domingo 22 de septiembre, 2019

CRISIS ESTRUCTURAL Y CRISIS DE COYUNTURA EN EL CAPITALISMO CONTEMPORÁNEO*

Publicado el 17/07/10 a las 8:21 pm

Por THEOTONIO DOS SANTOS**


1.- CRISIS ESTRUCTURAL Y LARGA DURACIÓN

La idea de una crisis estructural de un modo de producción tiene su origen en el prólogo de Marx a la Contribución a la Crítica de la Economía Política. Después de exponer sus descubrimientos teóricos más importantes, Marx se refiere a una situación histórica que él califica como una era de revolución social, es decir una “crisis” de largo plazo que se puede definir como estructural. En las palabras de Marx, en este documento tan decisivo:

“Durante el curso de su desarrollo, las fuerzas productoras de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes, o, lo cual no es más que su expresión jurídica, con las relaciones de propiedad en cuyo interior se habían movido hasta entonces. De formas evolutivas de las fuerzas productoras que eran, estas relaciones se convierten en trabas de estas fuerzas. El cambio que se ha producido en la base económica trastorna más lenta o rápidamente toda la colosal superestructura”. I

Se puede ver en este (y varios otros) textos que Marx no se imaginaba un cambio de modo de producción inmediato sino en un proceso histórico secular. Esto se ve cada más claro cuando dice más adelante:

“Una sociedad no desaparece nunca antes de que sean desarrolladas todas las fuerzas productoras que pueda contener, y las relaciones de producción nuevas y superiores no se sustituyen jamás en ella antes de que las condiciones materiales de existencia de esas relaciones hayan sido incubadas en el seno mismo de la vieja sociedad.” Ii

Está claro en este texto tan sintético y tan cuidadosamente elaborado que Marx no podría aceptar la idea de un “derrumbe final” del capitalismo tal como se empezó a discutir en el final del siglo XIX y comienzos del XX en la Internacional Socialista (II Internacional). El proceso de superación histórica del modo de producción capitalista por un nuevo modo de producción basado en la propiedad colectiva de los medios de producción, en la superación del trabajo asalariado, en la superación de la división entre el trabajo intelectual y el manual, en la superación del Estado y de la política, en la extinción de las clases sociales sería precedido por una formación social intermedia, que se pasó a llamar el socialismo. En esta formación social intermedia todavía existiría el Estado para obligar por la coerción (para los comunistas y anarquistas todo Estado es una dictadura, para Marx una dictadura de clases) la transformación de todo el sistema jurídico, de todas las instituciones ideológicas, del sistema educacional, de las relaciones de producción capitalistas y para alcanzar el más alto estado de desarrollo de las fuerzas productivas de manera a permitir una economía de la abundancia que sustituiría las formas socioeconómicas conocidas, fundadas en la escasez. En al entendimiento de Marx, la superación del capitalismo será la superación de la prehistoria humana y el inicio
de la historia de la humanidad. Es evidente que una trasformación tan radical de la sociedad en
escala mundial no podría realizarse de una manera inmediata y tampoco las formaciones sociales que articularían esta trasformación no podrían ser un modelo único sino que sería el resultado de distintas tradiciones culturales y civilizatorias, distintas correlaciones de fuerza y distintas formas de organización política. Tampoco podemos retirar de este plan histórico la idea de un solo y concomitante proceso de transformación. Es evidente que se supone incluso avances y retrocesos de una lucha de clase que se desarrolla en interacción con los más distintos sistemas sociales locales, nacionales o regionales.

Debemos suponer por lo tanto que el sistema social capitalista y las formas pre capitalistas que con él conviven deben buscar adaptarse al avance de las fuerzas sociales revolucionarias para que pueda extender en el tiempo su supervivencia. Marx y Engels llegaron a prever en El Capital, en los Grundrisse y en varios textos programáticos, algunas de las posibles formas que adoptaría esta creciente adaptación del capitalismo a la socialización creciente de las fuerzas productivas a la cual era arrastrado sistemáticamente como consecuencia del funcionamiento histórico del modo de producción capitalista.iii

