Establecer como página de inicio

Partido por la Victoria del Pueblo ANULAR LA LEY DE IMPUNIDAD

Cómo se llama esto que pasa en Venezuela

Escribe: Ivonne Trías

En Venezuela está pasando algo tan importante que los medios de información trabajan intensa y sincronizadamente para ocultarlo: parece que es posible redistribuir la riqueza nacional, sin matanzas, sin desaparecidos, sin presos políticos y con libertad de expresión. 

Primeras impresiones al llegar a Caracas en vísperas del referendo revocatorio: demasiado rojo, demasiados uniformados, demasiada imagen presidencial de un lado; y del otro, demasiado insulto reaccionario, demasiada mentira flagrante en la prensa escrita y televisada, demasiada falta de argumento para el odio.

El antimilitarismo puede ser mal consejero para un informe periodístico. Los uniformados están en todas partes, a tu lado en el cíber, escribiendo o chateando, en el boliche, tomando café con sus amigos, en las tiendas y en las plazas.

Perdida en las alturas de un cerro, a quilómetros del centro, la periodista era seguramente la imagen de la perplejidad. "Oie, mi amor, tú estás perdida aquí... Si tú quieres io te guío hasta donde tú vaias", dijo un soldado interminable, uniformado hasta los dientes y bastante armado para una jornada electoral. Y sí, algo impensable en Montevideo o Buenos Aires resultó posible y natural en Venezuela.

Por la noche, en una amplia terraza de La Castellana, lejos de las diminutas casas del cerro, un grupo de intelectuales festejaba también la victoria del No. "Nosotros no somos chavistas, no adoramos al líder, pero apoyamos sin restricciones todo lo que está haciendo, todos sus planes sociales y el rumbo que le está dando al país."

Entonces, después de las primeras impresiones, hay que anotar quiénes son los que están con Chávez. Están los pobres de los cerros, porque han ingresado a la ciudadanía empezando por el elemental registro civil que no existía para ellos antes de Chávez. Hasta ayer un deslave del cerro arrastraba caseríos y personas sin que se pudiera saber cuántos ni quiénes eran los muertos. Están los militares, porque también han redignificado su función y se han insertado en la sociedad como cualquier ciudadano. Pero están también con Chávez (algunos) intelectuales y empresarios de sectores medios en quienes la noción de realidad pudo más que la tentación secesionista.

LOS HECHOS. La pregunta que agobia a cualquier propuesta del Frente Amplio uruguayo (¿cómo se financia?) está respondida para el proceso bolivariano: todo proyecto social se financia redirigiendo una parte de la renta petrolera a ese fin.

En materia de salud el problema era grave. En el año 2003 la Alcaldía del Municipio Libertador llamó a concurso a médicos para ejercer en las comunidades de los barrios caraqueños. De los 50 médicos venezolanos que se presentaron, desertaron 30, porque no querían vivir en las comunidades. Los planes Barrio Adentro, articulados por el Instituto Municipal de Desarrollo Local en el marco del Convenio de Cooperación Técnica con Cuba, cambiaron el panorama. Según el representante de la Organización Mundial de Salud (OMS) en Venezuela, Renato Gusmao, esta entidad reconoce a las misiones Barrio Adentro como "la experiencia más exitosa que en materia de salud se haya desarrollado en un año y en la cual se ha logrado atender a más de 17 millones de venezolanos". En la última reunión de la OMS en Ginebra, ante el reclamo de más información sobre las misiones Barrio Adentro realizado por distintas naciones, se decidió apoyar la realización de un encuentro de evaluación de dichas misiones y la publicación de un libro traducido a varios idiomas con sus conclusiones. El programa Barrio Adentro cuenta con unos diez mil médicos cubanos, enviados a cubrir asistencia primaria en salud. No es la primera vez que los médicos cubanos participan en este tipo de misiones en distintos países, pero esta vez encontraron en Venezuela un tejido barrial organizado que potenció su inserción y su labor educativa en salud.

Contar con un médico en esos populosos barrios que no tenían ningún tipo de asistencia es un cambio de tal magnitud en la calidad de vida y la dignidad de las personas involucradas que la campaña de la Coordinadora Democrática en contra de la presencia de los médicos cubanos -"una muestra del castrocomunismo de Chávez"- choca contra un muro infranqueable.

