equidad buscaron solucionar el gran problema de la infantilización de la pobreza, pero no se han visto cambios sustanciales.

En pobreza ha habido reducciones grandes, pero todavía se mantiene y eso es así. Si se mira la composición de los hogares pobres, básicamente están conformados por hogares con niños. Ahí hay que mirar no sólo a los niños sino a los adultos que generan el ingreso de los hogares, que son en general jóvenes con inserciones precarias en el mercado de trabajo, con bajos niveles educativos y uno tiene un sistema jubilatorio bastante generalizado, con un sistema de indexación bastante claro, con hogares que son más chicos, y esa brecha entre niños y adultos mayores se profundizó en los noventa, específicamente en 1989. A partir de ahí la vimos más con el cambio del mecanismo de indexación de las pasividades. Después, si el mercado laboral no funciona bien y pasa todo lo que pasó con los salarios y el desempleo, se
da esa brecha entre niños y adultos, sobre todo, desde el punto de vista del ingreso.

El 38% de niños nacen en Uruguay por debajo de la línea de pobreza.Antes del 2005 era 52%.

Tengo que confirmar, porque como cambió la línea de la pobreza, se vuelve a calcular nuevamente.
Igual, ese porcentaje de niños que nacen pobres es alto.
Hay un desbalance intergeneracional importante, lo cual quiere decir que es necesario seguir redistribuyendo.

Es decir, faltan políticas de algún otro tipo.

Tienen que mejorar las remuneraciones, porque una parte del ingreso de los hogares es por vía del mercado laboral, hay que ver si las Asignaciones son suficientes.
Además qué pasaría si hubiera una crisis, porque esa gente que apenas subió de la línea de pobreza se va a caer enseguida, y el tema es cómo se protege para que no se vuelva a caer.

¿Cómo se componen esos hogares?

Hay bastantes hogares nucleares y bastantes hogares extendidos. Los hogares extendidos son aquellos de abuelos, más padres, más hijos. Pero en esos hogares extendidos, muchas veces hay núcleos monoparentales. En general, una mujer que está sola con sus hijos, si está en condición de pobreza, seguramente busque algo más extendido por un tema de insuficiencia de ingresos. Las asignaciones en ese sentido podrían servir para darle más autonomía. Por eso la composición entre los pobres, se va a tener más hogares extendidos dentro de la clase media, más hogares nucleares y también monoparentales, porque también hay mujeres más educadas que pueden vivir solas con sus hijos, pueden pagar una vivienda. Lo que se encuentra abajo son más hogares nucleares y extendidos, y dentro de los extendidos, núcleos monoparentales.

¿Conoce alguna política que se haya implementado en otros países de Latinoamérica que pudiera ser mirada como modelo para aplicar en Uruguay?

En general, las políticas que se han implementado en América Latina, de este tipo para hogares con niños, acá han sido más generosas, con montos más altos y más extendidas, entroncadas con la seguridad social. Pero hay una cosa interesante que hace por ejemplo Brasil, es cuando un hogar entra a Bolsa Familia, entra mínimo por dos años, en cambio acá, cuando un hogar entra a Asignaciones Familiares, si después de un período equis supera un cierto umbral de ingresos, período que creo que es de tres meses, a ese hogar lo dan de baja. Me parece que eso de entrar por un período un poco más largo, le da al hogar un horizonte más largo en el programa, le genera estabilidad de ingreso. En general, el resto de los países de América Latina han sido más restrictivos, creo que tenemos que pensar cuánto queremos redistribuir y ahí tenemos que mirar más a los estados europeos, que a los latinos que son más desiguales que nosotros y redistribuyen menos.

Pero Argentina acaba de aprobar una ley de ingreso universal para los menores.

Pero es más restrictiva y no es universal. Ahora estuve allá y es más restringida que la de Uruguay. Se llama Asignación Universal por hijo y es un avance muy importante, pero es para los trabajadores informales. Porque los formales ya tenían su asignación histórica. Es para los informales y para los que están por debajo de equis del salario mínimo. Vi dos informes argentinos y en ambos da que la asignación universal por hijo reduce, si se aplicara como dice, el índice de Gini 1 o 2 puntos, y eso es exactamente lo mismo que nos dio a nosotros acá. O sea, estamos ante una medida redistributiva bastante parecida a la nuestra.

Pero el nombre de la argentina suena mucho mejor.

Sí, se llama así pero no es universal, creo que se llama así para dejar contentos a los que quieren una renta básica, pero no es una renta básica, porque apunta a trabajadores informales. Si se mira la de Uruguay, se puede tener la del Plan de Equidad siendo trabajador formal si no supera un cierto ingreso sino se tiene la otra formal tradicional.

