jueves 18 de julio, 2019

El Frente Amplio, los militares y la doctrina de la seguridad nacional (Dossier)

Publicado el 16/04/19 a las 2:39 am

«Aún persisten vestigios de fascismo en las Fuerzas Armadas» se dice en un reciente artículo de Caras & Caretas. Este juicio lapidario nos trae a la memoria las críticas que el Gral. Licandro realizó a la gestión frenteamplista del Ministerio de Defensa. Por ello, hoy compatimos el artículo de Caras & Caretas a miembros actuales de la comisión de Defensa del Frente Amplio y una vieja entrevista al Gral. Licandro del semanario Voces en el expresaba sus diferencias. Al parecer, el Gral. no se equivocó y habrá que enmendar el paso.

Aún persisten vestigios de fascismo en las Fuerzas Armadas

Frente Amplio propone eliminar Doctrina de la Seguridad Nacional

Por Pablo Silva Galván

Actividades de acción cívica, autobombo y silencio sobre violaciones a los derechos humanos indican la vigencia de la Doctrina de la Seguridad Nacional en las fuerzas armadas. Para cambiar esta realidad el Frente Amplio propone en su programa 2020-2025 cambiar planes de estudio, inclusión de los militares en la sociedad, entre otras. Al mismo tiempo avanza la consideración parlamentaria de la nueva ley orgánica militar, la que introducirá cambios sustanciales como la reducción de la pirámide de oficiales y el redimensionamiento de las fuerzas.

Recientemente el Frente Amplio (FA) aprobó su programa 2020-2025 que incluye varias propuestas sobre defensa. Están dirigidas a erradicar de las Fuerzas Armadas todo vestigio de la Doctrina de la Seguridad Nacional. Esta concepción, elaborada por el Pentágono en el contexto del enfrentamiento con la Unión Soviética y adoptada por los ejércitos de América Latina, sigue contaminando tanto a la formación como a las concepciones militares, dijeron a Caras y Caretas Eduardo Alonzo, integrante de la Comisión Especial de Defensa del FA, y el presidente de esa comisión, Gustavo Scaron.

“Este programa en materia de defensa es un paso adelante importante, a diferencia del anterior. Es una propuesta que en primer lugar define, al igual que el anterior, la concepción de la defensa nacional pero intenta, a través de una serie de pasos, de herramientas, erradicar definitivamente la Doctrina de la Seguridad Nacional. Por lo tanto es un programa que parte de esta premisa. Plantea que dentro de nuestras fuerzas armadas hay vestigios de esta concepción. De eso dan cuenta los fallos de los últimos tribunales de honor.

“Por otro lado el programa habla de una concepción artiguista de las fuerzas armadas, que lo retoma del programa anterior, lo profundiza. Y por otro lado plantea el tema de la inclusión de las fuerzas armadas en todo lo que tiene que ver con la vida de la sociedad, en toda su complejidad. Este tema es un hilo conductor que atraviesa toda la propuesta programática.

“Hay una definición que nos parece fundamental y que viene a colación de lo que ha pasado en estos días, que tiene que ver con el hecho de que se torna inaceptable para esta fuerza política el pacto de silencio respecto a violaciones a los derechos humanos que se ha generado dentro de las fuerzas armadas. O sea, el programa lo deja explícitamente claro: es inaceptable el pacto de silencio. Nosotros lo planteamos en este programa, pero el presidente de la República con las medidas que tomó en estos últimos días ya dio un adelanto”.

Si las fuerzas armadas están contaminadas por la Doctrina de la Seguridad Nacional, ¿qué propuestas hay para cambiar la formación de los militares?

Eduardo Alonzo. Cuando hablamos de inclusión estamos hablando también desde la formación y la educación de las fuerzas armadas. No hablamos de integración, hablamos de inclusión. Incluir en este caso significa todo lo que tiene que ver con la enseñanza terciaria, con los programas de estudio…

Gustavo Scarón. Profundizar la complementación entre el sistema de educación pública que forma parte del sistema de educación militar y retomar algunas capacidades: restaurar el requisito de tener terminado el segundo ciclo de educación media para el ingreso a las escuelas militares. Eso fue restaurado en la Armada, pero no en la Escuela Militar. Y proponemos el aumento de los requisitos para el ingreso del personal subalterno. Impulsamos que se lleve a educación media completa, que es el mismo criterio que existe en el resto del Estado, lo cual se acaba de modificar en el proyecto de ley orgánica militar tal como venía del Poder Ejecutivo y este aspecto ha sido contemplado. Se plantea la posibilidad de ingresar con educación primaria completa pero con el compromiso de que en los cinco años siguientes se completará la educación media completa. Asimismo se va a fomentar que el personal subalterno haga cursos técnicos.

Nosotros creemos que el tema de defensa nacional es un proceso de ida y vuelta, pero de alguna manera nosotros, los civiles, hemos dejado que las fuerzas armadas se encarguen y quedamos por fuera. Por eso proponemos que se incorporen en los planes de estudio de enseñanza media los conceptos de defensa nacional.

E.A. Teniendo claro que no es lo mismo, y se tiende a confundir, una política de defensa nacional que una política militar de defensa. No es lo mismo. A lo que se refiere Gustavo es a la inclusión en los planes de Secundaria de lo relativo a la política de defensa nacional.

Por otro lado vemos la necesidad que desde la etapa de su formación se impulse que al egreso de las escuelas militares los oficiales cuenten con créditos académicos de cualquier institución terciaria pública. Lo que quiere decir que un alférez al salir de la escuela salga con créditos académicos por haber cursado estudios en la Universidad. A lo que se apunta es a que tanto los alumnos que hoy van a la Universidad como los oficiales que hacen sus estudios en las escuelas militares tengan contacto. Que se mezclen, que un alférez cuando salga sepa lo que tiene de común con jóvenes de su edad que se están graduando de otra cosa y viceversa. Que también desde la sociedad haya un contacto más estrecho con lo militar, como forma de inclusión.

Si uno mira a la sociedad ve que hay desconfianza por parte de los militares hacia el resto de la sociedad, pero también por parte de los civiles hacia los militares. ¿Cómo se cambia?

