Miércoles 24 de Mayo, 2017

El voto perdido

Publicado el 22/07/14 a las 9:17 pm

CM-567Por Constanza Moreira.

El voto es el poder político mínimo que tienen los/as ciudadanos/as de una República. En una democracia desarrollada la ciudadanía siente que su voto puede cambiar las cosas. A ese sentimiento se le llama de “competencia subjetiva”. “Competencia”, por aquello de sentirse “competente”, útil, importante y responsable.

“Subjetivo”, porque refiere al sentimiento y a la percepción del lugar de uno/a en el mundo.
Cuando una democracia funciona bien, la “competencia subjetiva” de la ciudadanía es alta. Cuando funciona mal, la gente se vuelve apática o refractaria (desconfiada, negativa) respecto de la política. Todas las derechas del mundo, desde el principio de los tiempos, han buscando la “incompetencia política” de las masas; antes, privándolas del voto y hoy, haciéndoles sentir que es “inútil”, y que al final, todos/as somos lo mismo.
En estas elecciones, nuevamente vuelven a confrontarse dos bloques que, aún con matices y precisiones pueden resumirse en el “progresista” y el “conservador”. La ideología es un buen organizador del mundo político, puesto que simplifica elecciones altamente complejas. Esa es su finalidad, y por ello, los partidarios de la fragmentación y confusión política, reniegan de ella.
La derecha procurará mostrarse “moderna”, pero no lo es: se resiste al voto en el exterior, rechaza que la ley de cuotas para mujeres se extienda más allá de este período, prefirió mantener la Ley de Caducidad antes que combatir la impunidad, es reacia a las alianzas con los países de América Latina, rechaza la despenalización del aborto y el matrimonio igualitario.
La derecha tampoco se embandera con justicia social, a pesar de que su discurso intente decir lo contrario. Ha rechazado todas las políticas de redistribución del ingreso propuestas por la izquierda, se opuso a las ocho horas para el trabajador rural, cree que el gasto público siempre es excesivo y en general desprecia la educación pública.

Finalmente, la derecha puede parecer “renovadora”, pero es conservadora y patriarcal. Sus insignes representantes pertenecen a viejas familias patricias y tienen el beneplácito de los principales medios de comunicación.
La izquierda, por su parte, oscila entre las exigencias de gobernar el orden y la inquietante tarea de cambiar el mundo. Elabora una ley de medios (que toda la derecha rechaza), pero recién la vota después de las elecciones; elabora una ley para combatir la extranjerización de la tierra, pero la restringe a los estados extranjeros; elabora una política de aumento de los salarios, pero la limita a las metas inflacionarias; vota la cuota de género, pero nunca llega a designar tantas mujeres como hombres en el gabinete; defiende a los más pobres, pero le cuesta desafiar el poder de los más ricos.
¿Cómo se expresa esto en el proceso electoral? En incertidumbre. En protesta. En la pérdida progresiva del sentimiento de competencia política de la ciudadanía.

