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Movilización Social

Una América Latina en Transformación

Entrevista a Marta Harnecker (Brasil de Fato).

Para mucha gente, sobre todo para los que acompañan las transformaciones en América Latina, el nombre de la cientista política Marta Harnecker es conocido. Por años, sus análisis han sido indispensables para entender lo que se pasa en el continente. Chilena que vivió años en Cuba después de huir de la represión del general Augusto Pinochet, esta pensadora sintonizada con el movimiento obrero ha recorrido incontables países, inclusive Brasil, para conocer de cerca la realidad del movimiento social y popular. Actualmente, ella está dedicada a la revolución bolivariana liderada por el presidente Hugo Chávez Frías. Marta Harnecker estuvo recientemente en Río de Janeiro, acompañando la comitiva del gobierno de Venezuela que vino a participar de la Cúpula de Río de Janeiro.

Brasil de Fato- ¿Cómo ve la coyuntura de América Latina después de la reelección de George W. Bush?

Marta Harnecker - Todos sabíamos que no había gran diferencia entre John Kerry y George W. Bush en cuestión de política internacional. Con Kerry, la política externa no cambiaría mucho, pero habría alguna diferencia. De ahí que, yo estaba del lado de aquellos que, en Estados Unidos, apoyaban el candidato demócrata. Para nuestras luchas, la situación no cambia mucho. Tenemos que enfrentar el imperio con toda su fuerza.

BF - ¿Nada, entonces, cambia para nosotros?

Marta - Yo encuentro, repito, que nuestras tareas no cambian mucho, porque en nuestro continente la resistencia contra el modelo neoliberal avanza, sea con Kerry o Bush. Aún falta mucho por construir, pero estamos avanzando. Los resultados de las elecciones de los últimos años reflejan eso. Nuestros pueblos están escogiendo candidatos que, al menos simbólicamente, representan una alternativa al neoliberalismo. Digo simbólicamente, pues, entre la ejecución del programa y la práctica, en algunos casos hay aún grandes distancias. Distancias que, si no son acortadas, reciben la punición de los pueblos, como en el caso del presidente Lucio Gutiérrez, de Ecuador.

BF - ¿Y cuando las promesas no son cumplidas?

Marta - En el caso ecuatoriano, es evidente que los movimientos indígenas que apoyaron Gutierrez ya han concluido que erraron y tienen que buscar alternativas. No me sorprendería que el presidente fuera derrumbado. Nuestros pueblos llegaron al estadio en que, por lo menos, están dispuestos a resistir. Hubieran conseguido cambiar gobiernos, como el de Fernando de la Rua, en Argentina, y, en Bolivia, el cambio de Gonzalo de Lozada por Carlos Mesa. Pero no basta resistir, o derrumbar gobiernos. No estamos más en la época de una izquierda destructiva, sino en la de una izquierda que puede crear alternativas. Para eso, es fundamental la organización popular. Hoy, sin ella, ninguna alternativa es posible. Es lo que muestra Venezuela, donde el presidente Chávez ganó ocho procesos electorales, fue confirmado democráticamente. Él consiguió vencer y crecer porque el pueblo se fue organizando.

BF - Por favor, explique mejor.

Marta - El venezolano es un gobierno que se está moviendo en el marco institucional heredado, pero hace un gran esfuerzo para cambiarlo. Fue el gobierno de América Latina que colocó como fundamental que, para transitar por la vía pacífica, era necesario cambiar las reglas del juego institucional anterior. Consiguió cambiar la Constitución, pero eso no basta. Es necesario crear leyes, tener una correlación de fuerzas en el Parlamento que permita hacerlas. El aparato institucional y burocrático, tanto en los ministerios, como en los gobiernos provinciales y ayuntamientos, fue heredado. Tal aparato impide la materialización de un proyecto de país diferente y transformador.

BF - ¿Cómo el gobierno de Chávez cambió el marco?

Marta – El aparato institucional puede triturar los cuadros. Para avanzar en las medidas sociales, resolver los problemas más agudos del pueblo como la pobreza, el analfabetismo, educación, salud, el gobierno bolivariano creó misiones, o sea, espacios de actuación fuera de los ministerios. Esta fue la manera de atender gente que nunca fue atendida, pues los ministerios eran estructuralmente incapaces de hacerlo.

BF - Eso pasa en Brasil y en toda América Latina.

Marta - Claro. Con un esquema viciado era imposible cumplir todas las tareas sociales. El presidente Chávez partió hacia nuevas formas de organización de los ministerios, y hasta creó nuevos. En estos, el pueblo organizado tendría que tener activa participación, tanto en la fijación de las metas locales como en el control de las tareas. Nada de eso es posible sin que se organice y presione. El pueblo tiene que ayudar, y el gobernante aceptar la presión popular.

BF - ¿Y cuando eso no pasa?

Marta - Hay un tema muy complicado para la izquierda, la del qué hacer cuando no hay candidatos que la representan. Fue lo que aconteció en las últimas elecciones en Venezuela, donde había candidatos sin mucho apoyo, pero fueron impuestos por la cúpula. Los electores reclaman que esos candidatos hayan sido electos. Tenemos que analizar la cuestión de la abstención en Venezuela, que fue grande.

BF – ¿Cuán grande?

Marta - Cerca de un 60%. En el proceso venezolano, yo sostengo que toda la pedagogía del presidente Chávez lleva al crecimiento político del pueblo. Ese pueblo que salió a las calles y consiguió la vuelta de Chávez, sin que haya habido una orientación política, sintiéndose protagonista. A pesar de toda la campaña mediática contra el gobierno. Un pueblo que, además de eso, decidió bloquear la información, simplemente dejando de ver las televisoras opositoras y comprar los periódicos de esos grupos.