2.- LOS MECANISMOS DE ADAPTACIÓN GENERADOS POR LAS CONTRADICCIONES INTERNAS DEL SISTEMA SON SIEMPRE PRECARIOS

Tres eran los mecanismo centrales identificados por Marx para que el modo de producción capitalista pueda supervivir oponiéndose (siempre de manera precaria) a la tendencia a la caída de la tasa de ganancia a la cual era inevitablemente arrastrado por la competición capitalista y el desarrollo de las fuerzas productivas impelidas por las necesidades de la acumulación del capital. En primer lugar ambos localizaron la necesidad de imponer el dominio monopólico de los mercados. Solo a través de él el capital puede generar tasas de ganancia elevadas, concentradas en las empresas monopólicas. Ello genera un tipo nuevo de empresa en la cual el capital delegaba cada vez más la gestión a profesionales cuya función contradictoria provocaba crecientes contradicciones dentro de las propias unidades de producción entre la valorización del capital y la apropiación de la ganancia. La implantación de un mercado monopólico y oligopólico ya se presentaba en El Capital como la evolución inexorable del capitalismo histórico. En segundo lugar, para mantener una tasa de ganancia elevada en condiciones monopólicas, es necesario apoyarse en fuerzas productivas cada vez más socializadas, que disminuyen drásticamente la cantidad de trabajo socialmente necesario vivo en relación al trabajo muerto, incorporado en las instalaciones, las maquinarias, las materias primas gigantescas que el trabajador pasaba a transformar. Todo esto lleva a una necesidad de aumentar cada vez más la innovación tecnológica y a buscar apropiarse de los conocimientos técnicos y científico para colocarlos bajo el dominio la propiedad privada, en la cual se funda el capital.Marx y posteriormente Engels llamaban la atención para la no solo necesidad de socializar la propiedad privada de los medios de producción, a través de las sociedades anónimas que recién empezaban en su época, así como preveía la extensión del monopolio capitalista a todo el sistema económico, como de hecho ocurrió. Quedó claro aún que los sectores de pequeños propietarios que sobreviven y se recrían en el capitalismo están bajo el control del capital monopólico. Se bosquejaban así los fenómenos de la concentración y la centralización del capital como necesidad fundamental del sistema capitalista de producción para sobrevivir en las condiciones de un creciente desarrollo de las fuerzas productivas, el cual disminuye drásticamente la cantidad de valor incorporada en las mercadorías y aumenta la presión histórica en dirección a una caída creciente de la tasa de ganancia, al mismo tiempo en que aumenta drásticamente los enormes excedentes de producción en relación al valor de la fuerza de trabajo. Crecimiento del excedente económico en función del aumento de productividad, rebaja del valor de los productos, precios administrados, negación de la ley del valor, mercados monopólicos, lucha por el control de los avances del conocimiento. En esta dinámica dialéctica se anuncia la autodestrucción de la propiedad privada como resultado de la ley de acumulación del capital. El crecimiento de los asalariados y su organización es la contraparte necesaria de esta lógica. Iv

Ya estaba claro también para Marx y Engels que solamente el Estado podría contrarrestar estas tendencias del desarrollo capitalista a negar su propia superestructura social e ideológica. Engels llamó al Estado de “capitalista colectivo”. En el final de sus vidas, tanto Marx como Engels ya habían superado aquella imagen de un Estado encargado solamente de preservar la superestructura del sistema social. Los cambios en curso y las leyes de la acumulación capitalista que descubrían teóricamente indicaban claramente que el Estado moderno se convertía en un agente directo del proceso de producción capitalista. Marx bosquejó también el rol del comercio exterior y del sistema colonial como factores que contrarrestan la tendencia a la caída de la tasa de ganancia. Pero ni él ni Engels llegaron a sistematizar el aparecimiento del imperialismo como etapa superior del capitalismo. Fueron los trabajos excelentes del institucionalista Hobson de un lado y del marxista Hilferding del otro que abrieron camino a la sistematización de esta nueva realidad, trabajos que influenciaron definitivamente los libros sobre el imperialismo de Lenin y Bujarin. V

Asimismo, Bujarin y posteriormente Lenin fueron capaces de percibir como el capitalismo monopolista de Estado se convertía en la fuerza fundamental que permitía al capitalismo supervivir en una etapa en la cual la destrucción de las fuerzas productivas asumía la forma de las guerras mundiales. Es decir, asumía la forma de la destrucción física de las instalaciones y de los medios de producción y sobretodo de la principal fuerza productiva con la cual cuenta la humanidad: el propio ser humano. La experiencia histórica de la crisis de largo plazo iniciada en 1914-18 y extendida por los años 20, 30 y mitad de los cuarenta da inicio a la fase defensiva del modo de producción capitalista. Este solo pudo supervivir elevando a niveles inimaginables el fenómeno del capitalismo de Estadovi. Tres modalidades de capitalismo de Estado se desarrollaron fuertemente en los años 1930, sobretodo como respuesta a la crisis de 1929:

a) La modalidad del llamado “Estado de Bienestar”, a partir del New Deal de Roosevelt, en los Estados Unidos y, posteriormente a la derrota nazista, en Europa (en los países nórdicos, particularmente en Suecia, esta modalidad de prolongación del capitalismo con concesiones a la socialización tuvo un gran desarrollo desde los años 30 con extrema continuidad histórica, a pesar de los retrocesos ocurridos en el período de hegemonía del neoliberalismo).