En estas elecciones, debemos dar un mensaje simple para todos/as los/as descontentos/as y desilusionados/as: tu voto es decisivo, no da lo mismo lo que hagas. Y hay que tener claro hacia dónde va el voto “desconforme”.
Una primera manifestación es la del voto en blanco o anulado, el cual no entra en el cálculo de los “votos válidos”, y que por consiguiente, reduce el número de votantes efectivos en la elección, disminuyendo a su paso los votos de la izquierda, no de la derecha (prácticamente no hay voto en blanco en la derecha). El voto en blanco o anulado beneficia indirectamente a blancos y colorados, al reducir la bancada parlamentaria del FA, al punto de quitarle su condición mayoritaria. Y sin mayoría parlamentaria, las políticas progresistas que el FA impulsó en la última década nunca se hubieran aprobado.
En segundo lugar, está el voto a los pequeños partidos que se presentan como alternativas “por izquierda”, pero que parecen mucho más empeñados en combatir a la izquierda que en presentarse como serios adversarios de la derecha. Dado el exigente sistema electoral uruguayo, estos partidos no están en condiciones de obtener parlamentarios, salvo algún diputado en Montevideo, donde el cálculo indica que difícilmente llegarían.
Por último, la opción del Partido Independiente es más para electores “desilusionados” de los partidos tradicionales que para votantes del FA, puesto que en el último lustro, el PI ha votado sistemáticamente con blancos y colorados en todos los temas que confrontaron a la bancada “progresista” con la “conservadora”.
El resultado de votar en blanco, anulado, o a partidos pequeños, será el mismo: privar al FA de la mayoría parlamentaria y, últimamente, fortalecer al bloque conservador, cuya figura más sobresaliente es Luis Lacalle Pou. Todo “voto castigo” al FA es, por consiguiente, un voto –indirecto- a Lacalle Pou.
La fuerza de nuestras convicciones debe ser iluminada con estos razonamientos de la lógica electoral para decidir qué hacer con nuestro principal instrumento político: el voto. Si se quiere ir más lejos y participar en política, aún hay espacios para rebeldes y disconformes en el FA. Nosotros/as hemos creado uno, y sin duda, podrá haber más. Todos/as somos responsables de lo que ocurra en octubre. Construimos izquierda luchando contra “el otro”, contra el bloque conservador de los partidos tradicionales. Alienarnos hoy del proyecto de la izquierda puede ser una construcción de la derecha. Pero no puede, ni podrá ser nunca, la nuestra.

Tomado de LA REPÚBLICA, http://www.republica.com.uy/el-voto-perdido/

Un Comentario para “El voto perdido”

  1. Gorgias Brignone

    Jul 25th, 2014

    Para mí, igual que muchos compañeros, la confrontación de ideas para elegir al candidato presidencial del FA terminó con la proclamación de Tabaré Vázquez, al ganar las internas.
    A partir de allí, la formula Tabaré Vásquez- Raúl Sendic es nuestra opción antiimperialista y anti oligárquica, para darle al FA el próximo gobierno.
    Hoy es importante poner claro a todo el pueblo uruguayo quienes están con el pueblo y quienes están contra el pueblo, o sea como se manifiesta la contradicción OLIGARQUIA-PUEBLO
    CONTRA EL PUEBLO ES IMOPORTANTE REMARCARLOS SIEMPRE y planteárselo una y otra vez quienes son los verdaderos enemigos históricos:
    • Los sectores AGRO EXPORTADORES: CARNE, LÁCTEOS, SOJEROS, ARROCEROS Y MADEREROS
    • LA BANCA INTERNACIONAL y sus nenes de pecho: TODOS LOS CAMBIOS, en fin todo el sistema financiero.
    • TODAS LAS EMPRESAS MULTINACIONALES
    • LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN: CANALES 4, 10 Y 12. DIARIO EL PAÍS, EL OBSERVADOR, SEMANARIO BÚSQUEDA y EL 90 % DE LAS RADIOS
    • LOS PARTIDOS BLANCOS, COLORADO E INDEPENDIENTE que siempre mienten descaradamente cuando dicen defender los intereses populares. Son los defensores en toda nuestra historia de los sectores ganaderos, terratenientes e importadores

    DEL LADO DEL PUEBLO SIEMPRE SON LOS MISMOS:
    • EL PIT-CNT Y TODAS LAS ORGANIZACIONES SOCIALES
    • LAS COOPERATIVAS Y SOBRETODO LOS EMPRENDIMIENTOS AUTOGESTIONARIOS
    • TODOS LOS PARTIDOS Y MOVIMIENTOS NUCLEADOS EN EL FRENTE AMPLIO
    • LOS DOS ÚLTIMOS GOBIERNOS DEL FA
    A NO dejarse engañar, a des-enmascararlos siempre y mostrarlos que se disfrazan de ovejas cuando son los lobos de toda nuestra historia anti popular
    Con Tabaré Vázquez, con Raul Sendic, con Constanza Moreira y todo el Frente Amplio

    Gorgias Brignone
    Caracas-Venezuela

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