En educación, las misiones Robinson y Sucre atienden desde el nivel básico de lectoescritura destinado a un millón y cuarto de analfabetos, pasando por el nivel de educación primaria y secundaria hasta asegurar el ingreso a la universidad a miles de jóvenes excluidos de este nivel por falta de cupos o de medios para pagar la matrícula. A tal fin se abrieron tres universidades públicas y se proyecta la apertura de otras seis en los próximos dos años. Algo similar sucede con las leyes de vivienda, de tierras, de pesca, de hidrocarburos: benefician por primera vez a millones de venezolanos.

DESCARTEMOS LOS HECHOS. Ante estos resultados la oposición se refugia en el método aconsejado por Juan Jacobo Rousseau para estudiar la realidad: "empecemos por descartar los hechos". ¿Por qué? Según el sociólogo y docente universitario Edgardo Lander, "para el pensamiento liberal-colonial (y en buena parte racista) de la oposición venezolana, incluyendo buena parte de sus intelectuales, nos encontramos en Venezuela en presencia de un proyecto político-militar, dictatorial, autoritario, demagógico, decimonónico, antihistórico, estatista, etcétera". Y en tales condiciones es imposible que el gobierno de Chávez pueda contar con el apoyo de la mayoría. Se trata simplemente, según Lander, "de una imposibilidad epistemológica. Algo que no es concebible en el pensamiento" y que, por tanto, no puede ocurrir en la realidad. Estos deslindes y rupturas sociales, incluso cognitivas, de la sociedad venezolana tienen, según este autor, una correspondencia territorial: sólo se ve lo que está cerca, aquello con lo que se tiene contacto. Lo que pasa fuera de los muros y rejas de las "urbanizaciones" (barrios de clase media o alta) no existe. Nada tiene pues, la fuerza suficiente para modificar la convicción de estos sectores de que ellos son la realidad: si ellos son antichavistas, Venezuela entera lo es. Si Chávez ganó el referendo es entonces, necesariamente, o bien porque compró los votos (del populacho imbécil que se deja comprar) o actuó con demagogia, o bien porque en realidad no ganó sino que hubo fraude. La realidad no es verdad.

ESTÁ EN LA BICHA. Más que el término "autoritario" o "demagógico", el que esgrime la derecha y asusta a la izquierda es el término "populista", al que se echa mano con generosidad excesiva para hablar de Chávez.

¿En qué categoría meter al gobierno bolivariano de Venezuela?

"Populismo", etiqueta El País de Madrid; "populismo radical", advierte el Comando Sur del ejército estadounidense; "nacional-populismo tropical", construye Le Monde.

"¿Y si es populista, qué?", dice a BRECHA el periodista y escritor brasileño Gilberto Maringoni. "Se puede criticar que no construya una herramienta política para llevar adelante este proceso, un partido, pero no se puede criticar que sea populista cuando ha cedido verdadera soberanía al pueblo, no discursos ni espejitos de colores sino hechos. Si eso es populismo, bienvenido sea, ya quisiéramos más populistas así en Latinoamérica."

Aunque la crisis del Estado de bienestar revitalizó la discusión sobre los populismos, dando lugar a interesantes trabajos revisionistas (como los presentados por Pierre André Taguieff, Paul Piccone y Tim Luke en la conferencia organizada por la revista neoyorquina Telos en 1994), los diccionarios de ciencia política siguen identificando populismo con demagogia, sin reconocer diferencias entre la dádiva del demagogo y el respeto a derechos incluidos en la Constitución. Hoy todos los chavistas saben lo que dice "la bicha", ese librito azul llamado Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Es la bicha la que dice que todos los venezolanos tienen derechos, no Chávez.

Siguiendo la fina lógica de Le Monde, a su definición del proceso venezolano como "nacional-populismo tropical" podría agregarse que se trata de una "demagogia constitucional".

Entre tanta polémica por encontrar la categoría adecuada, Chávez se abstiene de definiciones dogmáticas. "¿Estamos buscando en Venezuela la abolición de la propiedad privada y la sociedad sin clases? No creo", dice, entrevistado por el escritor paquistaní Tariq Ali (www.planetaportoalegre.net). Dice también que él prefiere morir en la batalla antes que levantar una bandera revolucionaria pura y no hacer nada. Entonces hace, mientras mantiene un emotivo romance con las masas, abre puertas, da acceso, legaliza, redistribuye.

En todo caso estamos ante un populista que apela a tal punto a la democracia directa que es capaz de poner su propio liderazgo en juego a través del instituto del referendo revocatorio. Un populista revocable no debería producir tanto miedo.

Tomado de www.brecha.com.uy