Usted toma como ejemplo las medidas distributivas de Europa.

Claro, son países con otras posibilidades redistributivas, no digo que haya que copiar eso, pero hay que mirar cuánto redistribuyen los estados europeos a través de las transferencias, gastos, sistemas impositivos. Ahora, en América Latina hubo crecimiento económico y la desigualdad cayó, se instauraron estos programas de transferencias, pero la pregunta que surge es qué tan sostenibles son estos procesos. En el caso de Brasil la desigualdad mejoró no sólo por este plan Bolsa Familia, Bolsa Escuela, sino también mejoró mucho el nivel educativo de la población por políticas que se hicieron en ese sentido. Y en ese aspecto, Uruguay está muy mal. Tenemos una deserción endémica en Secundaria que se logra combatir, y mientras exista, en ese sentido estamos peor que Argentina, que Brasil y peor que Paraguay, y antes estábamos mejor. Tenemos también una restricción de la movilidad que puede tener la gente de acá al futuro.

Pero han aumentado notoriamente los recursos que se han dado a la educación.

Sí. Ese es un tema que no puedo explicar porqué funciona mal el sistema educativo. Pero algo está pasando porque en otros países ha aumentado la asistencia a Secundaria mucho más que acá y nos han superado. Acá sigue la deserción, y además se presenta un patrón anticíclico. Cuando hay crisis económica mejora la asistencia, cuando hay mejora de la economía cae porque para los de 14 a 17 años hay trabajos poco calificados y se pueden insertar rápidamente. Desde el lado que sabemos, que es de las asignaciones, etc., por ahí se genera un incentivo para tratar de que no dejen, pero si el sistema educativo no logra absorberlos y retenerlos, eso escapa a lo que podemos decir los que estudiamos estos temas. Sabemos que ahí hay un problema y tendríamos que hablar con gente, desde el sistema educativo, para entender porqué se los expulsa así.

No sólo a nivel de Secundaria sino también Terciario.

Lo que debe pasar con ellos es que deben ser desertores de la Secundaria que se van corriendo. La deserción es un problema que se observa sobre todo en los sectores pobres, los otros sectores terminan Secundaria casi todos. Cuando se ve la deserción endémica es en el quintil uno y quintil dos, si esos siguen desertando en Secundaria, sus posibilidades de pasar a la educación terciaria se ven muy limitadas.
A nosotros lo que nos daba, los que no trabajan ni estudian de 14 a 17 años, eran poco más del 20%. Y lo que encontrábamos,que era un patrón de género que era complicado. En los varones era alto en la adolescencia y después tendía a bajar porque se reinsertaban trabajando. Y en las mujeres, estudiaban más, pero después se dedicaban a roles dentro del hogar, entonces, no tenían capacidad autónoma de generación de ingresos. Ahí se presenta otro problema, que capaz que mirando sólo lo desde la educación no se lo está viendo tampoco, ¿cómo hacer para que esas mujeres tengan capacidad de tener una generación autónoma de ingresos?

Volviendo al modelo europeo en cuanto a las medidas redistributivas, ¿qué políticas concretas habría que tomar como espejo?

Lo que diría es que hay que pensar las políticas tributarias, la progresividad de la tributación, las transferencias de ingresos.
Son temas para estudiar, pero digo que hay que mirar cuánto redistribuyen otros estados, no sólo los latinoamericanos, que redistribuyen poco. También, hablar con quienes trabajan en temas de desarrollo económico para mirar el desarrollo de largo plazo que va generando en unos lugares y en otros. Es una visión de más largo plazo de qué generan determinados tipos de crecimiento económicos.

Si mañana la designaran ministra de Desarrollo Social, ¿qué medidas aplicarías?

Esas cosas que nombré, ver cómo profundizar el Plan de Equidad. Me parece importante la continuidad, la coherencia de que las medidas que se toman están enmarcadas en una idea más general.
En ese sentido, miraría que pasa con las Asignaciones, creo que hay mirarlo desde una visión de que todas estas acciones tienen que ir juntas, las asignaciones con la tarjeta alimentaria, y las demás intervenciones, porque tienen que llegar muchas a los mismos hogares.
Ese cuidado que se logró bastante, de una mirada bastante intersectorial, mantenerla y que no sean acciones aisladas.

Foto: Rodrigo López
Tomado de VOCES, 2/9/10.
www.vocesfa.com.uy

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