G.S. Las propuestas que están en el programa apuntan a eso. Apuntan a que el mundo civil se acerque al mundo de la defensa y que el mundo militar se integre, se complemente, con el mundo de la educación.

E.A. Ese aspecto se debatió mucho. Eso tiene directa relación con la erradicación de la Doctrina de la Seguridad Nacional. ¿Qué es lo que torna desconfiado a un militar respecto a la sociedad civil? ¿Qué lo torna desconfiado respecto al resto de los mortales que no somos militares? La Doctrina de la Seguridad Nacional es la doctrina del enemigo interno. Tiene que ver con buscar el enemigo adentro. El enemigo está en los sindicatos, los partidos, el enemigo es todo aquello que de alguna manera atente contra el estilo de vida.

Y para los civiles también es así, porque los civiles tenemos una carga muy pesada de persecución durante años, que tiene que ver con lo que padeció la sociedad durante los once años de dictadura, y más, eso queda de manifiesto en esta relación, Por eso el programa a lo que apunta en primer lugar es a la erradicación de la Doctrina de la Seguridad Nacional. Y a la inclusión. La erradicación de esta doctrina pasa por generar normativa que está planteada en el programa. Normativa que incluye a la ley orgánica que todos creemos va a salir en este período. Pero nos van a quedar cuatro leyes más: las de las tres armas y la del Ministerio de Defensa Nacional. Van a quedar pendientes para el próximo período y se van a construir sobre la base de lo que seamos capaces de acordar y votar en esta ley orgánica.

G.S. Hay elementos claros que nos indican que hay motivos para esa desconfianza. Cuando seis generales y un comandante entienden que una persona que torturó y asesinó, hizo desaparecer cadáveres, un homicida múltiple, no se ve afectado en su honor para integrar los cuadros de las fuerzas armadas, pero lo afecta que supuestamente haya mentido y haya culpado a otro oficial, eso queda claro. Los asesinatos, la desaparición, la tortura, no lo afecta. Eso demuestra que en las fuerzas armadas aún persisten concepciones en las cuales la población tiene razones para desconfiar. Por eso hizo muy bien el presidente (Tabaré) Vázquez en cesar a los generales y a los comandantes que defienden esa concepción. Esperamos que esa señal comience a marcar un cambio interno dentro de las fuerzas armadas.

Hasta el momento, cuando se ha planteado la necesidad de reformas en las fuerzas armadas, estas quedaron en manos de los propios militares, lo mismo con los temas de defensa.

G.S. El proyecto de ley que está a consideración del Parlamento no lo hicieron los militares. Es la primera vez en la historia que lo hacen civiles…

E.A. Es la primera vez en la historia que vamos a tener una ley orgánica hecha en un gobierno civil, porque la anterior -que está vigente- es de 1974. Y la anterior a esa era del gobierno de (Alfredo) Baldomir, en 1941. Estamos por primera vez frente a un proyecto que sale del Ministerio de Defensa, que tiene opinión de los mandos, pero cuenta con un fuerte contenido civil. Porque además, hay que recordar que una cosa es el ministerio hoy y otra cosa era en 2005. Cuando Azucena (Berrutti) llegó al ministerio ese año había solo dos civiles: el ministro y el subsecretario. El resto eran todos militares.

Hoy tenemos un ministerio que está lleno de civiles en lugares clave y por otro lado tenemos una ley orgánica sobre la mesa redactada por civiles. El ministro lo primero que hizo fue traerla al Frente Amplio, a pedido del presidente de la República. El compañero Jorge Menéndez nos dijo: “Hasta aquí pudimos llegar, pensamos que traemos un producto que es bueno pero está en ustedes poderlo mejorar”. Tanto en la fuerza política como en la bancada del FA la ley ha ido mejorando. El proyecto ha ido mejorando mucho.

Ante los últimos acontecimientos en el Ejército, que involucran a los derechos humanos, estas propuestas ¿cobran más vigencia?

G.S. No particularmente. Esto está pensado en términos globales. Hay cosas que sí tienen más vigencia. La modificación de la situación regional con el triunfo de (Jair) Bolsonaro cambia políticamente la concepción que hasta el momento para nosotros era central, de que la defensa debía ser regional. Ahora Brasil está planteando una defensa propia, su aspiración a integrar la OTAN y una estrategia de defensa que depende de la política impulsada por Estados Unidos. Eso es un cambio sustancial.

Respecto a la política interna no cambia, puede fortalecer algunos de los acuerdos, pero en grandes términos no cambia la concepción acordada.

No obstante, quedan elementos negativos al interior de las fuerzas armadas.

E.A. Tiene que ver con algo que aprobamos el 15 de marzo, lo que es un gran paso adelante, y que es la aceptación por parte de todo el Frente Amplio del redimensionamiento de las fuerzas armadas. Redimensionamiento en forma gradual de la pirámide. Estamos hablando de algunas cuestiones integradas a la ley orgánica y otras en las cuales habrá que seguir caminando.

G.S. Hay un elemento clave en eso. Las fuerzas armadas han tenido desde la restauración democrática una reducción del número de efectivos, de unos 40.000 a unos 27.000. Hoy nos acercamos a lo que había antes de la dictadura. Pero esa reducción ha sido en la tropa, el número de oficiales, que creció durante la dictadura, hasta el momento se mantiene. En este proyecto de ley se está haciendo una reducción importante, que incluso puede ser un poco más que lo planteado por el Poder Ejecutivo. Obviamente el redimensionamiento supone la reducción del número de oficiales.

E.A. En 2017 teníamos 318 coroneles, entre coroneles y capitanes de navío, en las tres armas. Una barbaridad. Este proyecto de ley orgánica contempla una baja importante. Pero también hay una reducción en los generales, que de 16 pasarían a 13. Al mismo tiempo tenemos el tema de la racionalización en el número de oficiales superiores, que deberán ascender de acuerdo a las necesidades del servicio, pero primando el criterio de la real existencia de vacantes. O sea, que haya ascenso si hay vacante. Eso es un gran problema.