b) El Estado nazista, apoyado en el terror de Estado y en el capitalismo de guerra, así como en la creación de relaciones de producción de emergencia como la enorme expansión del esclavismo autodestructivo, sin reproducción de la mano de obra (eliminación de los esclavos para usarlos como materia prima). El nazismo alcanzó una expansión capitalistas en los años 30 y comienzo de los 40s, pero fue derrotado militar, política e ideológicamente. Sin embargo, sus principales representantes en la filosofía (Heidegger), en la poesía (Ersa Pound), en las artes (Futurismo), en la economía (liberalismo económico vs. político) continúan a influir profundamente en el pensamiento contemporáneo. Además, ha resurgido agresivamente en el Tercer Mundo apoyado en regímenes militares con pretensiones modernizadoras)vii

c) La modalidad del plan socialista nacional en la URSS, para realizar la acumulación primitiva socialista en una zona atrasada en el desarrollo de las fuerzas productivas. Los métodos de planeamiento alcanzaron resultados inesperados, sobre todo para la “ciencia” económica dominante. El éxito económico y militar de la Unión Soviética ilustró dramáticamente la capacidadde la propiedad colectiva crear nuevas fuerzas productivas. Las dificultades de implantar un “socialismo desarrollado” en los años 70 y 80 llevaron a un fuerte cambio de orientación económica y geopolítica en la década del 80 presentada ideológicamente como una victoria del capitalismo en una pretendida “guerra fría”.

Las formas que adoptó la sobrevivencia del capitalismo indicaban la existencia de una “crisis estructural del sistema”. Puesto que existe un límite físico para el fenómeno del capitalismo de Estado dentro del capitalismo, se plantea la posibilidad de crear una nueva sociedad “post capitalista”. Kautski ya iniciara una polémica en el campo marxista al escribir sobre un superimperialismo, Hilferding en su fase final ya conceptualizara la idea de un “capitalismo organizado”. Pero Lenin ya caracterizara estas propuestas como proyecciones puramente lógicas de las tendencias existentes, sin aplicar una visión dialéctica que analizaría las contradicciones que encerraban estas “soluciones” parciales y comprometidas de desarrollo capitalista. En su propuesta de la Nueva Política Económica (NEP), en 1922, Lenin ya destacaba la situación contradictoria de que un Estado Socialista se veía obligado a apoyarse en relaciones de producción capitalistas y particularmente en el capitalismo de Estado para permitir la supervivencia de la revolución. La propuesta de la acumulación primitiva socialista de Preobrajenski (1926) asumía totalmente estas contradicciones. Pero él mostraba sin embargo las ventajas de que el Estado asumiera el planeamiento de la construcción de la economía socialista, aun que tuviera restricciones la socialización forzada en el campo y el planeamiento desde arriba de la industrialización. Sin embargo, él proponía la trasferencia de
los excedentes del campo hacia la ciudad. La acumulación primitiva socialista con todos sus excesos permitió a la Unión Soviética derrotar el militarismo nazista en la II Guerra Mundial. Era pues inexorable que la fantástica victoria soviética sobre los nazistas, fuese inmediatamente acompañada por la ofensiva de Patton sobre Berlin para paralizar el ejército rojo. Asimismo, el
criminoso bombardeo atómico de Hiroshima y Nagasaki buscaba detener el avance soviético en Asia. Al mismo tiempo se planteaba la amenaza de un nuevo padrón de desarrollo que hasta el mundo desarrollado tuvo que incorporar a través del Estado de Bienestar y que particularmente el mundo dependiente y subdesarrollado en general buscó imitar con sus Estados nacional democráticos. Los planos quinquenales se incorporaron a la gestión económica de países como México e India, aún cuando rechazaban políticamente el modelo de socialismo soviético.viii

