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Partido por la Victoria del Pueblo ANULAR LA LEY DE IMPUNIDAD

 

 

NAFTA al fuego

Escribe: Manuel Fernández López

Dos países suprimen sus mutuos aranceles aduaneros cuando cada uno espera vender en el otro sus propias producciones –ampliando su propio mercado con el del otro– y comprar del otro aquellos bienes que no produce y necesita –es decir, complementando sus economías–. La unión aduanera es claramente un estímulo al comercio entre los países que la integran. Pero también es una reducción del comercio con países exteriores a la unión, que antes de la unión actuaban como proveedores e importadores de producciones de los países miembros de la unión. Jacob Viner (1892-1970), economista de origen canadiense y uno de los más destacados (entre los años veinte y los cincuenta del siglo XX) y autor de Estudios sobre la teoría del comercio internacional (1937), se ocupó hacia 1950, en su libro La cuestión de la unión aduanera, del novedoso tema de la integración económica, y acuñó los conceptos de “creación de comercio” (trade-creation) y “supresión de comercio” (trade-diversion), para remedirse al incremento de comercio entre los países miembros de la unión y a la reducción de comercio con los países exteriores de la unión. De ello se deducía que una integración económica era beneficiosa en la medida en que la creación de comercio superase la supresión de comercio. La obra tenía como trasfondo el proceso de acercamiento entre antiguos enemigos: Francia, Alemania, Holanda, Bélgica y Luxemburgo. Viner, sin embargo, evaluaba un área de libre comercio a la manera de Ricardo y otros economistas del siglo XIX, como un espacio de intercambio de mercancías, sin libre movimiento de factores ni importantes asimetrías en cuanto al tamaño económico de los países integrantes. Hoy, a más de una década del Nafta (sigla de North American Free Trade Association), que formó una unión aduanera entre Canadá, EE.UU. y México, se puede apreciar claramente, cuando se juntan un pez grande y un pez chico, quién gana y quién pierde. Antes de la unión México era autosuficiente en bienes alimenticios de origen rural (granos y oleaginosos). Después de la unión fue invadido por capitales de EE.UU. que sustituyeron los antiguos cultivos por transgénicos y crearon un desempleo rural de 2 millones de empleos, y una migración a EE.UU., adonde 7 de cada 10 trabajadores agrícolas son mexicanos. La contrapartida es que 7 de cada 10 mexicanos ahora son pobres y viven de las remesas de los emigrados.

 

Tomado de Cash, Página 12, 28/5/2006.

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