Ideas sobre la transformación del Estado
Publicado el 19/07/10 a las 12:26 am
Por Pablo Anzalone.
El país tiene un gran debe en relación a una estrategia de transformación del Estado. Y en particular la izquierda ha resentido la falta de una concepción clara de estos cambios. Aunque todo el mundo parece estar de acuerdo en su necesidad.
Iniciativas interesantes de debate han surgido en este período desde distintos ámbitos, entre ellos la Vivian Trías, el Cudeg y LA REPUBLICA. Reflexiones valiosas han sido generadas por grupos de trabajo en el Cadesyc. Aparecen opiniones diversas en la prensa. Estudios jurídicos se constituyen en actores de primer orden.
El Frente Amplio, sin embargo, no analiza el tema en sus instancias orgánicas. Más allá de reiterar la importancia del tema, el gobierno frenteamplista produce señales descoordinadas y contradictorias. Una comisión de alto nivel gubernamental elaboró un documento que está a consideración de Mujica y tal vez sea un punto de partida para definiciones imprescindibles.
Según mi punto de vista hay nudos críticos y temas prioritarios que no siempre aparecen.
1) La definición clara de los objetivos estratégicos. En cada área del Estado la piedra de toque de los cambios es la traducción del programa en lineamientos estratégicos, en objetivos ordenadores, coherentes con los cambios estructurales por los que batallamos. Hacen al proyecto de país y de sociedad para el cual gestionamos al Estado.
2) Las formas de planificación no pueden limitarse a las dimensiones estratégicas sino que coherentemente debe llegar a la planificación anual en función de la mejora constante de los servicios que se brindan. Las herramientas para la planificación no son prerrogativas de equipos técnicos o consultoras, sino que deben diseñarse para que puedan ser apropiadas por todos los actores. Las concepciones de planificación normativa donde un solo sujeto planifica y los demás acatan no funcionan. Como sostenía Carlos Mattus hay distintos sujetos en todos los procesos a tener en cuenta en la planificación.
3) La participación de los trabajadores en la discusión de los planes de trabajo es una forma de enriquecerlos y acrecentar su viabilidad. Reconocer el saber del trabajador y gestar los ámbitos donde aportarlo para mejorar los servicios, es un concepto valorado (aunque muchas veces no practicado) por la izquierda. Tampoco es un hallazgo izquierdista, sino que las formas más avanzadas del capitalismo lo utilizaron para sus fines con los círculos de calidad y el toyotismo. En cambio los regímenes del antiguo «socialismo real» escamotearon esa participación en las relaciones de trabajo.
4) Generar un cambio cultural en los trabajadores públicos exige esa participación, junto con señales claras y ejemplos a emular. Una estrategia de comunicación interna y externa, dinámicas de involucramiento, coherencia entre discurso y conductas, son elementos de este proceso.
5) Capacitación y competencias. Dentro de los planes se requieren actividades priorizadas para fortalecer las competencias de las personas y los equipos de trabajo: conocimientos, habilidades, destrezas, el saber hacer.
6) Presupuestación por planes y programas asignando los recursos en función de los objetivos definidos.
7) Sistemas de evaluación del cumplimiento de metas y objetivos. La evaluación debe formar parte de la labor permanente con criterios participativos y transparentes, en un sistema coordinado que se afirme en indicadores confiables. La capacidad de corregir ante errores, desajustes o insuficiencias, retroalimentando la planificación siguiente es una de las claves.
8) La coordinación intra-institucional superando la fragmentación y la feudalización de las acciones. También la coordinación intersectorial en el territorio.
9) La selección de los niveles de conducción. La cuotificación política de los cargos es una mala señal para la estrategia de transformar el Estado. Las responsabilidades no aparecen vinculadas a capacidades, al cumplimiento de las metas establecidas en el programa y a la evaluación de la gestión, sino solo a la adhesión a un sector político y al respaldo electoral del mismo. De mantenerse en el tiempo como criterio ordenador de la gestión estatal, esta concepción nos retrotrae a problemas que ya enfrentaron los partidos tradicionales con consecuencias muy negativas para su labor. La inclusión en el gobierno de representantes de la oposición sin exigencias de idoneidad extiende el criterio cuotificador y tampoco ayuda.
10) Democratizar el vínculo de la población con el Estado. La inexistencia de formas de participación ciudadana en relación con las políticas públicas incide en la valoración de la población respecto del Estado. También en la acción de éste hacia las necesidades y prioridades de la comunidad. La democratización de las políticas públicas opera asimismo en la adopción de conductas ciudadanas compatibles con objetivos colectivos de calidad de vida. Revierte la impunidad e indiferencia del aparato estatal y potencia las exigencias que surgen de las opiniones o decisiones ciudadanas. La comunidad es un actor fundamental, no solo como destinataria de los servicios, sino como gestora de la calidad de vida, de «vivir bien», a través de relaciones sociales saludables, democráticas e integradoras.
http://www.larepublica.com.uy/editorial/417167-ideas-sobre-la-transformacion-del-estado

