Establecer como página de inicio

Partido por la Victoria del Pueblo ANULAR LA LEY DE IMPUNIDAD

 

 

El desafío de cambiar el PT

Por Emir Sader

 

Con sus elecciones internas, el PT tiene la oportunidad de elegir un comando que combine el proceso de renovación, llevado a cabo por su nueva dirección, y un contingente significativo de la izquierda, dando nueva sangre, más combatividad y una fuerza moral que el PT está necesitando.

Si el PT quiere rescatar su papel como partido de izquierda necesita sobretodo cambiar mucho. Cambiar su relación con la militancia del partido, cambiar su relación con el gobierno, cambiar su relación con la intelectualidad, cambiar su clima de debate interno, cambiar la relación entre su práctica y su teoría, cambiar su proceso de formación de cuadros, cambiar su capacidad de análisis político, cambiar su visión del Estado y de la sociedad brasileños. Y, está claro, hacer una operación manos limpias interna, que recupere el espíritu público, indispensable para un partido de izquierda.

En suma, o el PT cambia mucho, o habrá perdido definitivamente todo lo que construyó al largo de las últimas décadas. Los objetivos son muy difíciles, porque justamente en este momento el partido perdió fuerza moral, puede perder más cuadros, tiene que acarrear la carga de un gobierno que mantiene una política económica antipopular y con un ineludible proceso interno de recuento de responsabilidades, que debe dejar muchas heridas.

¿El PT puede conseguir eso? El Proceso de Elecciones Directas (PED) es un momento de renovación de su dirección, como nunca el PT había vivido. El partido tiene la posibilidad de elegir una dirección que combine el proceso de renovación llevado a cabo por la nueva dirección que asumió recientemente el partido y un contingente significativo de la izquierda, dando nueva sangre, más combatividad y una fuerza moral que el partido está necesitando. Los miembros del PT pueden mandar un mensaje claro en el sentido de la renovación que el partido necesita, condición para que esta pueda ser llevada adelante.

Ese cambio aislado no será suficiente para alcanzar los objetivos mencionados arriba, pero en la relación con los movimientos sociales, con la intelectualidad, con el gobierno, en la generación de un clima saludable de debate interno, esa nueva composición ciertamente ayudará.

Construir la teoría a partir de la propia práctica significa retomar un intercambio intenso con el trabajo intelectual, encontrando espacios para él dentro del PT y relacionándose con lo que se produce fuera del partido. Reencontrar el PT de los movimientos sociales significa retomar una relación de intercambio directo con ellos, dentro y fuera del PT.

Pero el gobierno de Lula es el gobierno del PT y hacer todo eso –por mucho que sea– es apenas recalificar el partido para poder actuar en la dirección de la superación de la política neoliberal hegemónica dentro del gobierno. Es calificarse con propuestas de salida del modelo actual y de inicio de la construcción de un Brasil post-neoliberal.

Sin eso, los cambios internos habrán servido para acumular fuerzas para la redefinición del perfil de la izquierda en Brasil en un país post-gobierno Lula, pero no evitarán la derrota de dimensiones estratégicas que significaría inscribir en la historia brasileña que un líder obrero llegó a la presidencia de la República, con un partido de los trabajadores, y reprodujo el Brasil de las injusticias, de la miseria, de la financierización y de la violencia.

No se abandona un patrimonio como el del PT, como quien se cambia de ropa, por más incómoda que ésta se haya tornado. Salir del PT es sólo una posición perfectamente posible. Pero ¿qué hacer? Mantener ahí la definición es “irse a casa”, despolitizarse, desanimarse, abandonar la lucha. Quizás deba definirse un espacio más fértil de acumulación de fuerzas, más allá de las riñas y disputas que suelen caracterizar a la izquierda especialmente en épocas de retroceso. Éstas existen y sólo forman parte del proceso de atomización, parte de la derrota de la izquierda, en vez de espacio de su rescate.

Los que participan del PED ¿están obligados a continuar en el PT y entonces participar para ganar e irse en una actitud electorera? Menos aún tiene sentido salir del PT en la fecha límite para poder encontrar otra leyenda en la que presentarse. También configuraría un oportunismo electorero. Ya basta con el PSOL, que comprometió de raíz la posibilidad de una polarización unificadora a la izquierda del PT, al fundar apresuradamente un partido –con una visión electoral, dado que la campaña de fundación es una campaña de firmas para conseguir su legalización y no un gran debate nacional sobre la refundación de la izquierda. Contribuir aún más a la atomización de la izquierda sería un deservicio a una izquierda ya tan golpeada por sus propios errores.

Cambiar el PT es un desafío que vale la pena – mostrar que se intentó al máximo agotar la posibilidad de rescate de la principal fuerza producida por la izquierda brasileña en su historia –, si queremos demostrar que nuestra alma no se empequeñeció.

Traducción de Angel Vera

Tomado de Carta Maior, 31 de julio 2005.

PVP - Partido por la Victoria del Pueblo - Frente Amplio - Uruguay