jueves 22 de octubre, 2020

RENOVACIÓN

Publicado el 14/07/10 a las 3:12 am

Por Constanza Moreira.

En el total de los legisladores, tomando diputados y senadores, con la excepción de los colorados, los menores de treinta años, son casi inexistentes».

¿Qué festejan? se preguntaban muchos, mirando la abigarrada multitud que vitoreaba a los miembros de la selección uruguaya, que con un gol sobre la hora, habían evitado una derrota en toda la línea y habían dejado, ¡oh magia!, la ilusión de haber podido ganar si tan solo hubieran tenido cinco minutos más…

¿Qué festeja toda esa multitud en la calle, como si hubiéramos ganado?, se decían quienes se lamentaban amargamente de una derrota, que aunque vaticinada, allí, en la cancha, se vio que no era tan clara ni tan cierta. ¿La garra charrúa? ¿La entrega, el valor, la entereza? ¿El estar entre los cuatro primeros? ¿O sólo festejan porque ya estaban allí, y bueno, después de todo, tampoco nos fue tan mal? ¿Celebramos los uruguayos una derrota digna? ¿Tanto como una victoria?

Era raro, y era conmovedor. «Mal pero bien», tituló la Diaria al día siguiente, en una frase que pareció encajar justo en el ánimo colectivo.

Luego, se prepararon los festejos para recibir a los héroes de la celeste. Hoy llegan. Y allí, en las escalinatas del Palacio Legislativo que de tanto homenaje a la política fue testigo, se homenajeará el fútbol uruguayo. El «nuevo» fútbol uruguayo, dicen algunos.

¿Sabes por qué festejan?, dijo alguien: «porque los quieren». A ellos, a los que han renovado una antigua comunión entre la gente y el equipo de todos. A ellos, los que se entiende dejan una lección: de coraje, de entrega, y de esfuerzo. Tres virtudes clásicas de la moral dura que se dice construyeron el Uruguay «de oro». Austeridad, esfuerzo, coraje. No son las virtudes clásicas, pero supieron fungir dentro del decálogo de las virtudes nacionales. Y hoy, en el sentido común que se instala desde el fútbol, estas virtudes parecen encarnar en el equipo celeste, y especialmente, en el maestro Tabárez. Todo un coro de atributos del que no podrá nunca faltar el principal: la modestia, porque sino, no seríamos uruguayos (y sobre todo, no nos diferenciaríamos de los argentinos, nuestro alter ego, nuestro espejo contrario, esa referencia moral y cultural por oposición a la cual nos hemos construido desde el inicio de la historia).

En esta semana asistimos a otras formas de la renovación, esta vez desde la política. Por primera vez se alteró la constitución del Tribunal de Cuentas y de la Corte Electoral: una demanda largamente postergada del FA para que la composición de estos organismos reflejara los pesos políticos electorales. Dado que la renovación de ambos requería mayoría especial en el parlamento, y el Frente Amplio no contaba más que con sus propios votos, tuvo que esperar a que se instalara una política de conciliación nacional, a través de la integración de los partidos tradicionales a los entes y organismos del Estado, para conseguir «destrabar» la situación. Luego de que se votaran las últimas venias para nombrar a los directores faltantes de las instituciones del Estado, se procedió al nombramiento de las autoridades en el Tribunal y en la Corte Electoral. La ceremonia fue obsequiada con discursos que hablaban de las virtudes de la unidad nacional, y celebraban lo histórico de esta nueva integración.

Esta semana también asumieron los «nuevos» en la Intendencia. Probablemente lo más aclamado fue la llegada de mujeres a estos cargos. Por primera vez en la historia del país, tendremos mujeres intendentas electas. Patricia Ayala, Adriana Peña y Ana Olivera.

Estas renovaciones políticas, aunque van con algún retraso respecto a lo que hoy se cree percibir de nuestro fútbol, son parte del mismo movimiento. Un recambio imprescindible en un país al que le cuesta cambiar. Que se arraiga en viejos mitos, incapaz de construir los nuevos. Que se abraza a viejos liderazgos, incapaz de construir nuevos. ¿Cuan nuevos son los «nuevos» que se incorporan a la política nacional a través de las Intendencias y de la integración de los nuevos organismos? Una mirada atenta a la renovación de la clase política uruguaya que se produce con la instalación de este nuevo gobierno, dice mucho sobre dónde estamos. Y todo lo que falta para que, como el fútbol, demos una lección de recambio «refundacional» de viejas prácticas.

Entre el jueves y el viernes de la semana pasada asumieron los nuevos intendentes. Son bastante jóvenes, la mayoría, y eso llama la atención. Ocho de los diecinueve intendentes tiene entre 40 y 50 años: esto es, poco menos de la mitad. Una tercera parte tiene entre cincuenta y sesenta años, y una cuarta parte tiene más de 60 años. Sin embargo, el panorama de los partidos es distinto, caso a caso. Los intendentes del partido Colorado son los más jóvenes (y esto se repite también entre los legisladores): los dos que asumirán tienen menos de 50 años. Entre los del Partido Nacional un 42% tiene entre 40 y 50 años, un 42% tienen entre 50 y 60, y sólo un 17% (2) tienen más de 60 años. El Frente Amplio ostenta el plantel más envejecido. Dos de ellos tienen más de sesenta años, y otros dos (Patricia Ayala y Oscar de los Santos) son «jóvenes» (tienen menos de 50 años).

