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Partido por la Victoria del Pueblo ANULAR LA LEY DE IMPUNIDAD

Los golpes cotidianos

Por Emir Sader

En la era neoliberal, ya no son necesarios golpes militares. Bastan los mercados. Es ese el golpismo cotidiano que está por detrás de la acción de la oposición, de la creación del clima de ingobernabilidad, con acusaciones que el mass media monopolista multiplica. La salida de la crisis pasa por movilización popular y propuestas alternativas.

Noam Chomsky afirmó que ya no son necesarios golpes militares –como los que derrumbaron João Goulart, Salvador Allende, Isabel Perón, entre tantos otros. En la era neoliberal, del reino de los capitales especulativos, bastan los mercados. Los golpes se hicieron golpes de mercados. Los múltiples ataques especulativos, con fugas concentradas y macizas de capitales, encienden poderosos petardos de inestabilidad, dejando gobiernos fragilizados por la dependencia de esos capitales, en situaciones de ingobernabilidad.

Nosotros conocemos bien esos ataques, esos golpes. Ellos nos atacaron durante el Plan Cruzado, llevando el país a la moratoria en situación difícil. Nos atacaron en 1998, cuando se hacía insostenible la política monetaria del gobierno de FHC, ataque camuflado durante la campaña electoral, para permitir la reelección del entonces presidente –con todas las compras de votos que la prensa denunció, pero que la propia mayoría comprada por el binomio PSDB-PFL impidió transformar en CPI y blanquear– e inmediatamente desatar la crisis abierta que llevó el gobierno a elevar las tasas de intereses a un 49,5% (sic).

Volvieron a atacar Brasil durante la campaña presidencial de 2002. El miedo al posible gobierno de Lula llevó a una enorme fuga de capitales, con una brusca devaluación del real, atentando contra la voluntad mayoritaria del pueblo brasileño por terminar con las políticas de FHC y construir un gobierno centrado en las políticas sociales.

Es ese el golpismo cotidiano que está por detrás de la acción de la oposición. Ellos no necesitan golpear a las puertas de los cuarteles –como muchos de ellos hicieron en 1964 y hicieron carrera política blindados por la dictadura, de que los casos de ACM y Jorge Bornhausen son ejemplares. Se apoyan en las amenazas de la fuga de capitales, cuentan con el equipo del Banco Central infiltrado en el gobierno, subiéndose al carro de una victoria que estuvo contra ellos y que desfiguran con sus políticas.

La creación del clima de ingobernabilidad, con acusaciones diarias que el mass media monopolista privada recoge y multiplica, ahorra el proceso ya constituido contra Henrique Meirelles, rellenado de pruebas y evidencias, porque es su aliado, porque fue electo senador por los tucanes de Goiás, porque mantienen dentro del gobierno las políticas de FHC. Pero acusan cotidianamente, basados en sus nuevos aliados –Severino Cavalcanti y Roberto Jefferson –, no golpean a las puertas de los cuarteles, pero telefonean a los bancos, a las redacciones de los periódicos –son las nuevas vivandeiras que azotaron la política brasileña al largo de los años 50 y 60, hasta consigan dar el golpe de 64.

Se completa el cuadro con el presidente que produjo la fragilidad de la economía brasileña, aquel que anunció que la estabilidad monetaria traería todas las felicidades para el pueblo brasileño, que la globalización era un “nuevo Renacimiento” (sic) para la humanidad, que promovió el mayor proceso de corrupción de la historia brasileña, con la privatización del patrimonio público que promovió –ahora él y sus ex-ministros recogen dividendos con pagos millonarios por conferencias y por asesorías.

Ese es el golpe cotidiano de cada día. Hasta que se cambie de política económica, se termine con la dictadura de las tasas de intereses, del superávit fiscal, de la estabilidad monetaria. Ahí el golpismo especulativo quedará definitivamente fuera de moda. Hasta allí, sólo la movilización popular y las propuestas alternativas –como apunta la Carta al Pueblo Brasileño, lanzada por los movimientos sociales– pueden superar positivamente la crisis que sangra el gobierno y amenaza reponer en el gobierno la derecha brasileña, subida a la alianza PSDB-PFL.

Tomado de Carta Maior, 22/06/2005.
Traducción de Angel Vera para www.pvp.org.uy

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