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Partido por la Victoria del Pueblo ANULAR LA LEY DE IMPUNIDAD

  

Los estadounidenses y la misión imperial

Escribe: Emir Sader

Los estadounidenses asumen como suya la doctrina militar del gobierno Bush, su carácter de nación imperial con “una misión” civilizatoria en el mundo. El mandato recibido por el presidente es inequívoco: la opinión pública de su país lo apoya y pide más de lo mismo -guerra, truculencia, unilateralismo y derecho de ataques preventivos.

El significado mayor del voto de los estadounidenses esta semana es la asunción de su “misión” –“destino”, dirían algunos de ellos– imperial en el mundo. De los dos temas centrales de la campaña –situación económica, con énfasis especial en los impuestos y en la creación de empleos, y guerra en Irak–, el primero presentaba diferencias entre los dos principales candidatos, con Kerry prometiendo crear empleos y sustituir la política de Bush de disminuir los impuestos de los ricos. En el segundo –el tema de la guerra–, las diferencias fueron menores, con Kerry asumiendo la continuidad de la guerra, el aumento del presupuesto militar y el envío de más tropas a Irak, de forma similar  a Bush.

Así, el voto mayoritario a Bush confirma la política belicista del gobierno estadounidense, pero una parte de los votos por Kerry también representa una aprobación inicial a la guerra –como votó Kerry en el Senado– y especialmente a la continuación de la guerra y a la apuesta de que ella puede y debe ser vencida por los EUA –como asumió el candidato demócrata. La gran mayoría de la opinión pública estadounidense votó, por lo tanto, por la política imperial de los EUA en el mundo.

Aunque diferenciada, con mayoría de los “EUA profundos”, estados pequeños del interior en los que Bush triunfó más claramente, con peso determinante de los hombres adultos blancos –los que se abstienen suelen ser los ancianos, las mujeres, los negros, los inmigrantes, los jóvenes–, la mayoría –el “consenso fabricado”, según la expresión de Noam Chomsky– asume la política de guerra estadounidense como suya. El mensaje es claro: los estadounidenses se atribuyen el derecho de intervenir preventivamente en situaciones en que creen que se hallan en riesgo, que por lo tanto tienen el derecho de intervención militar unilateral, independientemente de cualquier legislación u organismo internacional, y que lucharán para mantenerse como única superpotencia mundial. En suma, los estadounidenses asumen como suya la doctrina militar del gobierno Bush, su carácter de nación imperial, con “una misión” civilizatoria en el mundo.

Difícil queda la situación de liberales, allá y acá. Aquí, aquellos que pretendían separar la sociedad estadounidense de Bush, repudiando a éste y apostando a la democracia “de los EUA”, ya no pueden hacerlo. O condenan Bush y a la sociedad que lo prestigia o asumen los dos, ahora indisociables. El autoritarismo y el sentimiento imperial de los estadounidenses afloró de forma abierta a partir de septiembre de 2001 y se consolidó desde entonces.

El mandato recibido por Bush es inequívoco: la opinión pública de su país lo apoya y pide más de lo mismo: guerra, truculencia, unilateralismo y derecho de ataques preventivos. Una gobierno imperial para una sociedad imperial.

Emir Sader, profesor de la Universidade de São Paulo (USP) y de la Universidade do Estado do Rio de Janeiro (Uerj), es coordinador del Laboratório de Políticas Públicas da Uerj y autor, entre otros, de “A vingança da História".

CARTA MAIOR, 4/11/2004