lunes 24 de junio, 2019

La admirable resistencia del pueblo palestino

Publicado el 26/01/19 a las 3:20 pm

Por Ruben Elías Dutra1 

Con los dientes. 

Defenderé cada palmo de mi patria. 

Con los dientes.

Tawfiq Zayyad, poeta palestino

Pocas veces en la historia los poetas logran expresar, sintetizar y unificar los sentimientos de su pueblo, como ocurre en Palestina. ¿Cómo podrá Israel someter a ese pueblo, cuando los poemas se han hecho carne en él? ¿Cómo podrá Israel vencerlos, cuando esa voluntad los une más allá de las diferencias políticas que son innegables y más allá de vivir en cualquier punto del territorio de la ex Palestina Británica o en campos de refugiados fuera de sus límites?

Recordemos a los gobernantes de Israel y sus acólitos, que califican de terroristas a los jóvenes que defienden su tierra —piedra en mano—, que su Estado ha sido sistemáticamente condenado por la continua violación de los derechos humanos y del derecho internacional, incumpliendo la mayoría de las resoluciones de la ONU. Israel no solo practica el terrorismo de Estado, sino que es un Estado Terrorista, que ha intervenido e interviene, apoyando y asesorando a las dictaduras más feroces y serviles, en la represión de las organizaciones populares en el mundo y en nuestra América.

Limpieza étnica

Los continuos ataques a la Franja de Gaza y a la Marcha por el Retorno, es un capítulo más de la limpieza étnica que comenzó antes de la creación del Estado de Israel y que no cesa. Se denomina “limpieza étnica a la expulsión de un territorio de una población indeseable, basada en la discriminación religiosa, política, étnica e incluso a partir de consideraciones de orden ideológico o estratégico; o bien por una combinación de estos elementos”. Se lleva adelante mediante la conquista, la colonización, la expulsión forzosa, la deportación, el genocidio y el apartheid. 

Para probar la limpieza étnica basta observar los territorios que ocupaban las dos comunidades en los sucesivos mapas de Palestina. En el primero están las áreas ocupadas por ambas comunidades, durante el mandato británico. El segundo, presenta el plan de partición de la ONU, de 1947, que quedó en el papel, nunca se cumplió. 

El tercero cubre al período 1949-1967, con un status quo resultado de la conquista israelí de gran parte del territorio asignado a los palestinos, con la consiguiente expulsión de cerca de un millón de personas, que pasaron a la condición de refugiados. Estos sucesos se denominan en árabe La Nakba, el desastre. Agreguemos que luego de finalizada la “Guerra de los 6 días”, Israel ocupó y ocupa, ilegalmente, territorios en Palestina, Siria y Líbano.

Finalmente, comparemos el mapa de 2017 con el anterior. En el tercer mapa Cisjordania aparece como una mancha y en el último se ha transformado en una serie de manchitas separadas, aisladas ocupando un espacio menor. El muro del Apartheid y las rutas estratégicas de Israel que unen los asentamientos y sus zonas de seguridad, han creado mini territorios ocupados donde viven amontonados y arrinconados los pobladores palestinos. Son la versión israelí de los bantustanes de Sudáfrica, los modernos guetos donde se concentran los palestinos. 

La ofensiva supremacista

En los últimos años, vemos como el eje Estados Unidos-Israel ha pateado el tablero de la ONU, ignorando y desacatando sus resoluciones, cuando les son desfavorables. Es evidente que Trump y Nethanyahu no quieren negociar la paz, quieren imponer su paz. La paz de los cementerios.

En ese marco el gobierno de Trump reconoce la ciudad de Jerusalén como capital de Israel, viola la Resolución 181 y desconoce el derecho internacional. Por ser Jerusalén el centro religioso del cristianismo, el islamismo y el judaísmo, se convierte actualmente en el botín del régimen israelí por la gracia del gobierno de Estados Unidos. 

No conforme con esto, Trump resolvió el traslado de la embajada de su país a Jerusalén, en una acción que irritó a la comunidad internacional y provocó la ira de los palestinos por el ilegal despojo de la soberanía Palestina sobre la ciudad. 

Respaldados por Estados Unidos, el parlamento israelí, aprobó la controvertida Ley Básica del Estado Nación, que declara a Israel como “el hogar nacional del pueblo judío”, legalizando el apartheid existente. En ese ámbito se debate la anexión lisa y llana, total o parcial de Cisjordania por corresponder con las bíblicas Samaria y Galilea.

Los gobiernos del eje criminalizan las marchas por el derecho al retorno que se suceden semana tras semana, dejando un tendal de palestinos muertos y discapacitados. Justifican con un inadmisible collar de falsedades el asesinato de civiles desarmados presentándolos como una amenaza a la seguridad de Israel, potencia militar y nuclear.

