jueves 18 de julio, 2019

Los torturadores, Washington y el encubrimiento institucional (Dossier)

Publicado el 22/04/19 a las 7:55 pm

Las siguientes reflexiones de William Marino complementadas con las declaraciones en video de Luis Puig y Raul Olivera delimitan la trama del horror, la bestialidad, los asesinatos ordenados desde Washington y el interminable encubrimiento institucional.

Los torturadores

Que tema este para escribir sobre los torturadores y quienes los encubren. Los torturadores son sádicos, sínicos, maulas, por lo general son mercenarios.

Otra de esas categorías de torturadores es que siempre pertenecieron a las fuerzas armadas, pues son los entrenados para matar, son los seres especiales no solo en las técnicas de torturas, tanto físicas como sicológicas. Los torturadores siempre van unidos al poder, pues su logística es muy grande y por lo tanto sus gastos también lo son. La tortura en ese ámbito no es nueva, es milenaria.  La iglesia y los conquistadores usaron la tortura como una cosa natural y corriente. La edad media, la época del oscurantismo, es el símbolo más real y que muchos quieren esconder, la tortura esa para todo aquel que se rebelara contra la autoridad.  En la Gaceta de Ámsterdam 1757, es publicada una crónica sobre el suplicio de Damiens «condenado a pública retractación en la puerta de la Iglesia de Paris. Contiene las reacciones detalladas de la víctima, luego de cada procedimiento vejatorio. Descuartizado, atenazado, quemado, poco a poco, siempre estuvo a su lado, para consolarlo el cura párroco Saint Paul.   Nuestro país nunca estuvo alejado de esa práctica de torturas, cometidas por los que asistían y defendían el poder, económico y político.  O el toque a degüello en las cargas militares, no es eso: ¿una tortura que le toca sufrir al que es derrotado?  Quien no recuerda a los defensores de la heroica Paysandú.  

Parece que nos hemos olvidado del uso común en las comisarias de la picana, los plantones, el que te despertaran en la celda con baldes de agua helada, el dejarte de dar de comer, en el dormir en calabozos fríos y húmedos.  Seguro que aquí éramos nenes de pechos, por eso Jorge Pacheco Areco y toda su pandilla de seguidores autoritarios autorizaron la traída de todo tipo de artefactos para torturar y también quienes lo sabían manejar, tal vez el instructor más conocido allá sido, Dan Mitrione, «asesino» que se instalo en el segundo piso de la Jefatura de Policía de Montevideo.

Daniel A. Mitrione «Dan» era un italiano que se fue a los EE.UU. que era un policía común, paso a formar parte de la Oficina de Seguridad Pública (OPS) que era una agencia gubernamental de los EE.UU. creada en 1957 para «brindar capacitación técnica a las fuerzas policiales de los países amigos». Para muchos, Mitrione no era un torturador, pues nunca lo dijo, ni se presento con ese rotulo, era Maestro en técnicas avanzadas de contrainsurgencia».  Pero su paso por la Republica Dominicana y Brasil dejo una estela de muerte a través de la tortura.  No nos debemos de olvidar que es por esa, 1970, que el Plan Cóndor o sus antecesores ya están en funcionamiento.

Los técnicos en la tortura refinada franceses ya habían desembarcado en Paraguay, Bolivia y Argentina.   Por eso decimos que nuestro ejército NO estaba alejado, de la técnica, de detención, tortura y desapariciones. ¿Cuántos oficiales y soldados fueron aprender las técnicas de contrainsurgencia a la Escuela de las Américas en Panamá o la de Fort Benning? Allí la enseñanza de la Tortura para la obtención de datos siempre estuvo presente.  Hoy al igual en el ayer, en el mundo la tortura esta mas a la vis y e s a su vez mas refinada, tanto por parte de los grandes ejércitos, policías o guardias particulares, como la ya desaparecida (pero aun existe) Blackwater.   

Uruguay, entre 1968 y 1985, tuvo más de 50.000 detenidos, miles de presos cientos de desaparecidos y cientos de muertos. Lo mas curioso es que la inmensa mayoría de esas personas NO fueron guerrilleros, eran gente común, eran maestros, trabajadores, profesionales, médicos, estudiantes, amas de casa, prácticamente ninguno estaba armado, si todos tenían lápiz y papel.  

Tanto Sanguinetti, como Lacalle durante su presidencia negaron que en este país hubiera existido la tortura y/o desaparecidos, es mas durante el primer gobierno de Sanguinetti 1985-1990, las citaciones enviadas por jueces, a esos personajes con galones, que se dicen oficiales de las fuerzas armadas, eran encajonadas y/o puestas en caja fuerte bajo llave.  Esto los militares lo realizaron aquí en nuestro país con la complicidad de casi todos los medios de comunicación, es decir prensa, radio y televisión.  NO fue solo ese «gordito» que se ríe cuando lo sacan a pasear en la camioneta policial rumbo al juzgado.

En Uruguay existieron cientos de torturadores, por no decir miles a lo largo del periodo dictatorial, o tendríamos que ¿volver a dar la lista de torturadores?  La destitución del comandante en jefe del ejército, por saber y ocultar algo que ya se sabía, es decir que Gavazzo es un asesino torturador, por parte del Presidente Vázquez. Los integrantes del Tribunal Militar deberían ir presos por no informar, POR LO TANTO SON COMPLICES, a los jueces que estaban ante un monstruo asesino y torturador confeso.     Los cientos de torturadores no realizaron sus torturas solos, tuvieron la complicidad de muchos civiles, de jueces de aquel entonces, los medios de comunicación, prensa, radio o TV, todos ocultaron, todos colaboraron para que estos «monstruos» asesinos, violadores y ladrones NO pagaran en la cárcel tal como se lo merecían.

William Marino, uy.press, 12/4/2019

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