El mundo colonial se levantaba e iniciaba un nuevo frente de lucha mundial: las luchas de liberación nacional y la instalación de Estados nacional democráticos en el mundo subyugado por las potencias imperialistas. Este nuevo frente partía con más clareza aún de una valorización del capitalismo de Estado que ya se revelara extremamente eficaz en las políticas de acumulación primitiva en la Unión Soviética, además de demostrar una eficacia militar impresionante. El período posterior a la Segunda Guerra Mundial profundizó la crisis estructural del modo de producción capitalista de una manera avasalladora. La victoria de la revolución china, la coreana, la vietnamita, la expansión de la revolución social en América Latina desde Bolivia (1952), Guatemala (1954), Cuba (1958) estimulaban nuevas victorias de la versión socialista de la lucha anticolonial. La India de Gandhi, la Indonesia de Sukarno, la Yugoslavia de Tito anunciaban entre otros el aparecimiento de un nuevo sujeto histórico que se inspiraba en el México revolucionario, en los “nuevos turcos”, y en otras experiencias que apuntaban hacia el ejemplo de un Estado poderoso para conducir la acumulación primitiva, sea ella capitalista o socialista. Después de la histórica reunión de Bandumg en 1955, estos nuevos
sujetos sociales adquirieron cara y programa que dio origen al exitoso Movimiento de los No-Alineados, cuyo programa contrario a la “Guerra Fría” que Estados Unidos e Inglaterra forjaron para detener una falsa amenaza soviética, terminó por imponerse en los años 90 con el fin de la “guerra fría”. Esta estrategia de paz fue conducida sin embargo en la URSS por una elite privatista sumisa al proyecto reaccionario y delirante del pensamiento único neoliberal. La ofensiva de los años ochenta y noventa del gran capital dio origen a la idea del fracaso del socialismo y de la victoria total del capitalismo, pero cualquiera que examinara con cuidado los fundamentos teóricos y prácticos de este programa podría demostrar su inevitable fracaso como yo lo hice tantas veces.ix

Era también evidente que el proceso de transición a una sociedad superior socialista tenía que abandonar la formulación stalinista que lo presentaba, no como una modalidad de transición llena de limitaciones, sino como un modelo a ser seguido por toda la humanidad. El intento de preservar las estructuras de estratificación social creadas en el período de acumulación primitiva y reforzadas por las dificultades de las dos guerras mundiales y por la guerra civil en defensa de la revolución, y más deformado aún por las exigencias y los costos absurdos de la II Guerra Mundial y de la Guerra Fría tendría que abrir camino a una nueva modalidad de transición hacia el socialismo que quedó profundamente sacrificada por las aventuras económicas impuestas por los neoliberales en estos países. La extensión de una etapa de hegemonía ideológica de un sistema económico, social y político en crisis elevó a un grado extremamente agudo su inseguridad. Sí a través de 2 guerras mundiales y de la experiencia totalitaria del nazismo el capitalismo había destruido brutalmente gran parte de la población del planeta, con el avance revolucionario de las fuerzas productivas a través de la revolución científico-tecnológica iniciada en la década de 1940 esta amenaza gana dimensiones colosales. La amenaza del holocausto nuclear, controlado precariamente a través de la creación de un grupo de potencias nucleares, se expande la capacidad destructiva del medio ambiente que asume el carácter de un amenaza de autodestrucción del planeta Terra. El mundo del mercado y de la propiedad privada se convierte en una amenaza a la supervivencia de la humanidad. Este cuadro reaccionario impidió percibir la extensión de la crisis estructural del capitalismo a muchos, desgraciadamente la mayoría, de los científicos sociales. Aquí debo hacer una reivindicación personal. Siguiendo una línea de pensamiento apoyada en una relectura sistemática y crítica de Marx y de la tradición de pensamiento marxista, sin ignorar la contribución de economistas no marxistas como Kondratiev, Keynes, Schumpeter, y tantos otros, particularmente la contribución de la teoría crítica del desarrollo de la CEPAL y de los autores llamados tercermundistas, sin dejar de afirmar y dar continuidad a nuestras conquistas teóricas de la teoría de la dependencia sobretodo en su versión marxista, sin dejar de rescatar el pensamiento nacional democrático de los líderes de la revolución democrática latinoamericana, pudimos mantener una elaboración teórica y analítica que resistió a la ofensiva neoliberal y que se ligó a la línea de pensamiento iniciada por Immanuel Wallerstein en torno de un campo de análisis apoyado en el poder heurístico del concepto de sistema mundial. Debemos resaltar también una pléyade de autores marxistas y no marxistas que han demostrado el vínculo profundo de la crisis del capital con la amenaza de supervivencia de la humanidad y del planeta Terra.