Ignoran olímpicamente las Resoluciones 194 y 3236, de la Asamblea General de ONU por la cual los refugiados palestinos y sus descendientes (más de 6 millones de personas) pueden regresar y recuperar las propiedades que sus antepasados poseían, como un derecho humano básico e inalienable: es decir, inapelable.

También, han intensificado el cerco a la Franja de Gaza. Sin acceso al mundo exterior es imposible reconstruir lo destruido. Se impide la entrada de ayuda humanitaria mientras la población vive en condiciones miserables. La desocupación es la más alta del mundo. 

¿Cómo se puede desarrollar una región que no puede comerciar con el exterior en plena era de la globalización? En el 2014 el mundo se conmovió ante tanta barbarie cuando Israel atacó la franja durante 51 días sembrando destrucción y muerte. Sepan todos que en el 2018 la barbarie continúa.

Contando con la impunidad que le otorgan sus aliados, Israel lleva adelante asesinatos selectivos que realizó y realiza en la antigua Palestina británica y en otros lugares del mundo contra aquellos que se oponen a su política expansionista y genocida.

En el ámbito internacional, el eje desfinancia a las instituciones de la ONU, cuando no comparten sus posiciones o votan resoluciones que van contra sus intereses. 

La resistencia palestina

Todos los hechos enumerados, no son más que la consecuencia de una colonización tardía, que aplica una limpieza étnica como política de Estado. La violencia de la ocupación genera resistencia. Los medios de comunicación no muestran ni las características de los oponentes ni los recursos de los mismos.

De un lado están los conquistadores, los colonizadores, los ocupantes. Una potencia nuclear, que se opone a declarar esa región del mundo libre de artefactos atómicos, con fuerzas armadas equipadas con modernos y sofisticados armamentos. 

Del otro, los conquistados, los ocupados, los que defienden su cultura y su diversidad. Un pueblo que apela a lanzar piedras como hizo David hace miles de años, pero que posee el arma más poderosa: la voluntad de resistir. 

La batalla cultural y Roger Waters

En toda lucha de liberación hay una batalla cultural, entre el discurso del colonizador y el del colonizado, que va desde la disputa por el contenido “particular” que se da a las palabras, hasta rebatir la “historia oficial” que difunde la potencia ocupante.

Cuando, una personalidad internacional como Roger Waters (RW) condena públicamente al régimen israelí, lo fundamenta y convoca a apoyar la Campaña de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), se convierte en un enemigo público. 

El BDS se inspira en la campaña contra el régimen de apartheid sudafricano. La aprobación por Israel de la Ley Básica del Estado Nación, que legaliza el apartheid refuerza la campaña. Los defensores del régimen israelí se lanzan en el mundo a denostar y criminalizar las acciones pacíficas que lleva adelante el BDS.

Todos vimos como ese poderoso lobby se puso en acción contra las actividades de RW en Uruguay. Por ejemplo, el gobierno de Montevideo fue cuestionado duramente por declarar a RW visitante ilustre. 

Denostar al mensajero fue la forma de desacreditar el mensaje. RW fue acusado de odiar a Israel y ser antisemita. Si analizamos la primera acusación, encontramos que le cabe a la mayoría de las naciones, incluido Uruguay, que han votado resoluciones en la ONU contra las violaciones sistemáticas de Israel a los Derechos Humanos y al Derecho Internacional. El régimen de Israel no admite discrepancias. 

Vale aclarar que el término semita no es sinónimo de judío. Se refiere a las personas cuya lengua materna es semítica (árabe, arameo, hebreo, etcétera). En los últimos 70 años, quien ha tenido una política antisemita feroz, no fue RW, ni la campaña BDS, ha sido el régimen israelí, mediante la limpieza étnica del pueblo palestino. Nos remitimos a los hechos que se visualiza en los mapas.

Algunos personajes que se caracterizan por llevar agua a otros molinos, han salido a criticar a RW por “bajar línea”. Poco serio.

Nosotros valoramos a RW como artista e intelectual comprometido, para quien nada de lo humano le es ajeno y en consecuencia no puede ser indiferente a lo que sucede en el tiempo que le toca vivir. Solo podemos decir: Gracias Roger por multiplicar la voz de las voces silenciadas.

 

 “Esta reunión en Montevideo casi no se hace. Íbamos a estar en un lugar más grande, en un teatro [el Galpón] y hubo un ambiente de temor al respecto, de que no se podía hablar del BDS. Yo no soy uruguayo, no vivo en Montevideo, no puedo saberlo, pero me dijeron que hay una voz potente del grupo de presión sionista en esta ciudad que trató de detener esta reunión, por eso estoy tan contento de verlos aquí esta noche.”

Roger Waters en el PIT-CNT

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1| Integrante de la Comisión de apoyo al Pueblo palestino, Uruguay.

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