A esto agregamos un concepto de (Víctor) Licandro, que dio mucho trabajo. Y que tiene que ver con un documento de 2004 -cuando la comisión de defensa del Frente Amplio la  presidía el general Licandro- que se llama “La nación y su defensa”, en el cual se plantea el tema de la acción cívica. También tomamos un documento de 2017, cuando la Comisión Especial de defensa estaba presidida por el brigadier José Villamil. Este concepto está incluido en el programa. Por acción cívica se entienden las obras o tareas de carácter civil realizadas por militares según planes de acción psicológica y de inteligencia, que tienen por fin captar la voluntad y la conciencia de la población civil.

Dice el programa que las misiones de las fuerzas armadas no serán de seguridad interior o de carácter policial, no podrán elaborar planes de desarrollo, ni cumplir tareas de acción cívica que respondan a intereses del sistema militar panamericano.

La acción cívica, ¿se expresa en la publicidad que hace el Ejército cuando interviene en casos de inundaciones, por ejemplo?

G.S. Es complicado porque las fuerzas armadas tienen asignadas algunas tareas de apoyo en situaciones de emergencia. El problema es que hay un autobombo, una autopropaganda que es complicada, porque cualquier médico, cualquier ambulancia que trabaja en una emergencia no saca un video mostrando lo que hizo. Las emergencias privadas actúan permanentemente en accidentes de tránsito, trasladan heridos. Que las fuerzas armadas hagan de ese tipo de acciones una especie de publicidad mostrándose no es una forma correcta de hacer las cosas. De alguna forma se ha permitido eso y creemos que cuando cumple con su tarea no es para hacerse autopropaganda.

Eso responde a esa concepción de acción cívica, que apunta a que los militares hacen tareas patrióticas en apoyo a la población. Esa tarea la hace cualquier funcionario público pero no sale a hacer un video y se hace autopropaganda.

Me parece que ha habido una concepción errónea en las fuerzas armadas en hacerse propaganda en cosas que no son más que cumplir con su deber. Si las convocan en una situación de emergencia a realizar determinado apoyo, bueno, esa es su tarea. También van los bomberos y yo no vi nunca una propaganda de los bomberos, ni de los sistemas de emergencia médica porque hayan cumplido con su deber. Cumplieron con su deber, punto.

En el caso del tornado de Dolores el Ejército difundió la versión de que fue el primero en llegar…

E.A. Y el último en irse. Lo que es faltar a la verdad, porque la brigada Agustín Pedroza del Sunca siguió yendo los fines de semana a trabajar en Dolores.

RECUADRO

“Hay tres cuestiones que nos parecen fundamentales. Una, la denuncia del Tratado Interamericano de Ayuda Recíproca (TIAR) y no esperar a que haya diez países para denunciarlo. Pensamos, en un marco de acuerdo con alguno más, hacer la denuncia del Tratado.

En segundo lugar, proponemos la denuncia y sustitución del convenio de asistencia militar entre Uruguay y Estados Unidos que data de 1953.

“Y el tema de género en las fuerzas armadas. Este no es un tema nuevo.  Las fuerzas armadas tienen un departamento que atiende los temas de género, pero nosotros fuimos un poco más lejos y hubo compañeros varones que se ocuparon especialmente de remarcar cuestiones como -por ejemplo- el “techo de cristal” dentro de las fuerzas, la igualdad a la hora de los ascensos, de elegir destino, y eso nos parece importante.

Nos parece importante que, en el momento que reivindicamos la participación de la mujer en todos los ámbitos, dejemos estampado en el programa que también en las fuerzas armadas nuestra fuerza política tiene una visión de igualdad.

Tomado de CARAS Y CARETAS, 15/4/19


Juntos en la Marcha del Silencio

ENTREVISTA AL GENERAL VICTOR LICANDRO (2006)“Si seguimos así no vamos a mantener el gobierno”

Veníamos insistiendo hace tiempo pero el General declinaba amablemente la entrevista. Gracias a la constancia de nuestro compañero Miguel Aguirre Bayley, la semana pasada Licandro nos dio el sí. Tiene ochenta y ocho años, una lucidez asombrosa y un manejo de la computadora que lo habilitaría como un peligroso hacker. Quisiéramos tener su capacidad de trabajo, concentración y análisis. Es uno de los pocos fundadores del Frente Amplio que aún conservamos y no tiene problemas en decir lo que piensa. ¿Conciencia crítica? ¿Reserva moral? ¿Voz de alarma? ¿El General tiene quien lo escuche?

Por Jorge Lauro y Alfredo García / Fotos Rodrigo López

¿Considera inconvenientes las salidas de contingentes militares uruguayos en misiones para el mantenimiento de la paz en el exterior?

Todas las salidas al exterior para el mantenimiento de la paz son inconvenientes para Uruguay. Voy a hacer un poco de historia acerca de cómo se generan estas misiones de paz. En gran medida, surgen a partir de la descolonización cuando las potencias que han ocupado territorios en Asia y en África empiezan a dejar para atrás a los países colonizados que no controla directamente el imperio norteamericano. Allí comienzan los conflictos internos, se produce un desequilibrio en la sociedad y las grandes empresas se encuentran con falta de seguridad para su funcionamiento. Es, entonces, que aparecen las misiones de paz porque las grandes empresas consiguen que las Naciones Unidas actúen para asegurar el orden, restablecer la paz y facilitar nuevamente el funcionamiento del andamiaje administrativo, que les permitirá salvaguardar sus intereses…

¿Puede ilustrarlo con algún ejemplo?

 Hay casos muy claros como, por ejemplo, cuando Uruguay envió tropas a Mozambique. ¿Qué era lo que ocurría? La empresa que sacaba sus productos de las minas de África por el Océano Índico lo hacía a través de esa república de África oriental. El conflicto de Mozambique les cortaba las líneas de comunicación y las FF.AA. uruguayas en las Naciones Unidas fueron a dar un orden y seguridad, no al gobierno, sino a las grandes empresas que ni siquiera estaban establecidas en Mozambique. Las misiones de paz, por lo tanto, se crean para resolver situaciones que el colonialismo había dejado pendientes y que el nuevo mapa político del mundo y la presencia de los EE.UU. tampoco resolvía.

¿Qué características tienen esas misiones?

