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Partido por la Victoria del Pueblo ANULAR LA LEY DE IMPUNIDAD

 

 

La integración de América Latina

Venezuela bolivariana

Escribe: HUGO CORES desde Venezuela.

 

En Venezuela está en curso un proceso de cambios de una extraordinaria vitalidad. Pacífico, democrático, nacional y radical. Su influencia es un factor que no se puede eludir cuando se analiza la situación actual de la región.

El gobierno bolivariano de Hugo Chávez recibió como herencia un país herido por la desigualdad social y la subordinación económica ante las grandes transnacionales del petróleo. Una nación profundamente dividida, con recursos, corrupción y despilfarro y, a la vez, con una parte considerable de su población empujada hacia la marginalidad y la pobreza. Un país gobernado por partidos incondicionales ante el imperio, dotados de una necedad y una ceguera especialmente agravadas.

Contra sus deseos, esta oligarquía intransigente cumplió un papel esencial en el proceso: en abril de 2002, al desconocer la legitimidad y el apoyo democrático con que contaba el presidente Chávez, impulsaron un golpe de Estado que resultó abortado. En este caso, el crimen contra las instituciones hizo ingresar a la escena a un convidado de piedra: las masas populares.

La irrupción de los criollos en el drama político de 2002 abrió el camino para un período nuevo en las transformaciones que conmueven Venezuela. La presencia masiva del pueblo le ha dado a los cambios una profundidad cada vez mayor.

Los hechos se suceden con una energía y una vitalidad que sorprende. La creatividad y la audacia de Chávez dan respuesta a una amplia gama de problemas sociales, económicos y culturales que sólo podían ser resueltos a partir de una acción de corte radical, de una revolución: iniciativas con mucho impacto popular, como las que tienen que ver con la reconstrucción educativa, la Misión Robinson de alfabetización; la Misión Vuelvan Caras, que procura calificar para el trabajo; o la impactante Misión Barrio Adentro, que lleva la asistencia médica a los lugares donde viven los más pobres.

Una actitud de firmeza frente al imperialismo norteamericano y en defensa del patrimonio venezolano va junto a una política de amistad y colaboración con Cuba y de acercamiento al Mercosur, sin excluir relaciones variopintas con otros países de la región.

La oposición de adentro y de afuera

Mientras tanto, la oposición conservadora, en la que no faltan ex guerrilleros de los años 60 y 70, conserva el poder económico y el apoyo tácito de las espesas burocracias estatales y municipales que, por ineptitud o corrupción, sabotean toda iniciativa de cambio de signo popular.

Esos sectores tienen muy poco respaldo popular, pero detentan el control de la mayoría de los medios de comunicación, especialmente de la televisión, que ya es, dentro y fuera de Venezuela, ejemplo emblemático de manipulación informativa. Lo rutinario es el ocultamiento, la mentira y el agravio grosero a las autoridades elegidas legal y democráticamente por la mayoría del pueblo.

La actividad económica se desarrolla dentro de pautas de respeto por la propiedad privada. Los antiguos ricos siguen siendo extremadamente ricos y, en las áreas de la ciudad en las que viven las clases altas, la exhibición del lujo -en las casas, los automóviles, las vidrieras- junto con la abundancia de narices fruncidas, brindan una foto instantánea de la realidad venezolana de hoy. La de las clases que hacen alardes pero que han sido políticamente derrotadas por un movimiento popular y nacional de muy amplia base democrática.

Como hay un relanzamiento de la actividad económica, también hay nuevos ricos. Y no todos están contra el gobierno. Como suele ocurrir, aprovechados de adentro y de afuera, hacen su agosto. Comen y callan.

Crecimiento económico y también social

En Venezuela, en los últimos tres años, transcurre un profundo despertar democrático, un proceso de toma de conciencia de sus derechos por parte de millones de hombres y mujeres. Acceden a la ciudadanía después de decenios de marginación y despojos. Su dignidad como personas es respetada, no sólo por la letra de la Constitución y de las nuevas leyes. También por los tangibles efectos de una efectiva redistribución de la renta.