3.- LA TRILOGÍA SOBRE EL CAPITALISMO CONTEMPORANEO, LA CRISIS Y LA TEORÍA SOCIAL

En los últimos 10 años me he dedicado a sistematizar los conocimientos que el pensamiento crítico pudo organizar sobre esta problemática, trabajo que se expresó en la trilogía que publiqué sobre las ciencias sociales y el mundo contemporáneo. En primer lugar, publiqué el libro sobre La Teoría de la Dependencia: Balance y Perspectivas, editado en español por la Editorial Plaza y Janés, en México, y Sudamericana, en Argentina. La edición original brasileña se publicó en la Civilização Brasileira, en 2000. En este libro reivindico el esfuerzo del pensamiento latinoamericano que logró retirar del estrecho campo de las historias locales y nacionales los problemas del subdesarrollo y del desarrollo para situarlos en el plano de la historia universal. Después de nuestras investigaciones, el subdesarrollo no más podría ser tratado como una herencia de economías precapitalistas comunitarias y/o feudales sino como un resultado de la acumulación primitiva de capitales que dio origen a la moderna economía y sociedad capitalista. La trata de esclavos, la explotación de los metales preciosos, de las especiarías de los trópicos, la explotación de los pueblos originarios y el gigantesco movimiento comercial con las colonias fueron elementos fundamentales en la acumulación de riquezas que permitió a Europa no solo subyugar gran parte de la humanidad sino también realizar los cambios que dieron origen a la revolución industrial que permitió convertir el capitalismo en un nuevo modo de producción, fundado en la explotación absoluta y relativa del trabajo “libre” o asalariado a través de la plusvalía. Es profundamente perverso que las llamadas ciencias sociales se hayan dedicado a explicar a los pueblos colonizados, sometidos a estas condiciones deplorables, cómo alcanzar las condiciones de vida obtenidas por los pueblos colonizadores sin las ventajas obtenidas por su pasado colonizador y su presente neo-colonial e imperialista. Hemos desenmascarado este truco intelectual maldoso al ligar el fenómeno del subdesarrollo a la dependencia estructural de nuestras economía, sociedad y cultura a la economía mundial capitalista.

Al demostrar las consecuencias negativas de nuestra sumisión a una división internacional del trabajo que entregaba las actividades económicas más lucrativas y más estratégicas a los centros del poder mundial, apuntamos el compromiso del capitalismo dependiente con los mecanismos de superexplotación, concentración del ingreso y exclusión socioeconómica, y definimos así el camino de nuestra liberación y emancipación. Este camino pasa inexorablemente por la supresión de estos mecanismos. En el libro señalado mostramos también la repercusión internacional de este esfuerzo teórico latino americano en todos los continentes, inclusive en los países centrales, que llevó a una reformulación de los principios de las ciencias sociales con la crítica al eurocentrismo y la elaboración de una nueva teoría sobre el surgimiento y desarrollo del capitalismo como sistema económico social a partir del concepto de sistema mundial. Este cambio de los paradigmas analíticos abrió camino a un nuevo enfoque de los fenómenos sociales y a un movimiento profundo de reforma de las Ciencias Sociales.

Estos cambios se sintetizarón en el Informe de la Comisión Gulbenkian sobre Abriendo las Ciencias Sociales, coordinado por Immanuel Wallerstein, en este entonces presidente de la Asociación Internacional de Sociología. Asimismo, hemos buscado demostrar cómo surgió en nuestra región una modalidad de sumisión a la condición de dependencia a través de la reinserción de nuestro pensamiento en el cuadro de la modernización capitalista propuesta por el neoliberalismo. Este enfoque sirvió de base ideológica para la adhesión de amplios sectores de nuestra izquierda al proyecto neoliberal que tuvo su expresión más sofisticada en el gobierno de Fernando Henrique Cardoso en Brasil cuyo cuadro ideológico continúa prevaleciendo hasta nuestros días, a pesar de su fracaso histórico. En seguida me he dedicado a estudiar más detalladamente esta economía mundial que nació con el capitalismo y que pasó por cambios fundamentales en nuestros días. En el segundo libro de mi trilogía (Economía Mundial e Integración Regional Latinoamericana), editado por Plaza y Janés en México (2004), y que sirve de base al presente libro, hago un balance de los cambios operados en la estructura económica y en el movimiento cíclico del capital en la fase contemporánea.
Pude demostrar además en varios estudios sobre el tema, como se abría una oportunidad para la integración latinoamericana, en la medida en que el proceso de regionalización era el camino inevitable de la globalización capitalista y obligaba las regiones culturalmente articuladas – como la América Latina y el Caribe – a integrarse para defenderse de la globalización.x