Ese es otro aspecto a aclarar cuando se habla de la misión que cumplen las FF.AA. Hay un argumento que dice que son misiones muy parecidas a las del campo de guerra y que son para entrenamiento. Pero no es así, porque nosotros en Uruguay tenemos una doctrina de empleo orientada fundamentalmente a que las FF.AA. son para integrar la defensa nacional militar en caso de guerra, y el orden interno, el orden policial, está bajo la responsabilidad del Ministerio del Interior. Es decir, que cuando se está hablando de las situaciones en Haití, en el Congo o Eritrea, por citar sólo algunos casos, se está haciendo policía, se está estableciendo el orden interno. Se trata de un aprendizaje de orden interno policial. Todos sabemos el enorme daño que las FF.AA. de ocupación en la época de la dictadura le hicieron a la sociedad uruguaya. Conceptualmente no puedo compartir que las FF.AA. vayan a perfeccionizarse en el orden interno en Haití, porque esa conducta después la aplican aquí en Uruguay. Yo no quiero más FF.AA. militarizando a la sociedad uruguaya…

… Pero en el Congo hubo más de cuatro millones de muertos por los enfrentamientos en unos cuatro años. Las FF.AA. uruguayas, obviamente, no van a detener un conflicto de esa magnitud. Sin embargo, a partir de la presencia de las Naciones Unidas las muertes por el conflicto han disminuido considerablemente…

Eso es muy cierto, pero yo me estoy refiriendo a las generalidades. En algún caso en particular, pueden generarse estas situaciones. Uruguay no creó el problema del Congo. Yo sostengo que las FF.AA. que van al Congo no se preparan para la defensa militar nacional en caso de una agresión militar externa, sino que se preparan solamente para manejar la subversión, la insurgencia. Con relación a este tema voy a hacer una referencia puntual. El doctor Luis Alberto Lacalle, ya electo Presidente de la República, en enero de 1990 fue a EE.UU. y visitó el Pentágono. A la salida de las reuniones, ante el requerimiento de los periodistas, respondió que había ido a pedir ayuda para preparar a las FF.AA. en la contrainsurgencia. Ese pensamiento, Lacalle lo reiteró en un seminario organizado en la Cámara de Representantes. Ese seminario se hizo con el apoyo del Centro Hemisférico de Defensa y Seguridad que depende del Ministerio de Defensa norteamericano y funciona en Washington. El 15 de junio pasado, en ocasión de la apertura del Debate sobre Defensa Nacional, hicieron uso de la palabra la ministra Berruti, los ex presidentes Lacalle y Sanguinetti, el Presidente Vázquez y el representante de las Naciones Unidas por el Programa de Desarrollo. El ex presidente Lacalle volvió a insistir en su posición, es decir que para el herrerismo es un tema recurrente. Ellos insisten en ese tipo de  preparación.

¿Las misiones de paz le dejan algún beneficio a Uruguay o, por el contrario, le originan más gastos al país?

Ese es otro aspecto que lo venimos reclamando desde siempre a través de Korzeniak en el Parlamento, pero no hemos tenido contestación. Lo hemos pedido en la Comisión de Defensa del Senado. Este año cuando el Subsecretario Bayardi, fue a la Mesa Política para pedir el apoyo del Frente Amplio para el envío de un refuerzo de tropas a Haití para cubrir los efectivos que España retiraba, señalé que hay gastos que no sabemos quién los paga, mientras otros gastos sabemos muy bien en quiénes recaen. Desde mi punto de vista, es indispensable hacer un balance de lo que cuesta cada efectivo militar que sale en misión. Hasta donde tengo información, las Naciones Unidas pagan un salario a cada militar que integra el Batallón, si ese militar va de  observador le da otra suma mensual. Las Naciones Unidas tienen, para tomar un ejemplo, una tabla que rige para cada vehículo y para cada material que entrega el Batallón y calcula los gastos por el desgaste que se produce por el trabajo que insume la misión. Tanto es así que cuando un vehículo está en reparación o fuera de funcionamiento, lo deducen del importe total. Aportan aproximadamente un 30% del material. Eso es lo que pagan las Naciones Unidas. Pero hay que hacer  el cálculo de lo que el Estado le paga al soldado. El soldado tiene un sueldo y una compensación salarial. Asimismo, recibe toda la infraestructura relativa a alojamientos, establecimientos de entrenamiento y mantenimiento del equipo, siempre a cargo del  Estado. Eso no lo pagan las Naciones Unidas. A todo esto hay que agregarle un período de preparación de varios meses que también lo paga el Estado. Cuando el soldado sale del país, recibe una batería de vacunas preventivas para evitar cualquier tipo enfermedad o peste que también paga la sanidad uruguaya…

… Pero entonces hay un discurso que no refleja la realidad.

Hace unos días, cuando fue a la Mesa Política con su equipo, yo le explicaba a la ministra de Salud Pública que la sanidad militar prepara al soldado para la misión. Pero muchas veces ocurre que de regreso al país puede volver con una lacra física o mental que repercute en la familia. A vía de ejemplo, desde 1971 yo estoy pagando más de mil pesos por mes a la sanidad militar, salvo cuando personal de la policía me llevó esposado por la espalda a la cárcel de la dictadura, en la que estuve detenido durante casi diez años. Desde mi salida nunca más entré a la sanidad militar y, sin embargo, sigo pagando todos los meses. No uso la sanidad, pero la pago. Lo pagamos todos. Lo paga rentas generales. Lo paga el pueblo. Cuando en la Mesa Política yo plantee una pregunta sobre este tema, el Subsecretario Bayardi quedó en informar a la Mesa Política y en particular al “compañero Licandro” el detalle de ese balance, acerca de cuánto cuesta enviar un soldado, recibirlo y después recuperarlo; cuánto aportan las Naciones Unidas y cuánto paga el Estado…

… Pero a juzgar por un documento de las FF.AA. se trata de una fuente de recursos para el Estado.