Los precios del petróleo, precios que nadie le regaló a este país sino que lo supo conquistar, han acrecentado la masa de recursos disponibles. Cuando Chávez accedió a la Presidencia el precio de 7 dólares el barril, hoy se paga casi diez veces más.

A diferencia de la secuencia tradicional latinoamericana, en la que los períodos de prosperidad sólo sirven para enriquecer a sectores minoritarios en el poder, con el gobierno bolivariano es el Estado el que dispone de los recursos de la renta petrolera. Y lo hace con un gobierno que actúa desde una concepción de justicia social y de defensa activa de la dignidad de las personas. Con un proyecto nacional que toma como eje, por fin, a las políticas de redistribución: mejoras en la salud, en la educación, en el empleo. Y con un proyecto de integración latinoamericana apuntado a superar nuestra balcanización en pos de la construcción de una patria grande.

Las misiones

Algunos organismos internacionales dicen que en Venezuela no se advierten avances en la lucha contra la pobreza.

Elijamos la hipótesis menos mala. Es posible que en los registros estadísticos ajustados al padrón internacional para una buena parte de los logros de la revolución bolivariana no se haya encontrado todavía la forma adecuada de medirlos.

Grandes realizaciones sociales de la revolución bolivariana se están sustanciando a través de "misiones", formas originales de intervención estatal paralelas a la acción de los ministerios.

Como sea, ignorar los efectos de las misiones es un grueso error. El impacto de la acción de los médicos cubanos en la Misión Barrio Adentro, mal medido afuera, es un dato visible de la realidad. Ataques y calumnias a la presencia cubana abundan. Pero el respaldo multitudinario a la labor médica se extiende con fuerza en las zonas más pobres del país, empezando por los que habitan en los cerros del centro de Caracas, donde por primera vez llegan los médicos y las medicinas, la previsión y la vivencia solidaria.

Inicialmente, la derecha atacó a las Misiones. Pero el 3 de diciembre habrá elecciones presidenciales y, reconociendo el apoyo popular con que cuentan, los candidatos de las derechas han empezado a aceptar sus formidables aportes. Las Misiones perdurarán, dicen, si ellos ganan. Incluso serán mejores...

La hostilidad exterior

Hay una gran campaña contra el gobierno de Chávez. Desde los EEUU y desde Europa. También en América Latina.

En estos días se anuncia que las autoridades españolas quieren saber cómo transcurrirá la elección en Venezuela. Quieren transparencia, dicen.

Los representes del Estado Español, especialmente los integrantes del Partido Popular, que son los más exigentes con su pretensión de auscultar la pureza del sufragio en Venezuela, ¿cómo están por casa? ¿Cuál ha sido su conducta en el respeto de los derechos civiles y políticos de sus conciudadanos?

Lewis Carroll recomendaba que, cuando se disponían a juzgar a alguien, los jueces anotaran antes en una tablilla su propio nombre. De ese modo no se olvidarían de quiénes eran en el momento de juzgar a los demás.

El partido de los herederos de Franco, el asesino de la República Española, que ha puesto toda clase de obstáculos para que los españoles de hoy sepan dónde están los cuerpos de los miles (¿decenas de miles?) de fusilados del franquismo, ¿con qué autoridad moral pretenden erguirse como árbitros de la transparencia venezolana?

Por lo demás ¿será desinteresada la ibérica atención hacia esta democracia? ¿Nada tendrán que ver los bancos españoles que actúan en América Latina? ¿Nada que ver las transnacionales del petróleo?

No le faltan enemigos al proceso bolivariano. Eso, como frenteamplistas, nos interpela. Chávez irrita no sólo a las clases reaccionarias de Venezuela, también a los EEUU.

Hoy, Chávez, junto con Fidel, simboliza el anhelo de justicia en el continente rico y con hambre. Y también la defensa de la soberanía y la dignidad de las naciones latinoamericanas.

La irrupción bolivariana desestabiliza el statu quo y la resignación en la sociedad del privilegio.

A la vez, con su propuesta de otra forma de integración, contrapuesta al ALCA y a los TLC con los EEUU, la revolución bolivariana amenaza la subsistencia del orden imperial que saquea a nuestra América Latina.

PVP - Partido por la Victoria del Pueblo - Frente Amplio - Uruguay