Por fin, llegamos al libro con el título Del Terror a la Esperanza: Auge y Decadencia del Neoliberalismo, editado en 2008 en castellano por Monte Ávila, Caracas. Él plantea dos tesis centrales que creo ser una contribución importante al estudio de la etapa actual del capitalismo como sistema económico y como ideología. La primera es la afirmación sobre la petición de principio del pensamiento teórico neoliberal. Este pretende volver a las primicias básicas del liberalismo, establecidas en el siglo XVIII. Pretende demostrar que el “libre” mercado es un producto de la naturaleza humana, fundada en la idea del individuo posesivo como plena expresión de la naturaleza humana. Además del contenido ideológico evidente de esta construcción teórica, ya demostrado por varios autores, ella entra en choque con el carácter monopolista y la profundización del capitalismo de Estado que caracterizan el capitalismo contemporáneo. Si la hipótesis del libre mercado podría tener algún sentido práctico en el siglo XIX para imponer el dominio del capital sobre la economía mundial, en el siglo XX y más aún en el siglo XXI es una aberración inútil y equivocada que entra en choque con los hechos a cada día. De ahí el fracaso del neoliberalismo y del pensamiento único para inspirar políticas económicas coherentes. En mi estudio de la práctica del neoliberalismo demuestro como las políticas económicas de inspiración neoliberal aumentaron el déficit público y por lo tanto la intervención del Estado en la economía (disminuyendo el gasto social pero aumentando de manera explosiva los gastos financieros y militares). Al mismo tiempo, losgobiernos neoliberales crearon déficits comerciales, de un lado, y superávits, del otro, que introdujeron un desequilibrio fantástico en la economía mundial. Es evidente que estos desequilibrios fiscales y comerciales condujeron también a un desequilibrio monetario y a una oscilación de las divisas internacionales completamente dependientes de las intervenciones estatales y de los juegos monopolistas y especulativos que ningún mercado “libre” puede ni de lejos regular.

La segunda tesis que presentamos en este libro se refiere a la relación entre los regímenes de fuerza, fascistas y para fascistas, con el dominio ideológico y político del neoliberalismo. No fue una coincidencia que el desmoralizado grupo de la Universidad de Chicago encontrase el primer gobierno que los insertó en el mundo económico real a través del régimen fascista de Augusto Pinochett en Chile, ni es menos verdad que los gobiernos de Thatcher y Reagan que los propagaron en todo el mundo se fundaron en violentas confrontaciones con el movimiento sindical de sus países en un intento desesperado de destruir el “Estado de Bienestar” y los regímenes socialistas. Establecimos así en un cuidadoso análisis la correlación directa entre el terror de Estado y las políticas neoliberales que retiraron de los trabajadores derechos históricamente conquistados rebajando drásticamente sus sueldos al combinar represión estatal con represión económica a través de las recesiones, con su séquito de desempleo y desesperanza. Del Terror a la Esperanza: Auge y Decadencia del Neoliberalismo contribuye así a una compresión significativa del período recesivo de la economía mundial entre 1967 a 1994, tema que analizamos en el cuadro de las ondas largas de Kondratiev, contribución teórica y econométrica del economista ruso cuya vigencia hemos restablecido en la década del 1970 junto con Ernest Mandel, André Gunder Frank, Christopher Freeman y tantos otros.

Nos cabe ahora avanzar en el análisis de la nueva fase de la economía capitalista mundial iniciada con la recesión de 2008-2009, en la cual entran en crisis definitiva las soluciones provisorias impuestas en el período del auge neoliberal. Estos análisis ganaron una evidencia colosal con la crisis desatada en el segundo semestre de 2008. Ella demostró con enorme violencia algunas de las tesis de este libro:

1.     Los desequilibrios generados por las políticas neoliberales arriba citados abrieron camino para un gigantesco sistema financiero sostenido por la deuda pública, generada por el déficit fiscal permanente. Este sistema no puede mantenerse sin la transferencia colosal de recursos del sector productivo a un mundo económico financiero artificial sustenido por el Estado. El capitalismo de Estado pasa a ser el sostén fundamental de este nuevo orden capitalista, en su exacerbada dimensión financiera. La llamada “economía casino” tiene sus raíces en el capitalismo de Estado.

2.     La crisis actual pone en manifiesto la necesidad del capitalismo contemporáneo de garantizar con billonesxi de dólares estatales su funcionamiento. Aún no está claro cuánto tiempo aún la sociedad está dispuesta a sostener esta política estatal, ocultada por el neoliberalismo hasta que tuvieron que explicitarla claramente cuando esos desequilibrios alcanzaron niveles intolerables para el modelo institucional existente.