Ese documento de las FF.AA. está en la ponencia del Ejército en este diálogo sobre Defensa Nacional. No sólo sostiene que las misiones de paz son una fuente de recursos para el Estado sino que, además, establece que se trata de un mecanismo de proyección comercial porque donde va Uruguay -afirman- hay una serie de posibilidades de ventas o colocación de productos. Hacen hincapié en las UPA (Unidad Potabilizadora de Agua). Lo que se recibe por la venta de cada una de ellas, es apenas una parte ínfima con relación a todo lo que gasta OSE… En definitiva, respecto a estas misiones de paz yo tengo mis grandes reservas: desde el punto de vista del origen de los conflictos y de la misión que cumplen, a lo que agrego que no sirven para la preparación de la defensa nacional. Además, los gastos no están cubiertos por las Naciones Unidas y las secuelas que se producen desde el punto de vista social en los individuos que regresan, muchas veces rompen el vínculo familiar y crean problemas de carácter psíquico.

Hay otro aspecto a señalar también. Por ejemplo, se enviaron vehículos para Haití y, aunque parezca inverosímil, uno de los argumentos del oficial a cargo del embarque era que se trataba de material originario o reparado en Uruguay. Por esa vía sostienen que da trabajo a la industria nacional y a los obreros siderúrgicos…

¿Funciona en Uruguay una escuela de preparación para las misiones de paz? ¿Qué nos puede decir al respecto?

En este momento, en el quilómetro 14 del Camino Maldonado funciona la Escuela de preparación para las misiones de paz. Hay todo un sistema en el que participan los Ministerios de Relaciones Exteriores y de Defensa Nacional y la Presidencia de la República. Cuando yo empleo el término “que actúan como mercenarios” es porque uno de los argumentos que se manejan, es que van y les pagan. Pero si van a hacer alguna función del tipo militar policial porque les van a pagar, eso es mercenario. En ese sentido, manejan las cosas de una forma muy parecida a lo que los mercenarios -verdaderamente mercenarios- existen en el mercado mundial, que son esas compañías que venden seguridad provenientes de EE.UU. o de Europa. Se trata de una enorme industria de seguridad extendida a nivel mundial, que abarca las etapas de reclutamiento, equipamiento, transporte,  alimentación.

¿Ha habido cambios en el Frente Amplio, desde que asumió el gobierno, con relación a su posición histórica emanada de sus documentos fundacionales?

Sí, ha habido un profundo cambio. Yo recomiendo leer las versiones de las Cámaras cuando a fines de 2004 argumentaban Fernández Huidobro, Bayardi y Carlos Baráibar por qué el Frente Amplio, que siempre había votado en contra del envío de contingentes militares, cambiaba su voto a favor, situación que volvió a repetirse en el transcurso de 2005…

¿Estos cambios de posición tan sustanciales pueden atribuirse a razones de Estado?

Eso no lo sé. En mayo de 2004 en una contratapa del diario “La República”, Fernández Huidobro proponía que Uruguay ofreciera y mandara tropas a Irak -por ese entonces EE.UU., Gran Bretaña y España ya estaban en Irak-, argumentando que sería una actitud patriótica y que ello lo establecía la Constitución de la República.  A la Mesa Política del Frente Amplio y a Fernández Huidobro en particular, les envié un escrito muy detallado donde les señalaba que era un profundo error hacerle decir a la Constitución lo que la propia Constitución no decía. Y que no correspondía hablar de patriotismo cuando lo que se proponía era ir y apuntalar al Imperio,  que lo que hizo fue ir en busca del petróleo y no a otra cosa.

¿Quién o quiénes definen la política militar en el Frente Amplio?

Por ahora, los interlocutores son Bayardi y Fernández Huidobro. Tuve la responsabilidad de la Comisión de Defensa del Frente Amplio hasta marzo de 2005. Hay muchos trabajos míos que he presentado en el seno de la Comisión de Defensa Nacional y en la Mesa Política, donde doy mi posición sobre cada uno de estos temas. Cuando el gobierno asumió el 1º de marzo de 2005, fundamentalmente por problemas familiares, decliné todas mis responsabilidades en la Comisión de Defensa Nacional. En el correr de esos días envié una nota dando cuenta de mi decisión. Luego me visitaron el presidente del Frente Amplio Jorge Brovetto, León Lev, y el delegado de las Bases, Velásquez. en nombre de la Mesa Política, y me pidieron mis razones para tal determinación. Yo tenía preparado un informe al respecto y se los leí. Estuvieron más de dos horas en casa y le entregué al presidente Brovetto ese material.

Las razones que yo expuse no eran solamente por enfermedad y de carácter familiar. Tanto mi señora Nair como yo teníamos problemas de salud. Pero yo también tenía una profunda preocupación por lo que estaba pasando en temas de Defensa Nacional. También dejé de concurrir a la Mesa Política. Sin embargo, continué con mis responsabilidades en el Tribunal de Conducta Política porque, en cierta medida, podía administrar los tiempos con menos dificultad. Fue una opción para esos momentos.

¿Siguió de cerca los acontecimientos de la vida política nacional y en particular del Frente Amplio?

Corté amarras en la mecánica diaria del Frente Amplio en marzo de 2004 y ya desde el 1º de marzo de ese año, sin querer, había tomado distancia. Porque ese 1º de marzo de mañana un periodista me llamó para pedirme opinión sobre los pasos del nuevo gobierno. Allí dije que “yo integro la fuerza política del gobierno, pero yo no integro el equipo de gobierno ni lo voy a integrar”. En la medida de mis posibilidades, yo mandé varios documentos al Frente Amplio sobre los temas específicos de Defensa Nacional. De todas maneras, mantuve mi relación con la secretaría de la Mesa Política y regularmente recibía toda la documentación del Frente Amplio: actas, orden del día, documentos… pues seguía concurriendo al Tribunal de Conducta Política, que presido desde mayo de 1994.

¿Y a la Mesa Política?

