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Partido por la Victoria del Pueblo ANULAR LA LEY DE IMPUNIDAD

PT: izquierda o nada

Escribe:  EMIR SADER

El PT sólo tendría sentido si fuera de izquierda. Así como el gobierno del PT sólo tendría sentido si fuera un gobierno de izquierda. Las élites tradicionales saben de eso, la derecha es de derecha. Resta a la izquierda ser de izquierda.

El PT sólo tendría sentido si fuera de izquierda. Así como un gobierno del PT sólo tendría sentido si fuera un gobierno de izquierda. Para mantener la política económica neoliberal, para definir los parámetros del gobierno por metas financieras y no sociales, para no realizar definitivamente la reforma agraria que Brasil precisa, para mantener políticas sociales focalizadas y fragmentadas, para fortalecer un modelo primario exportador y no transferir el dinamismo de la economía hacia el mercado interno de consumo de masas –en suma, para mantener Brasil tal cual es– no es preciso el PT. Cualquiera de las otras siglas existentes lo pueden hacer. Lo hicieron antes del gobierno del PT y volverán a hacerlo después.

El PT nació como un partido de los trabajadores, de la resistencia a la dictadura y a los patrones. Se desarrolló como partido ligado a los movimientos sociales, de resistencia contra el neoliberalismo, luchando para que la democracia se extendiera de la esfera política a la social, denunciando a las élites tradicionales por sus responsabilidades por el país más injusto del mundo, combatiendo el programa de (contra) reformas de Fernando Henrique Cardoso, luchando por la reforma agraria, por la no dependencia del país al pago de la deuda externa, por intereses bajos para un modelo de crecimiento volcado a la distribución de la renta.

Ser de izquierda hoy es ser anti-neoliberal, y eso lo fue el PT a lo largo de su historia. Ser de izquierda hoy es salir del modelo actual e implementar otro centrado en metas sociales y no en metas económico-financieras, es fortalecer vigorosamente el sector público en detrimento del sector mercantil, es desarrollar políticas universalizadas en detrimento de las focalizadas, es golpear duramente la hegemonía del capital financiero.

O el gobierno del PT hace eso a partir de ahora, o será un gobierno como otro cualquiera. No habrá sido un gobierno de izquierda, no habrá privilegiado las políticas sociales, no habrá gobernado a favor de las grandes mayorías, no habrá favorecido la movilización y la conciencia del pueblo, no habrá afirmado la soberanía popular y nacional, no habrá afirmado y extendido los derechos de la masa de la población -es decir, no habrá sido un gobierno de izquierda.

Habrá desperdiciado una oportunidad histórica única, saldrá del gobierno desgastado, como un partido cualquiera, sin identidad ideológica, sin legitimidad popular, sin capacidad de movilización, sin perspectiva futura. Será una sigla más. Si no fuera para ocupar el espacio de la izquierda, si no fuera para levantar una perspectiva de superación del neoliberalismo, de construcción de una democracia con alma social, no habrá valido ser gobierno, no habrá valido la pena la larga acumulación de fuerzas mediante luchas y movilizaciones históricas.

Para que todo eso haya valido la pena, es necesaria la grandeza de asumir las responsabilidades históricas, los desafíos del momento, con la audacia y el espíritu de lucha de los que decidieron fundar un nuevo partido, no para ser la nueva forma de lo viejo, sino para romper con las políticas de las élites tradicionales y no ser más una rama de ellas. El PT sólo tendría sentido si fuera de izquierda. Así como el gobierno del PT sólo tendría sentido si fuera un gobierno de izquierda. Las élites tradicionales saben de eso, la derecha es de derecha. Resta a la izquierda ser de izquierda.

Traducción: Angel Vera.

Tomado de Agencia Carta Maior, 17/2/05.

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