3.     La crisis actual tiene dos lados: en parte ella pone de manifiesto el fracaso de la famosa capacidad de equilibrio que se podría alcanzar por un “libre mercado” que no existe y jamás podría regular procesos tan fundamentales. Pero, por otro lado, un manejo mediático impresionante de la “crisis” permite confundir las personas para justificar la violenta y deficitaria intervención estatal a favor de la supervivencia del capital financiero para impedir “la crisis sistémica” que, según ellos, nos destruiría a todos.

4.    En consecuencia se combate la crisis con los mismos mecanismos que la generaran. Se pretende que la intervención estatal y la regulación que faltaron en el reino neo liberal será sustituida por unas nuevas intervenciones y regulaciones a servicio del equilibrio anti-cíclico.

5.    El anuncio de un déficit fiscal de 1 billón y 700 mil millones de dólares que prevé el presidente Obama para 2009 y la disminución de este déficit para cerca de 700 mil millones en 2013 podrá combinarse con una recuperación relativamente importante de la economía estadounidense. Es evidente sin embargo que una recuperación fundada en estos mecanismos será restricta y vacilante, profundizando a mediano plazo la crisis de los Estados Unidos y de su moneda. El caso japonés  en la década del 90 queda como referencia fundamental para los Estados Unidos en los próximos 7 a 9 años. Y es bueno acordar que Japón consiguió bajar su moneda drásticamente desde 1996 y mantuvo una tasa de interés negativa en este período. Sin embargo no logró recuperar un crecimiento económico sostenido.

6.    Es claro también que, mientras se mantiene este cuadro de “recuperación rasante” a alto costo en la Tríade (EE. UU., Europa y Japón) las economías emergentes estarán en ascenso, apoyadas en la expansión de sus mercados internos a través de distribuciones del ingreso más o menos profundas como resultado de una ascensión creciente de los movimientos sociales y sus éxitos políticos más o menos importantes. En esta fase de transición se abrirán las puertas para experimentos políticos cada vez más creativos, hasta que se inicie una nueva fase negativa de los ciclos largos, que llevará el capitalismo mundial y su dominio imperialista a una crisis de larga duración de gravedad colosal. Esperemos que, de esta vez, los saltos para soluciones económicas y sociales superiores, post-capitalistas o abiertamente socialistas, sean suficientemente fuertes para inaugurar un nuevo sistema mundial, asentado en una civilización planetaria, plural, igualitaria y democrática, que detenga los efectos brutales de largo plazo que unificará la crisis estructural del capitalismo a una nueva coyuntura depresiva (esta sí de largo plazo al combinarse con una fase B del ciclo de Kondratiev caracterizada por una depresión de largo plazo – 25 años – como vimos entre 1967 y 1994, como se puede ver en mi libro sobre Economía Mundial) Esta crisis revelará la debilidad del modo de producción capitalista para regir la humanidad. La conciencia de este fracaso no garantiza sin embargo la imposición de un modo de producción superior ni mismo la implantación de formaciones sociales progresistas capaz de preparar la transición hacia al modo de producción superior.

7.    Podemos esperar que los próximos 10 años serán de avanzo social y económico con mayor o menor avance político dependiendo de la conciencia de las fuerzas sociales emergentes y de la capacidad de sus liderazgos políticos de expresar y sintetizar sus necesidades y aspiraciones. Creo que los libros que componen esta trilogía podrán ayudar en esta tarea. Me gusta pensar que la vanguardia política de China pueda dialogar con mi esfuerzo teórico, como lo viene haciendo desde la traducción al mandarín de mi Imperialismo y Dependencia en 1992, seguida de 5 libros más.xii

Me propongo a dedicarme ahora, con varios compañeros, a formular las alternativas que se dibujan a partir de los avances producidos por la toma de conciencia radical de los movimientos sociales, que se expresa a través de la creación de gobiernos progresistas – que se formaron a partir de la decadencia del neoliberalismo. Al mismo tiempo, me estoy dedicando a elaborar una nueva crítica de la economía política del mundo contemporáneo, trabajo teórico más abstracto pero muy necesario, que espero ofrecer al público lector muy pronto, con el objetivo de entregar a los agentes de una nueva era de transformación revolucionaria planetaria, los instrumentos necesarios para su éxito practico.