Concurro como invitado a la Mesa Política y actúo como un miembro más aunque siempre aclaro: “yo no tengo una relación estatutaria, no voto; y como no voto, no hago mociones, sólo sugerencias”. Por eso he ido conociendo todo lo que pasó en el Frente. Este año, después del receso, me reintegré a la Mesa Política. Normalmente cuando se presenta algo pido la palabra y hablo. Y cuando digo algo que siento que tiene algún valor después lo escribo y lo envío por escrito ratificando lo dicho. El tema de Defensa Nacional se manejó en la Comisión de Defensa del Frente Amplio. Allí se generaron los documentos que fueron a los congresos. A partir del año 94, hice una compulsa a todos los sectores  y me mandaron su opinión sobre Defensa. A partir de allí se elaboró un material que constituye los lineamientos básicos del Frente Amplio en Defensa Nacional y empleo de las FF.AA. Tienen su origen en un trabajo realizado en 1986, de la primera Comisión Especial de Defensa Nacional que integraban el general Arturo Baliñas, el doctor José Korzeniak, el senador Hugo Batalla y el diputado Yamandú Sica Blanco y presidida por mí. A partir de ahí hay un pensamiento frenteamplista sobre Defensa Nacional y FF.AA. que  han sido confirmados por los congresos, incluido el congreso “Héctor Rodríguez”, de diciembre de 2003. Después, en el 2004, hubo un trabajo elaborado por el “Ámbito de análisis”, integrado por la Comisión de Defensa y los legisladores que estaban en  área de Defensa, Fernández Huidobro, Korzeniak, Bayardi, Brum Canet y Menéndez, entre otros. Ese grupo hizo un estudio que presentó en setiembre de ese año y se consideró que ese documento estaba aprobado. Ocurrió que los legisladores ya en el 2004 habían dado el “Grito de Ipiranga”. Y la Mesa Política ha resultado inoperante en ese sentido, porque nunca le llegaban los temas de Defensa y hasta hoy  se ha mantenido una prolongada omisión en la consideración del tema. Por eso hay papeles escritos que dan el pensamiento del Frente Amplio y actores políticos que andan por otro lado.

¿Y la ministra de Defensa?

No entro en la relación personal con la doctora Azucena Berruti, quien desde el primer momento me hizo el honor de venir a conversar conmigo. Le expresé mi apoyo pero sin comprometerme. Me doy cuenta que el camino que se sigue en el Ministerio de Defensa no tiene mucha atadura con lo del Frente Amplio, pese que he escuchado decir al querido compañero Tabaré Vázquez, Presidente de la República, que hay dos biblias: la Constitución de la República y el Programa del Frente. Pero él tiene sus asesores. Y lo que está saliendo del Poder Ejecutivo a mí no me conforma mucho.

¿Qué piensa de la autorización para las operaciones Unitas?

Cuando me enteré por la prensa que estaba planteado el tema en el 2004, lo llevé a la Mesa Política. El Frente tiene una posición negativa desde 1985. El primer documento lo presentó Hugo Batalla en la Comisión y después en el Plenario del Senado. Al año siguiente el senador Luis Senatore volvió a leer ese material. Y a partir de ahí es el pensamiento del Frente Amplio. En ese documento se desarrolla la historia del imperialismo yanki. Una vez dije en Buenos Aires que el Sistema Militar Interamericano es el Sistema Militar Panamericano regenteado por el Pentágono. Y esa frase dio la vuelta al mundo. Sin embargo, en el 2004 votan las Operaciones Unitas. Cuando leí que el Senado había votado la autorización, pedí a la Mesa Política que tomara la resolución de que los diputados votaran en contra. A instancias del presidente de la Mesa se aceptó que se llamara al senador Fernández Huidobro y al diputado Bayardi para que explicaran su posición antes de tomar una resolución. Yo dije: “pero en el correr de la semana la Cámara de Diputados va a reunirse para votar esto”. La presidencia dijo que no tenía ninguna referencia que eso fuera así.  Entonces esperamos al lunes siguiente y mientras tanto el miércoles se votó.  Y el año pasado, cuando volvieron a plantear el tema en la Mesa Política, Fernández Huidobro y Bayardi, volví a dar todos mis argumentos. Tengo una vieja tradición de oposición, por muchas razones, entre otras porque estuve en el Colegio Interamericano de Defensa en el año 1964, y mamé lo que es el sistema, lo que es el imperio en la parte militar y no lo he perdido de vista.

Incluso Usted ha relatado que se encontró en esa oportunidad con militares latinoamericanos que se confesaban como hombres del Pentágono.

Me había hecho muy amigo con un coronel guatemalteco porque vivía con su familia en el departamento de enfrente al mío. Y él un día me dijo que no venía por su gobierno, que era enemigo del Presidente Peralta de Guatemala y que lo había llevado el Pentágono. Lo de las repúblicas bananeras no es un dicho nada más, es una figura real de organización política.

¿Sirve para algo el debate que se está llevando adelante con relación a FF.AA. y Defensa?

En la comisión de 1985 establecimos lineamientos, pero preconizábamos la democratización de la discusión de la Defensa Nacional y las FF.AA. Nuestro diputado Gonzalo Carámbula lo llevó a la Comisión de Defensa y allí no tuvo suerte, los otros no querían discutir nada. El ministro de Defensa de aquella época, general Hugo Medina había señalado que no daba información sobre la Conferencia de Mar del Plata porque las actas eran secretas. Y que sólo lo daría a conocer si el Presidente lo disponía. En esa sesión quedó claro que Medina le planteaba a Gonzalo Carámbula que estaba ideológicamente en la antítesis de su posición. Él se consideraba demócrata y a Carámbula lo consideraba comunista, “una mala palabra”. Así que no le daba información a un diputado integrante de un poder del Estado sobre la Conferencia de Comandantes de Ejército, aunque sí se la daba a los otros comandantes de eventuales países enemigos. Quiere decir que hay todo un proceso que me ha ido llevando a decir que las Unitas son inconvenientes. Desde la época de la Segunda Guerra Mundial se desarrollaron los principios de defensa continental para atender ataques armados desde el exterior. Y fue EE.UU. que llevó a la “taylorización” de la defensa continental. Dijeron que ellos tomaban en sus manos la defensa externa, la acción naval, la acción aérea y, cuando aparecieron los cohetes intercontinentales, la acción misilística. Dejaron en manos de los demás países  el orden y la seguridad internos en sus FF.AA.  Seguridad externa e interna, a ambas le  dieron carácter de militar. ¿Por qué? Porque consideraban que la subversión interna era producto del movimiento comunista internacional. Cuando Lacalle habla de la subversión nunca piensa en el comunismo internacional; piensa en la gente que está en contra del orden establecido que le sirve de corsé al sistema capitalista. Eso es la doctrina de la seguridad nacional, el empleo de las FF.AA. para impedir la reacción de las poblaciones dando seguridad a la aplicación de las políticas económicas neoliberales, que son las que sirven a las grandes compañías…

…La doctrina de la seguridad nacional ha retrocedido en todo el Cono Sur. Las FF.AA. no han intervenido por mucho tiempo, ni aún en la Argentina durante los sucesos de 2001, cuando se sucedieron cinco presidentes en una semana, que en cualquier circunstancia anterior hubieran estado al acecho para dar el cuartelazo.