BF - Entonces, ¿el papel de los mass media es relevante?

Marta - Sabemos que la guerra actual es mediática. Recuerdo siempre lo que Noam Chomsky dice: la represión es a la dictadura, lo que la propaganda es a la democracia. O sea, la democracia burguesa puede mantenerse porque los mass media convencen a las personas que ese es el mejor de los mundos, crea ilusiones con las novelas, que hoy son el opio del pueblo. En Brasil me asombra que puede haber muchas favelas, pero en todas las casas se ve una antena de TV.

BF - ¿Y qué hacer frente al poder mediático?

Marta - No hay cómo las fuerzas progresistas puedan competir con los mass media burgueses. Entonces, ¿cuál es la salida? Nuestra práctica diferente. ¿Por qué en Porto Alegre, durante mucho tiempo, con todo los mass media en contra, la izquierda en el gobierno creció? Porque hubo una práctica política diferente y las personas veían, y cuando eso pasa, se crea distanciamiento crítico frente a los mensajes de la oposición.

BF - En Uruguay, además de la victoria de Tabaré Vázquez, ¿fue importante para la izquierda haber conseguido también mayoría parlamentaria?

Marta - Claro. Y eso vale para Lula, pues no se pueden juzgar los gobiernos sin un análisis de la correlación de fuerzas. Cuando la izquierda analiza un gobierno muchas veces olvida la correlación de fuerzas. No se puede comparar el gobierno de Chávez con el de Lula. El primero, como dice el propio Chávez, es una vía pacífica, pero no desarmada. ¿Qué significa eso? ¿Que el pueblo está armado? No. Significa que es una vía pacífica que cuenta con el apoyo de la fuerza armada institucional, quiere decir, la gran mayoría del Ejército apoya Chávez.

BF - ¿Y en Brasil?

Marta - Chávez es el primer gobierno que coloca como bandera de su elección el cambio de las reglas de juego institucional, porque sabía que necesitaba una nueva Constitución, e hizo la propaganda electoral predicando una Asamblea Constituyente. Y consiguió cambiar la Constitución y, luego, la correlación de fuerzas del aparato institucional. Eso Lula no lo consiguió. Aunque Lula ganara con mayor apoyo electoral que el de Chávez, en 1998, no se puede olvidar que estos resultados fueron producto de una amplia política de alianzas, necesaria para ganar en las urnas, y más necesaria para gobernar el país. El Partido de los Trabajadores es minoría en ambas cámaras del Poder Legislativo. A eso, añádase que Brasil depende mucho más del capital financiero internacional que Venezuela con su petróleo.

BF - ¿Cómo ve las diferencias entre el gobierno de Venezuela y  otros de América Latina como Brasil y Argentina, por ejemplo?

Marta - Además de la correlación de fuerzas, del cambio de la Constitución, de una nueva correlación de fuerzas en las instituciones, y de apostar a la organización popular, está la cuestión del petróleo. O sea, Venezuela, es un país inmensamente rico que tiene una gran entrada de divisas con el oro negro que, en un primer tiempo, estaba bloqueado por la exigencia de la oposición. Hoy, con las divisas con el petróleo, Venezuela tiene la posibilidad de no depender de las políticas del Fondo Monetario Internacional. No es la situación de la mayor parte de los países latinoamericanos. Otros países no tienen la libertad económica que tiene Venezuela.

BF - ¿Critica las críticas de la izquierda a Lula?

Marta - Encuentro que es necesario tener en cuenta muchos elementos y, que, a las veces, la crítica es un poco superficial. Es preciso crear alternativas. Aplaudo aquellos que dicen no estar de acuerdo con lo que está ocurriendo en Brasil, pero reconocen que hay un gobierno en disputa y si no existen fuerzas capaces de inclinar balanza, eso queda ahí. Hay una responsabilidad muy grande de la persona que critica. Ser radical no significa pronunciarse a favor de soluciones más radicales, sino crear las condiciones para hacer las cosas. Recuerdo que los salvadoreños discutían hacer una marcha por la paz y discutían si saldrían con la bandera del socialismo o de la paz. Los más radicales querían la primera. Los otros decían que con la de la paz reunirían cristianos y personas que no eran socialistas. Decidieron finalmente hacer una marcha por la paz y reunieron una enorme cantidad de gente. Todos los que asistieron salieron fortalecidos para continuar la lucha. Eso es mucho más radical.

BF - Entonces, ¿cúal es el camino?

Marta - Yo creo mucho en construir fuerzas. Yo diría que ese es mi tema. El arte de la política es esa: crear fuerzas para hacer en el futuro lo que no se puede hacer hoy. Hay una reflexión sobre quien es el oportunista. Aquel que dice que no tiene fuerza y se adapta. El revolucionario es aquel que sabe que no tiene fuerza, pero se coloca de forma de crear las condiciones para eso. Inventa, busca como cambiar la correlación de fuerzas. Son dos posiciones distintas: una conformista, oportunista, otra, para mí, revolucionaria, la que trabaja por construir las fuerzas que permitan alcanzar los objetivos. Se equivocan los que creen ser más de izquierda porque lanzan discursos muy de izquierda. Y digo más: aquel que quiera ser radical, que trabaje para construir las fuerzas sociales y políticas que permitan serlo. Se lucha creando. De ahí que prefiero la idea de distinguir entre una izquierda destructiva y una constructiva. (Participó Beatriz Bissio)

Autor: Mário Augusto Jakobskind.

Tomado de Brasil de Fato, 30/12/04

Traducción: Angel Vera.