La «clase dirigente» a nivel sub-nacional, tiene menor edad relativa que los legisladores, y que el Ejecutivo en su conjunto. Esto es: son más jóvenes. Algo que en el Uruguay, merece ser aplaudido, aunque no siempre la edad es sinónimo de una actitud mental y una disposición política que refleje la renovación.

En el total de los legisladores, tomando diputados y senadores, con la excepción de los colorados, los menores de treinta años, son casi inexistentes. Los legisladores con edades entre 30 y 40 años, son el 3% en el FA (un solo legislador tiene esa edad), el 13% en el Partido Nacional, y el 19% en el Partido Colorado. Los legisladores con edades entre 50 y 60 años son mayoría en todos los partidos: 29% en el FA, 44% en el Partido Nacional y 29% en el Partido Colorado. En el FA llaman la atención los mayores de sesenta años, que son una proporción importante de la bancada: casi la cuarta parte (no llegan a ser la quinta parte en el Partido Nacional, y son la décima en el Partido Colorado).

Así, mientras la pirámide de edades del FA aparece fuertemente concentrada entre los 50 y 70 años (son el 52% de los legisladores), en el Partido Nacional, esta está concentrada en el tramo de 40 a 60 años, al igual que en Partido Colorado (70% y 63% respectivamente). Ello evidencia a una élite del FA más envejecida que el resto. Ello se refleja también en el gabinete.

Tomando en cuenta los Ministros y sus subsecretarios, el promedio de edad es de 53 años. Sólo uno tiene menos de 40 años, y sólo una quinta parte tiene entre 40 y 50 años. Cuatro de cada diez tienen entre 50 y 60 años y tres de cada diez, más de 60 años. El gabinete es un reflejo de la propia estructura de edades de los parlamentarios del FA.

Claro está que ello limita la renovación etaria, y esto se evidencia en las nuevas autoridades del Tribunal de Cuentas y la Corte Electoral. En el Tribunal de Cuentas, la persona más joven tiene 54 años. De los siete titulares, la mitad tienen entre 50 y 60 años, y la otra mitad entre 60 y 70 años.

En la Corte Electoral, de los nueve integrantes, descollan dos «menores»: entre 40 y 50 años, ambos provistos por los partidos tradicionales, Sandra Etcheverry (42) y Gustavo Silveira (44). Dos integrantes tienen entre 50 y 60, y el resto, más de 70.

Así, el panorama de nuestros logros en materia de renovación política, arroja luces y sombras. Es de festejar la renovación de los intendentes, y especialmente, que lleguen mujeres a esos cargos. Y también es de festejar la nueva integración del Tribunal de Cuentas y de la Corte Electoral. Pero en ambos organismos, al igual que en el propio gabinete del gobierno, así como es notoria la ausencia de una parte de la vida (los más jóvenes) es llamativo el peso de la otra (los más viejos).

Hoy, cuando festejemos la victoria de los jóvenes jugadores uruguayos, recordemos también que les debemos algo más que festejos. Les debemos, en especial a los jóvenes, un lugar en la política y un espacio en la vida pública para que aquí también se pueda renovar el vínculo que nos une como comunidad. Quizá nos vaya como a la selección. No estaría mal, ¿verdad?

http://www.larepublica.com.uy/contratapa/416940-renovacion

3 Comentarios para “RENOVACIÓN”

  1. Sergio Piñeiro Miguens

    Jul 14th, 2010

    No tengo claro de que fecha es esta nota de la politóloga, hoy senadora, creo, Moreira, por la que nuestro Editor, tiene, por lo visto, particular debilidad. Supongo que la habrá escrito antes de que en la cárcel de Rocha quemaran a los presos y no hay de ella nada más reciente.

    He buscado alguna referencia en nuestra página respecto al mismo asunto. Supongo que estará y no la encuentro.

    Salud.

  2. AIDA

    Jul 17th, 2010

    Puig acusó al Estado uruguayo por violar a diario los derechos de los presos el día 14 de este mes en http://www.pvp.org.uy/?p=1358 :

    «Para Puig hoy “no basta únicamente con eliminar la ley” sino que además el Estado debe iniciar un proceso social que “termine con esa sensación de impunidad y de falta de solidaridad” que hay en la población. Que esa sensación de impunidad “se vive y se transmite en la violencia en el hogar y contra las mujeres”.

    «Confesó que sintió “mucho dolor” cuando en los últimos días escuchaba comentarios de la gente e “incluso de los periodistas cuando aludían al incendio ocurrido en la cárcel de Rocha y que terminó con la vida de 12 personas”.

    “Me dio mucha pena que la gente justificara la situación que vivían a diario esas personas y que los periodistas se refirieran a ellos como ‘los reclusos muertos’; nunca como ‘las personas muertas’”.

    «Puig señaló que “el Estado uruguayo viola a diario los Derechos Humanos de las personas que se encuentran en las cárceles” y por ello está “en deuda con la sociedad”.»

  3. Sergio Piñeiro Miguens

    Jul 20th, 2010

    Gracias, Aida.

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