Ahí juega la ley de Defensa Nacional del año 1988, que determinó que las FF.AA. eran exclusivamente para la defensa en caso de ataque armado del exterior y no pueden participar en la inteligencia interna. Por eso no se metieron.

¿En el Uruguay han estado prescindentes del devenir político?

Es una expresión que yo no creo.

No, es una pregunta.

Las FF.AA. en la época de la dictadura fueron FF.AA. de ocupación. Ocuparon todo el territorio nacional y todas las actividades estuvieron bajo control militar. Son corporativas, sobredimensionadas, autonómicas y con una ideología que era el anticomunismo. Cuando digo sobredimensionadas es porque en 1968, por ejemplo, el Ministerio de Defensa tenía 16.000 efectivos, y el 1° de marzo de 1985, al salir de la dictadura, había 42.700. Hoy hay 32.000, el doble que antes de la dictadura. Yo veo en las FF.AA. una confirmación de lo que venían haciendo antes. No veo cambios. Hay una continuidad en el orden de pensamiento. Sigue habiendo autonomía, hacen los pedidos para hacer tal o cual cosa y les dicen que sí; generan sus misiones. Hay una captación de gente que pertenece a los mismos cuadros anteriores, si uno mira el escalafón los nombres son los de hijos y nietos de aquellos que hoy se dice que son “carcamanes”. Yo pregunto si un hijo reniega de su padre o un nieto de su abuelo. Así nos va. En el momento actual hay una continuidad de aquellas FF.AA. con las actuales. El corporativismo se acentuó, y lo vemos, porque cuando estos criminales han querido ser llevados ante la Justicia, es la corporación, la institución militar y las instituciones sociales militares, las que salen en su defensa. Han salido a buscar plata para pagarles los abogados. Eso no es espíritu de cuerpo, es corporación casi de la “Cosa Nostra”, defendiendo la familia.

¿Y esto no se trata en el Frente Amplio?

Yo soy muy firme cuando hablo de una prolongada omisión en tratar los temas de Defensa. Pero no veo que en la organización política se habilite la discusión de las cosas. Hay un divorcio entre la fuerza política y la organización que dirige a la fuerza política y los parlamentarios que votan los proyectos de ley. Lo que se está haciendo es diferente a lo que está en los documentos. Pero la fuerza política no toma decisión en ello, asimila lo que le traen hecho. Este año los parlamentarios no plantearon nada de Defensa, y ya estamos en julio.

¿Hay miopía de los dirigentes políticos que están hoy en el Gobierno?

No creo que sea miopía. Creo que puede haber compromisos. En algún momento un periodista equivocadamente dijo que yo había propuesto un acercamiento del Frente Amplio con las FF.AA. Y yo no propuse eso, yo hablé de relacionamiento. Desde mi punto de vista hay una diferencia sustancial entre ambas cosas. Creo que algunos sectores políticos buscaron ese acercamiento, y en la medida que se arrimaba la posibilidad de acceder al gobierno intentaron profundizarlo. Creo que esa búsqueda los fue llevando a disimular una serie de cosas de lo que había dentro de las FF.AA. y de lo que impulsaba el Frente Amplio.

¿Hubo entonces una estrategia de acercamiento de algunos sectores de izquierda?

No tengo dudas.

Ese acercamiento ¿implicó compromisos?

Para algunos, sí. Lo dijo el senador Jorge Saravia del MPP hace muy poco: que los militares adhirieron y votaron al MPP y ellos los tienen que defender. Quiere decir que hubo algún compromiso.

¿Qué tipo de compromisos?

El compromiso que surge de los hechos. Hay unas FF.AA. con una conducta en base a la misión y la organización que tenían, que asumieron y llevaron adelante. Porque la Ley Orgánica que está vigente es la que votaron las FF.AA. en marzo de 1984. Es la misma con la modificación de algún artículo en 1986. Hay gente que se olvida hasta de esas modificaciones y aún hay alguna fuerza armada que cuando se refiere a sí misma lo hace con la vieja Ley Orgánica. Por eso todavía siguen hablando de que las FF.AA están para la seguridad interior y exterior, cosa que fue cambiada por una razón filosófica para dejar atrás la Doctrina de la Seguridad Nacional. Lo de seguridad interior se sacó, pero cuando asumió Lacalle, con la aprobación de Ley de Presupuesto, volvió a introducirlo en sus anexos. Gargano dijo en el Senado que por caminos sesgados habían puesto las modificaciones que habían sido cambiadas por el Senado, y se volvía a lo de la dictadura. Y con otra peligrosidad, que en la dictadura era de hecho, y acá aparecía el derecho. El orden interno, servicios esenciales, acción cívica, ayuda a la comunidad, todas esas cosas las incorporaron en los anexos. El ministro de Defensa de la época, el doctor Mariano Brito, una vez que le plantearon aquello dijo: “No, es legal, está en la Ley de Presupuesto”. Y es verdad, el artículo 1º de la Ley decía: “El articulado y los anexos que la acompañan integran la presente Ley”. Lo agregaron en los anexos, esos que nadie lee. Y lo afirmo, pues desde hace muchos años lo voy a buscar allí, porque sé que el cangrejo siempre está debajo de la piedra.

Entonces tenemos unas FF.AA. que no han cambiado estructuralmente con relación a la dictadura, se han ido muriendo algunos personajes, y los retirados, que mayoritariamente estuvieron implicados en aquello, siguen pesando…

¿Sabe por qué pesan? Porque son los directivos de los centros sociales militares, que son centros de poder. Yo estuve cinco años como secretario general del Centro Militar y sé lo que pasa allí adentro. Conozco, como decía Martí, al monstruo porque viví en sus entrañas.