* Este texto fue preparado como prologo a la edición peruana del libro “Economía Mundial,
Integración Regional y Desarrollo Sustentable: Las nuevas tendencias y la integración latinoamericana”, Editorial de la Derrama Megisterial, Lima 2010.
** Professor Emerito de la Universidad Federal Fluminense, Presidente de la Catreda e red de Economia Global y Desarrollo Sustenible. ( REGGEN) www.reggen.org.br

Notas

i Carlos Marx, Crítica de la Economía Política, seguido de la Miseria de la Filosofía, Editora Nacional, México, reimpresión 1973, Prólogo, p. 7.

ii Idem, Ibidem, p. 8

iii La sistematización de la concepción marxista de la transición socialista ha sido objeto de una amplia polémica histórica que se ve obligada a redefinirse permanentemente en consecuencia de la diversidad de formas históricas y de mecanismos por las cuales la humanidad en general y las varias experiencias nacionales y locales hace cambiar su propio destino.

iv Las formas que adopta esta participación creciente de los trabajadores en la creación de los regímenes de un modo de producción superior es un proceso extremamente diversificado y cabe al pensamiento crítico revolucionario estudiarlas no solo desde un perspectiva lógica y axiomática (doctrinaria) pero sobretodo en su evolución práctico-histórica.

v También Rosa Luxemburgo sistematizó la importancia del Estado y del comercio exterior para la realización y la reproducción capitalista. Ella no partió sin embargo del fenómeno monopólico y sus impactos sobre el funcionamiento de la economía capitalista moderna y contemporánea.

vi El concepto de “capitalismo monopolista de estado” ya surge en el libro de Bujarin sobre la economía mundial. En los años 20 Lenin reconoce la posición de Bujarín y se inaugura una tradición leninista de estudio del capitalismo monopolista de Estado que llegó a su auge en los años de 1970 y 1980. La hegemonía del pensamiento único neoliberal ejerció un terror intelectual sobre estos debates haciéndolos regredir al final de los años 80.

vii Ver mi libro Socialismo o Fascismo: el dilema latinoamericano y el nuevo carácter de la dependencia, edición atualizada, Edicol, México, 1975. Ver nuevos debates sobre el tema en Democracia e Socialismo no Capitalismo Dependente, Editora Vozes, Brasil, 1989.

viii La influencia de la experiencia socialista soviética sobre las políticas públicas occidentales ya empieza en los años 30 cuando la URSS crece en altos índices mientras el mundo capitalista mergulla en la recesión generalizada y profunda.

ix Véase los varios artículos que ha escrito sobre las falacias del neoliberali9smo y la síntesis final que se encuentra en mi libro: Del Terror a la Esperanza. Auge y Decadencia del Neoliberalismo, Monte Ávila, Caracas, 2007. La edición original en portugués se publicó en 2004 por Idéias e Letras.

x. Podría citar algunos artículos en los cuales demostrábamos el nuevo curso en que en tendíamos a ingresar como producto de la evolución del sistema mundial capitalista. La tesis central que hemos sostenido en estos estudios podría resumirse en la afirmación de nuestro artículo de 1989 en la Revista Brasileria de Ciência Política (Vol. 1, no. 1, marzo 1989, p. 84-85): “ A questão da integração regional se converte pois em uma necessidade crescente e é evidente que o Brasil deve ocupar um papel protagônico nesse processo. Queira ou não ele está envolvido na presidência da OEA, no Grupo de Contadora e na América Central, na formação de um Pacto Amazônico indispensável e cada vez mais urgente, na integração do Cone Sul e m todas as iniciativas regionais como a ALADI, o SELA e tantos outras, Esta é a hora para uma grande iniciativa diplomática que deve sair do plano burocrático governamental para envolver todo o povo brasileiro”.

xi Billones en español equivalen a millones de millones, cifras que se nombren en inglés con la palabra “trillons”.

xii He tenido gran entusiasmo con la edición en mandarín de mis trabajos: Imperialismo y dependencia (1992 y 2004); La Teoría de la Dependencia: balance y perspectiva, Economía mundial, integración regional y desarrollo sostenible, reunidos en el libro El Reto de la Globalización – ensayos en homenaje a Theotonio Dos Santos (2004); Hegemony and Counter Hegemony, The Globalization constrains and processes of regionalization, colección de artículos del seminarios del REGGEN de 2003, organizado con
la Xie Shogning y Gao Xian (2005). En el momento actual encontrase en traducción para publicación el libro Del terror a la esperanza, auge y decadencia del neoliberalismo. Todos ellos han sido editados por Social Sciences Academic Press, de la Academía de Ciencias Sociales da China.

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