¿Las logias siguen existiendo e influyendo?

Yo no las conocía. Reconozco mi ignorancia. Después me fui enterando. Y me encuentro ahora con que sectores del  partido político al que pertenezco dicen que tienen relación con determinadas logias. Bueno, entonces ahí hay compromisos, quieran o no quieran. Estas FF.AA. no fueron depuradas. Ni el Partido Nacional ni el Colorado cambiaron nada. Si miramos quiénes dieron el golpe de Estado e integraron el Consejo de Estado entenderemos: eran blancos y colorados.

¿Y la izquierda cambia algo?

Son los propios blancos y colorados que le están señalando al Gobierno que llegó y cambió de posición. Con este problema de Santa Catalina, nada menos que este diputado –y no me miren la expresión que pongo- García Pintos terminó diciendo que el Frente Amplio cambió, que dijo una cosa y ahora apoya otra. Está claro que están cambiando. Yo hablo sólo de Defensa, no me meto en las otras cosas. Un acuerdo de libre comercio con EE.UU. forma parte de una trilogía sustancial que apuntala al imperialismo. Yo les recuerdo a los compañeros que el 4 de noviembre de 1991 en Fort Mc Nair en Washington DC se inauguró la 17º Conferencia de Ejércitos Americanos. Y la inauguración la abrió con un discurso Richard Chenney, hoy vicepresidente de EE.UU., en aquella época Secretario de Defensa. Él habló para los generales y sus gobiernos sobre los intereses de EE.UU., la seguridad nacional y la bondad del libre comercio. Yo le dije al Frente que esa es la tercera pata del trípode que sostiene al imperialismo yanki. El libre comercio es la herramienta que el imperio ha tenido para meterse en todos lados. Es clásico. Entonces cuando usted dice que quiere hacer un tratado de libre comercio con EE.UU., ellos le van a decir: “sí, a ustedes les conviene, pero tienen que dar algo”. Y aparecen esas otras cuestiones que uno dice y por qué está esto ahí. Las policlínicas,  plata para el centro de entrenamiento y para un depósito de materiales. Un millón doscientos mil dólares y les vendemos el alma. Y que me discutan los compañeros; yo los quiero mucho pero a ellos les dije que están equivocados.

En síntesis, mi concepción de un Tratado de Libre Comercio con EE.UU. se inscribe en el comportamiento de la ideología imperialista. No es estrictamente comercio.

¿Cómo se cambia la situación? ¿Hay que depurar las FF.AA.? ¿O hay que abolirlas? ¿Qué hacemos con las FF.AA.?

Cuando me preguntan a mí estas cosas, yo reafirmo lo que  sobre el tema expresó Tabaré Vázquez en su discurso de la escalinata del Palacio Legislativo: “La discusión pública de la temática de Defensa Nacional, la reparación de los militares destituidos, la investigación de lo que tiene que ver con los desaparecidos”. Él no ha conseguido hasta el momento llevar esto adelante. Recién ahora están tratando de discutir lo de Defensa Nacional. Y cuando se habla de cambiar esto, dicen que primero discutimos de Defensa Nacional y después venimos a FF.AA… “No vamos a poner el caballo antes del carro”,  dice Bayardi. Mientras tanto las FF.AA. siguen haciendo lo que quieren. Por eso yo digo que la fuerza política tiene que discutir estas cosas.  En el orden del día de mi fuerza política hay tres o cuatro puntos pendientes del tema Defensa y FF.AA.. Y se prolongan los tiempos, pasan de una semana para la otra y no se tratan. Y si están esperando que se termine el debate de Defensa Nacional para recién ir a los cambios les va a pasar como el cuento aquél de los conejos, que discutían y discutían entre ellos, llegaron los perros y se los comieron. Acá va a llegar el fin del ejercicio y nos va a comer otro partido político, y nos va a sustituir. Porque si seguimos así no vamos a mantener el gobierno. La reforma constitucional que impuso el balotaje le va a servir a blancos y colorados.

Usted es un poco la conciencia crítica del Frente, pero no le dan pelota a lo que dice.

La gente, le da.

La dirección no le da pelota.

Están en otra cosa. Hay una inoperancia orgánica, por mil razones, pero lo dejo así.

¿Tiene diálogo con Tabaré?

Con Tabaré tuve un abrazo el 1º de marzo de 2005 en el Palacio Legislativo. Antes había estado con él en el Hotel Presidente y el  encuentro más reciente fue en la Intendencia en el debate sobre defensa nacional. Yo no he tenido ningún dialogo con el gobierno formalmente.  Conversé mucho con Azucena cuando me vino a visitar. Nadie me invitó ni yo pedí para ir al gobierno

¿De conversar con Bayardi, ni hablamos?

No, con Bayardi me he encontrado. Cuando él fue a la Mesa Política, yo me referí a él como el “querido amigo Pepe Bayardi”

¿El cariño no tiene nada que ver con las posturas políticas?

Yo lo quiero, como quiero al Pepe Mujica y al propio Eleuterio,

Yo quiero a todos los compañeros del Frente Amplio, soy amigo de todo el mundo, pero soy de una formación muy dura, soy áspero y cuando se trata de decir las cosas yo pongo cara de sueco, me sale naturalmente, no me sonrío. Yo soy muy formal.

Yo tengo una fuerza política para plantear mi pensamiento político, que es nada menos que la fuerza de gobierno. Yo lo planteo ahí y es la fuerza política la que tiene que llevarlo, si está de acuerdo. Pero en la temática mía la fuerza política es inoperante. Porque la dirección no lo discute. Va por otro lado, por el camino del Parlamento.

¿Agarraría la Comisión de Defensa otra vez?

No, Defensa no agarro más, nunca segundas partes fueron buenas.

Sigo leyendo. Esto de la computadora a mí me abrió el mundo, yo sin salir de acá me entero de mucha cosa. Y yo leo todo. No hay caso, leo todo.

Licandro se retira del Plenario del FA.

Tomado de Semanario Voces, 1/4/2011

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